• https://www.elheraldo.co/mundo/hollywood-
le-dice-no-al-abuso-sexual-con-la-campana-
metoo-422726.
• https://www.eluniverso.com/tema/acoso-
sexual
• …Pero aún deseo más, y el deseo no
satisfecho puede ser una poderosa semilla
para cambiar las historias.
• Los únicos que terminan creyendo y actuando según las doctrinas ideológicas de la
descarnada objetividad encerrada en los libros de texto elementales y en la
literatura científica, son los no científicos y unos pocos filósofos que se lo creen
todo. Por supuesto, si hablo así de este último grupo se debe al chauvinismo
disciplinario residual que me hace identificarme con los historiadores de la ciencia
y también a las muchas horas pasadas, de joven, mirando al microscopio en una
especie de mo- mento disciplinario poético, preedípico y modernista, cuando las
células parecían ser células y, los organismos, organismos. Apenas Gertrude Stein.
Pero luego vino la ley del padre y resolvió el problema de la ob- jetividad con
referentes siempre vacíos, con significados diferidos, con sujetos desdoblados y
con el juego interminable de los significantes. ¿Quién, con esta «ayuda», no se
hubiera corrompido? El género, la raza, el propio mundo, todos parecen ser
efectos creados para escurrirse en el juego de los significantes dentro de un
terreno de fuerzas cósmicas. Todas las verdades se convierten en efectos
retorcidos en un espacio suprarreal de simulación. Pero no podemos permitirnos
estos juegos de palabras, ya que los proyectos de poner a punto conocimientos
creíbles a propósito del mundo «natural» no pueden dedicarse al género de la
ciencia ficción cínica o paranoica. Para los políticos, el construccionismo social no
puede deteriorarse en emanaciones radiantes de cinismo.
• http://www.paralaje.xyz/la-intimidad-es-
politica-cristobal-zapata-como-espectador/
• Por lo demás, en el caso de una de las piezas de las Guerrilla Girls donde
cotejan la presencia de artistas mujeres en la Colección Alberto Mena
Caamaño y en la Bienal de Cuenca, las cifras, siendo reales (fui yo mismo
quien proporcionó a la curadora, Rosa Martínez, las estadísticas de la
Bienal) pueden llamar a engaño, pues aunque las diferencias parezcan
categóricas, hay que hacer varias preguntas antes de dar por sentado la
verdad que proponen: por las propias condiciones de discrimen
imperantes ese momento, en los años en los que se configura la colección
Mena Caamaño cuántas artistas mujeres relevantes había en la escena
ecuatoriana? En cuanto a la Bienal de Cuenca, aunque los porcentajes
hablen de una notoria disparidad, creo que dejando de lado unas pocas
artistas sobresalientes, casi todas aquellas que cuentan y han contado en
el arte ecuatoriano de los últimos treinta años han sido parte de la
muestra oficial. Atender exclusivamente a los números (siempre sujetos
de manipulación) para afirmar paladinamente
• ‘146 mujeres’, de Santiago Sierra (España), conformada por
fotografías de viudas que aparecen de espaldas contra un
muro en la ciudad de Vindraban, en India. Las imágenes —
en blanco y negro— son retratos de mujeres que, al perder
a sus esposos, son condenadas a una muerte social que las
empuja a la mendicidad para sobrevivir. El número de
fotografías y el montaje —que va desde el suelo hasta el
techo de la sala— intensifica el efecto visual de la obra, la
vuelve abrumadora, y potencia los escasos detalles que un
primer plano puede captar en una persona. Al
fotografiarlas de espaldas, los velos de las mujeres
adquieren protagonismo y concentran, en la visualidad de
sus diseños textiles, la dimensión poética de la obra.
• ”La obra es un video que registra un ejercicio de mediación en la exposición de
Fernando Botero en el Museo de Antioquia a cargo de jovencitas que han sido víctimas
de explotación sexual y violencia intrafamiliar en Medellín. Las interpretaciones de los
cuadros, realizadas por las niñas, se alejan del arte para situarse en los márgenes de
una sociedad que oculta, o decide no mirar, los problemas que viven las mujeres a
causa del poder patriarcal que cobra forma tanto en el espacio íntimo del hogar como
en el espacio público del comercio sexual, los prostíbulos, las redes de negocios de los
proxenetas, los catálogos de chicas para el turismo sexual, la venta de virginidades.
• Güell supo mediar con tino la presencia de las jóvenes en el espacio institucional del
museo. En el ejercicio, ellas analizaron las obras a través de sus propias experiencias. Al
abordar una escultura de Botero, una joven mencionó que se había identificado con
ella. Aquí una transcripción (parafraseada, no muy fiel) de lo que dice: «Esta obra
muestra a una niña humilde, maltratada, abusada por su mamá, que ha sufrido
demasiado en su hogar y decide salir a la calle, pero no sabe que afuera hay personas
peores. Le dicen: “Te tomo una foto y te pago por eso”. Pensando que saliste de un
infierno, entras a uno peor. Te llevan a un lugar oscuro y eres violada. Cualquier persona
puede manosearte y hacer lo que quiera contigo». Estas palabras confrontan
fuertemente la imagen de la obra del artista colombiano, quien construyó un
estereotipo femenino que cobró fama en el escenario internacional del arte.”
• Acerca de “La feria de las flores, de Nuria Guel
• http://www.cartonpiedra.com.ec/noticias/edi
cion-n-302/1/la-intimidad-es-politica-
milagroso-altar-blasfemo
• El programa fuerte en sociología del conocimiento se
une con las hermosas y obscenas herramientas de la
semiología y de la decons- trucción para insistir en la
naturaleza retórica de la verdad, incluida la verdad
científica. La Historia es un cuento con el que los
mentirosos de la cultura occidental engañan a los
demás; la ciencia, un texto discutible y un campo de
poder; la forma es el contenido4. Punto final. La forma
en la ciencia es la retórica social creadora de artefactos
que configuran el mundo en objetos efectivos. Es una
práctica de persuasiones que cambian el mundo y que
se disfrazan de maravillosos nuevos objetos, tales
como los microbios, los quarkes y los genes.

Yo también.

  • 1.
  • 2.
    • …Pero aúndeseo más, y el deseo no satisfecho puede ser una poderosa semilla para cambiar las historias.
  • 3.
    • Los únicosque terminan creyendo y actuando según las doctrinas ideológicas de la descarnada objetividad encerrada en los libros de texto elementales y en la literatura científica, son los no científicos y unos pocos filósofos que se lo creen todo. Por supuesto, si hablo así de este último grupo se debe al chauvinismo disciplinario residual que me hace identificarme con los historiadores de la ciencia y también a las muchas horas pasadas, de joven, mirando al microscopio en una especie de mo- mento disciplinario poético, preedípico y modernista, cuando las células parecían ser células y, los organismos, organismos. Apenas Gertrude Stein. Pero luego vino la ley del padre y resolvió el problema de la ob- jetividad con referentes siempre vacíos, con significados diferidos, con sujetos desdoblados y con el juego interminable de los significantes. ¿Quién, con esta «ayuda», no se hubiera corrompido? El género, la raza, el propio mundo, todos parecen ser efectos creados para escurrirse en el juego de los significantes dentro de un terreno de fuerzas cósmicas. Todas las verdades se convierten en efectos retorcidos en un espacio suprarreal de simulación. Pero no podemos permitirnos estos juegos de palabras, ya que los proyectos de poner a punto conocimientos creíbles a propósito del mundo «natural» no pueden dedicarse al género de la ciencia ficción cínica o paranoica. Para los políticos, el construccionismo social no puede deteriorarse en emanaciones radiantes de cinismo.
  • 4.
  • 6.
    • Por lodemás, en el caso de una de las piezas de las Guerrilla Girls donde cotejan la presencia de artistas mujeres en la Colección Alberto Mena Caamaño y en la Bienal de Cuenca, las cifras, siendo reales (fui yo mismo quien proporcionó a la curadora, Rosa Martínez, las estadísticas de la Bienal) pueden llamar a engaño, pues aunque las diferencias parezcan categóricas, hay que hacer varias preguntas antes de dar por sentado la verdad que proponen: por las propias condiciones de discrimen imperantes ese momento, en los años en los que se configura la colección Mena Caamaño cuántas artistas mujeres relevantes había en la escena ecuatoriana? En cuanto a la Bienal de Cuenca, aunque los porcentajes hablen de una notoria disparidad, creo que dejando de lado unas pocas artistas sobresalientes, casi todas aquellas que cuentan y han contado en el arte ecuatoriano de los últimos treinta años han sido parte de la muestra oficial. Atender exclusivamente a los números (siempre sujetos de manipulación) para afirmar paladinamente
  • 9.
    • ‘146 mujeres’,de Santiago Sierra (España), conformada por fotografías de viudas que aparecen de espaldas contra un muro en la ciudad de Vindraban, en India. Las imágenes — en blanco y negro— son retratos de mujeres que, al perder a sus esposos, son condenadas a una muerte social que las empuja a la mendicidad para sobrevivir. El número de fotografías y el montaje —que va desde el suelo hasta el techo de la sala— intensifica el efecto visual de la obra, la vuelve abrumadora, y potencia los escasos detalles que un primer plano puede captar en una persona. Al fotografiarlas de espaldas, los velos de las mujeres adquieren protagonismo y concentran, en la visualidad de sus diseños textiles, la dimensión poética de la obra.
  • 14.
    • ”La obraes un video que registra un ejercicio de mediación en la exposición de Fernando Botero en el Museo de Antioquia a cargo de jovencitas que han sido víctimas de explotación sexual y violencia intrafamiliar en Medellín. Las interpretaciones de los cuadros, realizadas por las niñas, se alejan del arte para situarse en los márgenes de una sociedad que oculta, o decide no mirar, los problemas que viven las mujeres a causa del poder patriarcal que cobra forma tanto en el espacio íntimo del hogar como en el espacio público del comercio sexual, los prostíbulos, las redes de negocios de los proxenetas, los catálogos de chicas para el turismo sexual, la venta de virginidades. • Güell supo mediar con tino la presencia de las jóvenes en el espacio institucional del museo. En el ejercicio, ellas analizaron las obras a través de sus propias experiencias. Al abordar una escultura de Botero, una joven mencionó que se había identificado con ella. Aquí una transcripción (parafraseada, no muy fiel) de lo que dice: «Esta obra muestra a una niña humilde, maltratada, abusada por su mamá, que ha sufrido demasiado en su hogar y decide salir a la calle, pero no sabe que afuera hay personas peores. Le dicen: “Te tomo una foto y te pago por eso”. Pensando que saliste de un infierno, entras a uno peor. Te llevan a un lugar oscuro y eres violada. Cualquier persona puede manosearte y hacer lo que quiera contigo». Estas palabras confrontan fuertemente la imagen de la obra del artista colombiano, quien construyó un estereotipo femenino que cobró fama en el escenario internacional del arte.” • Acerca de “La feria de las flores, de Nuria Guel
  • 15.
  • 16.
    • El programafuerte en sociología del conocimiento se une con las hermosas y obscenas herramientas de la semiología y de la decons- trucción para insistir en la naturaleza retórica de la verdad, incluida la verdad científica. La Historia es un cuento con el que los mentirosos de la cultura occidental engañan a los demás; la ciencia, un texto discutible y un campo de poder; la forma es el contenido4. Punto final. La forma en la ciencia es la retórica social creadora de artefactos que configuran el mundo en objetos efectivos. Es una práctica de persuasiones que cambian el mundo y que se disfrazan de maravillosos nuevos objetos, tales como los microbios, los quarkes y los genes.