EL VÍDEO DE HOY:
Pueblo de Dios: Las piedras vivas de Tierra Santa
La custodia de Tierra Santa está formada por 280 franci...
materia de derechos humanos.
El informe, titulado La sombra de la impunidad: Tortura en Marruecos y Sáhara Occidental, hab...
Las fuerzas de seguridad egipcia utilizan de forma sistemática los abusos sexuales, incluida la violación,
en las sesiones...
Por Alberto Morlachetti y Liliana Guido
(APe).- A un mes de la ausencia de Alberto creemos imprescindible compartir
nuevam...
trata de recuperar al chico para la sociedad puesto que si está en la calle, es la
sociedad la que ha producido su expulsi...
conforman su modo de ser y hacer su identidad, su cultura, donde quizás lo
único permanente ha sido su propio cuerpo: su o...
Y, como en los primeros tiempos de la vida, el lugar social pasará por contar
con uno o dos adultos acompañados por un gru...
2015-05-21 Radio Vaticana
(RV).- Sus ―llagas‖ son el ―precio‖ que Jesús ha pagado para que la Iglesia estuviera unida para...
educar a los hijos a fin de que crezcan en la responsabilidad para sí mismos y para los demás.
También afirmó que si bien ...
también en los aspectos más íntimos de la educación. Sobre la vida afectiva, sobre la personalidad y el
desarrollo, sobre ...
Vaticano: La “multiplicación” de las
conferencias sobre la mujer
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(©ANSA) Vaticano: Enfoque mujer
En los últimos me...
Universidad Antonianum de Roma, sor Mary Melone y contó con la presencia del presidente del
Consejo Pontificio para la Cul...
¿Estamos dispuestos a aceptar una especie humana mejorada tecnológicamente a partir de la
transformación radical de sus co...
ordenación del territorio. Imparte docencia en gestión del paisaje, y es autor de publicaciones en
urbanismo y medio ambie...
silencio de la palabra. Siempre sereno y sonriente, fresco y lúcido hasta el final. Hombre bello y
encantador, ligero y ro...
Emilio
Lledó. Foto: Sergio Enríquez-Nistal
Emilio Lledó (Sevilla, 1927) ha sido galardonado con el Premio Princesa de Astu...
Premio Fernando Lázaro Carreter (2007), de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y el Premio María
Zambrano (2008).
Emilio...
Libros y premios para un pensador
Unos meses después de recibir los premios Nacional de las Letras, Antonio Sancha y Pedro...
tiempos diferentes, en la primavera y el invierno de 2013, y en ambas ocasiones el autor de obras como El
silencio de la e...
padecido durante cuatro siglos, la repulsa a la libertad de conciencia. Al respecto hay una frase muy
significativa en Don...
―cuadriculantes‖, ni libros de texto que te tuvieras que aprender. Los profesores impartían cursos
interesantísimos, recom...
responsabilidad que la demuestren cortando este retroceso terrible e inaceptable de la educación y de la
sanidad públicas....
el principio a mi lado. Fuimos dos colegas. Recuerdo que cuando volví casado con ella mis amigos
alemanes se quedaron sorp...
a nacer en primavera que han de sucederse todavía. Pero ahí está el futuro. Estamos hechos para soportar
el dolor, el sufr...
estructura de la mente es la misma en todos. Esto es algo que me ha preocupado siempre y me sigue
preocupando.
- Siempre l...
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  1. 1. EL VÍDEO DE HOY: Pueblo de Dios: Las piedras vivas de Tierra Santa La custodia de Tierra Santa está formada por 280 franciscanos de 39 paises. Se encargan del mantenimiento y la atención a basílicas y santuarios donde acogen y guían a peregrinos de todo el mundo. A esto suman una importante acción social con los cristianos que aún no han emigrado, con las piedras vivas de la tierra donde Jesús nació. Amnistía Internacional denuncia 173 casos de tortura en Marruecos Rabat asegura que la investigación de la ONG es parcial y no refleja los avances del país Francisco Peregil Rabat 19 MAY 2015 - 19:10 CEST Un grupo de activistas protesta junto al Parlamento marroquí por las restricciones a las ONG, el 16 de noviembre en Rabat / FADEL SENNA (AFP) Amnistía Internacional presentó este martes en Rabat un informe de 124 páginas en el que denuncia 173 casos de torturas y malos tratos cometidos en los últimos cuatro años en Marruecos. La ONG basa su trabajo en una investigación efectuada entre 2013 y 2014 en 17 lugares del país y en el Sáhara Occidental. El Gobierno marroquí, a través del secretario general de la Delegación Interministerial de Derechos Humanos, Abderrazak Ruwan, replicó al informe en una conferencia de prensa donde acusó a Amnistía Internacional de haber efectuado una investigación ―parcial‖, con la ―voluntad manifiesta de denigrar‖ a Marruecos y sin tener en cuenta la ―verdadera medida de los avances‖ efectuados en los últimos años en
  2. 2. materia de derechos humanos. El informe, titulado La sombra de la impunidad: Tortura en Marruecos y Sáhara Occidental, habla de ―palizas, posturas en tensión, asfixia, simulación de ahogamiento, violencia psicológica y sexual‖, cometidas para acallar las voces disidentes, ―tribunales que hacen la vista gorda ante las denuncias‖, informes médicos que se practican ―cuando las señales físicas han desaparecido‖ y de ―jueces que procesan a las víctimas que denuncian torturas, en lugar de a los torturadores‖. Los responsables de la ONG creen que todas las promesas hechas por el régimen a raíz de las protestas de 2011, en plena primavera árabe, incluso la nueva Constitución que se creó a raíz de aquellas protestas, donde se prohíbe expresamente la tortura en su artículo 22, son hoy solo un mero deseo de intenciones. El propio rey, Mohamed VI, ha expresado más de una vez su intención de luchar contra la tortura. Pero ―el verdadero cambio requiere algo más que un compromiso sobre el papel‖, señala el documento. Colgado en la postura del pollo asado me introdujeron una toalla en la boca y me echaron agua en la nariz para que me atragantara. Luego me echaron orines Mohamed Ali Saidi Amnistía cita en el texto una declaración Mohamed Ali Saidi, de 27 años, quien fue detenido por la policía tras unas manifestaciones celebradas en mayo de 2013 en El Aaiún, Sáhara Occidental: ―Amenazaron con violarme con una botella; me pusieron la botella delante. Era una botella de Pom‘s [popular refresco marroquí]. Me azotaron con cuerdas en las plantas de los pies estando colgado en la postura del pollo asado, y también nos metían los pies en agua helada [...] Colgado en la postura del pollo asado me introdujeron una toalla en la boca y me echaron agua en la nariz para que me atragantara. Luego me echaron orines. Me dejaron en ropa interior, y me azotaron los muslos con cinturones‖. El secretario general de Amnistía, Shalil Shetty, subraya que Marruecos se encuentra en una encrucijada: ―Puede tomar el camino de tener un sistema de justicia lo suficientemente sólido como enfrentarse a los responsables de abusos contra los derechos humanos o el de protegerlos. El Gobierno habla de reformas, pero las autoridades parecen más interesadas en hacer cumplir la legislación contra la calumnia que las leyes contra la tortura‖. Por su parte, el secretario general de la Delegación Interministerial de Derechos Humanos, Abderrazak Ruwan, acusó a Amnistía Internacional de haber hecho un trabajo basado en ideas preconcebidas y sin respetar la colaboración ―de buena fe‖ que el Gobierno ofreció desde el primer momento. Ruwan señaló que Amnistía solo consultó a las autoridades sobre 73 casos que afectan a 60 personas, mientras que en el informe aparecen 173 casos documentados. Ruwan acudió a la conferencia de prensa acompañado de la jueza y miembro de la delegación de Interior, Muna Mzuri, quien aseguró que en 2014 se abrieron cinco diligencias judiciales contra agentes de las fuerzas de seguridad acusados de cometer tortura y se ordenaron 63 peritajes médicos por denuncias de malos tratos. La violencia sexual, una epidemia en las comisarías de Egipto Una ONG de derechos humanos denuncia en un informe abusos policiales contra activistas  DESCARGABLE El informe de la Federación Internacional para los Derechos Humanos Ricard González El Cairo 19 MAY 2015 - 17:38 CEST Varios miembros de las fuerzas de seguridad egipcias vigilan a un grupo de manifestantes, en El Cairo en agosto de 2013. / Ahmed Assadi (EFE)
  3. 3. Las fuerzas de seguridad egipcia utilizan de forma sistemática los abusos sexuales, incluida la violación, en las sesiones de torturas a las que someten a los opositores al régimen, según ha denunciado la ONG Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH) en un informe publicado el martes. La ONG asegura que el uso de la violencia sexual como arma política se ha intensificado sobre todo después del golpe de Estado del verano de 2013, ejecutado por el entonces ministro de Defensa y actual presidente, Abdelfattah al Sisi. Este fenómeno se añade al grave problema de acoso sexual que padecen las mujeres egipcias, y que ha sido recogido en numerosos informes, documentales e incluso películas. Si bien los autores del informe reconocen que no poseen pruebas de la existencia de órdenes directas por parte de los altos mandos policiales para recurrir a las agresiones sexuales como estrategia, consideran que la profusión de esta práctica sugiere que al menos cuenta con la aprobación de las más altas instancias. ―La escala de la violencia sexual que ocurre durante y después de las detenciones, la similitud de los métodos usados y, en general, la impunidad de la que gozan los agresores señala a una estrategia política cínica destinada a reprimir a la sociedad civil y silenciar a la oposición‖, ha declarado Karim Lahidji, presidente de la FIDH. El informe denuncia también la hipocresía por parte de las autoridades en su tratamiento del grave problema de la violencia sexual en la sociedad egipcia. Algunas encuestas revelan que la mitad de las egipcias padecen el acoso sexual a diario. Al inicio de su presidencia, hace un año, el presidente al Sisi quiso convertir la lucha contra el acoso sexual en una prioridad, aprovechando que la cuestión había adquirido una gran visibilidad en los medios a partir de la emisión de un vídeo muy gráfico de una brutal agresión en la plaza Tahrir. Sin embargo, arremete la FIDH, la nueva ley contra el acoso apenas se ha aplicado en un puñado de ocasiones. Los testimonios de las víctimas recogidos en el documento son una auténtica galería de los horrores, que incluye humillaciones verbales, violaciones, sodomización con objetos, descargas eléctricas en los genitales, y otro tipo de graves agresiones sexuales. ―El número de casos de acoso y su gravedad son mucho más grandes que antes de la revolución. El asalto sexual es virtualmente sistemático en caso de arresto‖, afirma una responsable de una organización de defensa de la mujer citada en el informe, que señala que las víctimas de los ataques son tanto hombres como mujeres y menores de edad. Además, el documento apunta que la violencia sexual no se utiliza solo contra la oposición política, los islamistas y los jóvenes activistas laicos, sino también contra trabajadores de ONGs críticas con el gobierno y contra las minorías sexuales. Las alegaciones de la FIDH encajan con numerosos testimonios aparecidos en las páginas de la prensa internacional. ―A mi hijo, de 20 años, lo torturaron en la comisaría de [la ciudad] de Tanta. Lo desnudaron y humillaron verbalmente. Recibió palizas y descargas eléctricas en los testículos durante varios días. Encima, cuando sus hermanas van a visitarlo en la cárcel, los agentes las acosan sexualmente. Es una pesadilla‖, explicó a EL PAÍS Hazim Gamal, cuyo hijo fue arrestado mientras participaba en una manifestación reivindicativa para celebrar el aniversario de la Revolución del 2011 que destronó a Hosni Mubarak. A pesar de todas estas evidencias, el Ministerio del Interior niega la veracidad de las acusaciones de las ONGs y asegura que en sus dependencias existe un riguroso respeto de los derechos humanos. El informe de la FIDH recoge una veintena de recomendaciones para poner fin a la lacra de la violencia sexual en la sociedad egipcia. Entre ellas, la puesta en práctica de procesos de investigación rigurosos e imparciales sobre las denuncias de agresión sexual, así como de un sistema de reparaciones para las víctimas, la reforma del Ministerio del Interior, y permitir la visita regular a comisarías y cárceles de las ONGs de derechos humanos. ¿Son irrecuperables?
  4. 4. Por Alberto Morlachetti y Liliana Guido (APe).- A un mes de la ausencia de Alberto creemos imprescindible compartir nuevamente un texto medular en su pensamiento y en nuestro camino cotidiano con la infancia: "¿Son irrecuperables?". La expresión, muy frecuente cuando se habla de niños en la calle, es rebatida profundamente en este texto, que forma parte de la herencia transformadora que Alberto dejó en su obra: con ternura venceremos. “Amarás la gran ciudad y en ella a los niños descalzos que no quieren ser héroes de la miseria”. Jaime Sabines (APe).- Cabría responder a esta pregunta por la contraria: ¿recuperables de qué...para qué...para quién? En este artículo se intentará una aproximación al proceso de recuperar un lugar social justo para el chico expulsado a la calle, es decir, carente de lugar. No se
  5. 5. trata de recuperar al chico para la sociedad puesto que si está en la calle, es la sociedad la que ha producido su expulsión. Se trata de crear las condiciones individuales y colectivas para generar el lugar social que desde la comunidad, la escuela, la familia le ha sido negado. O, en otros caso, desde estos mismos ámbitos se tratará de potencializar los precarios lazos y soportes que mantienen su lugar. Suele pensarse, en este sentido, que con brindarle abrigo, alimento, cariño, comprensión, será suficiente para que “no vuelva a la calle”. Es necesario, desde el principio, alejarse de las consideraciones simplistas, románticas e idealistas que, como conducen al fracaso, terminan de confirmar el prejuicio acerca de la “irrecuperabilidad” del chico de la calle, adscripto al estereotipo que le asigna como destino el delito. Ser un chico de la calle implica haber aprendido a sobrevivir en ella. La sobrevivencia no se reduce a la provisión de medios materiales de vida sino a la constitución de valores y referentes identificatorios que le dan sentido a ese “ser y estar en la calle”, sin los cuales sería imposible tolerar el desamparo, convivir con el terror, probarse en los límites de lo insoportable, de la violencia y la agresión, el hambre, el frío, la persecución policial, las migajas de caridad, el desprecio reiterado. El mirar “desde la vidriera” a los chicos que van de la mano del adulto, protegidos hacia la escuela. En suma, aprender que es “otro”, que no es semejante a los de su misma edad, que él es de la calle, que vive por y de la calle. Tiempo y espacio sin límites También aprendió a moverse en un enorme espacio, casi sin límites, en un tiempo sin horas, lo que amplia su marco de relaciones hasta hacerlo coincidir con ese ancho “mundo ajeno”. como en una “libertad incondicional”, sin la atadura del tiempo y del espacio. Esta peculiar vinculación con los otros y las cosas, el espacio y el tiempo,
  6. 6. conforman su modo de ser y hacer su identidad, su cultura, donde quizás lo único permanente ha sido su propio cuerpo: su olor, resistencia, textura, “poder”. Por ello el “reencuentro” de su lugar social implicará abandonar este modo de ser y estar con las cosas y los otros, cambiar de cultura, abrirse a un proceso de construcción y reconstrucción de valores y capacidades. Ofrecerle “abrigo, afecto, protección, comprensión” al chico de la calle parece una opción sensata. Sin embargo, son goces y necesidades que hay que volver a crear. Por ello, una visión inmediatista ante los conflictos y dificultades de “conquistarlo” señalará al chico como incorregible , semilla de maldad, irregular social, discapacitado afectivo, en suma, “desagradecido”... Seducir para la vida El vínculo madre-hijo depende de que ella pueda “seducir para la vida”. Entre la madre y el recién nacido debe construirse un patrón de interacción que haga posible el “avenimiento” entre ambos, diríamos, como una suerte de ensamble, código común que no se da de manera automática ni inmediata, por más amor y deseo que haya hacia el niño. Si construir un vínculo no es algo espontáneo ni con el recién nacido cuando toda la historia está por escribirse, cabe preguntarse cómo ha de gestarse un vínculo con el chico de la calle cuando en su historia nada ha pasado por “seducirlo a la vida”, sino todo lo contrario. Hambreados, hacinados, castigados, desamparados, postergados, excluidos, desesperanzados de generación en generación, difícilmente madre-hijo, adulto-niño puedan articular un vínculo que “seduzca para la vida”...
  7. 7. Y, como en los primeros tiempos de la vida, el lugar social pasará por contar con uno o dos adultos acompañados por un grupo, en calidad de continentes, que se comprometen a dar y sostener la vida, estar a disposición, al servicio del otro hasta tanto pueda autonomizarse o acceder a una independencia relativa. Siguiendo con esta analogía, desde el chico cabe esperar que se avenga a algunas propuestas y que reaccione en forma imprevisible a otras. Por ejemplo, para quien la ternura es casi desconocida, y su cuerpo valorizado por su resistencia al dolor, a la intemperie, por su rudeza, bravura, la ternura puede ser vivida como una afrenta, una ridiculización. Habrá que poblar el cuerpo de gratificaciones para que pueda valorarse a sí mismo, también desde la protección y el cuidado. La ternura La ternura es el vehículo privilegiado del vínculo humano, proveedor de capacidades para mediatizar y orientar la afectividad y superar el caos inicial. Posteriormente, este vínculo dará soporte a la capacidad de reconocer al otro como semejante, de inquietarse y responsabilizarse por las consecuencias de sus actos, es decir: de confiar en la reparación. Esto se hace posible cuando se ha experimentado la perdurabilidad, disponibilidad, de las figuras vinculadas, constitutivo del sentimiento de amparo, de la confianza en la resistencia del amor. Esta reconstrucción o construcción es de crucial importancia para los chicos que deben reapropiarse de su lugar social puesto que precisamente el conjunto de procesos que lo arrojaron a la calle le han dado una visión del otro como peligros, desconfiable, inconsistente, irreparable, vengativo, etc...; por eso, vive cercado por el inmediatismo, la imprevisión , la impulsividad. Con esto se asocia el hecho de que el chico de la calle ponga a prueba una y otra vez los nuevos vínculos, que los ataque, que desafíe a las nuevas figuras identificatorias de las que necesitará tolerancia y límites, contención y esclarecimiento, flexibilidad y coherencia, comprensión y no justificación cuando transgreda y, permanentemente, la confianza en la utopía que construyen, el deseo vivo de justicia, aún en la adversidad. Pero la reinscripción vincular será proveedora de identidad si, al mismo tiempo, el chico se reapropia también de su saber, de su hacer y de su poder implícitos en sus estrategias de sobrevivencia en la calle, interrogándose sobre su origen, su devenir, redescubriéndose como niño, joven, pueblo, trabajador, condición de acero y cristal, presencia profética de la calle. El Papa pidió en su homilía la gracia de la unidad luchando contra el espíritu del mundo
  8. 8. 2015-05-21 Radio Vaticana (RV).- Sus ―llagas‖ son el ―precio‖ que Jesús ha pagado para que la Iglesia estuviera unida para siempre a Él y a Dios. Los cristianos de hoy están llamados a pedir la gracia de la unidad y a luchar para que entre ellos no se insinúe el ―espíritu de la división, de la guerra y de los celos‖. Es la reflexión que hizo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. ―La gran oración de Jesús‖: que la Iglesia esté unida, que los cristianos ―sean una sola cosa‖, como el Señor lo es con su Padre. Y junto a esto ―la gran tentación‖: non ceder al otro ―padre‖, al de la ―mentira‖ y al de la ―división‖. El Papa Bergoglio, siguiendo las lecturas de la liturgia del día, entró en el clima del Cenáculo y en la densidad de las palabras de Cristo en que encomienda al Padre a los Apóstoles antes de entregarse a la Pasión. El precio de la unidad Francisco observó que es consolador escuchar que Jesús dice al Padre que no quiere rezar sólo por sus discípulos, sino también por aquellos que creerán en Él ―a través de su palabra‖. Una frase que hemos escuchado tantas veces, y por la que el Santo Padre pidió que se preste más atención: ―Quizás nosotros no estamos suficientemente atentos a estas palabras: ¡Jesús ha rezado por mí! Esto es, precisamente, fuente de confianza: Él reza por mí, ha rezado por mí... Yo imagino – pero es una figura – cómo es Jesús ante el Padre, en el Cielo. Y así reza por nosotros, reza por mí. ¿Y qué ve el Padre? Las llagas, el precio. El precio que ha pagado por nosotros. Jesús reza por mí con sus llagas, con su corazón llagado y siegue haciéndolo. Los rostros de la división Jesús reza ―por la unidad de su pueblo, por la Iglesia‖. Pero Jesús – afirmó Francisco ―sabe que el espíritu del mundo‖ es ―un espíritu de división, de guerra, de envidias y de celos, también en las familias religiosas, también en las diócesis, y también en toda la Iglesia: es la gran tentación‖. Esa que lleva – dijo el Papa – a las habladurías, a etiquetar, a tachar a las personas. Y explicó que esta oración pide que se destierren todas estas actitudes: ―Debemos ser uno, una sola cosa, como Jesús y el Padre son una sola cosa. Es precisamente éste el desafío de todos nosotros, los cristianos: no dejar lugar a la división entre nosotros, no dejar que el espíritu de la división, el padre de la mentira entre en nosotros. Buscar siempre la unidad. Cada uno es como es, pero trata de vivir la unidad. ¿Jesús te ha perdonado? Perdona a todos. Jesús reza para que nosotros seamos uno, una sola cosa. Y la Iglesia tiene tanta necesidad de esta oración de unidad‖. La unidad es una gracia no un pegamento Bromeando, Francisco dijo que no existe una Iglesia que se mantiene junta gracias a una ―cola‖, porque la unidad que pide Jesús ―es una gracia de Dios‖ y ―una lucha‖ en la tierra. Por eso ―debemos dejar espacio al Espíritu, para que nos transforme como el Padre está en el Hijo, en una sola cosa‖: ―Y otro consejo que Jesús ha dado en estos días de despedida es el de permanecer en Él: ‗Permanezcan en mí‘. Y pide esta gracia, que todos nosotros permanezcamos en Él. Y aquí nos indica, puesto que lo dice claramente: ‗Padre, quiero que aquellos que me has dado,que también ellos estén conmigo donde yo estoy‘. Es decir, que estos permanezca allá, conmigo. El permanecer en Jesús, en este mundo, termina en el permanecer con Él ‗para que contemplen mi gloria‘, como dice Jesús‖. (María Fernanda Bernasconi - RV). Que los padres vuelvan a ser protagonistas de la educación, pidió el Papa en su catequesis 2015-05-20 Radio Vaticana (RV).- En su catequesis de la audiencia general – celebrada el tercer miércoles de mayo en la Plaza de San Pedro y ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países – el Papa Francisco, prosiguió sus reflexiones sobre la familia y la vida real, deteniéndose en esta ocasión en una de sus vocaciones fundamentales, a saber, la educación de los hijos. El Obispo de Roma explicó que se trata de una característica esencial de la familia puesto que hay que
  9. 9. educar a los hijos a fin de que crezcan en la responsabilidad para sí mismos y para los demás. También afirmó que si bien parecería una constatación obvia, en nuestros tiempos no faltan las dificultades, por lo que resulta difícil para los padres educar a los hijos que sólo ven al final de la jornada cuando regresan a sus casas cansados. Y es más difícil – afirmó el Santo Padre – para los padres separados, que padecen esta condición. El Papa Bergoglio se preguntó ante todo ―¿cómo educar? Y ¿cuál es la tradición que hoy tenemos para transmitir a nuestros hijos? A la vez que recordó que intelectuales ―críticos‖ de todo tipo han acallado a los padres de diferentes maneras para defender a las jóvenes generaciones de los daños – verdaderos o presuntos – de la educación familiar. Tanto es así – dijo Francisco – que la familia ha sido acusada, entre otras cosas, de autoritarismo, favoritismo, conformismo y represión afectiva que genera conflictos. El Pontífice afirmó además que la crisis de la alianza educativa tiene muchos síntomas, puesto que por una parte hay tensiones y desconfianza entre padres y educadores y, por otra, cada vez son más los ―expertos‖ que pretenden ocupar el papel de los padres, relegándolos a un segundo lugar. De ahí que sea necesario – dijo – favorecer la armonía, el diálogo y la colaboración entre los diversos agentes de la educación, teniendo en cuenta que el papel de los padres es insustituible. Por esta razón – recordó el Francisco – la Iglesia está llamada a acompañar la misión educativa de los padres, sobre todo con la luz de la Palabra de Dios, que funda la familia en el amor. De hecho, el mismo Jesús recibió una educación familiar para crecer en edad, sabiduría y gracia. Y concluyó la síntesis de esta catequesis en nuestro idioma afirmando que si la educación familiar ―recobra su protagonismo‖, muchas cosas cambiarán para bien. Porque como dijo el Papa, ―es hora de que los padres y las madres regresen de su exilio, y se impliquen plenamente en la educación de sus hijos‖. (María Fernanda Bernasconi - RV). Texto de la catequesis del Papa Francisco: Queridos hermanos y hermanas, Quiero darles la bienvenida porque he visto entre ustedes tantas familias, ¡Buenos días a todas las familias! Continuamos a reflexionar sobre la familia. Hoy nos detendremos para reflexionar en una característica esencial de la familia, es decir, su naturaleza vocacional a educar los hijos para que crezcan en la responsabilidad de sí mismos y de los otros. Aquello que hemos escuchado del apóstol Pablo, al inicio, es muy bello: «Ustedes, hijos, obedezcan a los padres en todo; porque esto agrada al Señor. Ustedes, padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten» (Col, 3, 20-21). Esta es una regla sabia: el hijo que es educado a escuchar a los padres y a obedecer a los padres, quienes no deben de mandar en un feo modo, para no desanimar a los hijos. Los hijos, de hecho, deben crecer sin desanimarse, paso a paso. Si ustedes padres dicen a los hijos: ‗Subimos sobre esa escalera‘ y los toman de la mano y paso a paso les ayudan a subir, las cosas irán bien. Pero si ustedes dice: ―Ve allá‖ - ―Pero no puedo‖ – ―Ve‖, esto se llama exasperar a los hijos, pedir a los hijos las cosas que no son capaces de hacer. Por esto, la relación entre los padres y los hijos debe ser de una sabiduría, de un equilibrio, muy grande. Hijos obedezcan a sus padres, eso le gusta a Dios. Y ustedes padres, no exasperen a los hijos, pidiéndoles cosas que no pueden hacer. Y esto es necesario hacer para que los hijos crezcan en la responsabilidad de sí mismos y de los demás. Parecería una constatación obvia, sin embargo, en nuestros tiempos no faltan las dificultades. Es difícil para los padres educar a sus hijos a quienes ven sólo por la noche, cuando vuelven a casa cansados del trabajo. ¡Aquellos que tienen la suerte de tener trabajo! Y aún más difícil para los padres separados, a quienes les pesa esta condición: pobres, han tenido dificultades, se han separado y tantas veces el hijo es usado como rehén y el papá le habla mal de la mamá y la mamá le habla mal del papá, y se hace tanto mal. Pero yo digo a los padres separados: ¡nunca, nunca, nunca usar al hijo como rehén! Se han separado por tantas dificultades y motivos, la vida les ha dado esta prueba, pero que los hijos no sean quienes carguen el peso de esta separación, que no sean usados como rehenes contra el otro cónyuge, que crezcan escuchando que la mamá habla bien del papá, aunque no están juntos, y que el papá hable bien de la mamá. Para los padres separados esto es muy importante y muy difícil, pero pueden hacerlo. Pero, sobre todo, la pregunta ¿Cómo educar? ¿Qué tradición tenemos hoy para transmitir a nuestros hijos? Intelectuales ‗críticos‘ de todo tipo han callado a los padres en mil modos, para defender las jóvenes generaciones de daños – varios o presuntos – de la educación familiar. La familia ha sido acusada, entre otros, de autoritarismo, de favoritismo, de conformismo, de represión afectiva que genera conflictos. De hecho, se ha abierto una grieta entre la familia y la sociedad, entre la familia y la escuela, el pacto educativo hoy se ha roto, y así la alianza educativa de la sociedad con la familia ha entrado en crisis porque se ha minado la confianza recíproca. Los síntomas son muchos. Por ejemplo, en la escuela se han comprometido las relaciones entre los padres y los profesores. A veces hay tensiones y desconfianza recíproca; y las consecuencias naturalmente recaen sobre los hijos. Por otro lado, se han multiplicado los llamados ‗expertos‘, que han ocupado el papel de los padres
  10. 10. también en los aspectos más íntimos de la educación. Sobre la vida afectiva, sobre la personalidad y el desarrollo, sobre los derechos y sus deberes, los ‗expertos‘ saben todo: objetivos, motivaciones, técnicas. Y los padres sólo deben escuchar, aprender a adecuarse. A menudo, privados de su papel, se vuelven excesivamente aprensivos y posesivos con respecto a sus hijos, hasta llegar a no corregirlos nunca: ―Tú no puedes corregir al hijo‖. Tienden a confiarles siempre más a los ‗expertos‘, también para los aspectos más delicados y personales de su vida, colocándolos en un rincón solos; y así los padres hoy corren el riesgo de autoexcluirse de la vida de sus hijos. ¡Y esto es gravísimo! Hoy hay casos de este tipo. No digo que suceda siempre, pero existen. La maestra en la escuela regaña al niño y hace una nota a los padres. Yo recuerdo una anécdota personal. Una vez, cuando estaba en cuarto grado de la escuela primaria he dicho una mala palabra a la maestra y la maestra, una buena mujer, ha llamado a mi mamá. Ella ha ido el día siguiente, han hablado entre ellas y después me han llamado. Mi mamá delante a la profesora me ha explicado que aquello que yo había hecho era algo malo, que no debía hacerlo; pero mi mamá lo ha hecho con tanta dulzura y me ha pedido pedirle perdón a la maestra. Yo lo he hecho y después me he quedado contento porque he dicho: ‗ha terminado bien la historia‘. ¡Pero eso era el primer capítulo! Cuando regresé a casa, comenzó el segundo capítulo… Imagínense ustedes, hoy, si la maestra hace algo de este tipo, al día siguiente se encuentra a los dos padres o a uno de los dos a regañarla, porque los ‗expertos‘ dicen que los niños no se deben regañar así. ¡Han cambiado las cosas! Por este motivo, los padres no deben autoexcluirse de la educación de los hijos. Es evidente que este enfoque no es bueno: no es armónico, no es dialógico, y en lugar de favorecer la colaboración entre la familia y los otros agentes educativos, las escuelas, los gimnasios…. los contrapone. ¿Cómo hemos llegado a este punto? No hay duda que los padres, o mejor, ciertos modelos educativos del pasado tenían algunos límites, no hay duda. Pero es también verdad que hay errores que sólo los padres están autorizados a hacer, porque pueden compensarlos de un modo que es imposible a ningún otro. Por otra parte, lo sabemos bien, la vida se ha convertido en avara de tiempo para hablar, reflexionar, confrontarse. Muchos padres son ‗secuestrados‘ por el trabajo – papá y mamá deben trabajar- y por otras preocupaciones, avergonzados de las nuevas exigencias de los hijos y de la complejidad de la vida actual, - que es así, debemos aceptarla como es - y se encuentran como paralizados por el temor a equivocarse. El problema, sin embargo, no es sólo hablar. De hecho, un diálogo superficial no conduce a un verdadero encuentro de la mente y del corazón. Preguntémonos más bien: ¿Buscamos entender ‗dónde‘ los hijos verdaderamente están en su camino? ¿Dónde está realmente su alma? ¿Lo sabemos? Y sobre todo: ¿Lo queremos saber? ¿Estamos convencidos de eso, en realidad, no esperan algo más? Las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer apoyo a la misión educativa de las familias, y lo hacen sobre todo con la luz de la Palabra de Dios. El apóstol Pablo recuerda la reciprocidad de los deberes entre los padres y los hijos: «Ustedes, hijos, obedezcan a los padres en todo; porque esto agrada al Señor. Ustedes, padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten» (Col, 3, 20-21). En la base de todo está el amor, aquel que Dios nos dona, que «no falta al respeto, no busca su propio interés, no se enoja, no toma en cuenta el mal recibido… todo perdona, todo cree, todo espera, todo soporta» (1 Cor 13, 5-6). También en las mejores familias es necesario soportarse y ¡Se necesita tanta paciencia para soportarse! Pero es así la vida. La vida no se hace en laboratorio, se hace en la realidad. El mismo Jesús ha pasado a través de la educación familiar. En este caso, la gracia del amor de Cristo lleva a cumplir lo que está inscrito en la naturaleza humana. ¡Cuántos ejemplos estupendos tenemos de padres cristianos llenos de sabiduría humana! Ellos muestran que la buena educación familiar es la columna vertebral del humanismo. Su irradiación social es el recurso que permite compensar las lagunas, las heridas, los vacíos de paternidad y maternidad que tocan los hijos menos afortunados. Esta irradiación puede hacer auténticos milagros. ¡Y en la Iglesia suceden cada día estos milagros! Deseo que el Señor done a las familias cristianas la fe, la libertad y la valentía necesarias para su misión. Si la educación familiar reencuentra el orgullo de su protagonismo, muchas cosas mejorarán, para los padres inciertos y para los hijos decepcionados. Es el momento en que los padres y las madres regresen de su exilio, - porque se han auto-exiliado de la educación de los hijos -, y re-asuman plenamente su papel educativo. Esperemos que el Señor conceda a los padres esta gracia: de no auto-exiliarse en la educación de los hijos. Y esto solamente puede hacerlo el amor, la ternura y la paciencia. (Traducción del italiano de Mercedes De La Torre - RV).
  11. 11. Vaticano: La “multiplicación” de las conferencias sobre la mujer (©ANSA) (©ANSA) Vaticano: Enfoque mujer En los últimos meses, en el contexto de la Curia Romana se ha registrado una sensible proliferación de actividades académicas e intelectuales que tratan diversos asuntos femeninos Andrés Beltramo Álvarez ciudad del vaticano ―Sufro, y les digo la verdad, al ver en la Iglesia o en algunas instituciones eclesiales que el papel de la mujer queda relegado a tareas de servidumbre y no de servicio‖. Cuando Francisco pronunció esa frase, en octubre de 2013, buscaba sensibilizar. Quería impulsar un nuevo debate sobre el rol femenino a nivel eclesiástico, y lo logró. Tanto que, en los últimos meses, se ha verificado una significativa ―multiplicación‖ de las conferencias académicas sobre la mujer en las instituciones ligadas al Vaticano. Cinco encuentros, todos de talla internacional, en apenas tres meses. Un récord, gracias al impulso de Jorge Mario Bergoglio. Aunque, es verdad, la evidencia tangible de una cierta falta de coordinación en la Curia Romana, donde todavía prevalecen la duplicidad de actividades. Este jueves se presentó, en la Sala de Prensa de la Santa Sede, la conferencia internacional ―Mujeres hacia la agenda del desarrollo post-2015: ¿Qué desafíos parte de los Objetivos del Milenio‖, prevista en Roma del 22 al 24 de mayo bajo la convocatoria del Pontificio Consejo Justicia y Paz junto a la Alianza Mundial de Mujeres por la Familia y la Vida y la Unión Mundial de Organizaciones Católicas Femeninas. Esta fue precedida por otros encuentros similares. Del 4 al 7 de febrero pasados el Pontificio Consejo de la Cultura dedicó su asamblea plenaria al tema ―Las culturas femeninas: Igualdad y diferencia‖. El 14 de abril tuvo lugar la conferencia ―Liderazgo de las mujeres en la resolución de conflictos: la fe Perspectivas‖ que organizó la embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede, la Fundación Russell Berrie, y el Centro Juan Pablo II para el Diálogo Interreligioso. Apenas 14 días después, el martes 28, la embajada de Chile ante la Santa Sede patrocinó el seminario ―Mujeres en la Iglesia: perspectivas en el diálogo‖ que fue inaugurada por la rectora de la Pontificia
  12. 12. Universidad Antonianum de Roma, sor Mary Melone y contó con la presencia del presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, el cardenal Gianfranco Ravasi. A finales de este mes de mayo, del 29 al 31, se llevará a cabo otro seminario internacional. Lleva por título ―La Iglesia ante la condición de la mujer hoy‖ y es organizado por el suplemento mensual ―Mujeres, Iglesia, Mundo‖ del diario vaticano ―L‘Osservatore Romano‖. Durante las sesiones de trabajo, en la Casina Pío IV –sede de la Pontificia Academia para las Ciencias-, se analizarán fenómenos como la violencia, la familia y la identidad femenina. Sobre esta ―multiplicación‖ de iniciativas, el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, cardenal Peter Turkson, advirtió que la diversidad depende también de la premisa y del punto de partida de cada una de estas conferencias. ―Cuando la embajada estadounidense quiso organizar su conferencia quiso centrarse en la presencia de las mujeres en las zonas de conflicto y guerra, la experiencia que tienen ahí. Esto es distinto al papel de las mujeres en el desarrollo sostenible. Si en una conferencia se podrían meter todos estos peces en la misma sopa, no se que tipo de mezcla tendríamos. Los énfasis son distintos, y se hacen eventos distintos para poner el acento en estos diversas visiones. No es que justifico este procedimiento, pero creo que la libertad que existe en la Curia Romana de organizar estas actividades distintas depende de los objetivos específicos en este caso‖, explicó. Por su parte Olimpia Tarzia, presidente de la Alianza Mundial de Mujeres por la Familia y la Vida, sostuvo que el hecho de recordar el número de encuentros dedicados al mundo femenino demuestra que ―son pocas‖ o que ―todas las otras no fueron realizadas por las mujeres‖. Y abundo: ―Creo, en cambio, que se trata de algo bello, se necesita una multiplicación porque existen sensibilidades distintas. Abordamos y consideramos aspectos diversos y en esta riqueza apuntamos a llegar a lo que nos une una visión de la historia, de la historia, de la sociedad, de la familia y de la vida que es la misma. Pero, cada uno llevando su nota en esta armonía‖. Por su parte Maria Giovanna Ruggieri, presidente de la Unión Mundial de Organizaciones Católicas Femeninas, consideró como ―muy bueno‖ que se tomen en cuenta todos los enfoques. ―Es necesario reforzar y dar una contribución a la teología de la mujer, que se quedó estancada a muchos años atrás. Es muy bueno que existan muchas ocasiones, porque cada una puede aportar su contribución y se espera que, con el pasar del tiempo, se convierta en un dato efectivo que existan mujeres con capacidad para dar su aportación a una teología que se centra en su mundo femenino‖, estableció. En la conferencia que comenzará este viernes 22 se abordarán temas como las nuevas formas de esclavitud, la trata de personas, la violencia contra las mujeres, la empresa, el trabajo, la agricultura y la procreación asistida. ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano Coordinación de Albert Cortina y Miquel-Àngel Serra. Con 24 fotografías de David Molina
  13. 13. ¿Estamos dispuestos a aceptar una especie humana mejorada tecnológicamente a partir de la transformación radical de sus condiciones naturales? ¿Se está produciendo ya la singularidad tecnológica que dará lugar a un salto evolutivo irreversible del género humano hacia el posthumano? ¿Qué papel desempeñan la conciencia, la ética y la democracia para controlar los abusos en este proceso? Los autores, desde una apuesta decidida por el refortalecimiento, en este siglo xxi, de un humanismo renovado, nos introducen de forma abierta y crítica en los conceptos de singularidad tecnológica y mejoramiento humano, así como en la agenda internacional del transhumanismo. Esta agenda nos conduce a la interacción e incorporación en nuestro cuerpo y en nuestra mente de tecnologías emergentes, como la nanotecnología, la biotecnología, la tecnología del conocimiento y de la información, la inteligencia artificial, la robótica, la biomimética o la neurociencia espiritual. Este libro parte de dos artículos de opinión aparecidos en el periódico La Vanguardia, artículos que generaron un amplio debate en el que participaron, a lo largo de doce meses, 213 voces reconocidas en su ámbito de especialización científico, tecnológico, sociológico, urbanístico, jurídico, filosófico, artístico, teológico o espiritual. A través de este elenco de aportaciones, el libro facilita que el lector tome conciencia respecto a los nuevos acontecimientos que se nos avecinan, sin renunciar por ello a una humanidad más humana, integrada en la sabia naturaleza que nos acoge y de la que formamos parte inescindible dentro de un cosmos que nos sitúa ante el misterio. Con la compra de este libro facilitas la labor social de SOM Fundació Catalana Tutelar Aspanias(www.somfundacio.org) para que las personas con discapacidad intelectual se sientan amadas, protegidas en sus derechos y con buena calidad de vida. Coordinadores Albert Cortina Ramos (Barcelona, 1961) es abogado y urbanista (UAB y UPC). Es director del Estudio DTUM. Máster en Estudios Regionales, Urbanos y Metropolitanos (UAB), asesora a gobiernos y a agentes privados en la implementación de políticas y de instrumentos de regulación, de planificación y de gestión de la ciudad, del territorio y del paisaje. Es impulsor de procesos de implicación ciudadana, de mediación y de concertación territorial, y consultor en inteligencia ambiental y en estrategia para un hábitat urbano inteligente y sostenible integrado en la sociedad global del conocimiento. Es miembro de grupos de investigación sobre ética aplicada al urbanismo y a la
  14. 14. ordenación del territorio. Imparte docencia en gestión del paisaje, y es autor de publicaciones en urbanismo y medio ambiente. En Fragmenta ha coordinado, junto con Miquel-Àngel Serra, ¿Humanos o posthumanos?. Miquel-Àngel Serra Beltrán (Barcelona, 1961) es doctor en Biología (UAB) e investigador de Bio-medicina. Máster en Liderazgo y Gestión de la Ciencia (IDEC), es gestor de investigación del Laboratorio de Neurofarmacología (DCEXS) de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) desde 2005. Fue investigador científico de la Comisión Europea en el CCR de Ispra (Italia), donde trabajó en toxicología ambiental y salud humana (1988-2002). De regreso a España, fue decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, profesor agregado de Biología Molecular y Celular y miembro del Centro de Estudios de Bioética de la Universidad Internacional de Cataluña (2002-2005). Trabaja en neurociencias, imparte docencia en bioética y gestión de la investigación científica, y es autor de publicaciones en neurociencias y en bioquímica. En Fragmenta ha coordinado, junto con Albert Cortina, ¿Humanos o posthumanos?. Maciej Bielawski Panikkar Una biografía Traducción de Jordi Pigem Se llamaba Raimon Panikkar (Barcelona 1918 - Tavertet 2010). Erudito excelso, viajero infatigable, interlocutor fascinante, oficiante extático, escritor fecundo que iba más allá de la escritura y hablaba del
  15. 15. silencio de la palabra. Siempre sereno y sonriente, fresco y lúcido hasta el final. Hombre bello y encantador, ligero y robusto, delicado y resistente. La leyenda es una mirada lejana, y aquí residen la fuerza, la belleza, la fascinación y la seducción que la impregnan. Panikkar se presentaba y era visto de este modo. Era un meteoro, un cometa, un relámpago. Siempre venía de lejos y luego desaparecía. Procedía de un rico pasado, compuesto de todas las tierras que había recorrido y de todos los conocimientos que había acumulado. Más allá de la leyenda, la investigación biográfica nos permite superar el retrato hagiográfico y obtener una imagen más fiel a la realidad histórica. Si la obra de Panikkar es interesante, importante, fascinante y grandiosa, no lo es menos su trayectoria vital. Si se mira su vida con honestidad, delicadeza y respeto, y sin prejuicios, idealizaciones ni censuras absurdas, se encuentra en ella la clave de comprensión de su mensaje. También disponible en catalán Autor Maciej Bielawski (Bydgoszcz, Polonia, 1963) es teólogo, escritor, pintor y profesor universitario. Afincado en Italia desde 1990, reside actualmente en Verona. Es doctor en teología por la Universidad Pontificia de San Tomás (Roma). Ha sido profesor de teología dogmática en el Ateneo de San Anselmo (Roma). Actualmente enseña en la Universidad de Verona. Ha escrito libros sobre personajes como Dumitru Stăniloae (The philocalical vision of the world in the theology of Dumitru Stăniloae, 1997), Nicéforo el Solitario (Il cielo nel cuore, 2002), Raimon Panikkar (Panikkar. Un uomo e il suo pensiero, 2013), Vittorino Andreoli (Tragedia folle, 2013) y Pedro Damasceno (Sguardo contemplativo, 2014); monografías dedicadas a la mística y la cultura bizantinas: Il monachesimo bizantino (2003), Blask ikon (2005), Oblicza ikony (2006), La luce divina nel cuore. Introduzione alla Filocalia (2007); y ensayos de teología y espiritualidad: Polis monachorum (2001), Odejścia (2007), Mikroteologie (2008), Wiara bezdomna (2013), In principio. Racconti sull'origine del mondo (2014). Es autor del blog Panikkar Sūtra y de la web www.maciejbielawski.com. Emilio Lledó gana el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades El filósofo, miembro de la Real Academia Española desde 1993 y autor de obras como Elogio de la infelicidad y El silencio de la escritura, recibe el galardón unos meses después de hacerse con el Premio Nacional de las Letras 2014. ELCULTURAL.es | 20/05/2015
  16. 16. Emilio Lledó. Foto: Sergio Enríquez-Nistal Emilio Lledó (Sevilla, 1927) ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2015, que cumple este año su XXXV edición. El filosofo, un referente intelectual de nuestro país, es miembro de la RAE desde 1993 y autor de obras como Elogio de la infidelidad, Los libros de la libertas o El silencio de la escritura que le valieron para recibir el Premio Nacional de las Letras 2014, tan solo hace unos meses. De hecho, el Premio Princesa de Asturias es el cuarto que recibe en menos de un año. También ha sido distinguido con el premio Antonio de Sancha y el premio Internacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña. "Agradezco mucho el Premio Princesa de Asturias y me llena de especial satisfacción y orgullo que sea un galardón otorgado a la Comunicación y a las Humanidades, pues estas han sido, con todos los errores y aciertos que haya tenido, el fundamento de mi vida", ha manifestado Lledó tras la concesión del premio. "Creo en la importancia de la palabra y la comunicación para construir ese concepto que los seres humanos llaman hoy las Humanidades y que, para los griegos, simbolizaban la idea de justicia, de verdad, de solidaridad y filantropía". El filósofo se ha impuesto finalmente al historiador mexicano Miguel León Portilla, que se encontraba entre los favoritos. En la lista de candidatos aparecían también el fotoperiodista estadounidense James Nachtwey, el semanario satírico francés Charlie Hebdo, que en enero sufrió un atentado yihadista, o Wikipedia. Finalmente el jurado, presidido por el presidente del Instituto Cervantes, Victor García de la Concha, se ha decantado por las áreas de Humanidades y, más concretamente por el filósofo sevillano. "Pensador de relevancia internacional y de trayectoria ejemplar en el ámbito de las humanidades, Lledó concibe la Filosofía como meditación sobre el lenguaje y subraya la tendencia natural del ser humano hacia la comunicación. De este modo, hace suya la razón ilustrada a través de un diálogo que impulsa la convivencia en libertad y democracia", manifestaba el jurado tras el fallo. Emilio Lledó es catedrático de Historia de la Filosofía, enseñanza que impartió en Alemania y España, tanto a alumnos de bachillerato en institutos públicos (Valladolid) como universitarios (La Laguna, Barcelona y Madrid). En su último destino como profesor, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha sido vicerrector de la institución. Es doctor honoris causa por las universidades de La Laguna, de las Islas Baleares y de Lleida, y miembro vitalicio del Instituto para Estudios Avanzados de Berlín. Gran parte de su actividad docente se desarrolló en la universidad alemana de Heidelberg. “No me gusta decir que soy un filósofo; quiero pensar que he sido un funcionario de la filosofía", comentaba a El Cultural poco despues de recibir el Premio Nacional de las Letras. Ha publicado, entre otras obras, Filosofía y lenguaje (1971) y Lenguaje e historia(1978) que definen su modo de abordar la filosofía a través de la lengua y la historia; El epicureísmo (1984); El surco del tiempo (1992); Elogio de la infelicidad (2005); La filosofía, hoy. Filosofía, lenguaje e historia (2012), yLos libros y la libertad (2013). También ha escrito numerosos artículos periodísticos. Emilio Lledó ha recibido, entre otras distinciones, el Premio Alexander Von Humboldt (1990); el Premio Nacional de Ensayo (1992) por su obra El silencio de la escritura; el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2004) en reconocimiento a su trayectoria como investigador y docente en Humanidades; el
  17. 17. Premio Fernando Lázaro Carreter (2007), de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y el Premio María Zambrano (2008). Emilio Lledó es el tercer premiado de los Princesa de Asturias 2015. Francis Ford Coppola recibió el galardon de las Artes y Esther Dufló en la categoría de Ciencias Sociales. El jurado ha estado formado por Inés Alberdi Alonso, José Antonio Álvarez Gundín, Luis María Anson Oliart, Juan Barja de Quiroga Losada, Adela Cortina Orts, Víctor García de la Concha, Javier González Ferrari, Elvira Lindo Garrido, Miguel Ángel Liso Tejada, Emilio Morenatti Fernández, José Narro Robles, Benigno Pendás García, José Antonio Vera Gil, Enrique de Ybarra e Ybarra y Alberto Anaut González. Emilio Lledó: “Ojalá este domingo regrese la decencia” “Ahora más que nunca recomiendo la filosofía a cualquier joven”, dice el ganador del premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades Jesús Ruiz Mantilla Madrid 20 MAY 2015 - 20:36 CEST Emilio Lledó, premio Princesa de Asturias de Humanidades. / Bernaro Pérez Al bajar del vehículo, el taxista ofrece como cambio de la carrera hasta casa de Emilio Lledó, en Madrid, un billete de cinco euros. No hubo más remedio que devolverlo. A rotulador, en uno de los reversos, todo el valor que pudiera tener, lo ensombrecía una esvástica pintorrajeada y una frase: ―Muerte al Islam‖. Qué pertinente shockpara visitar al maestro el día en que le habían concedido el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y allí mismo preguntarle: ¿A qué se debe tanta rabia? ―A la ignorancia‖, respondía, sin dudar, en uno de los butacones de su casa forrada por alrededor de 10.000 libros. ―A la ignorancia que es sinónimo de violencia, no entiendo por qué tenemos que vivir rodeados de tanto odio‖. Para combatirlo, sirva de ejemplo en qué se encontraba imbuido el sabio, sereno profesor y académico, cuando ayer por la mañana recibía una llamada de Oviedo, sobre las 10, comunicándole que había recibido el galardón. ―Estaba trabajando en una conferencia que debo dar en la Casa del lector esta tarde —por ayer— sobre la felicidad‖. No a modo de autoayuda, sino tras 40 años de gozosa relación con Epicuro. ―Fue cuando escribí mi ensayo sobre su filosofía. Ahora, de regreso a él, he querido revisarlo a fondo. Yo he cambiado mucho, pero sin embargo su pensamiento sigue intacto: indaga sobre el saber como una forma de abordar la vida en contraposición a Platón, que concibe la filosofía como una manera de afrontar la muerte. Epicuro nos quiere transmitir la existencia como sinónimo de esperanza, de futuro, de verdad, como una aventura que nos aleja del miedo a la muerte si la hemos vivido con decencia‖. Este último término se ha convertido hoy en una quimera para quien lleva toda la vida dotando de corazas éticas, de armas nutridas en la vitamina de la sana conciencia a sus discípulos, vengan de donde vengan. ―Con que muestren curiosidad y pasión, me vale. Pocas veces he visto tanta como la que me demostraban los emigrantes andaluces que llegaban a Alemania en los años 50. Entonces yo estaba dando clases en Heidelberg y les enseñaba gramática del idioma en el que se tenían que desenvolver. No sabes cómo lo agradecían. Más cuando nadie les había instruido jamás en gramática española‖. Lo hacía en las tabernas del centro, desinteresadamente, con esa conciencia de codo con codo que le ha guiado tantas veces en la vida, desde que naciera en Sevilla hace 87 años. ―Eran gentes admirables; me merece todo el respeto aquella parte de la población que agarraba una maletucha y se largaba a un país ajeno al suyo a ver qué les deparaba la vida. Para que luego digan de mis paisanos del sur lo que a veces declaraba ese tal Pujol, acerca de su vagaría y los subsidios. Allí le quería haber visto yo‖.
  18. 18. Libros y premios para un pensador Unos meses después de recibir los premios Nacional de las Letras, Antonio Sancha y Pedro Enríquez Ureña, el filósofo Emilio Lledó logró ayer el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Es autor de libros esenciales como Memoria del logos o Lenguaje e historia. Acaba de publicar Palabra y humanidad. Volviendo a la decencia… Para Emilio Lledó, aquellos emigrantes la encarnaban como nadie. Y se hace urgente recuperarla: ―Ojalá este domingo regrese precisamente eso, la decencia. Debemos votar por ello, sería una bendición que nos ayudaría a cortar el paso al engaño, la falsedad, resultaría toda una venganza contra los prepotentes‖. No comprende el pensador por qué se ha torcido y retorcido el verdadero eje de la política. ―Para mí sigue resultando válido lo que Aristóteles resaltaba como gran característica de quien se dedique a ella considerándola servicio público. Una tarea para hombres decentes‖, propugnaba el filósofo hace 24 siglos. ―Sin embargo, ahora, está en gran parte en manos de lo contrario y, además, esa falta de virtud se exhibe con poder. Lo que debería ser la política se ha transformado en estupidez y chulería nauseabunda‖. De una habitación a otra, en la penumbra de su casa, el eco del teléfono retumbaba sobre las paredes forradas de tratados y las mesas plagadas de ensayos o discos, entre los que sobresalían algunos del pianista Glenn Gould. En los escasos huecos que dejan los libros bien toqueteados o los nuevos —como el último que acaba de recibir suyo, Palabra y Humanidad, recién editado en Oviedo por KRK—, asomaban retratos de familia y dibujos de sus nietas. Palomas de la paz albertianas, esbozadas con la inocencia de quien desea arrancar una sonrisa al abuelo. ―Cuando esto era una casa‖, comenta un Lledó desbordado ayer de afectos, ―en la mesa del comedor, se comía. Ahora sólo sirve para que ésta engulla los libros que no tengo donde meter‖. Hace seis meses ya ganó el Premio Nacional de las Letras Manuales útiles para aprender lo que don Emilio considera una de las carreras más útiles y con más salidas del mundo: la filosofía. ―Así lo creo. Ofrece herramientas y bagaje para pensar de manera amena lo que uno acabe opinando. La filosofía, como el río de Heráclito, fluye con cada momento y nos enseña a interpretar la sociedad en que vivimos. Yo la recomiendo ahora a cualquier joven más que nunca‖. Emilio Lledó: "La raíz del mal está en la ignorancia, el egoísmo, la codicia" por Emma Rodríguez Tiene 86 años y una mirada teñida de azul que parece sobrevolar por encima de todo aquello en lo que se detiene. Si algo me emociona de Emilio Lledó es su capacidad para seguir haciéndose preguntas y para seguir manifestando sorpresa ante las cosas del mundo. Las palabras, las expresiones, son para él una incógnita permanente. Le gusta profundizar en los sentidos de las palabras, extraer esos sentidos del fondo de la tierra y sacarlos a la luz como frutos nuevos, porque de tanto usarlas las palabras se adormecen, pierden su brillo original, no vibran. Y hay que tocar sus cuerdas, sus sonidos, para hacerlas renacer. Emilio Lledó lo hace constantemente. Le gusta jugar con el lenguaje, inventar términos que le conduzcan a los senderos cristalinos de la comprensión, esos que no están pisoteados, que parecen esperar a que nuestras huellas se fijen en ellos por primera vez, cuando se abre la mañana y aún no hay sombras ni peligros al acecho. ¿Qué quiere decir esto? Es el interrogante que abre una y otra vez el filósofo. A partir de ahí empieza a caminar, parándose a contemplar los latidos de todo lo que es nombrado, la fisonomía de los árboles, las hojas que caen y que le resultan tan evocadoras, la gente que camina a su paso, las letras que llenan los espacios, los huecos de la existencia. No deja de asombrarse Emilio Lledó ante la contemplación de las manos: las manos que tocan, que perciben, que se mueven, que nos conectan con el exterior y con los otros, al tiempo que rozan suavemente las diversas texturas de las emociones. Este diálogo que aquí se despliega tuvo lugar en dos
  19. 19. tiempos diferentes, en la primavera y el invierno de 2013, y en ambas ocasiones el autor de obras como El silencio de la escritura, La memoria del logos o La filosofía hoy, compartió el estimulante, enriquecedor, juego de inventar sus propias palabras. En ambas ocasiones se maravilló ante sus propias manos y las desplazó por la mesa tocando los lomos de los libros, la madera, con la conciencia de quien recibe un don que no ha de ser olvidado. En ambas ocasiones dejé su casa reconfortada por el encuentro con alguien que me hace creer en la buena vida, la vida vivida con entusiasmo, con intensidad, con pasión. Hay pasión en los ojos, en la manera de hablar, en los pasos ágiles, de este hombre lúcido cuyo secreto es la curiosidad, las ganas de seguir aprendiendo, el orgullo ante el trayecto recorrido y la actitud crítica: ese nunca darse por vencido, ese seguir defendiendo con ahínco las convicciones, esa rebeldía necesaria para decir no que nunca debe dormirse, aunque nos repitan una y otra vez que el ―no‖ pertenece al territorio de los niños. Los libros y la libertad (RBA), un abarcador compendio de artículos que funciona como un espejo múltiple donde se reflejan muchas de sus ideas y preocupaciones, es el último libro publicado de Lledó, pero es posible que muy pronto sus lectores podamos disfrutar de un nuevo ensayo en el que lleva trabajando largo tiempo sobre la amistad y el amor. De ello y de mucho más hablamos con calma durante dos mañanas: las horas transcurriendo raudas, la luz filtrándose por la ventana de un salón lleno de libros, esos libros amigos, compañeros, que en ocasiones, según dice, le hacen llegar la queja de no haber sido abiertos en mucho tiempo. Esa luz iba cambiando de posición y de forma, prodigiosa en su fugacidad, al hilo de las palabras. - Son muchas las ideas, las reflexiones contenidas en Los libros y la libertad que me han resultado luminosas, pero hay una parte especialmente reveladora, la parte en la que hablas de las primeras lecturas, de aquel profesor, don Francisco, que te enseñó a ―viajar a las realidades paralelas de las ficciones‖. ¿Dónde está el niño Lledó? ¿Qué imágenes de la infancia, de la memoria, guardas en tu particular cofre de los tesoros? - ¡Qué bonito es eso de particular cofre de los tesoros! Por supuesto que lo que uno ha vivido es el pequeño tesoro de la memoria. Lo he escrito ya muchas veces, podría decir que hasta la saciedad, pero sigo sin cansarme de decirlo. Somos memoria. Si empezáramos las mañanas en blanco sería terrible, sería la muerte del individuo, la muerte de la sociedad. A mí siempre me ha atraído mucho la Historia, la memoria histórica. Me interesa saber cómo fue mi país, qué ha pasado en mi país, incluso me interesa saber a qué país pertenezco y a qué país aspiro. Pero me has preguntado sobre mi infancia y debo decir que, aunque mi infancia transcurrió durante la Guerra Civil, yo fui un niño feliz. Un niño feliz a pesar de los bombardeos, a pesar de que por la noche dormíamos en la cueva de la casa, en el sótano, junto con otras familias que también colocaban allí sus colchones. Yo tendría entonces 9, 10, 11, años, y, pesar de la angustia y del hambre -hambre relativa entonces, porque la verdadera la pasé ya en Madrid, después de la guerra- fui un niño feliz porque tuve un maestro, un maestro que me abrió un horizonte amplio, nuevo . - Da la impresión de que ese maestro está en el germen de lo que Emilio Lledó ha llegado a ser. - Sí. Don Francisco fue fundamental para un muchacho que quería escapar de aquel horror. Ni yo ni los niños de mi edad teníamos conciencia del alcance de lo que estaba sucediendo, no lográbamos entender del todo el porqué de la Guerra Civil. Lo único que yo percibía era la sensación permanente de que la vida era peligrosa. Siempre había angustia, peligro a mi alrededor. Recuerdo que mi padre, que era militar y estaba destinado al Regimiento de Artillería Ligera de Vicálvaro, donde vivíamos, me trajo una vez a Madrid y ese día yo vi muertos en la Gran Vía. Sonaron las sirenas y me refugié en un portal, pero al salir me di cuenta del espanto, de toda aquella gente que no tuvo tiempo de protegerse... Sin embargo, repito, ese maestro consiguió hacerme feliz. Aún tengo su imagen clarísima: era un muchacho alto, no creo que tuviese más de 30 años, uno de esos maestros de la República, de las Misiones Pedagógicas. Nos hacía leer varias veces por semana unas páginas de distintos libros. Hubo muchas lecturas, pero yo recuerdo el Quijote porque ahí nació mi amor por una novela que he leído más de 12 veces. Ese maestro nos hablaba a niños de 10 años de sugerencias de lectura y esa frase no la he olvidado nunca. Era una frase que abría nuestras mentes. ¿Qué nos podía inspirar Don Quijote, a nuestra edad, en el caos aquel de la guerra? Pues allí, con nuestros lapiceros, nos poníamos a escribir sobre las sugerencias que nos despertaba don Miguel de Cervantes. “El ser humano es lo que la educación hace de él” - ¿Ese disfrute del aprendizaje, de la lectura, prosiguió en tu formación? - No. Eso tan excepcional, esa sensación de felicidad, jamás se repitió en la universidad, ni siquiera en el bachillerato. Allí lo que hacía era aprender asignaturas, textos. Había profesores buenos, claro, y sería injusto si no dijese que en la universidad que yo padecí sobrenadaban algunas figuras, sobre todo los filólogos clásicos, que han sido la gran revolución de la cultura española de la posguerra. Ahí está la inmensa aportación de la Biblioteca Clásicos de Gredos, donde hay autores que no habían sido traducidos nunca. Yo me temo que dentro de 50 años, si siguen los planes de estudio así, no habrá nadie que sepa traducir griego o latín. Me apena esto y me apena pensar en la tradición triste, inquisitorial, que hemos
  20. 20. padecido durante cuatro siglos, la repulsa a la libertad de conciencia. Al respecto hay una frase muy significativa en Don Quijote, la frase que el ex vecino Ricote, que fue expulsado porque era morisco, le dice a Sancho, con quien se encuentra cuando éste regresa de la Ínsula Barataria. Le dice algo así como que se había ido a Alemania porque allí la gente vivía como quería y porque en todas partes reinaba la libertad de conciencia. Siempre me sorprendió esa frase y más de una vez me he planteado de dónde sacó Cervantes esa idea típicamente luterana. Esa libertad de conciencia nos ha faltado en este país y don Francisco, mi maestro, en el fondo era un hombre que nos liberaba la conciencia, que nos hacía personas y nos daba libertad. Esa es la grandeza de la enseñanza. El ser humano es lo que la educación hace de él. Si a ti de pequeño te meten únicamente frases hechas en la cabeza; si te introducen lo que yo llamo grumos pringosos, ya no vas a poder pensar, ya no vas a poder ser libre, ni tener un espíritu creador, ni siquiera racional, dejando claro que en la enseñanza no sólo hay que cultivar la racionalidad. Otra de las cosas importantes que nos aportó ese maestro fue la educación de la sensibilidad. Nos animaba a pensar las palabras, a no asumirlas sin entenderlas. Sabía que sólo así podíamos salvarnos de la manipulación, de la agresividad a que conduce la falta de comprensión. - ¿A don Francisco le seguiste la pista? - Desgraciadamente no supe nada de él, ni siquiera recuerdo su apellido. Para nosotros era simplemente don Francisco. Lo único que sé es que vivía en Madrid y que iba a Vicálvaro en los autobuses de la empresa Fausto Dones. Vicálvaro era entonces un pueblo, estaba al otro lado del cementerio del Este y había que tomar esos autobuses de línea, los mismos que yo empecé a coger años después para venirme a estudiar a Madrid, a un colegio que dependía del Instituto Cervantes y que estaba en la parada entre Manuel Becerra y Ventas.Tal vez por eso mis padres se vinieron a vivir a principios de los 40 a la calle Bocángel, que está por ahí. Me encantaba esa palabra, me llamaba la atención, me sugería imágenes: la boca del ángel, ¡qué bonito! Yo entonces no sabía que hacía referencia al poeta Gabriel Bocángel. Más tarde, en un libro mío, El surco del tiempo puse el final de uno de sus sonetos. - Tu padre fue republicano, soldado de la República. ¿Qué te enseñó? ¿Qué recuerdas de los años que viviste a su lado? - Sí. Fue capitán de la República y una persona culta, pese a tener una educación básica. Le gustaba mucho la pintura, de ahí mi afición a dibujar. Después de la guerra se puso a trabajar de contable en una empresa y murió muy joven. De ese tiempo recuerdo la miseria y el hambre. Para mí la palabra hambre no es una metáfora. Desde los años 40 hasta casi el año que muere mi padre, en el 50, en mi familia lo pasamos muy mal. Fue una época muy dura. No había qué comer en el Madrid de esos años. La gente modesta, humilde, como éramos nosotros, lo tenía muy difícil, y por eso yo me marché en cuanto pude. Hice el Servicio Militar, acabé la carrera y me fui a Alemania sin saber alemán. Apenas podía traducirlo un poquito, pero quería huir de este país por encima de todo. Mi padre ya había muerto y mi madre se fue a Andalucía con su familia, una familia que sin ser de terratenientes tenía cierto nivel. Le debemos todo a un tío campesino, labrador, que la acogió en el pueblo sevillano de Espartinas. A mis dos hermanos pequeños los metieron en un internado y yo primero me quedé en Madrid, dando clases particulares hasta que conseguí una beca del Colegio Mayor Guadalupe. En cuanto acabé la carrera salí pitando, tan pitando que estuve diez años fuera. “Alemania fue para mí un sueño de libertad” - ¿Cómo fue el cambio, el impacto de llegar a un país, a una cultura totalmente diferente? - Yo me fui con una carrera acabada, como un emigrante privilegiado, no con una beca, como dicen algunas biografías por ahí, sino gracias a lo que había ahorrado dando clases particulares. Quería seguir estudiando allí y repito que prácticamente no sabía alemán. Al principio me entendía en francés con mis profesores, entre los que estaban Karl Löwith, Otto Regenbogen, Hans-Georg Gadamer. Ellos me consiguieron una beca y más tarde, cuando se estableció la Fundación Humboldt, yo fui uno de sus primeros becarios. Volví en el 55 a España a casarme con Montse, mi novia de toda la vida, que desde pequeñita hablaba alemán por el empeño de mi suegro, que era médico, en que sus hijas aprendiesen otros idiomas, y regresamos a Alemania en plan de estudiantes. Fueron seis años maravillosos los que pasamos allí, una explosión de vida, de libertad, de soñar, de descubrir en Heidelberg la universidad que yo intuía desde que don Francisco me abrió la puerta de las sugerencias. ¡Qué diferencia! Aquí yo me moría de aburrimiento, de tristeza. Con todo el respeto para algún profesor bueno que había, el sistema era horrible: asignaturas, exámenes, apuntes, los dichosos apuntes. El otro día vi en un periódico un anuncio de una universidad privada que prometía que sus estudiantes encontrarían trabajo en la empresa privada. Me acordé de un texto de Walter Benjamin en el que dice que obsesionar a los muchachos durante la carrera con colocarse es la muerte de la vida intelectual. ¡Por favor! Dejen a los jóvenes que trabajen con ilusión en lo que les guste; que sueñen esos cinco o seis años. No les corroan el ánimo a muchachos de 18 años con el cebo estúpido de una colocación en una empresa. Cuando yo me fui a Alemania para mí fue un sueño de libertad encontrarme con una universidad donde no había asignaturas, donde no había exámenes
  21. 21. ―cuadriculantes‖, ni libros de texto que te tuvieras que aprender. Los profesores impartían cursos interesantísimos, recomendaban lecturas, y los alumnos trabajábamos a partir de ahí, preparábamos los exámenes de una forma personalizada. - ¿La Alemania de Merkel no te ha decepcionado? - Yo soy muy crítico con ciertos aspectos de la Alemania actual, con su manera de hacer política y de actuar sobre el resto de Europa. Ahí no puedo defenderlos, pero sí es verdad, como me dicen mis hijos, que mitifico un poco la Alemania de la cultura, la Alemania de la universidad, de la enseñanza pública. Allí no hay colegios privados que puedan competir con los institutos de enseñanza media, institutos donde se cultiva la sensibilidad. Volví a percibir todo eso desde muy cerca ya de mayor, en el 88, cuando viví en Berlín invitado por el Instituto de Estudios Avanzados. Qué distinto todo a la ―cuadritulez‖, una de las enfermedades de la cultura, de la educación española. “Leer es libertad, nos permite abrirnos a un universo nuevo” - Nada indica que se vaya a cambiar el rumbo, todo lo contrario. El sistema educativo español va cada vez más encaminado en esa dirección. - Sí. No hay forma de salir de la monstruosa educación deformadora de los exámenes permanentes. Siempre, desde que fui profesor, he combatido el asignaturismo, el ―examineísmo‖. Los exámenes tienen que convertirse en algo marginal, en un control. Está claro que el estudiante de medicina tiene que ser examinado para saber si realmente está preparado. Lo suyo es algo muy serio, están en juego las vidas de las personas. Podemos pensar que en Filosofía y Letras no es tan necesario, que no se te va a morir nadie, aunque a lo mejor sí, se te mueren de la cabeza (risas). Pero volviendo a lo central, esta idea del control permanente es una cosa inquisitorial, absolutamente inquisitorial, y por supuesto castrante, aniquilante, porque el conocimiento, el ―bienser‖, se educa desde la libertad y la libertad se educa desde el diálogo, desde la apertura del diálogo con los otros y sobre todo con los libros. La lectura es el ejemplo más clásico de la libertad de inteligencia, de pensamiento. Leer es libertad, nos permite salir de nosotros mismos, de nuestro entorno pequeñito, y abrirnos a un universo nuevo. - La guerra, la dictadura, impulsó a Emilio Lledó a huir a Alemania, ahora, tantos años después, muchos jóvenes se ven obligados a marchar al mismo lugar, pero no por una guerra sino porque aquí no hay trabajo ni futuro alguno. - Que los jóvenes se marchen hoy me parece algo lamentable, insostenible, un fracaso de la organización de la sociedad. No se ha sabido crear industrias, ámbitos de trabajo. Por un lado nos dicen que no hay dinero para eso, y por el otro se jactan, cuando les conviene, de que somos una potencia industrial. ¿Qué ha pasado aquí? Lo único que se ha promovido ha sido el ―boom‖ inmobiliario. A mí me duele muchísimo que los jóvenes se vayan. En mis tiempos teníamos esperanza. A pesar de la miseria de la dictadura teníamos la esperanza de que este país daría un salto alguna vez hacia algo mejor, pero actualmente se ha instalado la desesperanza. Yo volví en el año 62 de catedrático de instituto a Valladolid. Mi mujer y yo habíamos hecho oposiciones y logramos juntar las dos plazas en la misma ciudad. Ella era catedrática de alemán y yo de filosofía. Trabajé duro, hice seis oposiciones, de las cuales gané cuatro y perdí dos. No pedí nada a nadie. Si hay algo que no entiendo es esa obsesión de la gente ahora por subir, por obtener tal o cual nombramiento. Yo estaría muy triste si tuviera que pelear por un puesto, si tuviera que hacer movimientos extraños para conseguirlo. - ¿Te has arrepentido alguna vez de haber vuelto? - No. Nunca me he arrepentido, en absoluto. Yo quería trabajar en mi país, contribuir a su mejora. Tal vez era una idea romántica, pero decidimos volver por eso. Lo que pasa hoy es diferente. Los jóvenes que se van han vivido ya en el mundo de la esperanza, en el mundo de la democracia, y es descorazonador que se tengan que ir por obligación, sin haberlo elegido. Digo todo esto con tristeza y me da pena que ahora se esté dando marcha atrás, porque, pese a todo, el país había progresado mucho desde la Transición. Mis padres eran de un pueblecito cerca de Sevilla, de Salteras. Era allí donde me mandaban todos los veranos para salvarme del hambre de Madrid, a casa de mi madrina Fernanda, que no tuvo hijos. Ese pueblo, donde en aquella época sólo estudiaban cinco o seis chicos, tiene hoy dos colegios públicos, un instituto de enseñanza media y una biblioteca pública municipal. [He aquí un inciso. Esa biblioteca lleva el nombre de Emilio Lledó. Con la discreción que le caracteriza me dice que no hace falta dar el dato, pero en este caso no le hago caso y añado, además, que hace poco asistió a un homenaje en el que los colegiales del pueblo le regalaron un libro elaborado con sus impresiones sobre la visita de ese señor filósofo con el que comparten orígenes. Un libro que Lledó guarda con cariño, como una joya.] “No hay peor corrupción que la de la mente” - El problema ahora es que la educación pública está siendo desmantelada. - Sí, estamos viviendo una vuelta atrás, una regresión que es inconcebible. Me llama la atención que los políticos digan que tienen buena conciencia, responsabilidad. No basta con decir eso. Si tienen
  22. 22. responsabilidad que la demuestren cortando este retroceso terrible e inaceptable de la educación y de la sanidad públicas. Es un retraso monstruoso. Me cuesta mucho creer lo que se dice por ahí de que algunos ponen mucho interés en privatizar la sanidad porque familiares o amigos tienen intereses en lo privado. Si eso fuera verdad ese señor o señora tendría que dimitir automáticamente, dimitir política y también humanamente. Eso está por debajo de la dignidad. Aunque suene utópico, hay que ir hacia una auténtica regeneración y esa regeneración tiene que empezar en el coco. La verdadera revolución está en la cabeza. No hay peor corrupción que la de la mente; la económica va detrás. Hay un texto muy bonito de Aristóteles que dice que hay tres niveles en la vida humana: el nivel de la mente, el nivel del cuerpo, y el último, el más bajo, el de la economía, el del dinero. Qué duda cabe que el dinero es útil, importante, pero parémonos ahí, no olvidemos que es lo de menos. - Pero sucede que se ha roto el orden, que el dinero se ha colocado arriba y ha pasado a ocupar el nivel superior. - Exacto. Lo que dice Aristóteles es que cuando se coloca arriba, a la larga se hunde todo. Sólo las oligarquías sacan sus tajadas. A mí me escandaliza que un señor ministro de agricultura lo primero que haga cuando toma el poder es modificar la Ley de Costas. Una de las joyas que tiene nuestro país es el mar, la costa, las playas. Se habla del turismo, de la riqueza del turismo, pero se trata de una riqueza natural, por la que no hemos tenido que trabajar. El sol, el mar y las playas no son mérito nuestro. Nos lo han regalado y somos tan imbéciles que lo machacamos, lo corrompemos, lo hundimos. Este es un tema central sobre el que la sociedad tiene que tomar conciencia. No se puede admitir la mangancia de los políticos. Muchas veces no entiendo que se pueda votar a determinadas personas, a no ser que los que lo hagan asuman la corrupción, se enganchen a la chaqueta de esos corruptos a ver si obtienen algún beneficio. - Hay un texto que se incluye en Los libros y la libertad que resulta especialmente revelador. Pertenece a La República de Platón y en él se dice que los gobernantes tienen que dar y no recibir. ―Serán ellos, los políticos, a quienes no esté permitido tocar el oro ni la plata, ni entrar bajo el techo que cubran estos metales, ni llevarlos sobre sí, ni beber en recipientes fabricados con ellos. Si así proceden, se salvarán ellos y salvarán a la ciudad. Pero si adquieren tierras, casas, dinero, se convertirán de guardianes en administradores trapisondistas y de amigos de sus ciudadanos en odiosos déspotas‖, advierte el pensador. ¿Ahora más que nunca tenemos que volver a los clásicos griegos, recuperar la filosofía, esa materia que no sale nada bien parada en los nuevos planes de estudios? - Sin duda. Cuánta sabiduría hay en los clásicos. Platón dice que esos políticos se pasarán la vida odiando y siendo odiados, que se hundirán ellos y lo peor, hundirán a la ciudad a la que gobiernan. Yo pienso muchas veces, cuando escribo, qué quedará dentro de 20 o 30 años de esas palabras. Probablemente nada, tampoco importa. Pero qué maravilla estar tantos siglos en cartel como Platón, Aristóteles o don Miguel de Cervantes. Leerlos mucho tiempo después y deslumbrarte con ellos, con esto que decía Platón, con lo que escribió Aristóteles sobre la mano, para él como el alma, el instrumento de todos los instrumentos. ―Pensamos y amamos porque tenemos manos‖, decía. “El libro es el recipiente donde reposa el tiempo” - Las manos conducen la lectura, pasan las hojas, pero ese gesto se pierde en el territorio de lo digital. No había encontrado una manera tan lúcida de exponer la diferencia entre los dos modos de lectura que la que expone Emilio Lledó en uno de los capítulos de Los libros y la libertad. Cuando se abren las páginas de un libro se toma conciencia del tiempo y del espacio -―el libro es el recipiente donde reposa el tiempo‖- mientras que en la lectura digital no se tiene referencias de las calles por donde andamos. - Sí. Qué duda cabe que el mundo digital es todo un avance y que tiene virtudes estupendas. Qué duda cabe que en lo que respecta a la acumulación de datos, a las enciclopedias, a los diccionarios, puede resultar muy útil, pero la educación es otra cosa. La educación es sugerencia, amor a los libros, a estos objetos presentes que mis manos tocan. En ―El surco del tiempo‖ yo dialogaba con Platón acerca de su idea de que lo real es la oralidad. Así es, pero hubo un momento en que alguien escribió y esa oralidad se asentó en el surco del tiempo. La oralidad es el presente, mientras hablamos compartimos un tiempo común, que nos acoge. Y por eso resulta maravilloso que yo pueda coger todos estos libros y dialogar con sus autores, no sólo con los clásicos, también con los modernos. Cuando yo pongo mis ojos en esos libros estoy dándoles vida a sus autores y recuperando un tiempo desaparecido. Eso es un prodigio. Los libros que he ido atesorando y que ahora me rodean son para mí como compañeros, tienen vida. Ahí está Kant, por ejemplo, que algunas veces se queja del tiempo que hace que no lo leo. Está claro que todos estos volúmenes podrían caber en un dispositivo electrónico, sin ocupar espacio alguno, como me dijo un amigo el otro día. Pues sí, pero eso ya es otra sensación, otro mundo, y, además, no podría concebir todas estas paredes vacías. - ¿Si tuvieras que elegir una época donde fuiste especialmente feliz, sería la de Alemania? - Sí y sobre todo los seis años de Heidelberg que viví con Montse, mi compañera de vida. Trabajó desde
  23. 23. el principio a mi lado. Fuimos dos colegas. Recuerdo que cuando volví casado con ella mis amigos alemanes se quedaron sorprendidos porque no respondía a los tópicos que ellos manejaban por entonces de las españolas: bajitas y con peineta. Se encontraron a una mujer guapísima, que con tacones era más alta que yo y que hablaba alemán de corrido. Vivimos como estudiantes, en un piso de alquilados. Sin duda fue una época inolvidable, feliz, como también la de los años de catedrático de instituto en Valladolid y la que pasé en Tenerife, en la universidad de La Laguna, a la que llegué cargado de entusiasmo. Después saqué la cátedra de Historia de la Filosofía y nos fuimos a Barcelona. - ¿Se puede ser feliz a título individual viviendo en un presente tan detestable? - Todos necesitamos un rincón de felicidad, de amistad, de cariño. Eso es tan esencial como comer para los seres humanos, pero hay momentos en los que no podemos regodearnos en la propia felicidad como señoritos satisfechos, momentos en los que se impone luchar por algo que ponga freno a la infelicidad que nos rodea. El otro día leía una noticia que no tiene que ver con la infelicidad sino con la falsa felicidad. Leía que hay un hotel en Kuwait que cuesta unos 1.500 euros por día. Pero, ¿quién puede tener necesidad de eso, qué falsificación de la mente se produce ahí? Incluso el muy rico, al que no le importe gastar ese dinero... ¿Qué sociedad hemos creado donde eso sea posible? - El tema de la felicidad siempre te ha interesado. Tienes un ensayo donde le das la vuelta, ―Elogio de la infelicidad‖. La editorial Errata Naturae acaba de publicar un libro sobre Epicuro donde se incluye un ensayo de Emilio Lledó, autor asimismo de una obra esencial para acercarse al clásico, El epicureísmo. - A mí me ha preocupado, me ha interesado mucho, el tema de la felicidad; primero personalmente, porque uno arranca siempre de sí mismo y yo, como te decía antes, no tuve una infancia feliz desde el punto de vista social, económico, a consecuencia de la guerra, pero tuve la suerte de encontrarme con ese maestro que me hizo ver que con la lectura, con el pensar, con lo que un niño podía imaginar, era posible compensar las tristezas, las escaseces y pobrezas de aquellos tiempos. Independientemente de eso el tema de la felicidad me ha parecido siempre esencial porque los seres humanos tenemos derecho a un poquito de felicidad, a ir más allá de la pequeñez de nuestras pequeñas vidas. Para ser felices hay que partir del bienestar, hay que estar bien y para estar bien hay que tener una vivienda, no pasar hambre, tener solucionada la vida del cuerpo, que es lo que realmente somos. Pero después hay que aspirar al ―bienser‖, una palabra que no se utiliza y que nos vamos a inventar ahora, aquí. - Epicuro hablaba de las necesidades básicas y exaltaba los placeres, pero hasta un punto. - Efectivamente. En mi opinión, la gran revolución de Epicuro, cuyo pensamiento no podemos conocer en toda su amplitud porque gran parte del mismo no se conserva porque es muy posible que fuera ideológicamente machacado, fue el descubrimiento de la felicidad del cuerpo. Su consideración del goce, del placer del cuerpo, como un bien, fue un descubrimiento extraordinario que tendría que haber sido ordinario, normal. Pero al mismo tiempo era crítico con los excesos, sí. En un mundo de miseria, en un mundo duro, como era el mundo griego, es comprensible que tener se asociara a la felicidad: tener ánforas era asegurar la sed del futuro y tener vestidos era asegurar el frío. Pero ya entonces Epicuro hablaba de cosas que se creía que eran necesarias sin serlo, de las que se podía prescindir. - El problema de los límites, ¿no? Tener hasta unos límites. Cuando se tienen cubiertas las necesidades básicas habría que ir hacia el ―bien ser‖ del que hablábamos. ¿Es esa la revolución pendiente, la que tendrían que acometer los hombres y mujeres de este siglo XXI? - Exacto. Y me gusta que recojamos esto del ―bien ser‖, que ni siquiera está establecido como término técnico, mientras que bienestar sí. Las sociedades del denominado Primer Mundo ofrecen muchísimo más de lo que se necesita. Y esto fue intuido por Epicuro. Necesitamos lo esencial, pero nada más. Necesitamos respirar, vivir, comer, tener una cama, un techo, y también necesitamos sentir, vivir, gozar el cuerpo, contemplar. El otro día, cuando estaba con mis nietas en el parque de Berlín, aquí en Madrid, hubo un leve soplo de aire, más fuerte de lo normal, y casi nos inundaron las hojas, la caída de las hojas. Había una belleza extraordinaria ahí, al percibir que todo eso iba a explotar dentro de seis o siete meses con la llegada de la primavera. Entonces yo me acordé del diálogo entre Glauco y Diomedes en La Ilíada, el pasaje en el que se habla de la caída de las hojas y de su reverberación, igual que sucede con las caídas en desgracia y el volver a levantarse de los hombres, más allá de sus linajes. Yo me acordaba de este pasaje de La Ilíada viendo caer las hojas, mientras mis nietas las recogían felices. Era consciente, y lo digo ahora que ya tengo una cierta edad, una inciertísima edad, de cómo estamos sometidos a ese tiempo de la naturaleza. Eso es maravilloso en el fondo y hay que asumirlo, pero hay que asumirlo con bienestar, con decencia. - Claro, pero cuando no se tiene para comer no hay espacio para pararse a ver caer las hojas de los árboles... - Así es. ¿Cómo le vas tú a decir a un niño que está en África con hambre, o en cualquier otro sitio explotado, trabajando: ―Mira, qué bonito, tienes que aprender música. Esto que suena es de Bach, de Juan Sebastian Bach. No, eso es ridículo y absurdo. Pero ese es un horizonte, es un horizonte que no sé cuánto tiempo tardaremos en alcanzar; las generaciones de hojas de árboles que tendrán que caer y que volverán
  24. 24. a nacer en primavera que han de sucederse todavía. Pero ahí está el futuro. Estamos hechos para soportar el dolor, el sufrimiento, todo eso que también una cierta religión, una cierta educación cristiana, nos ha inculcado, pero también para la alegría, la felicidad, el equilibrio y ese bienestar enfocado siempre hacia un ―bien ser‖, hacia esa idea, que puede sonar muy fantástica, de solidaridad, de cultura, de educación. - Pero, ¿cómo lo hacemos? ¿cómo construimos hoy los nuevos pilares, cómo hacer frente a un poder que cada vez más se aleja de la igualdad, de la defensa de lo público? - Pues se trata de crear instituciones donde esa libertad, ese ―bienser‖, se pueda practicar. Hay que luchar por recuperar lo que hemos perdido y por llevarlo más allá, por conquistarlo enteramente, porque si no llegaremos a la aniquilación del país. Está claro que quienes nos gobiernan lo que quieren es meternos grumos en la cabeza. Pero esto de ―no haga usted un pueblo sabio‖ ya viene de la tradición del despotismo. Hay que dejar a la gente que sea sumisa porque si usted la revoluciona y la libera mucho mentalmente pedirá cada vez más y eso es incómodo para una oligarquía que quiera mantenerse en el poder. - ¿Esa idea vale para retratar a la España actual? - Sí. Ahora mismo, aquí en nuestro país, más que una democracia vamos rápidamente hacia una oligarquía democrática. Lo que se había conseguido con todas las dificultades en estos últimos decenios está paralizado, incluso se está rebobinando y eso es política, social, individual y colectivamente, una catástrofe. ¿Con qué intención se hace? No cabe otra que la intención oligárquica, de desigualdad. Volviendo a la educación, por ejemplo, hay un texto en la política de Aristóteles que dice que la enseñanza debe ser cosa del Estado, que el dinero no puede ser privado, pero habría que luchar por un Estado que fuera clarividente, que fuera ilustrado. Un Estado opuesto al fanatismo, al sectarismo, a la clausura, a la vaciedad mental. Estuve hace poco en Canarias, en unas jornadas sobre los valores de la democracia, y allí reflexioné sobre lo que significa poner en valor, una expresión tan de moda últimamente. Pero, ¿eso qué es? A lo mejor lo que algunas personas quieren que se ponga en valor puede ser fruto del egoísmo, de la codicia de unos pocos, y no tiene porque interesarnos como sociedad. Hay valores que no pueden ser los de las personas decentes. Y no se trata de hablar de santidades. A mí eso de la santidad no me va. La palabra santidad en sí misma, es una palabra que me inquieta. La decencia es algo mucho más modesto que eso. Se trata de no engañar por sistema, de no corromper por sistema. Lo terrible es que muchos de estos ―engañadores‖, de estos ―corrompedores‖, no tienen conciencia de que engañan y piensan que lo que tienen que hacer es poner en práctica esas determinadas cosas que les han metido en las cabezotas. Últimamente he pensado mucho que una de las consecuencias más graves de la ignorancia, de la codicia, es que provoca odio y agresividad. El bruto, el monolítico mental, no tiene más solución en un momento de apuro que la agresividad. Las dictaduras globales o las pequeñas dictaduras personales, sociales, familiares; esas situaciones opresivas que no te dejan vivir, que te inquietan, te coartan y comprimen, son fruto de la ignorancia, llevan a la agresividad y en un momento determinado, como ocurrió en el 36, pueden alimentar un golpe de Estado. Hay momentos en los que se crean, en los que se justifican agresividades, partiendo de una ideología, de una ideología atascada, y eso hay que evitarlo por todos los medios. - Los principios éticos recorren la obra de Emilio Lledó. Ahí están títulos como Memoria de ética o El origen del diálogo y de la ética. Los ideales del hombre decente, el que sigue soñando, creyendo en un mundo más igualitario, son resaltados una y otra vez. Pero a ese hombre decente hoy se le está pisoteando. ¿Por qué ha caído el mundo en manos de tantos hombres y mujeres indecentes? - Esa es la gran pregunta y la verdad es que no sé cómo responderla. Si yo, a pesar de todo, me puedo sentir un hombre feliz, es porque, aunque pueda haber cometido errores a lo largo de mi vida, cómo no, siento que soy aquel que con 22 años cogió su maletita de cartón y se marchó a Alemania. Me parece que sigo siendo el mismo y ese hilo de coherencia me da felicidad. Puedo haberme equivocado algunas veces, pero no me avergüenzo, estoy orgulloso de mi trayecto y ahora que ni siquiera estoy en la Tercera Edad, que mi sitio es ya el de la esperanza de vida, eso no me impide seguir trabajando, seguir teniendo ilusiones. Todavía tengo la ilusión de ver de qué manera podemos echar a los corruptos del poder, porque allá ellos si tienen sus mentes corrompidas, pero lo malo es que tienen poder y condicionan nuestras vidas, nos determinan, nos cambian, nos ―infelicean‖, valga esta expresión que sé que los académicos no me permitirían (risas). - Pero ¿cómo se les echa? Produce mucha frustración comprobar la impunidad de tantas acciones inmorales. - No votándoles jamás, jamás. Algunos dirán que nunca se puede saber el grado de corrupción a que puede llegar un político, pero es que incluso sabiéndolo en ocasiones se ha seguido apoyando a ese tipo de personajes. La ignorancia hace que mucha gente se crea titulares de periódico totalmente falsos. Ahí está la importancia de la educación. Una y otra vez me paro a reflexionar sobre el alcance de los ladrillos que se meten en las cabezas. El problema es por qué hay personas que quieren creer determinadas cosas; por qué somos como somos; por qué pensamos como pensamos; por qué somos tan diferentes cuando la
  25. 25. estructura de la mente es la misma en todos. Esto es algo que me ha preocupado siempre y me sigue preocupando. - Siempre llegamos a la ignorancia, a la falta de educación, como raíz de todos los males. - Sí, la ignorancia, el egoísmo y la codicia. Pero si no se necesita tanto para vivir, pero si no hacen falta tres yates y cinco casas. ¿Tan difícil resulta entender esto? - Leo en uno de los textos incluídos en Los libros y la libertad: ―Si se analizan los momentos más reaccionarios de la historia de España descubrimos el rechazo, por no decir el odio, hacia la cultura y, por supuesto, hacia la formación y educación de los ciudadanos. Se llegaba a tales extremos de oscurantismo que existen testimonios escritos que bendicen la inopia en que hay que mantener al pueblo, que si se hace inteligente no se deja mandar y es capaz de imponer sus malhadados deseos‖. ¿ Ahora mismo estamos claramente en un momento reaccionario de la historia de España?. - Sí. Lo que sucede ahora es que la oligarquía quiere mantener sus ventajas. Hay un texto muy interesante de Machado en su Juan de Mairena, un libro que habría que utilizar como educación para la ciudadanía, que dice algo así como que no serían los obreros, como algunos podrían creer, los que se reirían al escuchar el nombre de Platón; que la que se reiría sería esa oligarquía indigna, estropeada por el bajo nivel de nuestras universidades y por el pragmatismo eclesiástico, enemigo de las grandes actividades del espíritu. Eso lo dijo Machado. Ese pragmatismo, esa ―practiconería‖, ese ―amigantismo‖ [palabras del particular diccionario Lledó], ha corrompido a toda una parte del país, pero, pese a todo, yo tengo esperanza. El otro día tuve una experiencia preciosa, paseaba por las calles de Sevilla y un señor que yo no conocía para nada se acercó a mí, me dio la mano y me dijo: ―Don Emilio, que viva usted 200 años‖. Llegar a los 200 sería algo muy aburrido, pero unos cuantos años más si me gustaría vivir para ver cómo logramos cambiar todo esto. - ―Todavía cabe esperar‖, es uno de los mensajes de Lledó. ¿Consideras que estamos en puertas hacia otra cosa, se puede vislumbrar ya algo nuevo, mejor? - Sí. Yo creo que sí. Yo confío en la juventud. Los casos de corrupción, la corriente de las actuales políticas a nivel europeo, están despertando las conciencias. Un despertar que pone de manifiesto que por ese camino no se va a ninguna parte, que ningún país organizado por sinvergüenzas puede tener futuro. Por eso hay que impedirlo, hay que luchar por todos los medios para que la degeneración mental no se transmita a la sociedad, para que ningún degenerado, y lo digo con todas las palabras y las letras, pueda tener poder. ―Corruptos a la calle‖, esa es la única solución ante lo que está pasando. Es muy importante que la sociedad reaccione y por eso a mí me parece interesantísimo el surgimiento de movimientos sociales, de plataformas cívicas. Pienso, por ejemplo, en cómo determinados sectores de la sociedad se han escandalizado ante los escraches, hasta el punto de criminalizarlos. Pero, ¿no estamos sometidos a muchos más escraches políticos por la degeneración de una política anti-público, defensora de un liberalismo que no tiene ningún sentido, que se basa en la defensa de los privilegios de quienes ostentan el poder? Naturalmente que esa gente no quiere que eso sea controlado por nadie. Aquí no puedo evitar volver a repetirme: lo público es la esencia de la democracia y la cultura es la esencia de lo público y de la democracia. Por eso hay que empezar a construir desde la escuela, una escuela que tiene que ser igualitaria y pública. El dinero no puede determinar los niveles de la educación. - Pero hace ya tiempo que la cultura está siendo vapuleada. Vivimos en los tiempos de los mercados, donde sólo vale lo que puede ser cuantificado, el espectáculo, la televisión basura... - Sí, yo sé mucho de todo eso. Hace unos años presidí un comité [2004-2005: Consejo de Sabios, llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al poder] que pretendía iniciar una reforma de los medios de comunicación públicos, de la RTVE. Pasé diez meses de mi vida estudiando la televisión, leyendo libros en todos los idiomas sobre el tema, pero hubo quienes me criticaron porque no entendían que, dado mi papel, no tuviese una televisión en casa. ¿No basta con haber visto un solo programa basura para saber lo que es?, me preguntaba yo. Entregué diez meses de mi vida gratis, como el resto de mis compañeros, porque sentí que era mi deber y no me arrepiento de haber entregado ese tiempo, pero no han faltado quienes me han dicho que fuimos tontos por no cobrar. En esta sociedad los que no se lucran son considerados tontos, pero en realidad la gran desgracia es la obsesión por el dinero. “Cada vez estoy más convencido de que la cultura es la salvación” - ¿Crees que llegará un día en que el dinero vuelva a ocupar el lugar que le corresponde? - Yo cada vez estoy más convencido de que la cultura es la salvación, la cultura a través de la educación, desde niños. Somos agua, aire. Sin estos elementos no puede haber tecnología, sin estos elementos adiós máquinas digitales. Somos naturaleza, pero al mismo tiempo los seres humanos inventamos otros principios fundamentales parecidos al agua, al aire, al fuego, a la tierra. Esos principios son: la justicia, el bien, la verdad, la belleza. Esos son nuestros tesoros, esa es la cultura. Ahí está el camino. Lo demás es miseria, codicia, corrupción, degeneración, la vuelta a la caverna en el sentido más siniestro de la palabra. Los políticos que no entiendan eso tendrían, si son decentes, que dejarlo, pero si son indecentes es la

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