En la década de 1960, Irene Gallart de Pérez y Francisca Llaneza construyeron una gruta para la Virgen de Lourdes en Río Gallegos, inspirada en el lugar de las apariciones en Francia. La inauguración, con la presencia del obispo y una gran cantidad de fieles, fue un evento significativo que incluyó misas y peregrinaciones. Tras la demolición de la gruta, la comunidad ha intentado sin éxito su reconstrucción, buscando preservar su diseño original.