Isaías 49,15: “… Pero puede una mujer olvidarse del niño quecría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien,aun...
¿CÓMO SE LE             OCURRIÓ        LA    IDEA     DE     ESTEDOCUMENTAL?En el 2004 estaba haciendo un reportaje sobre ...
¿QUÉ LE HORRORIZABA?                                  Saber que Luis Alfredo Garavito es un psicópata que no va a         ...
¿CÓMO TRANSCURRIÓ LA ENTREVISTA?Garavito siempre se pone de víctima y enreda a la gente. Cuando llegué a lacárcel me sorpr...
Acababa de llegar a mi primera parroquia. Era                                                 un caluroso lunes de Febrero...
Al llegar a la casa, percibí en el aire el dolor que había conmocionado no sólo a la familia de laniña sino a todo el veci...
La familia estaba compuesta por el padre, la                                                  madre y cuatro hijos. Con el...
Recordé algo que había leído sobre la segunda guerra mundial a propósito de lo que sucedió enel asedio aliado a los último...
“Plantear el problema de la existencia de Dios en Stalingrado significa negarlo. Tengoque decírtelo, querido padre, y esto...
Tú eres pastor de almas, padre, y                                                       en la última carta se dice la     ...
Del mismo modo había que comprender el dolor de aquella madre que no conseguía explicarsepor qué tanta injusticia, y se en...
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No me esperaba aquella reacción de lamadre, tan dura, tan provocadora y tandespiadada con mis certezas-.    Y sinembargo, ...
Esto me puso en crisis, me sentí acorralado. ¿Qué Dioshabíamos anunciado, qué monstruosidadhabía pasado por la mente de aq...
Comprendí entonces que había                                                            un abismo entre la idea de        ...
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LA TESIS:Es que deberíamos intentar en teología esta misma audacia. Convencidosde que allí se encuentra una respuesta orig...
Por tanto, no hay duda de que a veces hay que llegar hasta elborde de la locura para encontrar las palabras que digan lo q...
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La desgracia del malEsto nos enseña que el mal, en este nivel primero y                                             La ap...
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La Malicia de lo demoníacoLa desgracia del malEl mal no entra en ningún discurso de Esto nos enseña que el mal, en este ni...
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La desgracia del malLalógica desconcertante del Evangelio llega hasta elpunto de que esté como ausente del mismo, laEsto n...
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El hombre víctima: Es más urgente                               la ayuda a las víctimas que la denuncia de                ...
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 Moralismo de Culpabilización:Que puede llevar a una culpabilizaciónexcesiva, verdadera intoxicación de laconciencia que ...
 La Dogmática:         Re-dogmatización del misteriodel mal El problema de Dios: con los discursos de justificación es l...
 El misterio del demonio: Su perversidad está no tanto enengañarnos sobre el bien por adquirir, sino hacernos creer que e...
Sabemos que el problema del mal le preocupa seriamente a NuestroDios. Los discursos demasiado ligeros a su favor no le hon...
Dios sabe algo que nuestra teodicea racional ignoraba:          que elproblema del mal no se resuelve con un discurso, sin...
INTRODUCCIÓNEl problema del mal, ha sido siempre,incluso para los creyentes, la granprueba de fuego de la fe. Para elcreye...
3.1. DOS TRADICIONES SOBRE EL MALLa Paulina prolongada por   La Sinóptica que culmina     San Agustín                    e...
1. Se alimenta del relato del 1. Hunde sus raíces en el libro deGénesis 3 sobre el pecado Job punto culminante de estaorig...
4. Pone el    acento   en   los 4. Pone el       acento   en   lasculpables.                      víctimas.5. Sensible al ...
7. Jesús se alineó dentro de esta7. Ha prevalecido en occidente: lapastoral del miedo.            tradición Jn 9, 2-3, res...
4.1. EL MAL ASUMIDOTambién Jesús fue víctima del mal –desgracia: Su crucifixión fue el últimoeslabón de una cadena de rech...
4.2. EL MAL VENCIDOEl Antiguo Testamento:            Soledad e injusticiaLa fe en la resurrección fue un intento atrevido ...
El Nuevo          Testamento:              AtrevimientodefinitivoLa resurrección de Jesús es el problema límite delNuevo T...
Del mal objeción contra Dios, se pasa a Dios objeción contra el mal.Dios justificado por el hecho mismo de que es el que o...
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Érase una vez un viejo que nunca había sido joven. En realidad, en toda su vida no había aprendido nunca a vivir. y como n...
También los artistas y los poetas se acercaban a consultar al viejo,      considerado sabio por todos. “Enséñanos a expres...
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Escándalo y Tentación   Dios mío, Dios mío por                                        •1 Cor 1, 22-23       qué me has a...
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4.5. REALIZACIÓN CONCRETA DE LA ESPERANZA: EL MAL DESDE LA CRUZ Y LA              RESURRECCIÓN Romper el dilema de Epicur...
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Si el mal es una locura, no será otra locura la que pueda oponérsele?5.1.  NECESIDAD                            DE        ...
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5.2. LAS   MEDIACIONES                              DE       LASALVACIÓN:Está claro que la salvación que trae Dios necesit...
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La justicia, en sus exigencias, es mucho más un programa de reparaciónque un impulso de invención. La justicia es quizás l...
5.3. ELOGIO DE LA MISERICORDIA, DE LA               CARIDAD...Constituye la mediación por excelencia puestoque es pasión, ...
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Fecha: 08 mayo de 2009
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  • La Dogmática: Re-dogmatización del misterio del mal Al hablar de pecado como de una ofensa contra Dios, la misma tradición demostraba que lo que está en discusión es nada más y nada menos que el destino del hombre. La ofensa de Dios no está tanto en que se atente contra sus derechos como en que se atente contra nuestro destino.
  • La Dogmática: Re-dogmatización del misterio del mal Al hablar de pecado como de una ofensa contra Dios, la misma tradición demostraba que lo que está en discusión es nada más y nada menos que el destino del hombre. La ofensa de Dios no está tanto en que se atente contra sus derechos como en que se atente contra nuestro destino.
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    1. 1. Isaías 49,15: “… Pero puede una mujer olvidarse del niño quecría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien,aunque alguna lo olvidase, yo nunca me olvidaría de ti”.
    2. 2. ¿CÓMO SE LE OCURRIÓ LA IDEA DE ESTEDOCUMENTAL?En el 2004 estaba haciendo un reportaje sobre Luis Alejandro Pico,un preso supuesto culpable del homicidio de un suboficial delejército quien se negó a someterse a los beneficios de la sentenciaanticipada, diciendo que si era inocente no tenía por qué admitir unhomicidio. Entonces averigüé sobre el tema de las sentenciasanticipadas y sobre la feria de rebajas de pena que dejó el gobiernoGaviria para permitir que los narcotraficantes se entregaran. ¿QUÉ ENCONTRÓ EN ESA INVESTIGACIÓN? Encontré que con las rebajas, peligrosos asesinos se benefician de figuras jurídicas como la de unificación de penas. Una figura que consiste en que si matas a diez personas, te condenan por los diez homicidios pero terminas pagando un solo asesinato. Un abogado me comentó que gracias a la unificación de penas Luis Alfredo Garavito – acusado de violar y matar a más de 172 niños – iba a salir libre en el 2010. Quise saber más de los crímenes, de la personalidad del asesino, saber si Garavito era un psicópata o un sicótico. Y entre más averiguaba, más me horrorizaba.
    3. 3. ¿QUÉ LE HORRORIZABA? Saber que Luis Alfredo Garavito es un psicópata que no va a cambiar, que si queda libre va a seguir violando y matando. También me sorprendió saber que este señor se unió en la cárcel a un grupo religioso y que tiene convencidos a todos que era un santo. Incluso me contaron que dos fiscales, que son cristianos, simpatizaban con él. Y que los guardias le daban un trato especial que no le dan a ningún otro preso. El grupo cristiano cree que el “nuevo” Garavito es la prueba de que Dios puede cambiar a cualquiera. Ellos desconocen la evidencia científica sobre los psicópatas.¿CUÁL FUE SU PRIMERA IMPRESIÓN SOBREGARAVITO?Sorpresa. Su imagen es diferente a la de los periódicos. Lasegunda sensación fluctuaba entre la incomodidad y el asco: eltipo es zalamero, excesivamente amable y con un discurso depastor cristiano que uno no se lo cree. Cuando me dio la mano yse deslizó entre la mía tuve una sensación horrible de pensar queera la mano de quien le hizo terribles vejaciones a tantos niños.Desde el comienzo fui claro y le dije que no iba a defenderlo, quetenía plena libertad de contar su versión iba a ser confrontadapor expertos. Él me dio una lista de personas para que lodefendieran, incluso algunos de ellos aparecen en el documental. Pero en realidad ni siquiera lo defienden porque lo suyo esindefendible.
    4. 4. ¿CÓMO TRANSCURRIÓ LA ENTREVISTA?Garavito siempre se pone de víctima y enreda a la gente. Cuando llegué a lacárcel me sorprendió que el guardia me dijera que por favor lo tratara concariño. Que cuando llegaba la Fiscalía Garavito sufría mucho. Y pensaba quemientras muchos en la cárcel no tienen ningún tipo de garantías por parte delEstado, este tipo las tenía todas, desde celda propia hasta alimentaciónespecial. Además Garavito se ha vuelto una especie de tinterillo que interponederechos de petición y tutelas por la supuesta violación de sus derechos. Esun asco observar cómo el sistema opera a favor del victimario y no de lavíctima. ¿LE AFECTÓ HACER ESA ENTREVISTA? El día de la entrevista no sentí nada diferente al desagrado que sentía por el. Lo duro vino después cuando nos fuimos al Eje Cafetero a conseguir las historias que Garavito nos había contado. Hablamos con las familias, leímos los expedientes, vimos las fotos. Fue horrible cuando nos dimos cuenta que los niños no sólo habían sido asesinados sino sometidos a torturas infames antes de ser asesinados . Ahí es cuando uno se cuestiona ¿Dónde está Dios? ¿Qué hicieron estos niños para merecer una muerte así? Llega el momento en que uno se raya. Un día llegué a mi casa, miré las fotos, apagué la cámara, bajé a la licorera, me compré una botella de whisky y me puse a llorar. Lloraba con una especie de llanto automático, como si quisiera limpiarme por dentro. A veces no puedo dormir, tengo pesadillas.
    5. 5. Acababa de llegar a mi primera parroquia. Era un caluroso lunes de Febrero cuando mi párroco me pidió que diera el último adiós y la bendición del Señor a una niña que había fallecido por una infección que los médicos no habían sabido explicar. La niña contaba sólo nueve años y cuando supe que tenía que ir a aquella casa, me dio un vuelco el corazón: era la primera vez que como sacerdote iba a ver un niño muerto. Ciertamente me había encontrado ya con la experiencia de la muerte, pero no estaba en modo alguno preparado para enfrentarme a la muerte de una niña. Confundido, con el dolor en el corazón, tomé lo necesario para la liturgia fúnebre y, lentamente, me dirigí a la casa del trágico duelo.La parroquia donde yo trabajaba se encontraba en un barrio donde había contradiccionesevidentes. En medio de ricas viviendas de “señores” había pobres casuchas, con una solahabitación que servía de cocina, comedor y dormitorio. Y yo tenía que ir a una de esas casas.Mil pensamientos se agolpaban en mi mente durante el trayecto. Como unestudiante antes de un examen, me repetía las palabras que iba a decir a lospadres para consolarlos. Mis infinitas buenas intenciones se organizaban parapoder decir unas palabras oportunas. Pensaba que, al encontrarme ante gentepobre, sería mejor usar palabras más simples, tener un acercamiento más familiar.Además, en estas ocasiones –me repetía – es mejor que no me preocupe tanto,porque el Señor me dará su Espíritu para que encuentre las palabras adecuadas.
    6. 6. Al llegar a la casa, percibí en el aire el dolor que había conmocionado no sólo a la familia de laniña sino a todo el vecindario. En la puerta de la casa había apoyada una corona de flores. Eratoda de claveles blancos con una cinta de color violeta: “A mi pequeño tesoro. Mamá”.Imaginémonos la emoción al entrar en aquella pobre casa, cómo mi corazón y mi mente estabanoprimidos por mil preguntas: “Tal vez si hubieran sido menos pobres, habrían podidocuidar mejor a la niña. Tal vez si también nosotros, como comunidad parroquial,hubiésemos comprendido mejor el problema de esta familia, habríamos podidoayudarlos de otra manera”. maneraMientras seguía atormentándome con un extraño sentido de culpa, allí sobre la cama, estabapuesta la niña, un cuerpecito delgado vestido con el traje de la primera comunión.
    7. 7. La familia estaba compuesta por el padre, la madre y cuatro hijos. Con ellos vivía también la abuela materna, mujer del pueblo y regordeta que, ayudaba a la hija a sacar adelante su familia. El padre no tenía trabajo y la madre iba a servir donde la llamaran. ¡Pero eran muy dignos! Querían que sus hijos fueran a la escuela y hacían cualquier sacrificio para mejorar el futuro de los muchachos. Pobres, si, ¡pero con grandes sueños! Y precisamente en aquella casa el dolor y la desesperación eran más transparentes que en otros lugares.La madre arrodillada junto al lecho de la pobre niña, el padre enun rincón, la abuela sentada a la mesa con los parientes,mientras los otros hermanitos, todos ellos más pequeños,estaban sentados en el suelo junto al peldaño de la entrada.
    8. 8. Recordé algo que había leído sobre la segunda guerra mundial a propósito de lo que sucedió enel asedio aliado a los últimos soldados alemanes en Stalingrado. Al final, rodeados y aisladosde todo contacto con la base en Alemania, los soldados recibían provisiones por vía aérea. Enuna de las últimas cartas que llegaron a Alemania en 1942, transportadas por el último avión queconsiguió despegar, un joven, que después murió como muchos de sus compañeros, hijo de unpastor protestante, escribía:
    9. 9. “Plantear el problema de la existencia de Dios en Stalingrado significa negarlo. Tengoque decírtelo, querido padre, y esto me hace sufrir doblemente.Tú me educaste, porque murió mi madre, y siempre me has puesto a Dios delante de losojos y del alma. Y estas palabras me hacen sufrir doblemente, porque serán las últimasy nunca más podré decir otras capaces de borrarlas o de expiarlas.
    10. 10. Tú eres pastor de almas, padre, y en la última carta se dice la verdad, o lo que se considera verdadero. He buscado a Dios en todas las fosas, en todas las casas destruidas, en todos los rincones, en todos mis camaradas, cuando estaba en la trinchera, y en el cielo. Dios no se mostró cuando mi corazón le gritaba. Las casas eran destruidas, mis camaradas eran tan heroicos y tan cobardes como yo, en la tierra había hambre y homicidios, y del cielo caían bombas y fuego. Lo único que no había era Dios.No, padre, no hay ningún Dios. Lo escribo de nuevo; y sé que es algo terrible y para miirreparable. Y si tiene que haber un Dios, es sólo junto a vosotros, en los libros de lossalmos y en las oraciones, en las palabras piadosas de los sacerdotes y de los pastores, enel sonido de las campanas y en el aroma del incienso. Pero no en Stalingrado”.
    11. 11. Del mismo modo había que comprender el dolor de aquella madre que no conseguía explicarsepor qué tanta injusticia, y se enojaba violentamente conmigo, porque era el representante deaquel Dios invocado pero sordo, buscado pero imposible de encontrar, queahora, a través de mí, tenía incluso el capricho de someter a aquella pobre gente. No, paraaquella madre era inconcebible la aceptación de la existencia de una justicia divina, donde lainjusticia se mostraba en toda su evidencia en el cuerpo mudo de su hijita.
    12. 12. Por el mismo motivo los hermanos Karamazovde Dostoievski, Iván, uno de los protagonistas,quería devolver a Dios el billete deentrada en la creación, porque esinconcebible un mundo donde los niñossufren:“Me niego decididamente a aceptar lasuprema armonía. Ésta no vale ni unasola lágrima de aquella niña torturada,que se daba golpes de pecho con supequeño puño y oraba en su rinconcito al“buen Dios”, llorando con lágrimasamargas... Aquella armonía ha sidodemasiado apreciada y valorada; nuestrosbolsillos no pueden pagar un precio tancaro por la entrada. Por ello me apresuroa restituir mi billete de entrada”.
    13. 13. No me esperaba aquella reacción de lamadre, tan dura, tan provocadora y tandespiadada con mis certezas-. Y sinembargo, era comprensible. ¿Qué meesperaba? ¿Qué hacer frente a tantodolor? el amor de una madre es asuntoserio.Pero me quedé aún más sorprendidocuando la abuela, abrazando entrelágrimas a la hija que seguía protestando,imprecando contra “un Dios” que leparecía injusto, le gritó: “¡Cállate,cállate, que tienes otros treshijos!” – como si hubiera querido decir:“Cállate, porque si Dios seenfurece, se lleva también a losotros tres”.
    14. 14. Esto me puso en crisis, me sentí acorralado. ¿Qué Dioshabíamos anunciado, qué monstruosidadhabía pasado por la mente de aquella pobregente, si el miedo al castigo divino era másfuerte que la Misericordia de Dios? “¡Cállate!”.Era como si hubiese dicho: “¡Cállate, el enemigote escucha!”. Y el enemigo – no el Padre – Madre, el misericordioso, el amor, la vida – era aquel Dios a quien yo había elegido, después de que él me había elegido a mí. ¿Cómo podía aquella pobre abuela no advertir el dolor y el sufrimiento todavía más injusto, lacerante, si en su mente se atribuía la idea de la muerte al poder de Dios? ¿Cómo podía no parecer incomprensible el amor de un Dios que no había querido intervenir? Nuestro Dios no era una buena noticia, se imaginaba al Señor dador de vida, como un justiciero y a veces como un tirano. Un titiritero que juega con nuestra vida: éste era el Dios que conocían en aquella casa. ¿Y cómo no comprender tal condición de desesperación, si el sentido de la vida había sido ocultado, porque el anuncio de vida, la buena noticia, había sido realmente silenciada?
    15. 15. Comprendí entonces que había un abismo entre la idea de Dios que yo tenía y la que tenían aquella pobre madre y aquella pobre abuela que, de manera tan violenta, me habían echado encima su rabia y su dolor. Algo que había penetrado tanto en la sensibilidad de las personas que traicionaba la posibilidad misma de dialogar sobre la verdadera imagen de Nuestro Dios.Y lo más significativo fue que, precisamente aquel grito doloroso, aquella protesta tanverdadera, aquel miedo que se leía en los ojos de la vieja señora me golpeaban terriblemente yse convirtieron en un momento decisivo de mi vida: ¿qué había sucedido si en laexperiencia del dolor el hombre siente a Dios tan distante, tan ausentetan cruel, tan insensible, o llega incluso a negarlo? ¿Qué experiencia de fe hahabido, si el consuelo y la esperanza que deberían nacer de nuestra pertenencia a Cristo estánausentes en el momento de la prueba?
    16. 16. Si hoy el hombre contemporáneo, con sus mil “¿por qué?” no respondidos, grita su dolor y sudesesperación y no encuentra consuelo en la fe, no podemos refugiarnos simplemente detrás demil excusas o mil pretextos, echando toda la culpa al consumismo, al materialismo, al hedonismo,al pansexualismo...Si el hombre contemporáneo vive su drama existencial y no sabe dar respuesta a sus “¿por qué?”,ciertamente depende del hecho de que está inmerso en una cultura, en una sociedad distinta de lade las generaciones anteriores, pero, quizá se deba sobre todo al hecho de nohemos sabido dialogar con él, con sus verdaderos problemas le hemos dadorespuestas a preguntas que no nos están haciendo.
    17. 17. Nosotros, pastores, no hemossabido adaptar el lenguaje a susposibilidades; hemos pensadopresuntuosamente que nuestracondición de superioridad nospermitía prescindir de laescucha de este mundo, tancomplicado, tan fascinado por las milquimeras que parecen ofrecer gozosfáciles, que después decepcionan. Nohemos percibido que este mundo no estáhecho de hombres súbditos de una Palabraque es dominio de unos pocos, depersonas que ya no son receptoresimpasibles de nuestros teoremas, niobedientes catalizadores de nuestrasórdenes, sino personas hechas yderechas, que han adquirido nuevosconocimientos, que dialogan con nuevasculturas, con nuevas religiones, que correna una velocidad nunca experimentadaantes en la historia. Y sobre la fe, tambiénsobre todo sobre la fe, no tendríamos quehaber dicho nunca: “Si no haces lo quete mando...”.
    18. 18. Si la joven madre gritaba suprotesta contra “un Dios”considerado ausente, eranecesario indagar cuál era la ideaque se había hecho de Dios y, aúnmás, había que comprender porqué la abuela tenía tanto miedo deél. Tal vez en las dos actitudes era posibleencontrar sintéticamente los dos motivospor los que el amor de Dios y supresencia en la humanidad sonpercibidos como ausentes pormuchos hombres actuales. Indagarsobre una presunta insensibilidad deDios sobre el dolor que parece excluirsu existencia, reflexionar sobre el miedo a unDios que castiga, es el punto de partida parareinventar un lenguaje capaz de hablaral hombre de la calle. Hay que salir deaquella perniciosa presunciónsegún la cual, por el hecho de que la mayoríade la gente dice que cree y se dirige anosotros para pedir los sacramentos y paraobtener el apoyo que podamos ofrecerles, elDios en el que creen, mientras lascosas vayan bien, es el Dios de nuestroSeñor Jesucristo.
    19. 19. “¡Escúchame!”, oh Dios! Me habían dicho que noexistías, y yo, como un idiota, me lo había creído. Pero la otra noche, desde el fondo del agujeroabierto por una bomba, vi tu cielo. De pronto medi cuenta de que habían dicho una mentira. Si me hubiese esforzado por ver bien las cosas que tú has hecho, habría comprendido de inmediato queaquellas personas se negaban a llamar a las cosas por su nombre. Ahora me pregunto si me permitirías estrechar tu mano y, no obstante,tengo la sensación de que comprenderás. ¡Resulta extraño que haya sido necesario que yo viniera aeste infierno para tener tiempo de ver tu rostro. Te amo apasionadamente: esto es lo que quiero que sepas. Va a tener lugar una batalla espantosa. ¿Quién sabe? Puede ser que me encuentre contigo esta noche. Nunca hemos sido buenos amigos hasta ahora, y ahora me preguntosi me esperarás a tu puerta. ¡Mira!, he aprendido a llorar: estoy llorando! ¡Precisamente yo... ponerme a sollozar! Ah, si te hubiera conocidoantes... ¡Vamos! Es necesario que yo parta. ¡Quéextraño! Después de haberte encontrado no tengo miedo a morir. ¡Hasta la vista!” ¡VEN SEÑOR JESÚS! (Palabras encontradas en una trinchera)
    20. 20. Fue un día de septiembre cuando Irma, joven mamá de doscriaturas estupendas, conmovida, después de la celebración dela misa dominical, se acercó para hablarme de su hijo Diego.Dieciséis años, un muchacho bellísimo y fuerte, de ojosprofundos y verdes, de cabellos tupidos que cubrían su frente.Alegre, despreocupado, amante del deporte, líder entre suscompañeros y deseado por las muchachas. Gran soñador yapasionado, con deseo de conocerlo todo. De mayor habríaquerido pilotear aviones …Había aparecido un lunar que él había ocultado a los demás,quizá por inconsciencia juvenil o por una vanidad inocua. Sinembargo, su madre logró darse cuenta.Preocupada, pidió ayuda a los médicos para comprender qué tenía que hacer. Los médicospensaban que Irma era una madre demasiado protectora y le ordenaron, con una sentenciadefinitiva, que dejara en paz al hijo y su lunar.
    21. 21. Pero Irma es madre. Y como todas las madres, conocía a su hijo mejor que los médicos, y con tenacidad – un arte que conocía bien porque había tenido que afrontar muchas dificultades en la vida – empezó a insistir para que le quitaran aquella espina del corazón, extirpando el lunar de la frente de su hijo.Y así, cuando le entregaron, en un frasquito, aquello que había sido el motivo de suspreocupaciones y le aseguraron que no había nada anómalo, pareció que volvía a renacer. Ycuando Diego le echó en cara su inútil preocupación, Irma, incapaz de reaccionar, recibió elreproche como si fuera un regalo.Solo tenía que esperar diez días para obtener la confirmación del examen histológico que, segúnlos médicos, era completamente inútil, pero se hacía sólo para estar más seguros...
    22. 22. Pasaron los diez días y empezó elcalvario: ¡melanoma! Pero porsuerte los médicos decían que habíanoperado bien a Diego y que no habríaproblemas.Aquel mes de septiembre el problemaera una pequeña glándula que habíaaparecido en el cuello de Diego. Desdeaquel día nos hicimos, más que amigos:padre e hijo. Fue él quien decidióllamarme “Pa’”. Y en aquel sonidotruncado percibía yo toda la dulzura demi ministerio y la belleza de un hijo queel Señor me había dado. Todas lastardes Diego venía a mi despacho yjuntos hablábamos de nosotros, de suenfermedad que conocía bien y, aunquetenía dieciséis años, mostraba unamadurez extraordinaria. Y sobre todomuchas ganas de vivir, de querer lucharpara vivir.
    23. 23. Y yo con él. Imaginaba lo que podíapasar en el corazón de Irma, si yo, queno era más que un recién llegado, elúltimo, participaba con todo mi ser enaquella dolorosa aventura y hacía míostodos los sufrimientos de Diego. Todaslas tardes hablábamos de la curación ysobre todo de Jesús, que no iba apermitir que su vida, tan dinámica,quedara truncada, desviada de su cursonatural. Y orábamos juntos, tambiéncuando el dolor era insoportable y lospaños calientes no bastaban paracalmarlo. Había pedido a Diego que mellamara en cualquier momento, porqueyo acudiría, cualquiera que fuera ellugar donde me encontrara.Sabía que por su dignidad, inimaginable a su edad, iba a llamarme sólo cuando se encontrarasin fuerzas, cuando el dolor fuera demasiado fuerte. Siempre lo encontraba exhausto por lossufrimientos, y permanecíamos juntos hasta que el dolor pasaba. Bromeábamos, nostomábamos el pelo o, mejor dicho, él me tomaba el pelo y, aunque soy un poco quisquilloso,sus bromas eran cumplidos de amistad.
    24. 24. Un día me dejó atónito “Pa’”, me dijo: “¿Porqué los curas no se casan?”. Y yo leexpliqué que no era una huida del amor, sinoun ofrecimiento de amor distinto, que ahorame permitía estar más cerca de él.“Pero ¿no es un poco egoísta?”, replicóDiego.Me sorprendió que un muchacho tanprofundo me dirigiese un juicio que no meesperaba. “¿Por qué te parece que soyegoísta?”, le pregunté: “¡Piensa lofelices que habrían sido tus hijosteniendo un padre como tú!”.¡Ha sido lo más hermoso que me han dichoen la vida!
    25. 25. Diego tenía una constitución atlética y amaba inmensamente el mar. Su deseo, aunque lametástasis se había extendido por todo el cuerpo, era poder zambullirse. Me daba mucho miedolo que estaba a punto de hacer, pero me armé de valor y, de acuerdo con Irma, tomé la decisión dellevar a Diego a pasar unos días a un lugar tranquilo, lejos de miradas curiosas. Una piscina... y sudeseo se cumplió. Pero aquellos días de Junio, los primeros de 1993, fueron terribles. Por lasnoches los sufrimientos eran atroces y no podía digerir la comida. Regresamos a casa y pocosdías después la metástasis afectó a la médula espinal. Diego, joven atleta de un metro ochenta dealtura, quedó paralizado en la cama con sólo dieciséis años.
    26. 26. Todos estábamos preocupados y yo mepreguntaba qué podría contarle, cómoestar cerca de él y, sobre todo, cómohacerle sentir el calor de un Dios queprecisamente en aquel momento parecíatan lejano. Pero Diego nos sorprendió atodos: dos días después Irma entró en suhabitación y lo encontró llorando. Trató deconsolarlo y animarlo con las palabras másadecuadas, abriendo su corazón a laesperanza y garantizándole que podríavolver a levantarse muy pronto.Pero Diego lloraba por otro motivo:“Mamá, estoy lamentándome porquellevo tres días en este estado. Hecaminado durante dieciséis años,¡piensa en las personas que no hancaminado nunca!”.
    27. 27. Las fosas cavadas por los paras abrieron heridas a lo largo y ancho del país.Casi en cada departamento hay alguien que espera que salgan de esas tumbas del horror los restos de los que un día se llevaron de la casa, de un arado...Testimonios de los que esperan desde distintos lugares el fin de la incertidumbre.
    28. 28. Aunque está viva, Rosalba Velásquez dice que seha muerto cuatro veces. Una por cada hijoque le han desaparecido. Ya casi completa unadécada de buscarlos entre pilas de cadáveres ylistados de policía, pero nada.Peor que sus muertes -sostiene- es no tener lacerteza de si los tiraron al río, a los gallinazos o silevantaron la tierra para meterlos ahí. "Eso último eslo más probable", afirma recia, amargada.Entonces, se acomoda en un sillón rojo. El calor delmediodía adormece y adentro de su casa grande deAmalfi (nordeste antioqueño) huele a chocolate reciénhervido.Su mirada se pierde y su memoria vuelve sobre lavolqueta roja que solía llegar al pueblo concadáveres.-¿Toñito, trajiste cuerpos?-Sí señora. Pero ninguno de los suyos-, le respondía el conductor que entoncestrabajaba en una mina de oro cercana y que, de vez en cuando, cargaba concuerpos que encontraba por el camino.
    29. 29. Era finales de los noventa, años en que paramilitares y guerrilleros libraban a muerte una guerra por el control del territorio. Muchos de los muertos eran botados a la vera del camino con letreros que prohibían recogerlos."Toñito -agrega Rosalba- traía los que podía y los descargaba como piedras enel andén, al frente de la morgue".Allá fue que Rosalba se acostumbró al olor a muerte. Muchas veces se untó lasmanos de sangre ajena. "Yo volteaba los cuerpos, los tocaba y ninguno era delos míos", relata.En la zona operaba el Bloque Central Bolívar, comandando por alias Macaco.Los paramilitares se habían llevado a dos de los muchachos y le habíanprohibido a Rosalba preguntarlos.
    30. 30. Eran Jairo y Freddy, el segundo yel tercero de los hijos, de 29 y 28años. La última vez que su madrelos vio fue la madrugada del 21 dejulio de 1997, quince días despuésdel entierro de Guillermo, el mayor,que había sido asesinado porguerrilleros de las Farc.Esa fue la primera vez que Rosalbasintió que moría. Ella resistió, perosu esposo no fue capaz con eldolor. "Después del funeral del mayor se sentó en el comedor, destapó una botella de brandy y siguió bebiendo durante 14 días, hasta que la sangre ya no le corrió más. Los médicos diagnosticaron paro cardíaco", cuenta Rosalba.
    31. 31. Fue cuando la muerte tocó otra vez a la puerta. Venía vestida de poncho,sombrero y arma en el cinto. Rosalba abrió como siempre, con una sonrisa secay una arepa tostada dispuesta en la cocina.MAMÁ, NO DEJE QUE ME MATEN"Doña, llámeme a Freddy, lonecesitamos para una información", ledijo Veneno, un jefe paramilitar de pocaestatura y ojos verdes.A esa hora, el muchacho dormía en uncuarto contiguo, separado de la sala solopor una cortina. Rosalba hubieramantenido la calma si no es porque, poresas cosas de madre, alcanzó adistinguir al hombre que llevaban en lasilla de atrás de la destartaladacamioneta.
    32. 32. Era Jairo, su otro hijo. Lo acusaban de informante de las Farc. Rosalba entró enpánico. No podía escuchar a su hijo tras el vidrio empañado por el aliento, perosabía exactamente lo que estaba gritando. "Mamá, mamá, no dejés que mematen". La mujer entró a la casa llorando. "Escapáte Freddy. Hacelo por el solar. Escapáte, escapáte...". Pero él respondió que no. "Yo no soy un faltón y Jairo tampoco. Vaya y dígales que me esperen porque yo me estoy poniendo los zapatos. Que si me van a matar, que entren y lo hagan aquí porque yo sin zapatos no salgo". Sus hijos, cuenta ella, casi que se habían acostumbrado a estar entre el fuego de guerrillos y paramilitares. Todos, a excepción del menor, trabajaban en el río meneando una batea con la ilusión de sacar uno o dos gramos de oro.
    33. 33. Lo que siguió fueron largas jornadas de búsqueda monte adentro en compañíade Wílmar, el hijo que le quedaba. Ambos sabían que donde hay fosascomunes hay peladuras en la maleza porque a los muertos en Amalfi losabrían y los llenaban de cal para que el olor no llamara a los gallinazos. Preguntaban aquí y allá, en un pueblo y en el otro, pero nada. "Era como si jamás hubieran exisitido".Vinieron años de soledad. Wílmar se había enrolado en el Ejército con laconsigna de vengar la muerte de sus hermanos y recuperar sus restos.Pero también lo desaparecieron los paras. Fue en el 2002, cuando se iba areunir con un hombre que dizque sabía en donde habían enterrado a sushermanos.
    34. 34. La esperanza más cercana de encontrar los restos de alguno de sus hijos fuecuando la Fiscalía viajó a La Viborita, una vereda cerca del pueblo, donde leshabían dicho que podían estar. Removieron la tierra y no encontraron nada. Rosalba dice que después de tantos años ya no tiene la ilusión de reconocer los restos de sus hijos por la ropa, pero sí espera que los encuentren y las pruebas de ADN le den la paz que lleva esperando 10 años. "A mí me han herido tanto en esta vida que hasta el miedo me lo mataron". Rosalba Velásquez.
    35. 35. 2.1.INTRODUCCIÓNNo cabe duda que el mal es lo más irritante que hay en elmundo. Perturba a la vez el corazón y la razón, poniéndolos frente a losgrandes interrogantes. ¿Dios o la idea de Dios pueden ayudarnos a pensar enesta realidad desconcertante? Si no hablamos del hombre tal como es en sufragilidad, ¿de quién o de qué estamos hablando? Dejando todo lo demás – elhombre, Dios, el mundo – en suspenso, hay que comenzar por estacuestión que no permite – no debería permitir – ningún engaño, ningunatrampa del pensamiento. Es una cuestión fundamental.
    36. 36. 2.2 ASPECTOS CLAVES DE LA CUESTIÒN DEL MALLa cuestión del mal es de tal categoría que no solamente parece rebelarseante las respuestas, sino incluso unirse al mismo cuestionamiento. Como sise tratara de un cuestión que se resistiera a sí misma, confesando así unaradical irracionalidad. Las grandes preguntas: ¿De dónde viene el mal? ¿A qué se debe el mal? ¿Cómo es posible el mal? ¿Es un misterio insoluble el mal, el sufrimiento?
    37. 37. Pero, a pesar de todo, a costa de caer en un mal todavía peor, ¿podemos dejar los hombres de seguir llamando a la puerta? No sería eso renunciar a nuestra humanitas?Somos unos seres que no podemos renunciar a preguntar. Lacesión de este derecho sería ya conceder la victoria, la más sutil de lasvictorias, a los que no tienen ningún mérito para ello.¿Y entonces? Entonces surge la sospecha de que quizás se haya eludido lacuestión por no haber sido bien planteada. Queda en pie laposibilidad de intentar la explicación de las cuestiones sin respuesta. Yentonces, en nuestro caso, cabe plantear una hipótesis y una tesis.
    38. 38. LA HIPÓTESIS: Nos hemos entretenido demasiado en cuestiones anónimas y “seculares” – de dónde provienen el mal? Por que? De qué manera?, etc.-. No nos hemos atrevido a hacer del cuestionamiento un problema específico del creyente, que consiste en confrontarlo directamente con su nombre propio. Como lo hace por otra parte, a su manera, el hombre de cada día, que no deja, en esta materia, de preguntar a su Dios – “Por qué te duermes Señor?” Sal 43,23; “Señor si hubieras estado aquí”, Jn 11,21.
    39. 39. LA TESIS:Es que deberíamos intentar en teología esta misma audacia. Convencidosde que allí se encuentra una respuesta original. Es verdad que elmal pueden y deben ser estudiados en sí mismos, filosóficamente, cara acara, ya que es el mal del hombre, el sufrimiento de la personahumana.Pero no es ninguna distracción, ningún olvido ni evasión, sino todo locontrario, mirarlo de cara a Dios. Quizás sea solamente entonces,por haber llegado hasta allí, cuando se vea mejor y Si aquí el hombrelevanta a veces sus gritos para “insultar” a Dios. ¿no deberá el creyenteser el que lleva toda esa cuestión “hasta el altar de Dios”?
    40. 40. Por tanto, no hay duda de que a veces hay que llegar hasta elborde de la locura para encontrar las palabras que digan lo quehay que decir. “Esta disputa entre el hombre y Dios podríaparecer inconveniente, debido a “la distancia” que los separa.Pero hay que tener en cuenta que la diferencia de laspersonas no cambia para nada la verdad. Cuando sebusca la verdad, sea quien sea el adversario, uno es invencible”.
    41. 41.  Contra Dios: Existe el mal, luego noexiste Dios. Dios considerado como responsabledirecto o indirecto del mal es la forma más clásica, lamás popular del ateísmo decepción que recae sobrela imagen que uno se forma de Dios. El Dios que noha podido o querido impedir el mal no existe, nipuede existir a no ser que se le considere comoperverso o inútil y entonces se destroza suimagen.Su Dios es omnipotente todo lo puede. Si todo lopuede, por qué no evitó el maremoto? Si no lo evitóes señal de que o no es omnipotente o no es bueno –como dijo el poeta: si era para deshacerlo, para quéhacerlo?Objeción:Acá está en cuestión no la existencia de Dios, sino la imagen de Dios.El problema adquiere una dimensión muy distinta: una cuestión abierta: cuando elhombre reacciona porque sufre y sangra y porque está animado por un elevadodeseo, la cuestión debe ser planteada de nuevo. Excluye a Dios pordefecto: no hay Dios.
    42. 42.  En defensa de Dios: Hacer a Dios inocente de todaresponsabilidad culpable en el mal, en el sufrimiento. Únicamente seintroduce el principio de la permisión del mal a fin de salvaguardar lalibertad del hombre. Objeciones:  Se deja la impresión de querer disculpar a Dios demasiado a prisa, sacarle de un apuro, “El Dios de Job, de Jacob y de Jesús no señaló nunca sus preferencias por los discursos tranquilizantes y prematuros”.  “Excusa no pedida, es acusación manifiesta”.  Todo depende de la imagen que tengamos de Dios.  La teodicea no debe impedir a Dios oír el clamor de su pueblo. La blasfemia suele ser más bien un grito contra el mal, que un grito contra Dios: el mal es algo demasiado monstruoso para que se le pueda mirar con otros ojos que no sean los del escándalo. El discurso sobre Dios, el mal y el sufrimiento no puede acallar el grito que el hombre dirige a Dios. Excluye a Dios por exceso: está por encima de la cuestión. Se llegaría casi a decir que el mal no le importa.
    43. 43. Opiniones:Estos dos tópicos dejan el problema del mal al margen de Dios yesto es una pena ya que esta terrible cuestión ganaría mucho sila relacionamos con él.Entonces, una de dos. O bien la hipótesis no era pertinente, pero estoestá por probar, o bien y es lo que nos parece más acertado larelación que se establece entre Dios y el mal noestaba bien planteada y hay que plantearla de otro modo.Hay una mayor preocupación por Dios que por el mal y por el hombre. Se excusa o se defiende a Dios y llegamos a olvidar el mal –Heidegger habla del “olvido del ser”. No se ha llegado al fondo de unproblema que tiene sus repercusiones incluso en Dios; al orillar aDios, se ha eludido un problema tremendamente humano. Ha habidopreocupación por Dios - su defensa o negación, de qué Dios setrata - no por el hombre – su problema: el mal.
    44. 44. • Hacia Dios: Sin maldecir, pero sin callarse. Hablardiciendo algo. Asumir con valentía este problema. El cristianoy Job se dirigen a Dios con vehemencia. Esta vehemencia es lade la fe: reproche – Gen 3,12 – proceso – Job 13,3pregunta bien planteada Salmo 115,10. El mayor erroren este caso es sin duda el de encerrarse en el silencio frente aDios. Hay que romper el silencio.Hablar es creer en una presencia. Y creer en una presencia escreer en la posibilidad de una respuesta. Elgrito dirigido a Dios no se lo podemos dejarsolo a los increyentes.Jacob, Job y Jesús se dirigieron a Dios, le hablaron bien parapreguntarle - “por qué Señor” – bien para orarle- “Padresi es posible...” bien para expresar su rechazo– “Darérienda suelta a mis quejas” o su aceptación “que no sehaga mi voluntad”.En vez de conservar estas actitudes para si, el creyente lasdirige a Dios. Esta actitud vincula la fe con el coraje. Es lalógica de la fe.
    45. 45. En Dios:Mientras la teodicea mantenía a Dios a distancia y habla de lapermisión del mal, la escritura nos muestra a Diosescandalizado por el mal y en combate contra él.Dios es el adversario del mal. Es el primero que seplantea esta cuestión ya que no pertenece a su plan, a su Proyectode Vida Plena. Dios “cae desmayado” ante el mal.El hombre descubre que el combate que ha emprendido, por ser elmismo combate que de Dios, lo lleva a cabo EN DIOS. Nuestroclamor coincide con el de Dios; más aún le permite a Diosmanifestarse tal como es el. En el combate contra el mal es Diosquien lleva la iniciativa, es el primero en sentirse afectado. Elmal es irracional e inadmisible.Dios es en cierto modo la respuesta al mal. El mal no es entoncesuna objeción contra Dios, sino que es más bien Dios el que seconvierte en objeción contra el mal. Es el combate de Dios. Es unDios totalmente distinto el que aquí se descubre Job42,5.El Dios de Abraham y de Jesús, el que se conmueve ante el mal,“misericordia motus” – Evangelio – y no “inmóvil” –Aristóteles -, que se pone de parte de las víctimas,haciéndose el mismo víctima y poniendo su poder en esteservicio y para este servicio es un DIOS DISTINTO, un Dios queasume el mismo la rebelión.
    46. 46. Ese Dios en sí, al hacerse Dios para nosotros, nos recuerda queel problema del mal es cuestión teológica. Más aún si hay algunapregunta teológica, es esta. Mucho más teológica quefilosófica. Se trata de “encontrar en Dios la discusión interior delhombre”.
    47. 47. 2.3. DIOS EN EL ENIGMA DEL MALObjetivo: Dirigir sobre el mal y sobre el sufrimiento una mirada algodistinta de la que solíamos tener hasta ahora; para esto nos apoyamos en laEscritura.
    48. 48.  Como se presenta el mal al hombre... y aDios?Lectura Hermenéutica del Texto: Génesis 3 Para el Génesis, el mal es lo que no estaba previsto. Nopertenece al plan, a la idea de la creación. El mal, por tanto, estádesprovisto de sentido, es un irracional absoluto, es una SORPRESA. Pero el mal existe. Después de la creación, el relato bíblicoconstata la aparición del mal proveniente de un personaje desconocido, deldemonio – serpiente única responsable del mal, que no es de estemundo; ha entrado en él, ha venido de fuera.
    49. 49. La desgracia del malEsto nos enseña que el mal, en este nivel primero y  La aparición del malradical, no es el de una culpabilidad, ni tampoco el de buscarse del no debeuna responsabilidad sino el de un accidente, de lado de Dios. Todo en elun desastre, de una desgracia, de algo edén -, el diluvio, Génesis – El“demoníaco” (“lugar de un enigma”). y Gomorra. Babel – Sodoma Elsupremo sin sentido. Quizás no pueda pasa salir a uno como si Dios seluchar contra el mal más que sorprendido, extrañado, escandalizara, seescandalizado. sorprendiera, se indignara ante el mal. Y en el Nuevo Testamento Jesús también se sorprenderá frente al mal.  En estos relatos de los orígenes la primera aparición del mal tampoco se buscó de parte del hombre. Es verdad que el hombre consciente, pero el mal le precede. Es el adversario.
    50. 50. La desgracia del malEsto nos desgracia el mal, en este nivel primero y La enseña que del malradical, no es el de una culpabilidad, ni tampoco el deuna responsabilidad sino el de un accidente, deun desastre, de que el desgracia, de algo Esto nos enseña una“demoníaco” nivel primero mal, en este (“lugar de un enigma”). Elsupremo sin sentido. de una no pueda uno salir a y radical, no es el Quizásluchar contra el mal más que sorprendido, extrañado, culpabilidad, ni tampoco elescandalizado. de una responsabilidad sino el de un accidente, de un desastre, de una desgracia, de algo “demoníaco” (“lugar de un enigma”). El supremo sin sentido. Quizás no pueda uno salir a luchar contra el mal más que sorprendido, extrañado, escandalizado.
    51. 51. La Malicia de lo demoníacoLa desgracia del malEl mal no entra en ningún discurso de Esto nos enseña que el mal, en este nivel primero yjustificación, ni moral, ni racional. Es algo radical, no es el de una culpabilidad, ni tampoco el deimpenetrable, incomprensible. Al mal se le una responsabilidad sino el de un accidente, dellama mal, es su verdadero nombre a un desastre, de una desgracia, de algosaber, irracional. Al mal, que en “demoníaco” (“lugar de un enigma”). Eltérminos filosóficos se le designa supremo sin sentido. Quizás no pueda uno salir acomo un desastre, una desgracia, en luchar contra el mal más que sorprendido, extrañado,términos teológicos es llamado escandalizado.demoníaco, sin esperanza alguna dejustificación.Ahora hay un culpable, tiene un nombre: demonio. Como vemos lacuestión de la culpabilidad no ha quedado en el olvido, pero se plantea ensu verdadero lugar lo demoníaco. No se trata ni de Dios ni delhombre. El mal no es de este mundo; ha entrado en el; havenido de fuera. Se le designa como lo no – admisible pertenece a“un orden del desorden”.El mal tiene la característica de parecerse al azar: des-orienta al hombrerespecto a su finalidad.
    52. 52. La desgracia del mal La prioridad de la víctimaEsto nos enseña que el mal, en este nivel primero y El occidente cristiano preocupado por laradical, no es el de una culpabilidad, ni tampoco el de culpabilidad se ha regido por unauna responsabilidad sino el de un accidente, de búsqueda prioritaria del culpable.un desastre, de una desgracia, de algo“demoníaco” (“lugar de un enigma”). El Por el contrario el Evangelio se interesasupremo sin sentido. Quizás no pueda uno salir a mucho menos por el culpable que por laluchar contra el mal más que sorprendido, extrañado, víctima que se encuentra bajo la presión delescandalizado. mal, por el inocente que sufre un mal inmerecido. La Parábola del Buen Samaritano, nos muestra claramente la prioridad evangélica no desviar la atención del verdadero lugar en el cual se encuentra el mal irracional y trágico que es donde debe aportarse prioritariamente la salvación. Así el lugar de “una responsabilidad de perdición” queda ocupado por “una responsabilidad de salvación”.
    53. 53. La desgracia del malLalógica desconcertante del Evangelio llega hasta elpunto de que esté como ausente del mismo, laEsto nos enseña que el favor del cuidado depersecución del culpable amal, en este nivel primero yla víctima. el de una culpabilidad, ni tampoco el deradical, no es Condenar no es olvidarse de que loimportante es combatir el malde un mismo sitio en deuna responsabilidad sino el en el accidente,que ha dejado los desastres de desgracia, si de algoun desastre, de una su “victoria”? hayque juzgar, condenar, hagámoslo ciertamente porque El“demoníaco” (“lugar de un enigma”).hay que hacerlo, pero siempre pensando ensupremo sin sentido. Quizás no pueda uno salir asalvar, no por otras razones. Como dice elluchar contra el mal más que sorprendido, extrañado,comisionado de paz “mi línea es la justiciaescandalizado.restaurativa. No creo en las penas largas de cárcel.Ese es un viejo modelo de venganza”.La Condición HumanaEntramos en un último aspecto: El pecado del hombre. se trata del temade la tentación. La entrada del hombre en el mal no fue más que unconsentimiento.La culpabilidad humana que ciertamente existe entra en juegorelativamente tarde. Por esto, no se debe plantear todo el problema entérminos de culpabilidad.
    54. 54. 2.4. SITUACIONES DE LA PERSONA HUMANA FRENTE AL MAL El hombre frágil: Ante la sorpresa del mal la vulnerabilidad a lo que viene de fuera, a la seducción: el arte de presentar el mal bajo la apariencia del bien. La fragilidad ante la emboscada que Satanás había preparado y la magnitud de la tentación.La fragilidad en el hombre que no puede estar siempre alerta. Alguna vez nos adormecemos todos. La fragilidad por superficiales más que por malos . La fragilidad casi infantil, ante el espejismo del mal disfrazado de bien.
    55. 55. El hombre tentado: Fue sorprendido y cayó víctima de la tentación. Dejó que “el orden del desorden” “el orden demoníaco” sustituyera el orden divino, el proyecto de Dios, su plan de Vida Plena. El pecado no es una perversidad verdaderamente inmanente al hombre, de lo contrario habría que llamar diabólico al hombre y esto no es así. El pecado desvía al hombre de su finalidad. Es un consentimiento no una invención.El pecado no es el mal, sino el consentimiento en el mal. El pecado puede ser perdonado; el mal no se puede absolver.
    56. 56. El hombre desviado: Por la seducción y la tentación que revelan el misterio más profundo del mal, el que mejor manifiesta laalienación inconsciente que nos amenaza a todos, culpables y víctimas. Somos desviados impedidos de llegar a ser nosotros mismos. Impedidos de conseguir nuestra plenitud como personas. Nuestra humanidad. Somos desviados por la tentación. El problema está ahí: Ilustra el tema del mal como extravío, como desliz, como resbalón. El consentimiento abre el camino de entrada para el mal.
    57. 57. El hombre víctima: Es más urgente la ayuda a las víctimas que la denuncia de los culpables. Víctima para el cristianismo, en el tema de la tentación, es el mismo culpable sin que por esto minimicemos la responsabilidad de los que oprimen y destruyen. A ellos los debemos combatir.la víctima como el culpable, el culpable como lavíctima, necesitan de salvación. La salvaciónse dirige al culpable y a la víctima. para la visióncristiana el culpable no es un culpable absolutoVíctimas somos todos y de la tentación del dinero,del poder, del saber, del placer. En este terreno nohay monopolios.
    58. 58. El hombre liberado: El mal radical está delante de mi y no en mi mismoEsta liberación evita que nos hundamos en unaculpabilización excesiva. La culpabilidad no es lo único grave y su comprensión y sus castigos no son lo único importante. Esta liberación nos hace comprender que el mal puede y debe ser combatido. Es un adversario seductor al que hay que vencer. Esta liberación no resta importancia a la seriedad de nuestro pecado que nos hace perder nuestro horizonte. Esta liberación nos lleva a insistir más en la víctima que en el culpable.
    59. 59. 2.5. CÓMO SE VA ENTRETEJIENDO LA TRAMA DEL MAL? La Ética: Des- moralización de la cuestión del malEl problema del mal más que un problema moral – subjetividad,culpabilidad, conciencia, intenciones... es un problema de destino,de significado. Aspecto positivo de la moralización del mal: Desfatalizarel mal autorizando la lucha contra él. la culpabilidad solo adquiere sentidocon la responsabilidad. Aspectos Negativos de la Moralización del Mal: Moralismo de Culpabilidad:Ha hecho creer que la culpabilidad ocupa todoel terreno del mal. Responsabilidad, nocoincide exactamente con culpabilidad. Hayque luchar por la sana culpabilidad.
    60. 60.  Moralismo de Culpabilización:Que puede llevar a una culpabilizaciónexcesiva, verdadera intoxicación de laconciencia que conduce a un fatalismopeor, que envenenaría toda nuestraexistencia. Seguro que somos culpables pero noexageremos. Cuidado con las obsesiones. No sedebe luchar contra el mal apoyados en otro mal.Cuidado con patologías individuales y sociales.  Moralismo de Justificación: No puede ser verdad que todo mal que se sufre sea debido a un castigo. Una teología de “perro guardián”, “una doctrina demasiado abrupta del castigo, no hace justicia ni honra a Dios. No se puede dar una justificación sutil e inconsciente del mal. “El sufrimiento sigue siendo extraño a la razón”.
    61. 61.  La Dogmática: Re-dogmatización del misteriodel mal El problema de Dios: con los discursos de justificación es lamisma imagen de Dios la que se ve en entredicho y quizás de unaforma definitiva. Hay que correr el riesgo del lenguaje de la verdad. Dios no pide aplausos imbéciles. Dios ha de recobrar suverdadera medida. La de un protagonista en el drama del mal:Es el adversario radical del mal. Con el mal tiene una relaciónde enfrentamiento y de combate, no ya motivado por un ultrajecontra él, sino movido por la injuria que ha cometido el adversario contranosotros.Con esta visión de las cosas percibimos a un Dios que se parecemás a lo que el mismo parece ser, a aquel de quien hemos recibido elderecho de esperar y aquel a quien buscamos en nuestro destino. Laofensa a Dios no está tanto en que se atente contra sus derechoscomo en que se atente contra nuestro destino.
    62. 62.  El misterio del demonio: Su perversidad está no tanto enengañarnos sobre el bien por adquirir, sino hacernos creer que el pecadoes el único medio de acceder al bien. Así es precisamente como elpecado nos hace daño: nos aparta de nuestra realización, de nuestraverdadera humanización. No se trata, por tanto, de un asuntosimplemente moral y subjetivo, sino metafísico y objetivo. El mal que esun exceso, en el hombre es un defecto.
    63. 63. Sabemos que el problema del mal le preocupa seriamente a NuestroDios. Los discursos demasiado ligeros a su favor no le honran demasiado,ya que no respetan su propio “aturdimiento”.Dios, probado en sí mismo, está precisamente a nuestro lado en esteasunto. El es el adversario del mal. “Sorprendido” por el mal,escandalizado por el daño que se le hace a su creación que el considerababuena y hasta muy buena el mal no se le escapa a Dios, que luchaconstantemente contra el; pero la lucha es larga pues presupone nuestralibertad que Dios siempre respeta.
    64. 64. Dios sabe algo que nuestra teodicea racional ignoraba: que elproblema del mal no se resuelve con un discurso, sinocon un COMBATE. La muerte del Señor en la cruz, en donde “venció ala muerte con la muerte” no tiene nada de la muerte solemne de Sócrates.Es que no se trata de hablar sino de luchar y combatir.Esta es la verdadera respuesta de la fe, de la Teología al problema del mal.Una cuestión que no soporta ninguna justificación, sino un combate yuna victoria.
    65. 65. INTRODUCCIÓNEl problema del mal, ha sido siempre,incluso para los creyentes, la granprueba de fuego de la fe. Para elcreyente, el mal es una pesadasobrecarga. Además de padecerlotiene que compaginarlo con laexistencia de un Dios bueno y“todopoderoso”
    66. 66. 3.1. DOS TRADICIONES SOBRE EL MALLa Paulina prolongada por La Sinóptica que culmina San Agustín en Lucas MAL CULPABLE – MAL DESGRACIA – COMETIDO, BUSCADO SUFRIDA
    67. 67. 1. Se alimenta del relato del 1. Hunde sus raíces en el libro deGénesis 3 sobre el pecado Job punto culminante de estaoriginal. tradición.2. El mal es interpretado en clave 2. Es el mal que destruye alde pecado. inocente, y lo que le es más querido: familia, salud, bienes materiales. El mal es interpretado en clave de sufrimiento.3. Se dice que es un “mal 3. Es el “mal inmerecido” –merecido”. Es el fracaso de la Lucas 10, 25-37.responsabilidad
    68. 68. 4. Pone el acento en los 4. Pone el acento en lasculpables. víctimas.5. Sensible al mal moral. Se 5. Sensible al mal físico: sepreocupa por el pecado del preocupa más por elhombre. sufrimiento del hombre.6. Para enfrentarlo promueve el 6. Para enfrentarlo se preocupaauge del ascetismo individual y por sanar la enfermedad, porde implacables exámenes de luchar contra el hambre, porconciencia. Se rige por el construir la ciudad de lamiedo. Misericordia. “La Misericordia libra de la muerte y purifica de todo pecado”.
    69. 69. 7. Jesús se alineó dentro de esta7. Ha prevalecido en occidente: lapastoral del miedo. tradición Jn 9, 2-3, respondía a la Su granimpulsor fue San Anselmo por laimagen de su Dios: El Dios de laimagen de un Dios severo y Misericordia; de su proyecto. Laexigente. Con dos grandesllegada del Reino pondría fin alperdedores: llanto, al hambre, la sed, la persecución. Las El Cristianismo sometido a Bienaventuranzas anuncianimportantes desfiguraciones y, comida, risa, gozo y alegría. Sus el hombre que ha tenido “milagros” están en esta línea.indecibles sufrimientos y angustias.Hubo épocas en que el mal – desgracia– epidemias, terremotos, guerras, Perdona a todo el que cree en elcarestías – fue interpretado como perdón.consecuencia del mal – culpa. Su Dios no era un contador público.Esta teología del castigosupuso que el cuerpo era un malaliado. Sobre el recayeron vigilias,ayunos, azotes y toda clase dedesprecios y por otra parte el mal –desgracia el que más subleva teníauna explicación envenenada:no había mal que no fuera culpable.
    70. 70. 4.1. EL MAL ASUMIDOTambién Jesús fue víctima del mal –desgracia: Su crucifixión fue el últimoeslabón de una cadena de rechazos. Sufrióla muerte que todos procuraban evitar, lamás humillante. Como dice hermosamente elmártir luterano Bonhoiffer “Jesús murió anteDios y sin Dios” Marcos 14. 33,34 – 35,37-Salmo 22. Murió como un excluido en unambiente de sufrimiento y esperanza. Lacausa de su muerte fue su vida, suproyecto a favor de los más débiles.
    71. 71. 4.2. EL MAL VENCIDOEl Antiguo Testamento: Soledad e injusticiaLa fe en la resurrección fue un intento atrevido de recuperar la historia delos vencidos, de las víctimas, estar seguros que la soledad y la injusticiano se alzarían con la última palabra. Israel concibe otro mundo paraarreglar cuentas con este.
    72. 72. El Nuevo Testamento: AtrevimientodefinitivoLa resurrección de Jesús es el problema límite delNuevo Testamento. Evocar este tema es tan difícil comohablar de Dios. Se considera que la fórmula “resurrección delos muertos “ y el término “Dios” son equivalentes. Por estosolo percibe la dignidad de la resurrección quien nodogmatiza sobre ella, quien la evoca y la narra como eldespertar del sueño a una nueva vida, quien la evoca contemor y temblor intentando tres vías de aproximación a ella: El factor visual: Destacar la corporeidad del resucitado. El que de algunaforma se hiciera, visualmente presente. El sepulcro vacío: Fuente de extrañeza, sorpresa y consternación. El testimonio de Pablo: 1 Cor. 15, 3-5Son el mejor vehículo para aproximarse a la historicidad de la resurrección.  Un texto muy cercano a los hechos que narra. A seis u ocho años de la muerte de Jesús.  El contenido de texto es anterior a la redacción del apóstol: Pablo afirma que trasmite “lo que ha recibido”.  Es una fórmula de catecismo apta para ser memorizada.  Pablo se incluye en la cadena de testigos. En el parece que se produjo una especie de movilización interior, de encuentro con el resucitado que le puso a la escucha de la Palabra de Dios y le dio fuerza para iniciar un nuevo itinerario. Gal 1,15.
    73. 73. Del mal objeción contra Dios, se pasa a Dios objeción contra el mal.Dios justificado por el hecho mismo de que es el que objeta y combatecontra el mal. Dios prueba a Dios. Y prueba también alhombre. Dios no quiere la muerte del hombre, el trabaja para quepueda comprenderse en el encuentro consigo mismo, es decir, comopoder divino. Que viva Dios para que viva el hombre. Dios noes la justificación del mal, es la justificación del hombre Dios no esmás que SALVACIÓN.No hay derecho a decir demasiado a prisa que no hay problemas y que todova bien como en el mejor de los mundos posibles. Elredescubrimiento de un Dios ciertamente más frágil yvulnerable es lo único que puede liberarnos. Porque ese Diosque no elude la responsabilidad se muestra mucho más poderoso.
    74. 74. Pensaremos lo mismo que aquellos de los que habla el Corán: que “no existeningún refugio contra Dios fuera de él” - 9,118-. Porque Dios soportala crítica. Si no, ¿creemos de verdad en el? Si la teología estudia a Diosen su revelación, la teodicea lo busca en su objeción – Deusabsconditus -. Lugar casi tan sagrado, ya que en él se encuentra el hombre que sufre –res sacra homo, incluso y sobre todo entonces -. Este descubrimiento de unDios frágil, como desnudo ante la objeción, resulta más gloriosopara él que los discursos que lo ocultan en una falsa grandeza.Hay que acabar cuanto antes con ese Dios falso, que responde a nuestros sueñosinfantiles, un Dios a imagen de nuestros fantasmas de omnipotencia nunca perturbada.Los “defectos” de Dios que revela una objeción que no tiene miedo de sí misma, no sonmuchas veces más que los defectos – en el sentido de defectos - de unos atributos queno son dignos de Dios, sino dignos tan sólo de nuestro infantilismo, incapaz deconcebir a Dios tal como es, a saber, no en lo que nosotros le atribuimos – “atributos” -,sino en lo que él es, en sus “propiedades” precisamente.
    75. 75. Tan sólo así recobrarán la teodicea su carácter científico y podráresponder a las cuestiones planteadas. Creo que la teodiceatiene ante sí todo un porvenir. El hombre siempre necesitará salvación,justificación. La teodicea recobrará esta función eminentemente deantropodicea. Llegando hasta el final de la nube. Entonces volveremos aencontrar al hombre, ya que habremos llevado con nosotros su contestación. Loscreyentes tienen que evitar el error de no mirar la dificultad caraa cara. De lo contrario, si sólo sienten esa dificultad los no creyentes, acabaráncreyendo que nosotros no tenemos oídos ni palabras. Serán ellos los únicos querecuerden la realidad de la objeción y nosotros no tendremos derecho alguno a decirque están equivocados. Así pues, esta nueva teodicea volverá a encontrar al hombre.Y de este modo volverá a encontrar al verdadero Dios, al “Dios verdaderonacido del Dios verdadero”.Tan sólo después de pasar por el crisol de la probación llegará la gloria de la prueba.
    76. 76. A la gran narración de tanto mal en el mundo, el cristianismo opone otragran narración: La de la vida, muerte y resurrección deJesús. Un Jesús a quien Dios no libró del mal, pero protegió en el mal.Lo específico de la respuesta cristiana al problema del mal no consiste enreconciliarse con la negatividad, sino en reconciliarse con Dios apesar de la negatividad. “En dar razón de nuestra esperanza” 1Pedro 3,15. “En creer contra toda esperanza” Rom. 4,18.
    77. 77. 4.3. ¿QUÉ ENTENDEMOS POR ESPERANZA EN LA REVELACIÓN BÍBLICA?Rom. 15, 42  Esperanza efecto de la paciencia.Rom. 5,3  Esperanza efecto de la paciencia fundamentada en el amor.Gal. 5,5  Esperanza efecto resultante de la fe.1 Carta a los Tesalonicenses: primer ensayo literario que Pablo hace paraconfigurar de manera unitaria la originalidad del cristianismo.El eje de la carta es la teología de la elección por medio del Evangelio. Noun aparato doctrinal abstracto, sino la acción salvadora de Dios porCristo Resucitado que acontece en nosotros por su Espíritu.Su armazón interna gira alrededor de la fe, el amor y la esperanza comocomponentes esenciales del Evangelio.
    78. 78. La esperanza por tanto es un don - el Resucitado – que nos salva denosotros mismos, es decir de nuestra tendencia a encerrarnos en loslímites de nuestra propia finitud, a gloriarnos de nuestra propia auto-suficiencia y de nuestro esfuerzo por proteger nuestros propios intereses.
    79. 79. Érase una vez un viejo que nunca había sido joven. En realidad, en toda su vida no había aprendido nunca a vivir. y como no había aprendido a vivir, tampoco era capaz de morir. No teníaesperanzas ni preocupaciones; no sabía llorar ni sonreír. Nada de lo que sucedía en el mundo le hacía sufrir, ni siquiera le impresionaba. Pasaba los días ocioso a la puerta de su cabaña, sin dignarse mirar nunca al cielo, el inmenso cristal azul que, también para él el Señor limpiaba todos los días con el suave algodón de las nubes. Algunas de las personas que pasaban le preguntaban. Tenía tantos años que creían que era muy sabio y trataban de conocer el tesoro de su experiencia secular. “Qué tenemos que hacer para conseguir la felicidad?”, preguntaban los jóvenes.“La felicidad es un invento de los estúpidos”, respondía el viejo. Pasaban hombres de ánimo noble, deseosos de ser útiles al prójimo. “¿Dé qué modo podemos sacrificarnos para ayudar a nuestros hermanos?”, preguntaban. “Quien se sacrifica por lahumanidad está loco”, respondía el viejo, con un gesto siniestro. “¿Cómo podemos dirigir a nuestros hijos por el camino del bien?”, le preguntaban los padres. “Los hijos son serpientes”,respondía el viejo, “de ellos sólo se pueden esperar mordeduras venenosas”.
    80. 80. También los artistas y los poetas se acercaban a consultar al viejo, considerado sabio por todos. “Enséñanos a expresar lossentimientos que tenemos en nuestra alma”, decían. “Sería mejorque os callarais”, gruñía el viejo. Poco a poco sus ideas malignasy tristes contagiaron al mundo. desde su ángulo escuálido, dondeno crecían flores ni cantaban aves, Pesimismo (porque ésteera el nombre del viejo malvado) lanzaba un viento gélido sobre la bondad, sobre el amor, sobre la generosidad que, golpeadas por aquel soplo mortífero, se marchitaban y se secaban. Todo estodisgustó mucho al Señor, que decidió poner remedio. Llamó a un niño y le dijo: “Ve a dar un beso a aquel pobre viejo”. El niño obedeció. Rodeó con sus brazos tiernos y rollizos el cuello del viejo y le dio un beso húmedo y ruidoso en la cara llena de arrugas.Por primera vez el viejo se asombró. De pronto sus turbios ojos sevolvieron límpidos. Porque nadie lo había besado nunca. De este modo abrió los ojos a la vida y después murió, sonriendo”.
    81. 81. 4.4. TEXTOS BÍBLICOS Por qué? En el principio creó “Puedo rebelarme contra un Dios •Job 21; Dios... que reina felizmente sin ser molestado •3.3-4. •Si 4, 1-4; o en una trascendencia apática, por •11-13; •Isaías 45,7: encima de todo sufrimiento. Pero •3,20-26 •Si 11,14; no puedo rebelarme contra el •Jn 9, 1-2; Dios que en el sufrimiento de •Job 4, 7-9 Jesús me ha revelado toda su •1 Cor 15, 54-55 compasión. Si hubieras estado Lloró amargamente aquí: •Sant. 4, 1-3; •Jn 1,17-21 •Sal 22, 10-12; Puedo rebelarme contra una •Mc 4,37-38 •Jn 11, 28-37; justicia divina considerada como una •Mc 4,40; •1 Jn 4,7-10 entidad abstracta, y contra una •Jn 11,26 •Mc 3, 1-6 armonía del universo preestablecida •Jn 15,13 para el presente y postulada para el •Mt 25, 34-40. futuro.Pero no puedo rebelarme contra el amor del Padre de los perdidos, manifestado enJesús, contra el amor sin presupuestos y sin límites que abarca también nuestro dolor, aplaca miindignación, sacude mi frustración y me permite soportar las incesantes desventuras de la vidapara resultar al final victorioso.El amor de Dios no me protege de todo sufrimiento. Pero me protege en todo sufrimiento.De este modo se esboza para mi en el presente lo que se cumplirá... en el futuro: la victoriadefinitiva del amor de Nuestro Dios que no es un ser indiferente e insensible, sordo al dolory a la injusticia, sino que ha tomado y se tomará siempre en serio el sufrimiento de los hombres”Hans Kung.
    82. 82. Escándalo y Tentación Dios mío, Dios mío por •1 Cor 1, 22-23 qué me has abandonado? •1 Cor 1, 20-25 •Mc 8, 34-38 •Mt 16,21-23 •Mt 11,28 •Mt 26, 30-31 •1 Cor 2,2-5 •Gal 3,13 •Mt 27, 39-44 •1 P 2,4-8 •Is 53, 3-8 •Fil 2, 5-8 •Mt 12, 18-21 •Jn 6 •Is 42, 1-4“¿Qué es morirsino entregarse desnudo al vientoy fundirse con el sol?¿Y qué es dejar de respirarsino liberar el aliento de sus inquietos vaivenespara que pueda elevarse,expandirse y buscar sin trabas a Dios?Sólo cuando bebáis del río del silenciopodréis cantar de verdad.Y cuando hayáis alcanzado la cima de lamontaña,entonces empezaréis a ascender.Y cuando la tierra reclame vuestros miembros,es cuando bailaréis de verdad”.
    83. 83. Libro de la Consolación – Is 44 – 60La esperanza que el texto nos da: Dios nos amó,nos ama y nos amará siempre: Is 40,1; Is 51,12; Is 40,29; Is 41,10; Is 60, 9-14; Is 64,7; Is 54, 4-5.Los cantos del siervo de Yahvé quieren demostrar que laesperanza del siervo es la solidaridad.
    84. 84. 4.5. REALIZACIÓN CONCRETA DE LA ESPERANZA: EL MAL DESDE LA CRUZ Y LA RESURRECCIÓN Romper el dilema de Epicuro: “O Dios puede yno quiere evitar el mal, y entonces no es bueno o quiere y nopuede y entonces no es omnipotente”. Pensar en un mundofinito sin mal equivale a pensar en un círculo cuadrado. Eldilema de Epicuro por esto es anacrónico y carece desentido.  La coherencia de creer en Dios a pesar del mal Si hay mal en el mundo, no es porque Dios – el anti-mal – lo quiera o lo permita sino porque no puede ser de otra manera: porque resulta inevitable. Detrás del mal no se esconde un Dios que abandona, calla o se desentiende, sino de un ABBA, que está volcado en nosotros con toda la fuerza y la actividad de su amor compasivo y liberado.
    85. 85. Es Dios y no nosotros el primer empeñado en lalucha contra el mal solicitando nuestracolaboración. Ante el mal del mundo seguir repitiéndole aDios “que escuche y tenga piedad” significaobjetivamente una perversión de las relaciones.Nunca valoraremos bastante el realismo de las nuevascristologías que, con su proceder “desde abajo”, nosdevolvieron a la verdad más elemental: la de ver a Jesúscomo víctima. Víctima histórica y concreta, golpeada porel mismo mal que, en sus diversas formas, nos acosa a todos.Por esto su destino, ilumina nuestras vidas comoacabó iluminando la suya. En la cruz culmina elproceso histórico de la revelación sobre el mal. La resurrección le quita al mal la última palabra. No niega su terrible fuerza histórica, pero no lo reconoce como absoluto. Por esto es posible la esperanza que sabe que nada existe que la obligue a rendirse o resignarse, pues a la experiencia histórica de los pequeños triunfos sobre el mal suma la promesa firme de la victoria final. En este panorama tantas veces desolado habita el amor de un Dios que pone su gloria en acompañar con ternura incansable a todos los crucificados y crucificadas de la tierra y que empeña su poder en rescatar a todas las víctimas de la tierra.
    86. 86. Si el mal es una locura, no será otra locura la que pueda oponérsele?5.1. NECESIDAD DE UNASALVACIÓN:Todo pude ser recuperado; no hay nada irremediabley fatal. No hay nada definitivo todo puede volver acomenzar de nuevo. Todo puede ser salvado.Si el mal no puede justificarse, solo se pude pensaren combatirlo ya que puede ser derrotado de maneraresponsable. Si se trata de un desastre en el destino,se necesita una salvación. Primero hay que hablar desalvación allí donde todos los esfuerzos humanos,resultan por lo pronto insignificantes. Es la únicarespuesta posible al carácter radical del mal.
    87. 87. Si el mal es un exceso no había que invocar otro exceso, a Dios, cuyo nombre otítulo – como bien dijo San Pablo – es gratuidad, salida de sí mismo, gracia,locura, prioridad, sobreabundancia, profusión, desmesura, perdón? Entonces se abreuna perspectiva muy distinta. No es ya el mal el que constituye una objeción contraDios. Es Dios el que constituye una objeción contra el mal. No es esta para nosotros los cristianos la mejor ocasión para recordar que Dios quiere conocer y conoció el mal en su Hijo? El hombre – y este es el mensaje cristiano - no puede pensar en ser responsable más que después de haber comprendido que, en este terreno como en todos los demás, su Señor actuó primero y participó antes de el. Por el perdió el mal todo su prestigio “dónde está muerte tu victoria, dónde está muerte tu aguijón” 1 Cor 15.55. La prioridad absoluta de Nuestro Dios llega hasta estos abismos “Yo os he precedido” – Mt 26,32 “no tengáis miedo” Mc 6,50, “Yo ya he vencido” Jn 16,33 – Ap 1714. Tomemos conciencia no caigamos en el error de creer que la ética puede bastar contra el mal. Tengamos cuidado de no formular pobres recetas, es preciso ir a la raíz.
    88. 88. 5.2. LAS MEDIACIONES DE LASALVACIÓN:Está claro que la salvación que trae Dios necesita las mediaciones humanas.Cuáles deben ser? Discusión sobre la justiciaDe todas las virtudes, la justicia es la que aveces parece menos divina. Nosucede a veces que la justicia puede implicaren el fondo, ciertos comportamientosarcaicos? Un análisis mostraría quizás losfermentos de agresividad que puedenocultarse tras las reivindicaciones. La justiciase convierte fácilmente en acusadora, endenunciante, fácilmente se puede dejaranimar por la venganza y el resentimiento.Hay en ella una violencia virtual, maldominada. Se ha hablado de “lasenfermedades de la virtud” y hay ciertamentederecho a preguntar si la justicia no es la quese encuentra más expuesta a padecerlas. Hayalgo más injusto que una justicia que seabsolutiza?.
    89. 89. La justicia es siempre, hágase lo que se haga y dígaselo que se diga, un tanto redistributiva, vindicativa,correctiva y justiciera, viendo fácilmente el bien comosimple corrección del mal. No se trata, de quedejemos al margen la justicia sino dereconocer sus límites en el debate y enel combate que nos ocupan. Pero no tiene esa pasión, esa “orgía”, esa “erótica”, esa patética, que son las únicas capaces de responder a las proporciones de una salvación. Así pues, ¿No tendremos que ver también las cosas del otro lado, del lado de una “revolución” de todos los cálculos, de toda cuenta y equilibrio? ¿No habrá que hablar entonces de la caridad?
    90. 90. La justicia, en sus exigencias, es mucho más un programa de reparaciónque un impulso de invención. La justicia es quizás la virtud, no solo másdifícil de definir, sino la más difícil de practicar... con justicia. Quizás sea lavirtud más corruptible, la que más se estropea y nos estropea. En labúsqueda de la justicia uno se convierte fácilmente en justiciero y hasta enperseguidor. El Espíritu de justicia conoce fácilmente desviacionespatológicas.
    91. 91. 5.3. ELOGIO DE LA MISERICORDIA, DE LA CARIDAD...Constituye la mediación por excelencia puestoque es pasión, exceso, ausencia de cálculo. Solobusca crear frente a un mal que busca destruir,aniquilar. La re-creación por el amor secorresponde con la primera creación.No es la misericordia, el amor, elcamino escogido por Dios en elcombate contra el mal? Jesús se acercaal que sufre “movido de misericordia, decompasión” Mt 20,34. Es “la pasión del amor” tanlejos del Dios pagano, inmóvil, impasible. El malno grita solamente venganza – que sería lamirada hacia el culpable – sino que grita sobretodo misericordia – compasión – que es lamirada hacia la víctima -.
    92. 92. La caridad es una virtud teologal y no solamente – como la justicia – una virtudmoral. Es el camino de Dios el que se nos propone. No debemos moralizar lacaridad. “Aquí está sin duda el gran error histórico del cristianismo”. Se tratade re-inventar la caridad. El amor de Dios es tarea nuestra. Es elverdadero proyecto de Nuestro Dios que nos toca hacer realidada nosotros empleando toda la diligencia y la vigilancia concreta para que no seauna mera ilusión.“Nosotros creemos en el amor” 1 Jn 4,16. “Por él se nosreconocerá” Jn 13,25 – Mt. 25.

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