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Las mujeres en
el ministerio de
Jesús
PARA ESTA SEMANA: Lucas 1:39-55; 2:36-3...
MUJERES QUE APOYAN EL MINISTERIO
Cuando estudiamos sobre Cristo y su ministerio, debemos recordar que
él no tenía un lugar...
LUNES
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CRISTO SE IDENTIFICA CON LAS MUJERES
Sin importar el género, Cristo ofreció sanidad a hombres, mujere...
“EL TOQUE DE LA FE”
De los milagros que Jesús obró, la sanación de la mujer con sangrado
se destaca como una prueba de fe ...
MIÉRCOLES
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LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS
MUJERES EN EL MINISTERIO
El libro de Lucas enseña sobre mujeres que ap...
LAS MUJERES EN EL MINISTERIO HOY
Así como en los días de Cristo, la Iglesia presente continúa siendo
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RECUERDA
El ministerio de Jesús, mediante sus palabras y acciones, incluyó a
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  1. 1. S Á B A D O 02M ayo ara el 9 de mayo de 2015 Las mujeres en el ministerio de Jesús PARA ESTA SEMANA: Lucas 1:39-55; 2:36-38; 7:11-17, 36-50; Romanos 10:17; Lucas 8:1-3; 18:1-8. TEXTO CLAVE: "Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús [...] Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús" (Gál. 3:26-28). PREVIEW I ncluso en el mundo moderno, los problemas relacionados con la dis­ criminación de género y la equidad siguen sobre los hombros de las mujeres, así como ocurría en los imperios griego y romano. Muchas mujeres vivieron descuidos y denigración en diferentes niveles, y fueron prohibidas de expresar sus opiniones. Durante el ministerio de Jesús, las mujeres enfrentaban esta misma situación y se las privaba de expresar sus ideas religiosas y contribuir con eficacia al ministerio. Sin embargo, la manera en que Jesús veía a las mujeres era muy diferente de la perspectiva de la sociedad. Mientras casi toda la sociedad consideraba que las mujeres tenían muy poco valor, Cristo sabía que las mujeres, así como los hombres, tenían las mismas habilidades y oportunidades de servir a Dios. Aunque muchas per­ sonas no estaban de acuerdo con él en esto, él trató de mostrarles que cada persona tiene el mismo valor a los ojos de Dios y, por tanto, merecen las mismas oportunidades de adorarlo, confesar sus pecados y seguir sus ense­ ñanzas. Esta discriminación que existía en la época de Jesús sigue existiendo en el mundo hoy. Muchas mujeres, en ciertas partes del mundo, continúan siendo oprimidas por sus líderes religiosos, simplemente por ser mujeres. Pero, a pesar de todo esto, las mujeres siguen brillando. En países en desarrollo, por ejemplo, siguen teniendo un rol esencial en el desarrollo económico. Las mujeres también han dado grandes pasos en reaviva- mientos espirituales en muchos lugares del mundo. Esta semana apren­ deremos sobre mujeres que vivieron durante el ministerio de Jesús, sus contribuciones, y lo que podemos aprender de sus esfuerzos que puede ayudarnos en nuestro reavivamiento espiritual. 40 / Lección para jóvenes
  2. 2. MUJERES QUE APOYAN EL MINISTERIO Cuando estudiamos sobre Cristo y su ministerio, debemos recordar que él no tenía un lugar que llamara hogar. Él difundió las buenas nuevas de un lugar al otro, a veces bajo un clima hostil, hambre y otros impedimentos. Pero, contra toda probabilidad, hubo mujeres que apoyaron a Cristo y su ministerio. Lo más contrastante de esto es que la sociedad en general de Medio Oriente, en esa época, consideraba que las mujeres no eran aptas para ninguna actividad religiosa. Sin embargo, la Biblia presenta suficiente evidencia para probar que Cristo trató a las mujeres de la misma manera en que trató a los hombres. La gratitud y la compasión que tenía para con las mujeres las animaba a jugar un papel esencial en el ministerio, al contrario de lo que la mayoría de la sociedad creía. Mientras que la mayoría de los líderes religiosos consideraba a las mujeres como intocables, Cristo demostró que ellas también eran hijas de Dios y habló, ¡nteractuó, con ellas, y las trató con respeto, dignidad y compasión. La cultura judía de la época no permitía ningún testimonio de una mu­ jer; pero, las mujeres fueron las primeras en testificar sobre el nacimiento y la resurrección de Cristo. En la cultura judía, los dirigentes no creían que las mujeres pudieran aprender la Tora. Cristo rompió las cadenas de la tradición cuando enseñó a María, la hermana de Marta, acerca de la Tora. Situaciones como esta debieran instruirnos sobre cómo relacionar­ nos con las mujeres hoy. Cuando Jesús sanó a la mujer que había sufrido por muchos años de flujo de sangre, demostró que todos son iguales a los ojos de Dios, y que el género no tiene nada que ver con la salvación. Lo más sorprendente del rol de las mujeres en la vida y las enseñanzas de Jesús es, simplemente, que estaban allí. Aunque los Evangelios no contienen dichos específicos repudiando la perspectiva de la época sobre las mujeres, su testimonio uniforme sobre la presencia de las mujeres entre los seguidores de Jesús y sus enseñanzas serias sobre ellas constituye un corte de la tradición sin precedentes en el judaismo contemporáneo. De la misma manera en que sucedió durante su ministerio. Cristo sigue esperando respuestas fieles de mujeres, así como de hombres. Esta es la marca distintiva de nuestra salvación. Biblia en mano .............................................................-...-...... y Lee, en Lucas 1:39 al 45, el encuentro entre Elisabeth y María. ¿Qué dice Elisa- beth que revela su comprensión, aunque fuera limitada, de los grandes eventos que estaban sucediendo? j Lee Lucas 2:36 al 38. ¿Qué verdades importantes ven la luz en la historia de Ana en el Templo? j Trata de imaginar el asombro y la admiración de estas mujeres ante los eventos que se desarrollaban alrededor de ellas. ¿Qué podemos hacer para ayudar a mantener vivos en nuestros corazones el asombro y la admiración por las grandes verdades que se nos ha llamado a proclamar? Lección para jóvenes / 41 DOMINGO 03Mayo <P A ñfí
  3. 3. LUNES 04Mayo TW A na CRISTO SE IDENTIFICA CON LAS MUJERES Sin importar el género, Cristo ofreció sanidad a hombres, mujeres y niños. Quizá los poderosos líderes religiosos, o los formadores de opinión, podrían haber pensado que Cristo tendría que pasar por sobre ellos para realizar cualquier servicio de sanidad hacia mujeres, pero Cristo mostró compasión a todos, sin importar su género. Al resucitar al único hijo de la viuda de Naín (Luc. 7:11-17), Cristo mostró prácticamente que los hombres y las mujeres son ¡guales ante Dios, y merecen las mismas oportunidades de bendición, trato y servicio. Su ministerio de sanidad obró como un factor unificador, para que todos los cristianos operaran como una sola unidad. La resurrección de la hija de Jaira y la sanidad de la mujer con flujo de sangre enfatizan la importancia que Dios veía en las mujeres. Jesús extendía su honor y respeto a todas las mujeres, una actitud inmensa­ mente inesperada y desconocida en su cultura y época. Jesús, a diferencia de los hombres de su generación y cultura, enseñó que las mujeres son iguales a los hombres ante los ojos de Dios. Las mujeres podían recibir el perdón y la gracia de Dios. Estas eran ideas revolucionarias. Muchos de sus contemporáneos, incluso sus discípulos, estaban pasmados. Gratitud y fe inquebrantables (Luc. 7:36-50; 8:43-48) Las mujeres que apoyaron a Jesús en su ministerio rebosaban suficiente fe como para creer en lo increíble. En cierta ocasión, en la casa de un fariseo, una mujer a la cual toda la comunidad consideraba "pecadora" mostró una fe inquebrantable en Cristo y en lo que podía hacer por ella. Creyendo con todo su corazón, compró un frasco de alabastro lleno de un perfume valiosísimo. "Se arrojó a los pies de Jesús, de manera que se los bañaba en lágrimas. Luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume" (Luc. 7:38). Por su firme fe en Cristo y en su habilidad de transformar su vida, sus pecados fueron perdonados y ella fue liberada. En otra ocasión, una mujer que había experimentado sangrado por doce años, silenciosamente tocó el manto de Jesús y su sangrado se detuvo instantáneamente (Luc. 8:43, 44). El nivel de fe en Cristo que estas mujeres tenían es un ejemplo de lo que es posible con Dios. Biblia en mano j Lee Lucas 7:11 al 17; 8:41,42 y 49 al 56. En estas historias, el poder de Jesús trajo al hijo muerto de nuevo a su madre, y una hija muerta de vuelta a su pa­ dre. Cuán increíbles debieron haber sido estos actos para quienes los vivieron, especialmente para los padres. ¿Qué nos dicen estos informes acerca del poder de Dios? ¿Qué indican respecto de cuán poco comprendemos de ese poder (la ciencia actualmente no tiene el menor indicio sobre la forma en que esto podía ocurrir)? Pero, más importante aún, ¿de qué manera podemos aprender a confiar en este poder y en la bondad de Dios que lo maneja, sin importar cuáles sean nuestras circunstancias actuales? 42 I Lección para jóvenes
  4. 4. “EL TOQUE DE LA FE” De los milagros que Jesús obró, la sanación de la mujer con sangrado se destaca como una prueba de fe entre aquellos que creían en él. La Biblia dice que la mujer había gastado todas sus posesiones tratando de obtener servicios médicos, pero todo había sido en vano. Pero su fe es lo que la curó, ¡Instantáneamente! Su curación fue una indicación clara de lo que puede hacer la fe en Dios en todos los que creen en él, sin Importar género ni clase social. Elena de Whlte escribió sobre esta mujer en uno de sus libros, y se refirió al episodio como "El toque de la fe". "Mirando hacia la mujer, Jesús insistió en saber quién lo había tocado. Hallando que era vano tratar de ocultarse, ella se adelantó temblorosa, y se echó a los pies de Jesús. Con lágrimas de agradecimiento relató la historia de sus sufrimientos y cómo había hallado alivio. "La muchedumbre maravillada que se agolpaba en derredor de Cristo no sentía la manifestación del poder vital. Pero cuando la mujer enferma extendió la mano para tocarlo, creyendo que sería sanada, sintió la virtud sanadora. Así es también en las cosas espirituales. El hablar de religión de una manera casual, el orar sin hambre del alma ni fe viviente, no vale nada. Una fe nominal en Cristo, que lo acepta simplemente como Salvador del mundo, no puede traer sanidad al alma. La fe salvadora no es un mero asentimiento intelectual a la verdad. El que aguarda hasta tener un conocimiento completo antes de querer ejercer fe, no puede recibir bendición de Dios. No es suficiente creer acerca de Cristo; debemos creer en él. La única fe que nos beneficiará es la que lo acepta a él como Salvador personal; que nos pone en posesión de sus méritos. Muchos estiman que la fe es una opinión. La fe salvadora es una transacción por la cual los que reciben a Cristo se unen con Dios mediante un pacto. "Después de sanar a la mujer, Jesús deseó que ella reconociese la bendición recibida. Los dones del evangelio no se obtienen a hurtadillas ni se disfrutan en secreto. Así también el Señor nos invita a confesar su bondad" (DTG 312, 313). Así como la mujer que fue curada de una situación que había durado muchos años, nosotros seguimos recibiendo alivio de Cristo incluso hoy. En él hay algo para cada uno, siempre que creamos en él como nuestro Salvador personal. Biblia en mano — .................................................................- j ¿Qué lecciones podemos aprender de la expresión de gratitud y de la acepta­ ción por parte de Jesús de ese acto de fe? I Es muy fácil mirar a la gente y juzgarla. Aunque a menudo no lo verbalicemos, juzgamos en nuestros corazones; lo que está Igualmente mal. ¿De qué manera podemos aprender a dejar de juzgar a otros, aun en nuestra mente, pues quién sabe qué haríamos nosotros si estuviésemos en la misma situación? Lección para jóvenes / 43 MARTES 05Mayo f A
  5. 5. MIÉRCOLES 06Mayo 86 A na LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS MUJERES EN EL MINISTERIO El libro de Lucas enseña sobre mujeres que apoyaron el ministerio de Cristo de diferentes maneras. También, aprendemos sobre el relaciona- miento de Cristo con las mujeres, a pesar de la oposición de diversos grupos. Podemos aprender grandes lecciones de mujeres como María, la madre de Jesús, Ellzabeth, la profetisa Ana y muchas otras, que disemina­ ron el evangelio de Cristo hasta los confines de la Tierra. Sus características debieran proveer una base para la misión actual. Las mujeres hoy en día tienen mucho que aprender de esos ejemplos, en sus esfuerzos por llegar a la Tierra Prometida. La Biblia registra que estas mujeres apoyaron a Cristo y su ministerio con sus propios recursos (Luc. 8:1-3). Las mujeres en misión hoy tienen la responsabilidad de hacer avanzar el evangelio y ganar almas para Cristo. Esta es una noble labor, como la de Cristo durante su ministerio. Entonces, aquellos que estén involucrados en esta labor debieran manifestar cualidades que los ayuden a sobresalir de la muchedumbre. Incluso en los tiempos de Jesús, las mujeres se destacaron contra toda probabilidad para hacer escuchar sus voces, en lo relacionado con la salvación. Las mujeres involucradas en la misión hoy deben aprender de las mencionadas en el Evangelio de Lucas. A continuación, presentamos algunas de las cualidades de estas mujeres bíblicas que estuvieron involucradas en la misión. Orar. Es la mejor manera de permanecer en la presencia de Dios. La vida cristiana tiene una carga de desafíos, y sin oración tu pozo espiritual se vaciará. Tomar riesgos. Si eres una mujer involucrada en la misión hoy, debes seguir las pisadas de los profetas. Con la fe como escudo, ayudaron valientemente a conquistar territorios y llevar a los israelitas a la Tierra Prometida. Las mujeres que estuvieron involucradas en el ministerio de Jesús tomaron muchos riesgos que desafiaron las opiniones públicas sobre ellas. Pero eligieron seguir a Cristo y tener fe en él. Ser humildes. El liderazgo en lo relativo a la salvación es un llamado. El éxito de las mujeres en misión depende de su respuesta al llamado de Dios. La humildad es una de las virtudes que dominaba la vida de las mujeres que siguieron a Cristo durante su ministerio. Cuando reconoces tu quebrantamiento y aceptas tu incapacidad de manejar tu vida sin la intervención de Dios, reflejarás las características de estas mujeres. Ahondar en la Palabra. Ningún ministerio puede ser exitoso sin un estudio activo de la Palabra de Dios. A través de un estudio consistente es que el Espíritu Santo puede revelarnos mayores niveles de entendimiento, al permitir nosotros que la Palabra penetre en nuestros corazones. Biblia en mano .......................................................................................... j Lee Lucas 10:38 al 42. ¿Qué verdades espirituales importantes podemos obte­ ner de esta historia? (Ver también Luc. 8:14.) 44 / Lección para jóvenes
  6. 6. LAS MUJERES EN EL MINISTERIO HOY Así como en los días de Cristo, la Iglesia presente continúa siendo dinámica y necesita constantemente miembros nuevos que puedan mi­ nistrar a la causa de Cristo. Muchas partes del mundo siguen en completa oscuridad sobre la salvación. Por eso, se necesitan tanto hombres como mujeres de fe que participen activamente en difundir el evangelio y en reclutar nuevos miembros para Cristo. Las buenas nuevas que Cristo trajo conquistaron el mundo en diferentes dimensiones. Rompió las cadenas de tradición y desesperanza, y dio igualdad para todos ante Dios. Aunque la Biblia menciona que Jesús tenía discípulos hombres, también menciona a muchas mujeres que estaban comprometidas activamente en el ministerio, tanto en fe como en acción. Jesús mostró compasión y reconoció la dignidad de las mujeres en todos los niveles. Él sabía que, al igual que los hombres, ellas tenían el potencial para esparcir el evangelio y elevar el nombre del Altísimo. Él llegó a ser un quebrantador de yugos y libertador de mujeres que habían sufrido opresión por parte de los hombres por muchos años. Las mujeres ejemplares que participaron activamente en la misión du­ rante los días de Jesús son ejemplos de lo que las mujeres pueden hacer por la misión de la iglesia hoy en día. Como dice un comentador: "La doctrina de Jesús es liberadora. Según su declaración de misión, él vino 'a proclamar libertad a los cautivos' (Luc. 4:18). En los tiempos bíblicos, las mujeres judías estaban aprisionadas bajo distintos tipos de opresión masculina. Pero Jesús vino a libertar a los cautivos. Por eso, siempre trató a las mujeres con dignidad y respeto".1 Basándonos en la forma con la cual Jesús trató a todas las mujeres, ellas deberían buscar la oportunidad de participar y ejercitar su potencial en el servicio a Cristo y al prójimo. Como dice la Biblia: "Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas" (1 Ped. 4:10). Y tú, ¿cuánto te sacrificas por el bien de otros y por la causa de Dios? Biblia en mano j Lee Lucas 8:1 al 3; 23:55 y 56; 24:1 al 12. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la función de las mujeres en el ministerio de Cristo? I Cuando comprendemos que Jesús murió por cada ser humano, captamos mejor la verdadera igualdad de todas las personas ante Dios. ¿Cuán bien reflejamos esta verdad en nuestra actitud hacia otros? Es decir, ¿cómo puedes arrancar de raíz, si fuera necesario, cualquier actitud que implicaría "mirar a otros desde arriba", como sí fuesen menos dignos que tú? 1 Femi Aribisala, "Women in the Ministry of Jesús", Vanguard, recupera­ do el 25 de septiembre de 2014, http://www.vanguardngr.com/2014/01/ women-ministry-jesus/. Lección para jóvenes / 45 JUEVES 07Mayo A ía
  7. 7. VIERNES 08Mayo RECUERDA El ministerio de Jesús, mediante sus palabras y acciones, incluyó a hombres, niños y, especialmente, mujeres. ¿Qué hizo Jesús para indicar que las mujeres forman parte de la familia de Dios y de su ministerio? La presencia de las mujeres en su ministerio señala el valor que les otorgó. Él capacitó a las mujeres para el ministerio al elevar su dignidad, llevarles el evangelio directamente a ellas y al otorgarles roles en su propio ministerio. Sigamos el ejemplo de Jesús en este asunto. CONSIDERA » Entrevista a la directora del Ministerio de la Mujer de tu iglesia o a una miembro activa, y descubre qué la motiva en su ministerio. ¿Cómo puedes hacerle saber que aprecias su ministerio? » Escucha con oración la letra de la canción "Como la mujer de junto al pozo", himno 456 del Nuevo Himnario Adventista. Toma la decisión de buscar esa misma agua viviente que Cristo ofrece. » Haz una lista y lee al menos tres de las parábolas de Jesús en la cual participan mujeres (por ejemplo, la moneda perdida). Medita en las lecciones que pueden derivarse de estas parábolas. » Enumera al menos cinco mujeres que "no contaban" en los días de Jesús, pero que tuvieron roles importantes en su vida y ministerio. Piensa en por qué Jesús permitió una inclusión tal. » Escribe una representación corta que concientice sobre la discrimina­ ción o el abuso a mujeres en nuestra sociedad. Preséntalo en tu Escuela Sabática o programa de jóvenes. AMPLÍA Juan 4:1-42. Elena de White, El Deseado de todas las gentes, caps. 36, 43, 62 y 82. Colaboraron esta semana: Siprose Ngina, Nairobi, Kenia; Josephine Nduku, Makueni, Kenia; Flo- rence Mweni, Machakos, Kenia; Rose Ndanu, Makueni, Kenia; Joseph Wambua, Nairobi, Kenia; William Mutunga, Nairobi, Kenia; Prema Gaikwad, Silang, Filipinas. ñ fi 46 / Lección para jóvenes

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