   A finales de los sesenta en 1968 los
    adolescentes en la ciudad de Nueva York
    empezaron a escribir sus nombres en las
    paredes de sus barrios, aunque en realidad
    utilizaban pseudónimos, creándose así una
    identidad propia en la calle.
   Estos chicos escribían para sus amigos o incluso
    para sus enemigos. Quizás el ejemplo más
    significativo y a la vez el más conocido por
    todos sea el de Taki 183, un chico de origen
    griego que a la edad de 17 años comenzó a
    poner su apodo.
   Algunos de los escritores también destacados de
    aquella época fueron: Frank 207, Chew 127, Julio
    204, Bárbara 62... En principio no buscaban
    estilo, sólo querían aparecer por todos los lados. Es a
    partir de aquí cuando surgió el boom y cientos de
    adolescentes comenzaron a poner su nombre por
    toda la ciudad
   En cuanto a la caligrafía, en principio se
    utilizaba una bastante legible, hasta la
    llegada a Nueva York de un graffitero de
    Filadelfia llamado Top CAT, quien afirmaba
    que todo lo que sabía sobre grafiti lo había
    aprendido en el legendario pan de maíz de
    Filadelfia escribía su nombre en letras finas y
    alargadas muy juntas.
   Ya a finales de los setenta, el grafiti alcanza
    sus cotas más altas con la incorporación de
    imágenes de la iconografía popular tales
    como personajes de cómic o dibujos
    animados, e incluso retratos y autorretratos
    en forma de caricatura (estas influencias se
    verán más adelante en un apartado especial).
   Tracy 168 citaba: “Eran inalcanzables para el resto
    de los humanos. Parecía que podía volar”. También
    podríamos destacar la anécdota de Bama, cuyo
    deseo por superar a los demás en cuanto a
    emplazamiento de sus pintadas le llevó a intentar
    escribir su nombre en lo alto de una montaña
    situada en el norte del estado de Nueva York.
   La eficacia del grafiti como medio de
    comunicación de las masas radica entre
    muchas, cosas en el lugar donde se escribe.
    Un grafiti que se instala en un barrio con un
    lenguaje que únicamente entenderá ese
    vecindario, no tendrá el mismo impacto que
    aquel que se plasme en una ruta clave para
    los desplazamientos de una ciudad.

Xaviermellin

  • 2.
    A finales de los sesenta en 1968 los adolescentes en la ciudad de Nueva York empezaron a escribir sus nombres en las paredes de sus barrios, aunque en realidad utilizaban pseudónimos, creándose así una identidad propia en la calle.
  • 3.
    Estos chicos escribían para sus amigos o incluso para sus enemigos. Quizás el ejemplo más significativo y a la vez el más conocido por todos sea el de Taki 183, un chico de origen griego que a la edad de 17 años comenzó a poner su apodo.
  • 4.
    Algunos de los escritores también destacados de aquella época fueron: Frank 207, Chew 127, Julio 204, Bárbara 62... En principio no buscaban estilo, sólo querían aparecer por todos los lados. Es a partir de aquí cuando surgió el boom y cientos de adolescentes comenzaron a poner su nombre por toda la ciudad
  • 5.
    En cuanto a la caligrafía, en principio se utilizaba una bastante legible, hasta la llegada a Nueva York de un graffitero de Filadelfia llamado Top CAT, quien afirmaba que todo lo que sabía sobre grafiti lo había aprendido en el legendario pan de maíz de Filadelfia escribía su nombre en letras finas y alargadas muy juntas.
  • 6.
    Ya a finales de los setenta, el grafiti alcanza sus cotas más altas con la incorporación de imágenes de la iconografía popular tales como personajes de cómic o dibujos animados, e incluso retratos y autorretratos en forma de caricatura (estas influencias se verán más adelante en un apartado especial).
  • 7.
    Tracy 168 citaba: “Eran inalcanzables para el resto de los humanos. Parecía que podía volar”. También podríamos destacar la anécdota de Bama, cuyo deseo por superar a los demás en cuanto a emplazamiento de sus pintadas le llevó a intentar escribir su nombre en lo alto de una montaña situada en el norte del estado de Nueva York.
  • 8.
    La eficacia del grafiti como medio de comunicación de las masas radica entre muchas, cosas en el lugar donde se escribe. Un grafiti que se instala en un barrio con un lenguaje que únicamente entenderá ese vecindario, no tendrá el mismo impacto que aquel que se plasme en una ruta clave para los desplazamientos de una ciudad.