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Eduardo Crespo Suárez
EDUARDO CRESPO SlJAREZ




    INTRODUCCION
A LA PSICOLOGIA SOCIAL




   ;iJ7   EDITORIAL UNIVERSITAS, S. A.
t: l'DlTOIU.J   l.l"F¡¡'llAS.~ A,
  NÚúc¡~.    BaJ!>"'.ll ~ _ ¡SllfJ6 M 1 )¡(ID
  lSUI' A+'99 1_n 2-3
  Tkp,,'ltn legal' M. '27, 7')()_ 1')9'
  IÜl p,c,o en F crn;'Llo C/ ''n'¿dd. ~ 1 ,
  ( m,Llma S"';'"L- I 9, 2~()()' loLlTld
  TInpIC'" eJl L>pa11o / 1'11111,,1 in Ipa!tI
INDICE

lNTRonUCClÓ," .................... .                                                          11

CAPlTuLO      1.    SOBRE LA IJé.¡","K·JÓN DE I.A P;!COLO(,JA "X"IAL .. ....                   15


CAPITL'LO 2.        LA cON,rRUCCIÓ~ H'STÓRICA D> 'A P"COLOOJA SO·
   C!AL ................................................................................. .   25
Algunas consideraciones previas                              ............                      25
Antecedentes histórico, de la p,icologia social: el pensamiento
    moderno y el origen de las ciencia, wcialcs . ...............                              2H
Planteamientos psicosociológicos en la naciente sociología ..........                          38
Planteamientos psico"JCiológicos en la nacienle p;icologia                                     49
Lo~ inicios de la psicología social.....................               ............            53
La psicología social en la primera mitad de ,iglo ......... . ...........                      65
La psicología social moderna. ...............           .................. .............       79
La crisis de la psicología >ocial .. ..................... ...............                     H7
La psicología Mlcial en la aClualidad .                                                        96
Algunas reflexione' ,obre la hi,toria de la p,jcología social                                 103

CAPl¡ULO 3.         LA '''TERAn"),, DESDE u. "l:~Tü DE VI'lA P;ICOSO·
  CIAL                                                                                        107
La acción social como conducta ........ .. .................                                  IOH
El concepto wcberiano de acci(¡n                       ............... ...........            111
La interacción simbólica: Gcorge H. Mead                  .........................           114
El cOllcepto de actiVIdad en la psicología rusa                 ....... ....                  116
La acción diseur,iva ............. ................ . ............         ...............    120
La acción comunicativa               .................. ..................                    125
Comentarios finales sobre el conccplo de interacción ;ocial                                   12H

                                                                                                9
CAPíTULO 4_       EL CONOUMI",nO DESDE eL            .',N ro DE VISTA'()('lAL.          131

El modelo intraperwnal del conocimiento             ,.",, __ .................          132
La M)ciologización de lo, modelos intmpersonales: old proceso al
    contenido ............... __ ".............. ___ ...............                    136
Un enfoque interpersonal y social del conocimiento ..............                       145
El conocimicnto desole el punto de ,i,ta pragmati,ta y del intcrac-
    cioni;mo ~imbólieo        _................... "...........                         145


CWI[l;[O 5.        COK'IIJ~_RA( [OKESSODRlLl M~roDO                                     163

El conocimiento posible: explicaciones de la a~ción social                              164
La e"plicación eau,a]; la posición empirista heredada " ............ ..                 167
Las expli~aciones intencionales ....... ..                                              IR4
Entre el objetivismo y el subjelivi8mo                                                  1%
e om~ntario final .. " _".. .......... .. ... ____ ............ .. ____ ........... .   200

R", ERE'ICIA, BJ HI IOGRAFIC-S                                                         203




!O
INTRODUCCION

      Esta obra pretende ser una introducción a la psicología social, no
tanto porque en ella se pueda encontrar un compendio o resumen de lo
que se ha hecho en e._te ámbito del saber, cuanto por surgir como refle,
                                               °
xión a partir de una pregunta introductoria primera. Esta pregunta ,e
refiere al sentido que hoy en día tiene hacer p._icología 8ocial.
      La respue._la a esta pregunta puede obviarse y remitirse ,implemente
a la existencia de una serie de prácticas investigadoras y docente, yadmí-
tir que, pue8to que existen. dcben Ser racionale' y legítimas. Mi posición,
sin embargo, e, otra. Considero que la psicología ,ocial e8 una práctica
social que no es exterior a la realidad sobre la que se aplica. Por ello, e8
uu tipo de activIdad permanentemente necesitada de autorreflexión
como parle de su propio conocimiento.
      En cierto modo el objeto de la psicología social es un ohjeto inventa-
do o, de modo más exacto, es un objdo coo8lruido. En el primer capítu-
lo, sobre la ddínición de la psicología sociaL pretendo poner de mani-
fie.to, entre Olr,,-, COSa8. que la psicología social. cOmo actividad
científica que pretende ser, no _e define por un temtorio sino por un
punto de vi,ta y ese punto de Vl>la, tradicionalmente, ha sido caracteri.ú1-
do como el de la interacción social.
      El resto de la obra se dirige, justamente, a plantear cómo la forma en
que Se entienda la acción social va caracteri7ando puntos de vIsta dife-
renles. con 1m cuale8 la realidad SOCIal que se e,tudia aparece con textu-
ras distintas. En el capítulo ,egundo he intentado situar la psicología so-
cial en el marco de preocupacione, ,,,ciale, y epi8témicas en el que se ha
ido históricamente configurando. Esta configuración es doble: por una
parte se ha Ido desarrollando un conjunto de saberes, tant" teúricos
como prácticos. sobre la con~titución _ocial de la i>ubjetividad, lo que ha
dado lugar a la progre8lva contiguración de varias psicologí¡¡s i>ociales, de
las cuales, la caracterizada como un estudio de las leyes prelendidamente

                                                                          jj
universales que rigen el comportamiento 8Ocial, ha sido predominante.
Pero, a mi entender, han existido varias psicologías SOCIales y pueden
existir otras diferentes. El problema no puede ser de tipo burocrático y
gremial (estar o no adscrito a un área de conocimiento o a un colegio
profesional) sino teórico. Mi opinión es que para re'pondcr a muchas de
la.; prcguntas que nos ocupan (sobre la idcntidad, los valore~, la soctali-
zación etc.) hay quc huscar las respuestas allí donde se produzcan y con
frecuencia. hoy en día, encuentro más su.'tanllvidad y potencialidad ex-
plicallva en estudio~ que, formalmente, no 'e generan y publican cn el
área de la psicología social. En realidad, esto no tiene nada dc extraño.
ya que considero quc la psicologia social es una ciencia social -ciena-
mente COn ,us propias tradiciones y aportaciones- pero Ilunca ,eparable
de lo:, otros saberes cientifico-sociale.l.
     El capitulo tercero lo he dedicado a una reflexión sobre el concepto
articulador del punto dc vista psicosoclal, el de acción e ¡nteracción so-
cial. No he pretendido hacer un trabajo exhaustivo sobre el mi,mo, en el
que se pasase revista a todas las principales teorias de la acción (hay au-
,eneias tan notables como la de ParSOIlS), sino intentar apuntar la proble-
mática del significado en la configuración de una serie de teorias. mnlo
psicológicas como sociológica', en las que podría fundamentarse la PSI-
cología social.
     Si la configuración semiótica de la acción es un elemento importante
en el acercamiento p,icosocial de la acción, ~u lógico complemento es el
estudio de la actividad cognoscitiva que permite tal configuración. No cn
vano la mayor parte de las investigaciones en psicologia social son de ti,
po cognitivo, bien cn .'u temática (percepción :,ocial, actitudes etc.) o en
su enfoque. No podría ser de otra manera, ya que la constitución ,ocial
de la subjetividad cristaliza. fundamentalmente, como significatividad. A
ello he dedicado cl capítulo cuarto, ",bre e! conocimiento desde un pun-
tn de vista psicosocia].
     Exilte un capítulo implíCIto en toda la obra} que hace referencia al
sujeto de la acción, al actor ,ocial. Según el conccpto que se tenga de la
acción y de! conocimiento. se tendrá un modelo (teórico y político) de!
sujeto. El concepto de sujeto es, tal como indico al hablar de la hi.,toria.
un concepto moderno que no puede considerarse como un hecho incon_
trovertible. Nuestra.1 teorías p,icosociales se manejan con muy distinto,
modelos de sujeto. Existe una teoría con un sujeto inexistente (el COIl-
duclismo, por ejemplo) y una tcoría con un sUJcto univen¡al (las teorías
sobre procesos cognitivos regidos por leyes universales y ahistóricas)
 pero existen, igualmente, teorías interaccionistas, donde el sujeto :,e en-
tiende como identidad comunicacionalmente construida y teoría., no
identitaria." donde el sujeto se entiende dialógicamente situado/con,-

12
truido. A todas ellas ._e ha hecho referencia a lo largo de la ohra, pero tal
vez., en el futuro. convendría explicitarlas de modo más preciso, con un
apartado dedicado a este tema.
     Conforme el punto de vi8ta que 8e adupte, ,e mantienen, cun8eCUen-
temente, diferente, pretensione de conocimiento. A una reflexión ,obre
estas pretensiones he dedicado el último capítulo. A mi entender. el pro-
blema de la psicología social no es un problema metódico-técnico, no se
trata de ,aber ,i el método experimental e._ hueno o malo, ha_amento de
la cientificidad o mstrumento de la banalidad. La cuestión estriba, más
bien, en qué se pretende saber y, posteriormente, cómo es posible ese sa-
ber. A lo largo de la ubra he pretendido poner de manifie"to la8 di;lÍnta,
concepcione._ 'lue de la tarea psicosociológica se tienen entre lo, científi-
cos. En mi opmión la psicología social es una ciencia socIal y, como tal.
vinculada -y partícipe- a la definición colectiva de su propio objeto de
preocupaciún} e._tudio. En ello estriba Su interés y también sus limite_o




                                                                          13
Capítulo 1
                  SOBRE LA DEFINICION
                DE LA PSICOLOGIA SOCIAL

     Al intentar definir una disciplina, eOfiJO la p,icologia ~oeJal, la pnme-
ra cuestión que se plantea es la legitimidad misma de la tragmentaciún
del saber en a~ignaturas y disciplina" La posición que aqui se mantiene
es que la distinción entre di,ciplinas cs una eue8ti')fi permanentemente
abierta, es decir, no resoluhle de una vez por toda" y menos de un modo
previo, por medio del recurso a algún tipo ue criterio indiscutible, La de-
finición de una ciencia e:.tá vinculada al continuo proceso de autorrctlc·
xión erÍlica que el conocimiento elCntifico wpone.
     Fl considerar la ddifilción de la p,icología social como una cue,tión
ahierta supone que esta definición no la cntendemo, en términos gcopo-
líticos sino epistemolúgi~o~. La ddinición de un determinado campo del
saber e8 entendiua en términos geopoliticos cuando sc plantea como in-
dependenCIa terntoria!. Esta es la opinión de quienes piensan que a cada
ciencia le corresponue como objeto de estudio una parcela o terntorio
de la realidad, Se considcra, así, que la realidad que sc estudia no e, pro-
blemática en su conslltución como tal realidad y, por tanto. se la supone
parcelab1c en términos territoriales o fenoménic08. El a~pcc!O político de
esta fragmentación territonal se manifie,ta más como un problema pro-
fe8ional que ciemífico, como un conflicto de poder para dirimir "ohre la
inclusión/exclusión de mnocimicntos y pel>ona., dentro dc gremios y
colegios profe,ionalc"
     A mi entendcr, sin embargo, una cienCIa no se define y legitima por
la existencia de una parcela de la reahdad que 8ea 'u objeto cxclusivo de
estudio_ El objeto de una ciencia no el> tanto una cosa o parcela de la rea-
lidau sino un llPo de relación, En el ca~o dc la psicologia social ~u ohjeto
lo constituye u~ modo de relación, la interaccióo social. quc es un tipo
de vinculo con el que caracterizamos a los ,ere, humanos. Este tipo de

                                                                           15
relación no con'tituye un objeto de estudio que sea excluycnte o exclusi-
vo respccto a otras ciencias sociales. La psicología social, tal como la cn-
tendemos. no es tanto quc sea intenlísciplinar, fruto de la conjunción dc
varias dí~ciplina" SlJlO Ijue cs más bien transdisciplinar, es decir. ajena a
la delimitación de disciplinas.
     La caracterizaciún o definición de la psicología social se cntiendc.
por tanto, como fruto de un trabajo teórico y epistemológico Ijue. como
tal. siempre está abierto. Cuando una actividad científica se define y jus-
tifica por una reflcxiún sobre sus fundamentos cllo implica quc se consi-
dere la existcncia de diferente.~ formas posible:. dc concebir dicha activi_
dad científica. No eXIsten, pues. a nuestro entendcr. una sino varia,
psicologías sociales posibles, según los presupucstos con los que se tra-
baje.
     Según el punto de vista quc aljuí se mantiene los limites cntre asigna-
turas son fluidos, cuando no, a vcces, arbitrarios. Admitir e:.ta fluidez ge·
nera. en cierto modo, la inseguridad propta de qUlcn no ticne una parcela
o rincón en que moverse con absoluto dominio, pero por otra parte, su-
pone una auténtica liberaciún, la liberación dc quien no tiene inconve·
niente en ir a bu~car la información y l'ds idea8 allí donde se generen, co-
rre~ponda o no COn la delimitación disciplinaria y académica en la que se
encuentra au,;crito. El conocimiento se bace entonces una aventura hbe-
radora de las prácticas reprcsivolS que impone la disciplina.
     Definir es. en cierto modo, justificar. La reflexión sobre los funda-
mcntos dc una cicncia -cn este caso, dc la psicología social- constituye,
en cierto modo, un acto retórico, cn el scntido más auténtico y positivo
de la retórica, como proceso dc argumentación justificativa.
     La legitimaCIón es un proceso retórico, de justificación pública de
una determinada actividad. Tiene que ver con la autoridad -la autoridad
con que se dice algo-, con la dominación <l posibilidad de haccr Ijue
algo sea aceptado, y en última instanCIa Con la racionalidad de tal hacer y
decir. La legitimidad de un determinado hacer científico y académtco.
como es el caso que aquí se trata. tiene su raí7 en una concreta concep-
ción de la vida pública y de la organización social. dentro de la cual el
 hacer científico se desarrolla y cobra sentido. La legitimidad del hacer
p8icosociológico está directamente vinculada con la legitlmidad de la au-
toridad y el dominio en la .<;ociedad moderna.
     El pensamiento moderno -y creo que la psicología social surge
como pllrte del proyecto de la modemidad- se caracteriza básicamente
por un intento de fundamentación racional de la vida. y por un intento
 de compren~ión científica del mundo. La bistoria de la, ciencia, 80clales
-y cntre ellas la psicología social- va pareja al devenir de la confianza
en la razón.

16
El trabajo de legitimación ~ocial. cientifica y académica que esta obra
supone se remite a la racipnalidad de la tarea propuesta. Hacer psicolo-
gía social-o si se quiere, psicología social tal como aquí se entiende- es
legítimo porque es racional.
     La acepción más habitual de nlcionalidad es la que la identifica con
la instrumentalidad. Un ,aher es racional porque es efica7, permite con-
seguir algo deseado o resolver algún tipo de dificultad. Sin embargo. el
concepto de racionalidad al que aquí se hace referencia es más amplio.
     Al hablar de racionalidad nos podemos refenr a dos problemas o
cuestiones diferentes. El primer problema es el de la lcgitimación de la
accióu (o del decir). Toda acción es susceptible hipotéticamente de ser
puesta en cuestión y requerida su legitimidad. En tanto en cuanto se pue-
dan dar razone, aceptable~, se puede hablar de nlciouaJidad. La legitima-
ción se produce, al menos a veces, cn un proceso de comunicación. Las
 razones son construidas como argumentos. Y un argumento solo es váli-
do si es aceptable. La razón se remite aquí a los criterio., de aceptabilidad
de argumentos en un contexto determinado.
     El segundo nivel de problematicidad de la racionalidad se refiere a la
universalidad de la aceptabilidad hipotética de una acción. Entendido
esto de una forma radical lleva. como Habennas (1990) ha puesto de
marüficsto, a una postura metafi,ica que exige la tra8ceooenlalidad del su-
jeto (condiciones universales del conocimiento) y al historici,mo (racio-
nalidad en el devenir trascendental de la humanidad). Esta concepción
universalizante implica una idea de verdad y dc progreso que por su 1n1S-
cendentalidad nO son refutables en la práctica social y que. de8graciada-
mente sólo son evaluable, por sus c(>osecuencias a largo plazo. Las tira-
nías fundadas en una utopia racionalista y la;, catástrofes ecológicas
como consecuencia de una idea autolegitimada del progre~o técnico ">O
algunos de lo~ más c1aro~ exponentes del fracaso de un concepto totali-
zante y metafísico de la racionalidad.
     En el plano del hacer clentifico y de su legitimación, en las ciencias
hnmanas y sociales. la noción radical de la universalidad del conocimien-
to cientifico se ha mamlestado como una Identificación de la lógica y la
epis!emología. Desde hacc años, sin emhargo, oh'ervamos cómo se pro-
duce un proceso de distanciamiento irónico respecto a la idea de una po-
sible razón ab,olu!a y respecto a lo~ sistemas -político., o clcntíficos-
que en ella se fundameman. E.'ta razón absoluta y universalizante es la
que fundamema la idea de que s"lo existe un tipo posiblc de nlcionali-
dad y actividad científica. La alternativa a csta concepción aUlOritaria de
la racionalidad no ha de llevar, sin emhargo, a la adopción de una posi-
ción relativista_ La legitimaCIón científica parecc exigir un concep!o plu-
ralista y no relativista de la racionalidad. Dejaremos para otro momento

                                                                          17
un desarrollo más detenido de esta, cuestiones. Por ahora, quiero sim-
plemente poner de mamliesto el carácter polémico y abierto del funda-
mento racional de la pretenSIón de legitimación cientitiea de la psicolo-
gía ~ocial, dentro de la cual toma scntido esta obra.


El objeto de edudio como punto de vista y no como territorio

    El objeto de estudio de la p,icología social no es un objeto en el sen-
tido habitual de este ténnino. como llna cosa, una parcela de la realidad,
acotada de modo más o menos preCISO, COn fronteras que supue,tamente
la separan de otras facetas de la realidad a cuyo estudio se dedicarian
otra, diseiplina8. Es muy discutible que haya algún tipo de ciencias cuya
delimitación se haga de este modo, con una espccie de criteno geopolíti-
co. Este es un criterio académico, para separar campo' de intluenci¡¡,
pero no es un criterio científico. El objeto dc una ciencia no e.' una cosa,
sino on tipo de relación (Bate,on. 1979). Por ello, la retlex¡ón ,obre el
objeto de la psicología socIal má~ que una tarea de cicrre y acotamiento,
de delimitación de tronteras con otras ciencIas ",ciales, e, una tarea de
apertura intelectual. ya que la reflcxión oojetual no es taxonómica, sino
epIstemológica, no está orientada a elasificar sino a indagar sobre la
constitución teórica de un punto ue vista sobre la realidad. Si todo saher
científico está afectado por la retlexión epistemolúgica, es decir, por la
reflexión ~obrc las posibilidad e.' de conocimiento. en el caso de las cien-
cias social e.' y, en concreto, dc la psicología social. esto es espeCialmente
importante, dado que la definición objetual está intrínsecamente vincula-
da al tipo de saber que se po.tula y a la valide7 que se le confiere.
     Es cierto quc el objeto de la p,icología >ocial es un objeto construido.
Todo objcto cientílico lo es, pero en el caso de la, ciencias sociales, y en
 particular de la psicología ,ocial. lo e" en un doble sentido; primero,
como construcción teórico-conceptual de la realidad (e, el nivel de con-
ceptos como "materIa", «mentc», "c()ncieneia", «sociedad" etc.), dcspué,
como construcción de relaciones entre conceptos del nivel anterior. En
este sentido tiene razón Pctcr Winch (195R) cuando señala quc "muchas
de las cuestiones tcórica, más importantes que han surgido en estos estu-
dio, [ciencias sociales] perteneccn má, a ta lilosofía quc a la ciencia },
por ello, han de ser resueltos mediante un análisi~ conceptual a priori
más que por la investigación cmpírica. Por ejemplo, la cue,tión de qué
constituye la conducta social es una demanda para la eluciuación del
 concepto de conducta social. Al tratar con cuestione., de cste tipo no
debcría "esperarse a ver" lo que la investigación empírica nos muc~tra: es
una cuestión ue trazar la8 implicaciones de h" conccptos que usamos"

18
(pp. 17-18). Esta opinión es muy similar a la quc ya había manifestado
Ortega y Oasset (1940), quien decía que "la p,icología, como toda ~ien­
cia particular, posee sólo jurisdicción subalterna. La verdad de sus con-
ceptos es relativa al punto dc vista particular que la constituye, y vale en
el horizontc que ese punto de vista crea y acota" (p. 20).
     Entre los presupue~t", metateóricos, históricamente cstableeido~,
que posibilitan la constitución del objeto dc la psicología social, y que
toman, con frecuencia, el carácter de evidencias se encuentra, en pri-
mer lugar, la convicción de que es pOSIble un conocimiento eientifico
del ser humano, más agudo y efica7 que el conocimiento de sentido co-
mún. Este es un pre~upuesto fIrmemente asentado, pero problemático
en su concreción, ya que no hay acnerdo ,obre lo quc sean ra'gos defi-
nitorio, de un conocimiento científlco en el campo de las cicncia, so-
ciales.
     Un scgundo pre,upuesto es que existen niveles analítico, relativa-
mente autónomos y que son fructiferos para la cumprenslón del compur-
tamiento humanu; en concrelo, el nivel del indlviduo (u psique) y el de la
sociedad (y jo cullllra). Se trata de objeto> constnndos analíticanlente y
no de realidades materialmenle delimitadas. La confuslón es grande en
este pllntu, ya que sc sobreponen a conccpto, de "entido común, e'pe-
cíalmente en el ~a;u del individllO, ,urgidos dc la expli~ación cotidiana y
ancestral de los proce,o" de la vida. El individuo qnc estudia la p,icolo-
gía es una abstracción al igual que lo es la sociedad que estudia la socio-
logía y la cullura de los antropólogos. Estos conceptos son problemáticos
en su propia constitución teónca, como puede obscrvarse a propó:;ito de
los conceptos dc concienda o mcnte. Como dice MOSCOVICi (1985)
«Todo re,ultaria muy scncillo si pudiésemos decir ,in dudar: existe el in-
dividuo y cxiste la 'odedad. Evidentemente esto sc no, repite innumera-
ble" veces y uno parece mmprender e incluso ver lo que SIgnifican e~ta~
palabra,,, (p. 17).
     El tercer presupuesto sobre el que "e fundamenta la psicología so-
cial e" que la interacci"n social cs un procew articulador entre 1",; nive_
les psicológico y sociológico. Por medio de la interacción social se ge-
neran y modifican realidades, tanto a nivel pcrsonal como societa!. Este
presupuesto no e~ ,iempre mantenido por quienes sostienen el ante-
 rior. De"de un punto de vi.,ta reduccionista, bien psicológico O ,ocioló-
gico, la interacción soclal es o irrelevante o slmplemente una coocu-
 rrencia o concatenación de actividades, La posición mM extrema la
 repre'entan aquellos alllore, para qUlcncs la psicología social no es una
ciencla autónoma.



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Definiciones de la psicología social

    Par" algunos, la psicología social es una subdisciplina de la psicolo-
gía general y experimental, cuya entidad viene dada por un tipo especial
de situaciones estimulares, aquellas en que están presentes otros seres
humanos. Probablemente la propuesta más clara en este sentido sea la de
Floyd Allport quien, en 'u manual de 1924. que posteriormente ha ,ido
punto de referencia obligado para muchos, decía que "la psicología en
todas sus ramas es una ciencia del indlViduo. (p. 4). En la misma linea va
la definición COn que Jone:. y Gerard (1967) inician su manual:.La psi·
cología social es una subdisciplina de la psicoklgía que implica especial-
mente el estudio científico de la conducta de lo, individuos C(lmo fun-
ción de estímulos sociales. (p. 1). Gordon Allport (1961) da en el
llandbook una definición no muy diferente; él ve la psicología social
"como un intento por comprender cómo el pensamiento, los sentimien-
to, o la conducta de los individuos están influidos por la pre,encia ac-
tual, imaginada o implícita de los demás» (p. 3). A esta definición se ad-
hieren. posteriormcnte. diversos edilores de manuales. como por
ejemplo, Kaufmann (1917), Rodrigues (1976) o Lamberth (1982). Aun-
que con una concepción más compleja de lo que es la interacción social,
no muy diferente es, sin embargo, la definición que dan Sherif y Sherit
(1969) de la disciplina: "La psicología social es el estudio científico de la
experiencia y conducta del individuo en relación con las silUaciones de
estímulos sociales" (p. R). Proshansky y Seidenberg (I'!73). después de
revisar las definiciones más conocidas de la di,ciplina. concluyen que
.en casi todas las definiciones. o incluso en todas, se insiste ,ohre todo,
primero, en el individuo tal como se comporta (incluyendo también lo
que experimenta) y, en segundo lugar, en el contexto en que se produce
e,e comportamiento, es decir. el marco sociat otros grupo, () individuos ...
su nivel de análisis [de la p,icología social] ha de tener carácter psi",,¡';gi-
ro (p. 20 subr. orig.).
     J .as anteriores definicioncs caracterizan una cierta psicologia :.ocial,
dominante durante años y hoy en día también muy influyente. desarrolla-
da especialmente en los E<;tados Unidos. Sin embargo, aunque este tipo
de concepcIón ha sido. como digo, dominante, no conviene tampoco ol-
vidar que en la propia psicología social americana hay. de.,de ,iempre.
una pluralidad teúrica y epi8temológica muy notable. Así es, por ejem-
plo.la concepción de Solomon Asch (1964), quien considera que "los
individuos son en gran parte el locus de los hecho, social e,. el e:.tudio
psicológico de los hechos :.ociales es el estudio de los individuos en so-
ciedad" (p. 12). Para Samp,on (19M), y de modo muy similar a lo que
posteriormente dirá Doise, el campo de la psicología social deberia ser el

20
de la interllC(:i ón entre el nivcll. que es el de la estructur¡¡ y proccsos in -
div iduales, y el nive l JI, que e~ el de los pnlcesos y estru ctula ~ociales;
enlre su~ fines c~ tá el estu dio de l(l~ nuevos feoom cllOS. surgid,);S como
ded a Newcomb dcl encuent ro e ntre _el pro to plasma y la $ocicd:wi •. Des-
de un punlu de vi~UI intem<,;d on iM ~"hihutllni ( 1911) cu n~idcra que b
                                            a,
 psicología social !;f! ocupa de . Ias regubrid OOe~ de la cooo ucta humana
que surgen d~l hec h" de quc los hombres participan de gru pos $.OC ial es.
(p. 30) Esta conducta la explica "en funciún de las propiedades de ein<';(1
 unidade!; fu ncio:l nales: el acto, el $ignifieado, el rol , la persona y el gru po.
tp. 35). Parecida po.<.ióón mantiene Kimball Youn~ (1974)
       La p.~icología SQcial "'''To pea ha sido, por lo general, mas an.:alitia y
el i!-ente e n su~ plant eamienh l:! d efinieionale~ ll ue la norteamericana. Tal
 ve~ le vaya en ell n, co mo he sei'i:tlado en algún ,)tr,} moment o .• u propia
legitimaci"n. La obra editada po r Ismel y Taj re l en 1972. por ejemplo, y
que es en ciert) mod o un manifiesto programH tico de e: ta psicología so-
cial, ",s un bucn ejemplo dc ete lipo d e prcocupaóo nc:s '! de la cal idad
de los análisis, En esa uh..-.. Moscovici, en línea ron lo que y~ habia seña-
                                .
lad o anterionnent e {Mo '>C< >vici, 1%11, 1970) Y de mod o , im ila r a lo qUt
 ~igu", manteniendu (Moscov ici. 1985), define la visión psicosucial como
 una relación ternaria, que p r<:t~ nde 'uperar la tlicotomía suj ela-objeto ,
ind i'iduoj"...,:iedad. COO1iidera este auwr "Iue el ohjeto <.le la psicolo¡,:Íl'
.<;Ocial .C ("cntran!. en 105 fcnómenos global~~ 1jUt: result an de la interde-
 pende ncia de ';IriOl; sujelos cn ~u ret.Jción con un "010<00 común, f!Sico
o soc ial. La re lació n cgo·o l>je¡O est á medi~d l} po r otro sujeto y ello. no de
["rma estática. cumo se eSludiaba en los proce' o~ de facilitación social.
si no dinámica. Lo _~oci¡¡l . se defin.:. pues, como la inte racción entre dos
su}etm '! un objeto. Según Moscoviei (1972). d a ~ieol o¡,:ía social es una
ciencia dc la ",nduCl a sólo ~i esto se entie nde e n el sc ntido <.le q ue su in -
tcré.- "" un modo muy espedlico de d kha ronducta - el modo ~imbólico.
(p. 62) y po r ¡anto, .el objeto ce ntral} exclusivo de la p ~icología ,'i()(;ial
deber ía ,cr el estudio de lodo lo que pcrten ~ce a la ideologiu y a la COmu -
 nioudón, desd e el punto de vi sta 0,1" 5U estru ctura. 'u génesis y ~u función.
     '
(op. cit, p. 55, sub, . orig.). Dentro de la ~icO¡ORia soc;1I1 eu ropea, igual·
 mente. TajM conside ra que c:I obje to de etu<.liQ de la psicologia social. la
irue"-dCCiólI social. hay q uc entende rlo en ct 6mhi w de la perte nencia ca-
lcgorial. es d~ c ir, se de,arrol l ~ en un mund o que e. orden¡¡do p~re"'ptiva­
 mente por medir" de la inclu _¡Qn de todo "bjew so cial. ya ,~ ~ a n persona,
o e,,,...,,,, en una r~<.I de ,ategn ría~. Los ~i ~tc m a. d~ categorías p.:rceptivas
están dirc:t:ta merllC vinculados ~ los ~i"'.:mas de rclaciú n intragrupal e in-
l",rgrupal en Ic>~ que e~lamo~ implicados. I ~, identid ad Jk'rsonal. e n
t3nt" ",n cuanto) , uf'One un id ~n li ficarn os ro n algunos gru po!> y d ifert: n,
 ~i a rnos d~ otros, e,lá íntimament e ligada a la categorizaci ón y. por tanto.
a bs relaciones grupales. La psicología soci¡lI con,tituye ,~gúll Tajfel
(1972) un nivel de anicubción entre el análi,i, del cOlltlicto a nivel so·
cial e individu al: "el objeto de la psicología social se puede de8cribir
como la interacción entrc cambio (social) y elección (individual)_ (p.
116).
     En una línea de pen$amierno muy ccrcana a las anteriores. Willem
Do;,e (1976) considera que lo psicosociológico constituy~ un nivd de
articulación entre la psicología y hl 80cinlogi~. que son niveles autóno-
mos de explicilción. El enfoque psicológico rcsu lla insuficien1~ par" en -
lender lo que denomina el tnlcrgrupo: «Nuestra tesis es. en declo. que un
estudio propiamcme psicológico d~l ínlergrupn e, imposible. Al nivel dc
lo psicológico S~ puede a lo más describir dIspositivos. forjados ya elley;
mi,mos en la interacc ión social. que permi ten a l ind ivid lHJ ins~rtar:se e"
"ueVM interaceioncs_ (p. 35). En el terreno 8üciolúgico el concepto ("en·
tml en la compren,ión de las rdacione, íntc rgrupos es el dc ideologia. L~
arti cula~ión p,ieosocial se fundamcnta cn el análisís de la inttrac~ión ,0-
eial. ya que ,lo colectivo evoluciona a travé~ de la interacción social c.
igualmente. 1 dt8arrollos del individuo son un resultado de csta inlt-
               08
racción" (p. 92). Esta articulación no se traduce en ' leyes p,ico,ociológí-
~a~; «que sugiercn dcmasiado fáci lmente la e~Í>lencia de regularidades
obscrvables a nivel del cumporlamient(N (p. 91 ). La idea de Doise cs que
el objeto de tstud io d~ la psicologí3 social no son esas rcgula ri d"de~ del
comportamiemo sino "los procesos elementales y cst ilble~ que intervie·
 nen en esos comportamitnto~" (ihid.). Y e 'p~cifica, . No es en nomb re de
una n"tur;'¡eza humana universal en el que reclamamos una cierta gtne -
 ralidad para el proyeclo psicosociológico. La univtr8a lidad de la natura-
 leza hllmana es, de modo dtma8iado evideme, un argumento ideológico
 utilizado para deknder citrlos valores que eSlán. ellos mismos. muy con -
 dicionados por una cierta forma de relaciones sociales '.
      L3 definición de la psicología soci,,1 por la "rticulación de 0 psicoló-
gico y lo social es una afirmación rnantel,;da por muy d iversos autores y
 qUt rt8ponde a 1M inqlietudes quc dan ol"igen a eSla ciencia. E~t" pers-
 ptcti,·a articu ladora no cs. sin emb~rgo. diferenciad"ra de modo exclu·
 yente de la psicologí" 8ocial: e~. en realidad, una earacteríslica de todas
 las cienci", 8oc i al ~s. Tal como señala Thompson (198 4) .• eI probkma d~
 la relación emre individuo y sociedad. entre la acción y la estructura w -
 cial, yaec cn el corazón de la teoria ~ocial y d" la filosofía dc la ciencia

   1 I)(,¡", ( 19701 h"" ,uY' la ~",i ocio" de Althu"',, cn" o do""i, , .d,,"'OS". ll .. ,á,><lo>e '"
""o .oW . ,,; ,QmO en P;"l!". 1'1""0' . 1 w¡,¡~ad .·ie "oifi" corno un ,,,t>,,jo <k ,,,",fu,,",,,,;,",
                                              .
de v«dooc> poro;, '" en ,·"""d.,,      m"   ge,,,,,,k.,._ (p .. I ~ Jon(e la, ,"«dad« parei, I". i<lcoÓj;;·
,"'o'0"' ""J'O' reduccioni" .... :.h om;,ión O el '<""'00" ;, ..., "' ''''' ;' ")' un moo""",>o ¡mpo'.
"nO< , ,,,,.é> dd " ,.11" ;,l<,,'óg¡"'" ¡"nU)' '01", lo okn"tiro. (r. 53~

22
social. (p. 1.18). 1-1 objeto de la psiL"t)I"gm ",dal mI " ... P"T tantll. un oh-
jeto damment., delimitado. El fnfa.~is CXCCSIO en la delimitación objc-
tual sólo obedece a requisitos formal es de ternlori:llidad academica. En
 mi o pil11011 e~ perfCl:tamente ;leepmble. el1 pTll1l:lpio. I¡, ddimciun del
uhjelU de la p,jc"lllgUl -"lCial que se Imce en la corrie nte europea. y que.
en In ,·c rsioll dc Pá ... ~ y otros (19S12) s... eOlleibc. por eJcmplo. cOmO ~Ia
articulación entre lo social y 10 individual a panir (le 1 procews de in -
                                                                  0'
 teracdón y de rcprc"",nlación imm e i!llergrupo" (1'.119). El prohlema
c.llribil. en r... al idad. en cómo se conciba cs~ ~1'1 I Cll¡lci6n cmfC dos ámbi-
 tos conccptun lmcntc construidos (in dividLlo y ,odetlad) y en el con cepto
 de intcracci6n que la fundame llla.




                                                                                23
Capítulo 2
             LA CONSTRUCCION HISTORICA
               DE LA PSICOLOGIA SOCIAL

ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS

     No existe una historia de la p,icología ,acial, como prohablemente
no exista una historia de nada. Existen varias historias posIbles de la p8i-
cología social, porque muy diversas son las [onnas de concebir una cien-
cia. En realidad, tampoco creo que exista una psicología sociaL El énfasis
en la unidad de la psicología social, la afinnación de una identidad cien-
tífica estable y coherente. imphca la imposiciún de un modo determina-
do de concebir la actividad científica. Esto no supone, ,in embargo. que
considere que cualquier historia es igualmente aceptable. Todo relato hi,_
tórico debe ser susceptible de critica, es decir, debe estar abieno a la ju,-
tilicación argumental. Lo que se rechaza. por tanto, son aquellas historias
que Se preseman como las únicas historias posibles, aquellas narraciones
que se proponen con el carácter absoluto de la evidencia y la verdad. En
este capítulo se expone, pues, uno de los relatos posihles acerca de una
institución científica plural que, convencionalmente, viene denominán-
dnse psicología sociaL
     Este relato no pretende reflejar de modo exhaustivo toda la historia
de la psicología social. Es un relato complementarla a otros ya existente,
y, en concreto, a los tratados de historia de la sociología y psicología
donde se da cuenta pormenorizada de la obra de los principales autores.
Aquí se hará referencia parcial a alguno, autores (Marx. Durkheim, We-
 ber-.) y a una faceta de la obra de éstos, aquella que considero más vin-
culada a la psicología sucial. Este relato es, Igualmente, complementario
a los tratados y manuales de psiculogía social en los que se exponen los
 principale" estudios realizados sobre lo, diverws procesos psieosoóoló-
gicos. Mi objetivo no es hacer una exposición resumida de todo lo que se

                                                                          25
ha hecho en la p.,icología socIal, sino má, bien exponer lo, momentos
que, ~ mi entender, Son más importante~ en la fundamentacIón de su his-
toria,


Sobre el concepto de historia

     L~ concepción que se tiene de la hi,toria e'tá íntimamente vinculada
~ la po>¡ición epÍ>ternológica y al concepto de la ciencia que uno mantie-
ne. Decía Max Scheler (1978/1926). a e,te respecto, que el homhre se
coneihe a sí mismo de diferentes modo~, corre.'pondlendo a cada uno de
ellos un tipo de idea sohre la hi.,toria. A propósito de una de las cinco
concepciones de las que habla, denominada del "horno .Iapiens", dice
que «esta doctrina ... ha tomado en toda Europa el carácter ma.' peligroso
'lue una idea puede tomar: el carnera de ""',dellcia" (p. 30).
     Creo que nO e, incorrecto pensar que la historia de la p.,icologia so·
cíal como, tal vez, la del resto de las ciencIa, M,cialcs, 'e enfrenta Igual-
mente a este carácter de evidenci~ respecto a su historia y a los supuestos
sohre el Ser humano que la sustentan. Esa evidcnci" es peligrosa, dice
Caro Baroja (1910) porque tiene el carácter religioso de la fe, lo que da
lugar a "progre.listas de misa . olla». a Hexegetas de ideas mostrencas .Vno
                                v
contrastadas sobre la evolución y el progre", •.
     Una fe y evidencia similares son las que su,tentan unO dc los tipos de
historia, la dox"gmfía, que Rorty (1110) anallza en relación COn la filo-
sofía. Este tipo de historia 'e caracteriza por la idea de que lo que Se con-
sidera como filosofía «es el nombre de una disciplina que. en todo, los
tiempo, y en todos los lugares, se ha propuesto ahondar en las mismas y
profunda., cuestiones» (p. 85).
     En la historia doxográf¡ca la decisión sobre lo que se considera pro·
pío O no de una disciplina supone la construcción de una norma" CanOn.
E,te canoo o doxa regula ¡os límites entre la orto-doxia y la hetcro-doxia.
La razón principal de la exi'lenóa de e8te canon es que con él se dirimen
no sólo cuestiones descriptivas .,ino. fundamentalmente, cuestiones "ho-
noríficas», es decir. reconocimiento y poder. El poder de la8 narraciones
históricas de tipo doxográfico viene dado ¡:.,r el carácter de prestigio y
de con,agración normativa que tiene el canon.
     En una línea de pen'amicnto ~imilar a la de Rorty se maniüe'ta Ma·
clntyre (1990), para quien 108 relatos históricos que ,e construyen ,obre
una idea de continuidad tienen Un carácter constructivo y lcgitimatorio.
colaborando ocasionalmente "en la consolidación de lo' prejuicios del
pre.'entc. aislándolos de lo, elementos del pasado que má, podrían per-
turbarnOS" (p. 52). Para este autor, el sentimiento de continuidad que nos

26
proporcionan muchas hIstorias es ilusorin y ,.depende del uso erróneo,
aunque _,in duda ineon._ciente, de un conjunto de anificios destinados a
ocultar la diferencia, a llenar la discontinuidad y a diSImular la ininteligi-
bilidad" (op_ cit.. p. 51).
     Si el concepto doxográflco de la historia no resulta accptable, tampo-
co parece serlo 'u contrario, una concepción meramente relativista de la
historia. según la cual las teorías v las formas de vida no sólo son distin·
las, sino que son totalmente incomparables_ Según una concepción de
elle upo carcce de sentido el recurso a los clásicos y al pasado, dado que
su tiempo y el nuestro resultan tan dispares que Se harían inconmensura·
bIes. Conforme a esta concepción relativista, la historia se termlOa con·
virtiendo en un puro agregado de narraciones.
     La reflexión histórica sobre las ciencias sociales y, por tanto, 80brc la
psicología social, dehe concebirse, a mi cntendcr, como Un proceso quc
evite tanto la doxografía como el relativismo, la noción monolítlca v li_
neal de la historia de la ciencia social. asi como la concepción puramcnte
anecdótica de la misma. En cualquier caso, y como decía Descarte._ en el
Discurso dd método, "convcn;ar cOn los homhres de otras ép<lCas es casi
lo mismo que viajar. Es conveniente... para no pensar que todo lo que _e
opone a nuestros usos sea ridículo y contra razón, como ,uelen hacer los
que no han visto nada» (edlC. 1983, p. 47).


Sobre la historia de la psicología social

     La historia de la psicología social se puede caracteri7ar por tres su-
puestos:
     al Las ciencias ,ocialcs -y con ellas la p,>icologia social- están di-
rectameme vinculadas a los modelos de ,>er hl1mano vigentes en las so-
ciedades en la, que e,tos ,aheres -"e desarrollan. En toda socicdad hay
una (o ,arias) concepciones sohre el .Ier humano: qniénes son humanos y
quiénes no (el raci_mo supone la negaci"n del carácter de humano o se-
mejante a quienes tienen ciertas caracterí.,ticas fi,icas o culturales). qué
es lo que determina el comportamiento de la., personas (el deqino, la vo-
luntad.la hiologia, el amhientc ... ) y, en concordancia COn ello, qué es mo-
dificable y qué es inmutable respecto a las condiciones humanas de exis·
teneia.
     La p,icologia social e'tá ímimamente vinculada al modelo de ser hu-
mano propio de la modernidad. Su evolución está ligada. consecuente-
meme, al desarrollo y crisis de esta Idea de modernidad.
     b) L,I psicología soctal se construye h¡stúricamente no sólo como
una historia del saher sobre un ohjeto (la interacción social), sino tam·

                                                                           27
oién como una biswria del propio objeto de estudio. El objeto de estudio
de las ciencias sociales no es algo que siempre estuvo "ahí fuera •. e~pe­
randa ser descubierto en sus misterios y en las leyes que lo determinan.
E, un objeto teóricamente eonstruído e históricamenlc cambiante.
      e) Lo., límites entre la psícología social y otras disciplinas afines
son borrosos. Las actuales límites entre disciplinas son. en gran mcdida,
la resultante de Un proceso de institucionalIzación académica, no neCeSa-
riamente regido púr exigencias de racionalidad científica. Tal como se ha
indicado en la Introducción. la distinción entre disciplinas Se considera
una cuestión abierta Afirma Martindale (1968), en este sentido, que las
ciencias sociales surgieron como una gran familia de disciplinas, siendo
grande, los parecidos entre ellas. «Quizá por esta misma razón _dice_
muestran a veces una preocupación excesiva con respecto a su identidad,
produciendo la impresión en algunos momentos de que entre ellas solo
existen diferencias absolutamente irreconciliables" (p. 51). Inkeles
(1958) piensa, igualmente, que la deWroporcionada cantidad de tiempo
y energías que los científicos sociales dedican a la definición de lo., lími-
tes interdisciplinares puede ser entendida eomo expresión de una insegu-
 ridad intelectual. "Esta necesidad -dice- de una c1anl identidad profe-
sional neva a una pugna por la pureza ideológica, y a menudo, desde los
primeros día.~ de estudiante, quienes cntran en el campo son cuidadosa-
 mente inspeccionados en husca de indicios de pcligrosas creencias pan-
 teístas" (cil en Archibald. 1976: 115). De un modo igualmente expresivo,
Manicas (1987) dice que «si. como científicos sociales. nos imagináse-
mos a nosotros mismos transportados a Oxford, la SOIbona o Harvanl,
 pongamos, en 1870, no encontraríamos nada familiar. Np habria "depar-
tamentos" de ''>ociología~ o de ~psicología~ ... Pero encontraríamos muy
poro que no fuese familiar si hicié~emos tal viaje a cualquier "departa-
 mento" de cualquier universidad americana en 1925" (p. 5). La idea de
este autor es que la configuración actual de área, del saber científico so-
cial se reahza en unos veinte o treinta aiios, en torno al fin de siglo. en los
&.tados Unidos.


ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA PSICOLOGIA SOCIAL:
EL PENSAMIENTO MODERNO Y EL ORIGEN
DE LAS CIENCIAS SOCIALES

     La constitución de un saoer autónomo. propio de las ciencias socia-
les, se caracteriza por la progresiva distinción, primero. entre ciencia y fi-
losofía, y después, entre ciencias «naturale,,, y "sociales», En este proce-
so, que es un proceso histórico de larga duración, se han ido perfilando y

28
legitimando unas determinadas maneras de pensar ,obre la vida humana
y sobre la explicación que de ella puede dar'e.
     La civilización modema, en el campo de las ideas, nace, entre otras
COiSas, con la distinción entre naturaleza matcrial y espiritual. entre natu-
raleza y conciencia, por la dhtinción del pensamiento y de las cosa,. Se
instaura asi, progresivamente, una física que expulsa a lo maravilloso del
curso natural de las cosas. La idea medieval del mundo era esencialmen-
te religiosa, en la que el mundo se eon,ideraba regido por los designios
divinos. Justamente por ello, la modernización se manifiesta, en gran par-
te, como una crisis religiosa; la Reforma protestante y la subsiguiente
Contrarreforma católica son una clara expresión de la misma '.
     Esta transformación es posible gracias a una nueva clase emergente,
la burguesía, que propicia una concepción del ser humano y de ,us rela-
ciones, tanto con Dios cOmO con la naturaleza, eminentemente práctica.
Tal como ,eñala Fevre (191l5), «a estos hombres, a estos burgueses que
se elevaban al primer puesto por sU esfuerLO personal, sus méritos y do-
tes, y conquiSlahan en dur.. lueha unas posiciones que eran con.,cientes
de que no las debían más que a sí mismos, a su virtud, en el 'cntido italia-
no de la palabra, a su energía guiada por su destreLa, toda mediación o
intercesión les irritaba» (p. 49)
     El de,arrollo del comercio y los nuevos conocimientos geográficos
favorecieron la realización de viajes cada vez más aventurados hacia te·
rritorios ignoto,_ El descubrimiento de América y su posterior conquista
supondrá, por ejemplo, la aparición de nuevo, problemas acerca de la
relación entre los pueblos, tale. como lo, derechos de los indigenas, y la
legitimidad del derecho de conquhta,


La autonomización del.aber ~obre lo humano

   Las ciencias sociales son posibles porque, con anterioridad, se ha
producido una autonomización del pen,amiento, cuya validez se ha he-
     , loan W¡rth (1983) anali"" l. ,"oluoio", 0< Jo, eamp'" "mántoooó ",I",ivo. al ""nocim¡,nh)
d,,,", l. epoo, medlc,,1 a l. moderna El "'tcm. med,",'.1 ,e ,""<lem,, ",giln e"e .ulor, p"r l.
"'",nCLO d, Id nOOLon d, "",enOLa La.' ",I.cione, de ,onocirnJeftw ""tente, '00 l. "ien"" Id fi",~
y la 0¡nmn. L. Me, ","""ui. a 1, vel un 1""" ,,,<,,.1 "",ne,a], l. 'fidelL",,' Jo! vas.lla!e, "i como
una oI:>ll!!aClóo <elig'"", Ion "lO'" <IUC mod" de conoe,m>ento " un "p" d< "bor, ,",'" l. ,cieoli, y
l. opinio. rela,,,o " l. pe,,,,!,,;ó" de la, '",., Iflvt<ihl« Frente a 1" "'enlta " d,,"oguc ro' el ,',-
,.;«.. p"""hlc, frente .1 n<ce.ario Je "'Iuell., del v;o""lo ,mee 1", "gno, y 1", ,,,,.s, La nec,",dad
del ,Io'ulo es lo que c"nhere '''r,;,'cr de e,iJ"nd,.1 objetn de ta ,eie.",. Frente a la opmlo <e
di'''ngue ro' d ~'<"tI1n1eol" 4"< en la Me; '0 d•• lo, 'igno.:; como ,olido.:; de una ",.Iidad_ La fi_
de, es uo, c"~idumbre 'ceeca de 1" pmoable.lo i"""ibk y no .-idente." la adne,ión" un, '0[-
dad probablo, de«on,,,id. en 1" An"giiooad_ L. r,de" que" • l. 'ez un. col.ción rellg"", y ,ccu_
lar, _,.luod.mentd <TI l. coo,'"'",,," dc que 1", c(>mpromL<", .dquLndo< ,. "umpliran

                                                                                                    29
cho intramundan<l. Las cxplicuciones de lu ucción humana se hacen intra-
mundanas cuando se considera legítimo, tanto intelectual como moral-
mente, el recurrir a factores explicativos de este mundo. Estos factores in-
tramundanos están regidos, por tanto, por leyes ,usceptibles de ser
conocidas y desentrañadas por quienes vivimos en él, sin necesidad de re-
currir a la autoridad y el dictamen de quienes interpretan la vida como re-
sultante de factores y proce,os ajenos al mundo material de la cxi,tencia.
     La autonomización del saher sobre lo humano tiene su ongen en el
mundo clásico. Emilio Lledó (1990) decía. a e>le respecto, que el Mito
dejó lugar al Logos, como modelo de conoclmiento propio de la polis y
la democracia griegas. El Logo" deja de hacerse rígido (inserto en el Mi-
to) y Se hace dia-logo, (es decir, entre todos sabemos) o Logos comparti-
do. repartido, refutable. Esta autonomi¡;¡¡Clón intramundana del pensa-
miento sc constituye, sin embargo, como fundamento ampliamente
aceptado de la vida intelectual a partir dcl Renacimiento.
     Uno de los fundamentos del saher autónomo y empírico ,obre el ser
humano es el concepto de Íl1dividIW, que constituye uno de lo, rasgos
principales de la m(>dernidad. Según Maravall (1986), 'e puede encon-
trar una incipiente conciencia de individuo en la Baja Edad Media. con-
ciencia que va unida al gu,to por la novedad ("omnia nova placet .. ). Esta
búsqueda de la novedad implica una ruptura con las explicacione., con-
vencionales.lo que constituye el fundamento de la indagación científica.
     La autnnomía del pensamiento ,obre lo humano es po.,ible, igual-
mente, gracias a la progresiva conflanz<I en la razón como lllstrumento
fiable de conocimiento verdadero y empírico no sólo de lu n'dturaleza eX-
terna sino del propio 'er humano. Uno de lo, ejemplos má, claros de
e,ta conflan¿a en la razón lo constituye la obra de Descartes. En f./ dis-
 Cu",." del mélOdo, después de 'eiialar lo, preceptos lógicoS sobre lo.' que
piensa articular toda 'u reflcxión y argumcntación. señala que «todas la,
cosas que pueden caer hujo el conocimiento de lo; hombre.' se siguen
 una., a otras de la misma manera [que lo", ra70namientos de los geóme-
tras], y que sólo con abstenerse de recibir como verdadera ninguna que
no lo sea, y con guardar siempre el orden que e, menester para deduclr-
las unas de otras, llO puede haber n¡ngulla flin alejada que fina/mente no se
 alcalice, ni tan Oéulla que fUl se descubra» (edic. 198.3. p. 60). Allfique
 Descarte.' manllcne una aClltud fnnnalmcnte religiosa. la ,ecularización
del pensamiento que propone -y que tan profunda acogida tuvo- supo-
 ne legitimar el pensamiento ",obre bases diferentes a las de la mterpreta-
clón de las leyes divinas. übsérve,e, sin cmhargo. que permanecc el ca-
 nicter absoluto y estable de la ley. Del absolutismo religioso se ha pasado
 al ab;olutismo racionalista, en el que la nl7ón se identifica con la lógica y
 ésta con la geometría.

30
La ciencia moderna

     Probahlementc el motor fundamental d~ la idea moderna del mundo
sea la cicneia El dcsarrollo dc la ciencia moderna se caracteriza por el
desplazamiento del énfasis de conocimiento de_de la pru~ba raciona" fi-
losófica, a la prueha empínca'. La cIencia moderna supone una ¡mpor-
tante transformación de la idea lanto del mundo físico como humano, El
camhio desde el modelo geocéntrico y finito del mundo celestc al ~iste­
ma heliocéntrico y al concepto infmito de universo con~tituye. en e._te
sentido. el patrón de e._te cambio de perspecliva,
     La conformación del pensamiento científico moderno tiene lugar en
los medios intelectuales renacentista~, en donde destacaron alguno~ pen-
~ores e~pañoles. Uno de los más mfluyenles y brillantc~ de éstos fue
Juan Luis Vives (1492-1540). a quien algunos aUlores han calificado
como "padre de la psicología empírica» ",
     Para muchos el primer científico en el ~entido modernü de! término
fue Galileo (1564-1642)_ Así lo entendió. por ejemplo. Benrand Russell
(1931) y así lo consideró igualmente Kurt Lewin. que e, una de lo~ cíen·
tíficos '-lue más ha influido en e! dcsarrollo de la psicología 8Ocial. Para
Lewin la p8icología debería realizar la tran~ición desde un pen8amienlo
aristotélico, aún dominante en la psicología científica moderna, basta un
pensamiento galileano (ver cap. 5).
     Junto con Gahleo y Newton, Francis Bacon (1561-1626) constituye
uno de los conformadore8 principales de la concepción moderna de la
ciencia_ Para Bacon las trahal> del ~aber cicntífico son la antigiiedad, la
autondad y la opinión popular. algunas de las cuales conslituían el fun-
damento del saber medieval (tal era el caso de] argllmento de autoridad,
por ejemplo). Bacon propone trcnle al "Organo" o Lógica arislotélica,
compendio del antiguo saber, U!l «Nuevo Organo", basado en la induc-
 ción como método científico. y donde pre,enta un programa de desarro-
 llo empírico ,i8temático <jue pcrmite recoger todos los datos pertinentes
y enunciar las leye8 gencrale8 que rigen los hecbol>. Aunque e! objeto 8i-
gue siendo concebido al modo esenclalisla. que Galileo cntitó, el méto-
 do "e plantea ya como una búsqueda sistemática de evidencia. El sabcr

       bte e, el ,.,0, po, 'Jemplo. de lo, /',;"npU!(1687) do ],aoc Newt"n, 101 ,'>tOOM ,olares ex_
plicadO 1"" un proc<_", "dumo de Jeduceión m..      ,,,"i,,,•.
                                                             "ooul .. n,lo,c la p,"eoa ~"eiolal con 1,
prueba <'penmemal
     , Ion 'u 'm,.do mas pn)("_p"OOlóg!Co (00])" ""irna " >'Ha. j, ~ ,'O,  "pmdvco Hum",,,., idea,
,risto,éIoC" y "scolá"Ka. ; -(al comO _,eñ.l" (Icme,'" (' 97 3)- 'u p,,"ología e< ,,,"m'adom. e" Id
d"ec"ú" Je l. PO"",,," cienCL' p"e"lúgLC', po, .( 1) 'u ént",,, <n 1", earae,emL,,", rncd;o<!_r"H)_
I"g;,", del <"<'1'" ; 1" m,"" hum""",,, (2) '" ",",,,buc,,,,, ti""nt,,'a al .ce" <le o"ud", p,;,,,IÓgL
<:0 conoClda como "'0'''<;''" de Lde" _(1) '" ¿nfa,,' en 1., pvISlo"'_<. ;mp"l,o,. e'"""""e, y afeo_
to, que ,uh)'Oeen al" mnti"'ClOH'_' 4u< dc!CrrnL""" l. '''"duo", ,,,J,,',du.1 y de g'"P'" lp, 22.1)

                                                                                                   31
cientifico se cunslÍtuyc, asi pues, como un proceso autónomo y libre de
toda ligadura que no sea la que la evidencia empirica exige. Este saber
debe Hevar a una superación del dominio del hombre por el hombre para
ser sustituido por un dominio del hombre sobre la naturaleza. La idea de
la naturaleza como enemiga y como realidad que se ha de dominar, pro-
pla del pensamienl<l moderno, está ya claramente planteada.


La sospecha sobre elwntido común

     El saber científico moderno se caracteriza tanto por un rechazo de la
dependencia respecto a la sabiduría divina como por la so,pecha sobre
el saber del hombre ingenuo y común, Esta sospecha nO es tanto relativa
a la posible ignorancia de éste, sino más bien a su método y a su, ideas
sobre la realidad. El saber ingenuo se caracteriza, según Gaos (1973),
por un realismo, asimismo ingenuo, cuyas características son la "objetlvi-
dad" de los objetos de nuestra percepción, «esto es, la idea de que lo que
vemos, tocamos, oímos, por lo menos, es tan independiente de nosotros
y de nuestro verlo, tocarlo u oírlo, que seguiría existiendo, la! como lo Ve-
mos, tocamos u oímo~, aún cuando deja"l de existir todo ser, o ~sujeto"
capaz de verlo, tocarlo u oírlo. (p. 344). Otra earaeterí.,tica. pareja de la
anteri<lT, es la independencia de los objetos respecto. no ya de nuestra
percepción, sino de nuestro pensamiento, .. la idea de que aquello en que
pensamos seguiría existiendo, aÚn cuando dejara de existir todo ~ujeto
capaz de pensarlo -con la sola excepción de aquellos seres o cosas de las
que el propio hombre ingenuo tiene la idea de que existen sólo en su
imaginación ... n en su pensamiento» (ibid.).
     La ~uperación de este ingenuo reahsmo, inadecuado para la constitu·
ción de un saber científico, toma dos formas diferentes. según la caracte-
ristica de dicho realismo a la que se enfrenta. A la idea de la objetividad
se le "pone la idea de la subjetividad de la_ cualidades sensibles y, por
ende, la de los pcrceptos integrados cOn ellas. Esta es, según Gaos. la ca-
racterística definitona de lo que considenl incorrectamente denominado
"idealismo empirico" o «subjetivo», cuya expresión más extrema se en-
cuentnl en la obra del obispo Berkeley. A la :.egunda canlcterística del
realismo ingenuo -la independencia de los objetos respecto de nuestro
pensamiento- ~e opone la idea de que ~on nuestros conceptos los que
integran sus objeto~, lo cual caracteriza a lo que se ha denominado "idea-
lismo trascendental». El pensamiento y las ciencias contemporáneas SOn
deudoras de ambas corrientes de pensamiento, y la psicología social tam-
poco es ajena, tanto en su fundamentación epistemológica como en.>U te-
mática.

32
El ideali>mo empírico toma cuerpo en la obra de Galileo, en el cam-
po estrictamente cientifico, y a partir dc la obra de Descarte .. en la filoso-
fía. El idealismo trascendental, que tiene su fundamentación i¡!ualmente
en la obra de Descartes, se articula como teoria elaborada en la obra de
Kant y llega a SU expresión absoluta con la de Hegel. El idealismo tras-
cendental consiste en hacer de la razón la intcgrante ¡Ydrcial o tot.u de la
realidad. Kant fundamenta su pensamiento, y así lo indica en el Prólogo a
la segunda edición de la C,{¡jca de la razón pura, en lo que llama «revolu-
ción copernieana.. , ya que Copérnico había modificado radicalmente la
idea del mundo natural al considerar que los movimientos percibido, de
los a~tro, ,on apariencias engañosas, encubridoras de la realidad. que era
la de los mmimient'" contrarios de los mismos astros. E,ta idea, que fue
recogida por Galileo. es revolucionaria e instauradora de un nuevo tipo
de pensamiento. en tanto en cuanto lo vi,to y percibido es considerado
mera apariencia, mientra; que lo real y verdadero e, simplemente pensa-
do. La explicación del mundo se remite a una rcalidad meramente pensa-
da. Hegel llevará posteriormente a su extremo la concepción idealista
kantiana. de modo que el proceso de pensamiento y razón, que para
Kant era Un integrador parcial de la realidad. se convierte con Hegel en
un proceso tOlalilHnlC. en vlrtud del cual es posible afirmar que todo lo
real es racional y 'lue todo lo racional es real, o lo que es lo mismo. un ra-
cionalismo absoluto. El ideal ilustrado de libertad, publicidad y tuleran-
cia se cunvierte. así, en un lotalitari,mo, de cuyos resultantes aún no nO,
hemos recuperado.


Razón y rcalidad: el espíritu del barroco

    Otra de las característica, del pensamiento moderno, y probable-
mente una de las mtÍs defimtorias de ble, ,ea el cuestiona mIento y pro-
blemalizaeión de la relaci(¡n entre la razón y la realidad. Este es, según
Gans, el tema del üuiJote, donde toma forma lileraria y magi,tral una
preocupación que cobra progresivo cuerpo durante el siglo XVll, eoovir-
tiéndose en el núcleo de la visión barroca de la vida.
    La cultura del Barroco e~, pard José Antonio Maravall (19RO), la re ..,-
puesta de los grupos aCllVOS de la sociedad curopea a una protunda crisis
económica y sociaL Las grandes guerras y la, epidemias azotan a la po-
blación. que llega a reduciThe, en el caso de España, en una cuarta parte a
principios de siglo XVll. El pesimIsmo y el desconcierto caracterizao la
mentalidad de una época, muy lejana del pensamiento buman;"ta del Re-
nacimiento, que dará lugar a una de las creencIas que fundamentan las
ciencias sociales y la psicología: e/ser Iw.mallo y la SOCIedad son reforma-

                                                                             33
bies. Como señala Maravall, "el pesImismo sobre el mundo y el hombre.
superable, o, mejor, compensable. en último término. por la religión, por
la educación, por la intervención oportuna y adccuada del propio hom·
bre, es la actitud mental de los europeos en el siglo xvn, en 10 cual los es-
pañoles no son excepción" ("p. cit., p. 321':).
     La cllltura del barroco se earactcriza por una pedagogía ue los ,enti-
mientas, en la que, de forma espectacular, macabra y truculenta, a través
ue una "gran tarea puhlicitaria de los sentímientos .. , se pone de manífie;-
to la condición humana. con objeto de donunarla y dirigirla. En este
estado de espíritu es compren;ible que se agudice el interés por el estu-
dio de lo humano, que ya se había iniciado en el mundo renacentista:
"Cuando se llene conciencia, más O menos clara. de que las relaciones de
individuo a indivíduo y de cada uno de éstos con los grupos de diferente
naturaleza en que se in,ertan. han sufrido una ,eria tran,formación:
cuando. en conexión con lo anterior. se busca actuar sobre los hombres
 para alcanzar en la sociedad de los mismos unos objetivos prácticos que
entrañan una novedad re~pecto al senlÍdo que se reConoce a la vida, re-
sulta entonces fácil comprender que el saber acerea del hombre inlerese
superlativamente y se presente bajo una forma distinta de la que asumía
en la filo,>ofía -andlla theologiae-. ",,¡ cOmo en la moral y en la politiea.
de los siglos medievales. bajo la cultura escolástica" (Maravall. 1980.
 p.347).
     La época del Barroco ve al homhre de una forma nueva, preocupado
 por su propio conocimiento. cntendido ya de forma moderna, en el sen-
 tido de cómo funciona o como se comporta. Esta idea, dcudora según
 MafilVall (1980) de la p,>icologia de HU<lrte de S,lll Juan, lleva aparejada
 un concepto dinámico de la vida, como un fieri y no un fac/um, como un
 proceso susceptible, en definitiva, dc modificación. La idea moderna de
 la pla,ticidad humana, nuclear para la concepción de la psicología -y de
la p,icologia ,ocial- aparece ya muy clara. por ejemplo, en Baltasar Gra-
eián, quien concibc su obra como un trabajo pcdagógico, como un arte
de la conducta y del pensar. Otro barroco, Blaise Pascal. utiliza por vez
 primera la expresión «ciencia de la., coslumhres .. , que de~pué~ ~erá co-
 mún entre lo, positivista, decimonónicos. La ohra de Pascal cumple,
dentro del clasicismo francés del XVII, una importante función en lo que
 Bénichou (1948: 1984) acertada y bellamente llama la demolición de! hé-
 roe. es decir, la ,u,tiluciún del modelo de ,er humano que configur,¡ el
 pensamiento dominantc. Las cienCIas sociales y de la conducla ,ólo se
 harán posibles, justamente, cuando desaparezca la figura del héroc aris-
 tócrata como modelo de ser humano reaL La demolición del héroe supo-
 ne, con frecuencia. el descubrimlcnto de la socialidad y, para mucho~. un
 cierto pesimismo sobre la naturaleza humana.

34
Lasecularizadón de lo humano

     Las ciencias soeiale, se fundamentan en el pensamiento modcr-
 no burgués, que se caracteriza, entre otra, cosas, por una seculariza-
ción y democratización de la representación de lo humano. Nacen así
las modernas concepciones de la opinión pública y de la reprcsenta-
tividad política, en cuyo fundamento anida un concepto de raClOna-
lidad como ohjetivo posible de la acción dialógica (ver Habermas,
 1981). Este proceso de transformación del concepto de scr humano,
que se hace progresivamente universal - y que derivará tanto en la dc-
claración universal de los derechos del hombre como en la creencia
en la posibilidad de fundamentar un saber de valor universal ,obre
el ser humano- es potenciado con la ohra de los moralistas dc la
época.
     La sociología podríil considerarse. en cierto modo, una continuilción
de la filosofía moral con pretensión de fundamentación cientílica. El
prob!emil que la filosofía moral modcrna se plantea eS el de la fundamen-
tación de la virtud en criterios no necesariamente rcligiows. Como dice
Eduardo Nicol (1978) lo, fil"sofos racional istas consideraban a la virtud
como una adecuaCión de la conducta con la verdild y la verdad, a su vez,
era definida como adecuaClón entre nucstro pen,amiento y la realidad.
El problema principal para e.,te tipo de filósofos es de tipo epi,temol"gi-
co, estriba en la búsqueda de la certidumhre de nuestro conocimiento, en
la posibilidad de conocer la realidad. en dclinitiva. en la fundamentación
del conOCimiento. El interés progresivo por el conocinucnto y comport¡¡-
miento humano. explicado en virtud de b interacción de ekmcnto~ con
arreglo ~ leye>. destmyó la metatísiea e~colásticil, y fue dando lugar a las
ciencias empíricas del e>píriru. A fines del siglo XVII se con,tituye una fi-
losofía del conoclmicnto, en la que b" obra,> de Descartes, Spinoza. Loc-
ke, Leihni7. Herke1ey. Humc y Kant ocupan un lugar preeminentc. El
conjunto de esta reflexión filosófica y científica se orienta al discerni-
miento dcl problema. ya indicado. de la relación emrc racionalidad. co-
nocimiento y realidad. Este es el tipo de preocupaciones que darán lugar
a la p~icología científica. cuando se plantea analizar experimentalmeme
el eonocimicnto, bien como asociación de sensaciones elementales (este
es el caso. por ejemplo. de Fcehner y los primero,> psicólogos alemanes).
bien como totillidad e'>tructurada (psicología de la /?e;talt) ' .

    • l., p",,,I"g,,' <",dl""" pod".mo, oo"«d<"da h",Jem ",J;"e," <1<1 ~",e;~nal"mü carteo
,i,n" PI du,l"mo planteado p,,,. D",e",,", en", 1, "'.' C08i,"", Y l. 'es ",,,,,,,,, reouperad". en
"" caso. """',,",amenLe h lugo' de "e"poroe de las lel'es que oxphyoen ell",,,,m,ent". lO 'c·
doce ",da ",,;;;<1,,1 p",'ológiea, conduct'. c< d<o;j' "ot"',d,,d 1""1''' de l. '" fW",,, 'I"e como
""0,,1,, ,e ,dentifica con la meeaOKa. L:t p';ml"~,",, h.ce ,,¡ m"",nid,,,


                                                                                               35
La vinculación de la sociología con la filo~ofía moral e.' directa. El
prohlema de la virtud seculari7ada se transtorma en el dc la obedicncia a
la norma social, el de la aceptación/rechazo del orden social y, por talllO.
el de la fundamentación de dicho orden.
     Una fuente importante de conceptos protosociologicos -especial-
meme en referencia al interaccioni:,mo simbólico- la constituye la filo·
sofía moral inglesa del siglo XVIII. Los moralista, ingleses como ~hafte8-
l)Ury, Hutche80n y Adam Smith tratan de vmcular el mundo de la teoría
-el del conocimiento y la verdad- con el mundo de la práctica -el de la
moral y la virtud. La experiencia vital humana, y no meramente la activi·
dad racional, se con8tituye en el fundamelllo de tal pretensión. Uno de
los conceptos que en este marco se de8arrollan y que, a mI entender, ocu-
pa luego un papel importante en la autocomprensión reflexiva de las
ciencias sociales en general y de la psicología social en particular, es el de
simpatia.
     La SImpatía es, tal como la entiende Adam Smith en Su [eoda de los
sentimientos morales, la capaCIdad para ponerse en el lugar del otro. La
simpatía es un sentimiento moral más complejo quc el cOlllagio afeeti,o
o emocIOnal. No consiste en impresionanse por lo que otros siemen, SIllO
en la capacidad de colocarnos en la misma ,üuación que está el otro.
Pero e8te poner8e en su Jugar no es solamente ser capace, de captar lo
quc el otro, de hecho, ,íente o padece. La simpatia no es sólo -lll necesa-
riamellle- compasión, SIllO que es ver las cusas desde la 8ituación del
otro, aunque su compurtamiento no cOIncida con lo que no,otro, 'enti-
damos y entenderíamos si estuviésemos en su lugar. La sImpatía no es un
mero movimiento psicológico, un dejarse impresionar, sino que es un
concepto moral ya que imphca evaluación sohr~ la adecuación entre
comportamiento y situación. Esta idea de la simpatía es muy ,imilar a la
idca del descentramíento COmo fundamento de la socialidad y que en-
contramos, planteado de tormas distinta, tanto en el interaccionismo
pragmatista de George H. Mead como en la teoría de las relaciones inter-
personales de FrilZ Heider. En ambos casos la socialidad se explica justa-
mente por la constitución de una estructura ternaria (sujeto-sujeto-obje-
tu) como estructura mínima de una relación que tenga s~ntid". F:.te
sentido ternario, vinculado a la capacidad de ponerse en cllugar de otro,
será para G. H. Mead el fundamento de la capacidad de conocerse a uno
mi:.mo, ya que la posibilidad de ser objeto para .,í pa.,a por el punto de
vista o la actitud del otro.
     Esta mundanización del pensamientu sobre la vida humana se mani-
fiesta en una reflexividad gencrahzada que es, ,egún Giddens (1990,
1995) una de las características de la modernidad: "La reflexividad de la
modernidad ,e refiere al hechu de que la mayoría de los aspectos de la

36
aelividad social y de las rdaclOncs materiales con la naturaleza están so-
metidos a rcvisión continua a la IU7 de nueva,> informaciones o conoci-
mient08' (Gidden8. 1995, p. 33). La sociología y las ciencia, wciales
son, ,egún el mismo autor, "elementos inherentes de la rdlexlVidad msti-
tucional de la modernidad,. (op. CII.. p. JO). Uno de los ámbitos en que se
plantea esta reflexividad es jU8tamente el de la ,ubjetividad, el de la inter-
conexión entre las in,titucione, y la personalidad. entre la, influencias
univer,ali¿adoras y las disposieioncs personaJes. En esc marco es. preci-
S3lIlentc. cn el quc cobra sentido la psicología social. como 8aber reflexi-
vo sobre la identidad y ,>ubjeti~idad ,ocialmente con,truidas.


Lacrisis de la modernidad

    Para algunos, las clcncias SOCtales surgen al hilo de una primera crisis
de la idea de modernidad. Esta será, preci8amente. una cri,i8 de confian-
za en la razón como fundamento de la libertad y felicidad humanas. Una
sospecha sobre la llnivcrsalidad de la razón (la irracionalidad no será ya
más una caractcrística exciusiva de personas o culturas inferiores O infra-
desarrolladas), así corno 80bre la inevitabilidad de dicha razÓn (entendi-
da esta inevitahilidad bajo la idea de un progreso considerado como ine-
xorable). Es. en dctiniliva. una incapacidad para dar respuestas a los
problemas antropológico:. con los e'>quemas de la mzón cientifica. E,ta
pérdida de fe en la razÓn es, para Ortega (1971 [1935]l. 10 quc caracteri-
za la crisis de principios de siglo: "La generación que florecía hacia 1 100
ha sido la última de un amplísimo ciclo. iniciado a fines del siglo xv, y
que se caracteri7Ó porque 'u, hombres vivieron de la fe en la ruón" (Or-
tega 1971, p. 13). La razón principal de csta cnsis es, según Ortega. la in-
capacldad para dar solución a los problemas humanos con la nl7ón fi>i-
eo-matemática. que e, la propia de la ciencia moderna '.
     El pen,amiento ilustrado se caracterizaba por una confianza cn la
posibilidad de vincular. por medio de la razón. la objetividad científica.
la moralidad autónoma y la felicidad personal, por una unificación, en
definitiva, de las demandas del sistema social y del sujeto individual, del
orden y la felicidad. Esa pretensión de unidad. sin embargo, es difícil-
mente mantenible ante la evidencia de un conflicto entre racionalidad y
subjetividad (Touraine, 1993). "La sociología -dice Touraine- se desa-
rrolló sobre la, ruinas de las filosofía de la historia, cuando se puso clara-
mente de manifiesto que sistema y actores no se correspondían entre si"

   , anega contrapone, " ..      ,,,(m,   fundamenLad. en Id ;J,,"(;J,J y e,,,,I,,I;Jad. b ""0"' "L<lor;_
ca. fuod,,", en la Ldeo de proceso.

                                                                                                     37
(p. 5), En 108 avatare8 de csa mnfrontación entre la lógica racionaJimnte
del si<,tema sncial y el de8eo autnrealizante del individuo, sc sitúa la rcfle-
xión snhre la identidad del sujeto, Su acción y sU conocimiento, que son
lo,> conceptos articuladorcs de la psicología social. !::sto, conccptos :.e
desarrollan tanto en el marco de ona teoria sociológica intcre'ada por el
punto de vista del actor como en el de una p,icología interesada por los
procesos de significación de I'~ conducta. En e"e marco de 'Imcre'e:. y
prohlemas se irá delimitando progresivamente la p,icologia wClal -o
mejor, las pSlcologias sociales-, ComO accrcamiento académicameme
autónomo.


PLANTEAMIENTOS PSICOSOClOLOG1COS
EN LA NACIENTE SOCIOLOGIA

    La psicología social se va progresivamentc configurando como una
ciencia vinculada tanto a la sociología como a la pSlcología, La sociologia
surge COmO un saher retlexivo de la sociedad sobre sí misma, Esta relle·
xión se hace cada vez más necesaria, a lo largo del siglo XIX, ante la
creciente complejidad de las condiciones de existencia en lo, países oc-
cidentales desarrollados. La industrialización y la transformaciún conse-
cuente de la:. relac;,>nes laborales y per..onalcs que ello conllevó, el des·
pl3.Lamiento de poblacioncs, la apcrtura de nuevos mercados, la
explotación colonial de otros pueblo., y cultura" hizo que en el ,iglo XIX
fuesen especialmente agudos los conflicto> sociales, tanto intercla,istas
como internacionales. La vida en sociedad se hizo especialmente proble-
mática y difícilmente comprenSIble. Si la reflexividad p,jcológlea. propia
del pensamiento raciona]¡sta ilustrado, ,e fundamentaba en gran medida
en la creencia en una nalllraleza humana universal. cuyas leye:. podrían
explicar el componamlento tanto indi.-idual como colectivo, la refJexi~i­
dad sociolúgica se planteará como problema} objeto de estudi" el oro
dcnjde>orden social. así como la naturalen de lo,> vínculo, interper-
sonalcs e intcrgrupalcs que mantienen unida:. o en conflicto a la,
s<lciedade,. este orden es expresión. no ya de 1,,-> leyes de la naturaleza
humana (la racionalidad individual), sino de las de una nueva enudad, la
sociedad, qne parece regirse por '0.' propia., leyes, Si la psicologia se ha-
bia aOlonomizado como objeto de estudio, al afianzarse la convicción de
que el comportamiento humano ~e nge por leyes y regularidades eientífi·
camente accesibles, la sociologia 'e autonomiza eom" ciencia al mde-
pendizarse la sociedad comp objeto legítimo de estudio. cuyas leyes y
regularidade, no se consideran reductihle" a las leye:. psieolúgicas indivi·
duale8,
La sociología surge, pues, por la naturalización de la socíedad y por
la conviccíón de que la, consecuencias no intencionales de la acción tie-
oen su propia dinámica y legalidad como in,titucione, ,ociales_ Tanto
MandeviJle como Adam Smith habían hablado de «una mano invisible»
que guía el curso de la sociedad, 10 que Gómcz Arbolcya car¡Jcterizó
como divinización dc11iberahsmo, y que Lamo (l990) consIdera como
fundamento de una sociología entcndida como <<lma teología seculari¿a-
da y positiva dc la ,ociedad burguesa •. Saint-Simon y Comtc ,eculariza-
rán ese providencialismo divino en la ley de lo.< tres estadios. que condu-
ce a la humanidad hacia la sahiduría y la paz perpetua.
     El distanciamiento retlcxivo del ciudadano moderno respecto a la
sociedad, a la 'lue sc caracterizará como un 'er dotado de sus propias le-
yes, supone, asimismo. la aparición de una perplejidad ante el comporta-
miento de los colectivos humanos. que parecen contradecir las leye.
universales de la razón y la psicología. La irracionalidad no es una carac-
terística de los enfermos y de los Sere, primllivo~. como antes sc pensa-
ba, sino que es tamhién una caracteristica de cierta, ~ituaeione, wcialc,.
Por otra parle. con la extensión del pensamiento romántico y nacionalis-
ta, cada vez se pone más en cuestión la univcr,alidad dc la psicología hu-
mana. En estc marco de preocupaClOne, es donde surgirá la psicología
social.
     Saint-SlmOn (1760-1H25) es. como mucho, de los primeros científi-
cos sociales_ IIn reformador social scn,ihili7ado por los efectos negativos
que la primera induslriali7aclÓn tuvo sobre la sociedad de la época. Su
pretensión cra la de cstudiar clcnlÍfk<lmcnte e,tos problemas. para lo
que _ya en 1780- propuso un nuevo campo de e.,tudio al que denominó
psicopolÍlica y quc, según Munllé (1982. 19R6). es de indudable caráctcr
psicowcial.
     La obrd de Saint-Simon, como la de Comle o Durkheim. pretcnde
contrarrc,lar el código de la economía ulilitaria dc la época que, centra-
da como cSlaba en el USO} producción de biene, y servicio8 para exclu8i-
vo beneficio privado, exaltaba la competencia individual Slll reslTiCClOnes
y despoiah~ a los homhres de lo.' vínculos grupales que limitaban su mo-
vilidad, transfonnándolos en recuc:<.", a emplear. lo que 10.' hada adapta-
bles a una tecnología en continuo camhio. Frente a este código de la mili-
dad individualista, Saint-Simon planteó lo, fundamentos y crÍlerios de
una utilidad social que ,ení el gcrmen de idca, posteriores de tipo !.Ocia-
lista y <¡ue, en alguno~ aspeclo~. han lI~gado haSla nosotros hajo el con-
cepto general del Estado del Bienestar. Con8idera tamhién que la cien-
cia, el conocimiento y la tecnología son dc especial utilidad social. En
1803, en su "Carta de un hahitantc de Ginebra» decía, dirigiéndose a lo.,
pobrcs, "aún no hahéh comprendido que hay un sólo intcré, común a

                                                                        39
toda la humamdad, y éste es el pmceso de las ciencias" (citado por
Gouldner, 1973, p. 8))
     Augusto Comle (1798-1857) desarrolla de forma sistemática algunas
idea:. saimsimomanas, tales mmO la concepción de la wóedad como un
sistema. la ley de los tres estadios de la humanidad etc .. introduciendo lIn
sesgo epistemológico e ideológico en cI proyecto de :.u mentor, al basar
la nueva ciencia en el orden social y concebirla guiada por «un positivis-
mo re,ultante de la pura racionalidad y tendente a la abstracción .. (Mun-
né, 1986, p. 20). En realidad, el programa positiv;"ta ;aintsimoniano de
refonna social estaba anclado, como señala Martindale (1%8). en los
círculos reformistas y hberales. Lo que eomte realiza es una sínte,i.' con-
servadora entre el positivismo y el Idealismo organici>ta desarrollado por
elementos reacios al cambio -,(>cial planificado. El temor de este autor al
conflicto :.ocial ó le hizo soñar, indu.,o, con una sociedad de castas orga-
nizada de modo autoritario. Esta será la línea de pen8amiento que. según
Munné. dará lugar a la psicologia social dominante en occidente. La otra
línea po,t-saint:;imoniana será la que desarrollando las idea~ acerca de
totalidad, de antagonismo de clases y de la función del Estado, cobrará
cuerpo en la obra de Marx, como sociología del conflicto, teniendo sólo
un desarrollo marginal en la psicología ,>ocial.
     La obra de Augusto Comtc es de especial relevancia para el po,te-
rior desarrollo de las ciencias ;ociales y dc la p~icología social. Su con·
cepto de la "filosofía positiva .. , a la que después denominaría sociología.
es el de llna ciencia nueva cuyo objeto es establecer las leyes del orden y
la regularidad de 10 acontecimientos sociales, El conocimiento socioló'
gico no 10 considera disumo en principio de otras forma., de conoci-
micmo cientifico y así lo refleja la idea corntiana de la claSIficación de la.,
cienCiaS, con la ~()ciología en el vénice. Pero e,ta mi~ma jerarquización y
el explícito planteamiento de la sociología como una ciencia nueva indI-
ca c1ammente la relativa autonomía que enrnte considera que la, cien-
cias sociales tienen re,>pecto de las naturales '. Lo~ métodos posiuvos de
esta nueva ciencia son la observación, el experimcmo y la comparación.
     , L..o ,,~'" do C"omte se dcsarrolla du""lt" l. Re"au,"o'on en tranc,a Ita' la J"m'" nap"leú-
m",. época qu< ,e oa,aN""" 1'''' un. """'P"~",c"ún dci dom;Jlú de ~,"nc;" p'" p"t< de la no~I,·
zo. b un [lempo Je rmfunda ";,,, ,oc,.t. en el que ge,m;""n ,en"m,cn'05 coleclivo, y ,e hace p'_
t"n', l. n""o,;<I.d oc "u","" ",en<", P<";"v .... ,,,1 OOmn manife".b. ~Im •. de :'",el, . EI "glo n''''
nn h;m m;' que n'1)IL E] .'p""u hu,n.no ,"vo de "" creme",. Adqu;r;d f< a "a,'';, <101 m","ni,-
    °
"'0. de la 1<10.0l<a ,i<tn.,," o ,;mplemontc oel cntum,mo. perú cce,J en dIgo, «n. en Gouldnef.
 ¡ Q73. P 96) En e"o ,mbiente de demanda de creen" .. 1"'''"'""'. c"o..,,, elabora su leo,¡, "m",
                                                           ,
""a . ,d;g;ún de ta humamdad".
       101 tórmono . po",,,,,.¡,, ",,¡',"ba enm« ",>mo slnómmo de "1,""1<,,, •. In 4"e ligoifie.o.l"
adqu",,,,," Je con,,,,,m,,n,o, por medio de toorias ~ ob«"·."nne, ompine ... bto< eonoon'''"''_
to, o;en"~"'" p"'mitc" ta prm"ón racJOn'] "El ""j.,Je", <,piri'" po,,",o _de", CM"< en d
.P"eur.;o <o~re el .'p..r,u po",,,,,. Je IR44-",m,;,,< ,obre todo en ,~, 1'"'" P"""". en <""di" lo

40
La ob,ervaciún se concibe necesariamente guiada por la teoría y la expe-
rimentación tiene sólo una aplicaciún incidental en el estudio dc la socie-
dad a. El método princIpal de la sociología es, para Comle, el de la com-
paración. En este sentido. conviene señalar que el positivismo comtiano
no es idenlificable con el reduccionismo naturalista ni con un moni,mo
metodológico.
    La relación de la obra de Comtc con la po,lerior p,icología ,ocial no
se fundamenta en lo expuesto en el .Curso de filosofía posiuva" , en el
que excluye explícilamenle a una "psícología ilu~or¡a" del ámbito de las
ciencias. por consIderarla -debIdo al u,o de la inlro,peceiún- como una
fonna de teología. l.a vinculación con la posterior psicología social ha ,i-
do basada en ;u obra Si.,¡en¡a de pof(I/Ca positiva (185 1-1 íl54 l, en el que
postula una ciencia final -que promete de,arrollarla en una obra poste-
rior- a la que denominó moral positiva, y que debía ,inteti¿ar los puntos
de I'i,¡a fi,¡olúgico y sociológico. Esta ciencia -que no llegó a desarro-
llar- entre la sociología y la fi.iologia podría ser, según algunos, la psico·
logía social. Así lo estimó, por ejemplo, G.W.AlIport (1954) en un artícu-
lo que ha lenido una gran influencia y en el que consideraba a Cnmle
como ¡undador de la psicología social.


Laconslrucción de un mito deorigen: el artículo de G. W. AlIpor!

     El artLculo de Gnrdon W. Allport titulado ,·The ¡¡i,torical Background o[ Mo·
dern Soctal Psychology,. ha con,tituiJo. de,Jo 'u rrim~ra ~Jlci"'n. en el Ha"dbook
de l Q54. un referente pcrmancn!~ en la, ohra' y m"n¡",k; de psicología social. Su
ve"ión d~ la h,,!oria de la p,icologí" ,0c,"1 es repelida una y oUa vez. hab,éndo,c
oom'crtldo en ma de esas evidencias rutinarias que pocos ,e mole,tan cn compro-
bar. La ausencia de nítica hace ljue elO 1" ,egunJ" cdiCl"'n del Handhook. edotado
po" Lindzey junto con Aron"m. ~n I w,~. ,c puhhyuc el m"mo artículo. con muy
poca, m"dificacionc,. En el Handhook do 1985 "uelve a ,er publicado por lo, eJi-
!"re,. con "algun", ligero; recortes» que incluyen la retirada de la referencia a Com_
te cnmo fundado] de la psicología ,ocial ~ la retirada de ,.moJern"" del t;tulo. A pe-
sar del carácter doxográfico del "rtículo de (;. Allpml c",!en, ,m embargo. algunos
trabajos que hall 'crvido para poner d. manlf,e;¡o no ,610 el error en que Allport
parece incurm en 'u intorpretocion de ciertos datos históricos, sino el carácter "le,,·
I(,glca y metodológ,camente sesgado de sus propue,tas.
     Así. por ejemplo. llaine. l- Vaughan (1979) muc,!ran cÓmo el .'penmento de

q'" cm'c " no de conel"" de ello lo que """ta. "g"" <1 ti,,~m, g,n,,"1 ti, l. ,","n.h,hd.d d,' t.,
le)" "a'uralelo (O" ,, Ca",. 197.1. p 6,4)
   , l." <xpenm,n'.,,{m"o el CltUO'O de loo rroccsos SOClale, <ólo la " ' , Com" po,;hl, en ,]
"'" J,' 1", o,,,do, patol~~LCO' de la <ooL<dad que ""," e<1ud"hl<l 'o",,, ">l •• ",pecie d, "P",,·
memo c>¡.onoaoeo


                                                                                              41
Triplel!, Oltado por Allpor!, además de eslar mal fechado, nO tu"" el ';grllllCado que
este au!or le dlO. y que despué' mimétieamente ,~le ha '.gu;do dando Pma G. W,
AlIpon el c'lUd;o de Triplen fue la primera re'puesla propiamente "'pelimen!'JI a
Un problema p,jco;odal, que de'pués se definlTía como .facili'adón ",,;al,,}' <obre
el que trabajaría. entrc 0lros. Su hel'mano l'Ioyd Allpnrt, Para G, W AUporl, lo, p"'.
blema, PSko",olale. a los quc sus contemporáneo., ,e dedican. paredan e,tar ya de-
finidos de,J. un princ,pio. I.a pSLcologia .",dal nace. 'egun eso, con Un", Imere'es y
prcocupaciones, ""n un ohjelo l' con un mélOdo, que no se han modificado h,,,ica-
mente a lo largo de la hi,tor",a. Lo que 'e modlficarí.n serian las rc'p"esta'. <"puc,.
lamenlc c-ada vcz má, a,',maJ"" a Jic-hos proble<na" Esta emica ,:; companida por
HJiIle, y V,ughan (1~79) quiene., conS!dcrJn, Lgu"lmente, que 01 exporimento de
Triplen ha ,ido i"'erprel"dn por Allporl de "",do ,ndJecuad". haciénd(le cumplor
ld lunció,) de iniCIador en la psicnlogíti 'ocial del método expenmclllal. E,) re"l,ddd,
,cgún e,lO' aUlore; ponen de manir,c,jo, el objNo del e'[udlo de Triplell no tení~
mucho 'Ile ,,", con lo 4ue de'pues,~ llamar;" ,faeJlitación ;oci~j,,> ,ino mn la., idea,
de la época ",hfC la dln'mogene,i<, según las cuales la, 1M", faeHil"rí,," la aCC'lón
(en .'le ca"', el n:ndimiento allétlco d~ los cLdi<ta,). ,,<i COmo en la conViccl(m de
la funciún d;námic'a del "instinto comp.m;V(Jo que .,e aCI;YO"" al contemplar" olm
persona re,li,ando ld misma ucdón. La iJe' defer-.:llda ror Tlalne, y V''''gh'n e;
que "d e,perimento d. T riplett n" 'e CüI""lel'ó p,icosocinlógi~o cuando <. reali7ó_
(1" -'26), Sin embargo, una "ez que AlIpon lo recuper. coma mito de o"gen. c, aeri-
l!e-, 'i CO¡lvenc,on'"lmenlC Jeproducido como tal. [.¡l "na r~,·i,j(n de manual", ~ue
J¡" aU[orO' hd'Tn en el aJlo I ~76 ol"e"",, 'l(le la pract,ca IOlahd"J de dio; ¡,cp"'-
d"cen In "c""in de AIl pOr! ,obl'e el "'pcrimenlo de T npl.'l, dlgunos con llgera, "J-
 I'i'nle; c¡)rn" el que Tripldl era "un ddi,l" "mu,i,,;td". ¡ a (ullcLnll ~uc. ,," cmh,ugu.
cumple e>la ,eprod(lcciún .s, segun lo' a"'Ore'.'. un i¡l[er.,"do "nwllcnl ""e(Jln d~ un
punlO (k ""ta ind(lcti", de 1, el.nÓd ~"e h',ioe qu~ d progrc;o d~ la p,icología ",-
 e,"1 p"r07Ca a"umuldll ,>, (up ('1/., p. 330 l. m,Nralldo que c""te un ;emido de Conll-
 nuidad h;s[,'",ca "que Ilevc al lector a la cOnviccIón d~ 'I"e Id pSlColoel¡ so,-ial h"
 prowesado <le forma con'''tenle de,de .'u coneepdón" (nI' ell, p, 3.10).
      El analL'" del anículo de U. ,Ilp"r/ que hoce ""mel,on (1974) e; ;gu"lmenk de
 inleré, par, comprellJe' el proceso de cor",,,,ccJ()n h"túriO de' J-.¡ psi, ,,1 ngia "'JO 1",1,
 Lo que Sarnel;on "ene a dcnlO>lrares quo I~ 'e"'ón ~u" ,"Ilporl dio Jo la ohra de
 Comte nO ,,',lo e, mexaCLa ;ino lcndencltsa, h inc,acla puc, le dlnh"ye" afirmd-
 ci"ne; y t:Oocepto; que no '" corresponden con la ohra comllana D" e'pccial üllc·
 ,," es el "njli.'" 4ue h"~" de la lde, ~u" Comle tenía de la moral pO"';"", a la que ,e
 aSlmila "on la pSlcologta ,oclal. Ld Idea ~ue Comle len1d de Idl mural. .,cgún Samel-
 son, e;tá inllmamenlo ,inculada " su proyecto de rc!orma -"'cLal. a" COmo a su,
 id~a, sol>rc la 'wm!rucc";n rehglosa' }' la 'sinlc;i, ,uhjetLv.'. lo que nn '" c",resp"n-
 Je con l¡, ve"i,',n PO'lcrior dc "LeneJa ,acial nalurah;ta ) oxp"nm<nt'<lL De hecho,
 C'omo Samel,on ;",Jica, Coml. no hi70 eH loda 'u "ida una ,ola ob,e,"'acion clcnllf,-
 ca. en el sen[ldo que actudlmente .," le sude dar a .,tJ,
      Según S·"mel.'on (1974) lo que AJlpor! reall7a, y pOMeriormenlc e, rep"'duciJ"
 por qui~ne, recurren a él como hlStllri"dor incuestionable Jo la di.",iplina, e< valid"r
 l' legilima! la, c,>ncepclOne, presenk; m",[r"ndo 4'e Un gran pcn,ador y., la, h,b,a
 descubieno hace cien a,l",. lo cual da una ;mpresióll de COIllmu;d,d )' ¡radiclón a

42
estra di,elplina Ion c,a larca de legilimación habría ignMauo a,p~C'lo, funuarncn_
   Je, de la obra de 4uicn ha ,ido recupcrad" como 'milO dc ungen '_
      En un trabajo ,"Cleme Robert (>1, Farr (1991) an"llla el SIgnificado que !lene
I8lUO el arlículo de Allport -con las ligeras mod,ficaciones que va sufriendo en su-
cesiva> cd,e(>ne,- ""mo 1", lIundlm()k, cdilado, por Lm,_ey (1~5"))' Lmdzel'},
Aronson (l %8, 1985), Farr pone de manihe,to c,',mo ;on reblO' hlStóricos fundJ-
mentados en una f,losofía de la cienci" positLv¡sta, Este posillvismo no con",t. sólo
..JI recurrir a Comte como fundador de la psicología sodal sino en suscribir su con-
cepcitin evolutiva)' progre,j,'a dd c()¡)()cimicnt" Lo creencia en una difcrenci" n;l,-
da y progre,iv" enlr. mel"fí"c")' Clenc,," lIe',,,;,, " ,n>na ob,e"ón con la ldentifica·
ción de lo, ongenes precisos de un campo pJrtlCUlar de estudlO" (p, 371), ya que la
filosofía posjth'ista de la ciencia engendra una l'Uptllra con el pasado. El punto de in-
ft",ión, quc e, el momenl" de l", fundad","" Allp"rt 1" "tua en ('"mle, ya que
conSlderJ" 1" p"c"logí" >ocLal com" un" ClflOCla sO('laL 1. md,ey (1954) Y L,ndzey y
Aronson ¡1%8, 1985) Sltúan, según Farr, el punt" de inflexion eu el H"ndbook de
Murchison de 1~ 35. bta caracterizadón. que queda consagrauci con el rda", histó-
rico de Jonc, en el Ilandbrmk d~ 1%5, ,upm,e Jj,tmguH entre un .Iargo pa,aJo" de
p,ic"log'" '''Clal preCl~nl;hea, cump~" y no cxporjmenl"l, de una "corla h"wr"" de
la psicologlO socJaI como cime/a rxperimenla¡ y americana,
     La obra de Marx. que es probablemente el pensador y crítico social
más influyente del siglo XIX. ha tenido una repercusión relativamente es-
casa en la p~icología ,0ciaL al meno, en la p,icología 80cial dominante.
la que ha ,ido reconocIda como tal en los principales tratado, ,obre la
discIplina, Slll embargo, las Ideas marXJanas tienen hoy en dia una pre-
~enÓil notahle en unil psicología .social meno, convencional, a travé, de
                                                 °
la ohra de autore, ru,O" como Vygotskl Bajlin, que hicieron una lectu-
ra no dogmática del marxIsmo. y cuya obra está teniendo una gran in-
fluencia desde que empezó a conocerse en occidente,
     El marxi,mo supone, jUnio con el dar"inismo y el freudismo, una ac-
litud de ,ospccha sobrc el carácter fundante de la razón humana, a la que
se había llegado a considerar como fundamento de toda la realidad, con-
siderando a dicha razón como un producto de l~ condidim humana.
     Una de la, ideas marxianas que, de modo más bien genéneo e indi-
recto, ha llllluido en la psicología social es la concepción dialéctica de la
acción y la concienÓil. loa di;liécticil marxiana ,e caracteriza por una rel~­
ción entre el ,ujeto y el ohjeto en lérminos de actividad concreta La pri-
mera tesIs sobrc Fcuerbach explicita esta concepción: .,La falla funda-
mental de todo el materialhmo precedente __ re,ide en que ,,,lo capta la
co,a. la realidad, lo ,en,ihle, hajo la forma del objero o de la contempla-
CIÓI~ nO como aClividad humana sensoria~ como prácrinr, nO de un modo
subjetivo» (Marx, 1970, p_ 665). La relación dialéctica ,upone 8uperar la
contraposición entre ,ujeto y ohjeto, propia de una concepción materia-
lista no dialéctica: "la teoría materialista del cambio de las cIrcunstancias
} de la educación olvIda que la8 circunstancia, las hacen cambiar los
hombre, y que el educador necesita. a su vez. ,er educado» (op. cit..
p. 666).
     E,ta idea, que después será desarrollada con éxito en la psicología
por Vygotski y Leontiev. entre otr<JS, supone la ~oncepción de la con·
ciencia y la naturaleza humana en general como un proceso, Este proee-
'0 de la conciencia se lleva a cabo en la~ condiciones concretas de exis-
tencia, en virtud de lo, modos y e,truclUras de producclón en lo, que el
8ujeto sc inserta: ,.EI "e"píritu" nace ya tarado con la maldielón de e,tar
~preñado" de materia, que aquí 8e mamliesta .. bajo la forma del lenguaje.
El lenguaje es tan viejo como la conciencia: el lenguaje es la conciencia
práctica, la conciencia real, que existe también para lo, otros hombre8 y
que, por tanto, comienza a existir también para mí mismo; y el lenguaje
nace, como la conciencia, dc la nece,idad, de los apremios del intelcam·
bio con los demás hombre,. /. .. ( La condencia, por tanto, es ya de ante-
mano un producto soc131, y lo 8eguirá siendo mientras existan sercs hu-
mano~» (Marx y Engel8. 1970, p. 31).
     El scr humano no ~e concibc como "na mera rc,ultante de su medio,
como un organi,mo quc se modifica con la expericncia tal como ", le
entiende. por ejemplo, desdc el punto de vista de la psicologia condueti,-
ta. El ser humano no .,ólo produee la herramienta, ,ino que ésta, según
decía Engels, también produce al ser humano. Es eS13 concepción del ca-
rácter dialéctlco y ,ocial de la subjetividad humana la que vincula crcati-
vamentc al marxismo COn una pSlcolo¡úa social soeiolúgic;, Tal como di-
ce Marx, en la ~exta teslS sohre FeueJbach, "L<1 esencia humana no es
algo ah,tracto c inmanente a cada individuo, Es, en realidad, el conjunto
de las rclacione8 SOCIales,,. (op, cit.. p. (67).
     Otro cientifico social cuya obra ha innuido en el de,arrollo dc la p,i-
cología 80cial c~ Emi/e Durkh"im. Como es hien sabIdo, Durkheim e.'
uno de los fundadores de la sociología cientítiea. Para alguno, autores,
incluso, es el primer autor que, de forma ,i,temática, de,arrolla una '0-
clología totalmente autónoma en 'u, prclensione8 científlca." fundamen-
tada cn una actitud naturalista hacia 108 fenómeno_, ,ocialcs y en una
con8ideración de la sociedad y los heehos ,ocialcs como realidades ex-
plicativamente autónomas,
     Desde el punto de vista de la f,mdamentaeión de la psicología social.
la obra de Durkheim can frecuenCIa ha 8ido marginada, en vmud de una
concepción superficial dc su antipsicologi~mo metodológico y tcónco.
En diversa8 ocasiones Durkhcim p",o de mamfie.,to su postura contraria
a la explicación del comportamiento social por medio de variable, psico-
lógica,. l,'! caso má, conocido e, su análisi, del suiCIdio. Para Ourkheim
no es po,ible comprender la práctica del suicidio como una ,'uestión pu-

44
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
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Psicología social: introducción
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Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
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Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
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Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
Psicología social: introducción
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Psicología social: introducción

  • 2. EDUARDO CRESPO SlJAREZ INTRODUCCION A LA PSICOLOGIA SOCIAL ;iJ7 EDITORIAL UNIVERSITAS, S. A.
  • 3. t: l'DlTOIU.J l.l"F¡¡'llAS.~ A, NÚúc¡~. BaJ!>"'.ll ~ _ ¡SllfJ6 M 1 )¡(ID lSUI' A+'99 1_n 2-3 Tkp,,'ltn legal' M. '27, 7')()_ 1')9' IÜl p,c,o en F crn;'Llo C/ ''n'¿dd. ~ 1 , ( m,Llma S"';'"L- I 9, 2~()()' loLlTld TInpIC'" eJl L>pa11o / 1'11111,,1 in Ipa!tI
  • 4. INDICE lNTRonUCClÓ," .................... . 11 CAPlTuLO 1. SOBRE LA IJé.¡","K·JÓN DE I.A P;!COLO(,JA "X"IAL .. .... 15 CAPITL'LO 2. LA cON,rRUCCIÓ~ H'STÓRICA D> 'A P"COLOOJA SO· C!AL ................................................................................. . 25 Algunas consideraciones previas ............ 25 Antecedentes histórico, de la p,icologia social: el pensamiento moderno y el origen de las ciencia, wcialcs . ............... 2H Planteamientos psicosociológicos en la naciente sociología .......... 38 Planteamientos psico"JCiológicos en la nacienle p;icologia 49 Lo~ inicios de la psicología social..................... ............ 53 La psicología social en la primera mitad de ,iglo ......... . ........... 65 La psicología social moderna. ............... .................. ............. 79 La crisis de la psicología >ocial .. ..................... ............... H7 La psicología Mlcial en la aClualidad . 96 Algunas reflexione' ,obre la hi,toria de la p,jcología social 103 CAPl¡ULO 3. LA '''TERAn"),, DESDE u. "l:~Tü DE VI'lA P;ICOSO· CIAL 107 La acción social como conducta ........ .. ................. IOH El concepto wcberiano de acci(¡n ............... ........... 111 La interacción simbólica: Gcorge H. Mead ......................... 114 El cOllcepto de actiVIdad en la psicología rusa ....... .... 116 La acción diseur,iva ............. ................ . ............ ............... 120 La acción comunicativa .................. .................. 125 Comentarios finales sobre el conccplo de interacción ;ocial 12H 9
  • 5. CAPíTULO 4_ EL CONOUMI",nO DESDE eL .',N ro DE VISTA'()('lAL. 131 El modelo intraperwnal del conocimiento ,.",, __ ................. 132 La M)ciologización de lo, modelos intmpersonales: old proceso al contenido ............... __ ".............. ___ ............... 136 Un enfoque interpersonal y social del conocimiento .............. 145 El conocimicnto desole el punto de ,i,ta pragmati,ta y del intcrac- cioni;mo ~imbólieo _................... "........... 145 CWI[l;[O 5. COK'IIJ~_RA( [OKESSODRlLl M~roDO 163 El conocimiento posible: explicaciones de la a~ción social 164 La e"plicación eau,a]; la posición empirista heredada " ............ .. 167 Las expli~aciones intencionales ....... .. IR4 Entre el objetivismo y el subjelivi8mo 1% e om~ntario final .. " _".. .......... .. ... ____ ............ .. ____ ........... . 200 R", ERE'ICIA, BJ HI IOGRAFIC-S 203 !O
  • 6. INTRODUCCION Esta obra pretende ser una introducción a la psicología social, no tanto porque en ella se pueda encontrar un compendio o resumen de lo que se ha hecho en e._te ámbito del saber, cuanto por surgir como refle, ° xión a partir de una pregunta introductoria primera. Esta pregunta ,e refiere al sentido que hoy en día tiene hacer p._icología 8ocial. La respue._la a esta pregunta puede obviarse y remitirse ,implemente a la existencia de una serie de prácticas investigadoras y docente, yadmí- tir que, pue8to que existen. dcben Ser racionale' y legítimas. Mi posición, sin embargo, e, otra. Considero que la psicología ,ocial e8 una práctica social que no es exterior a la realidad sobre la que se aplica. Por ello, e8 uu tipo de activIdad permanentemente necesitada de autorreflexión como parle de su propio conocimiento. En cierto modo el objeto de la psicología social es un ohjeto inventa- do o, de modo más exacto, es un objdo coo8lruido. En el primer capítu- lo, sobre la ddínición de la psicología sociaL pretendo poner de mani- fie.to, entre Olr,,-, COSa8. que la psicología social. cOmo actividad científica que pretende ser, no _e define por un temtorio sino por un punto de vi,ta y ese punto de Vl>la, tradicionalmente, ha sido caracteri.ú1- do como el de la interacción social. El resto de la obra se dirige, justamente, a plantear cómo la forma en que Se entienda la acción social va caracteri7ando puntos de vIsta dife- renles. con 1m cuale8 la realidad SOCIal que se e,tudia aparece con textu- ras distintas. En el capítulo ,egundo he intentado situar la psicología so- cial en el marco de preocupacione, ,,,ciale, y epi8témicas en el que se ha ido históricamente configurando. Esta configuración es doble: por una parte se ha Ido desarrollando un conjunto de saberes, tant" teúricos como prácticos. sobre la con~titución _ocial de la i>ubjetividad, lo que ha dado lugar a la progre8lva contiguración de varias psicologí¡¡s i>ociales, de las cuales, la caracterizada como un estudio de las leyes prelendidamente jj
  • 7. universales que rigen el comportamiento 8Ocial, ha sido predominante. Pero, a mi entender, han existido varias psicologías SOCIales y pueden existir otras diferentes. El problema no puede ser de tipo burocrático y gremial (estar o no adscrito a un área de conocimiento o a un colegio profesional) sino teórico. Mi opinión es que para re'pondcr a muchas de la.; prcguntas que nos ocupan (sobre la idcntidad, los valore~, la soctali- zación etc.) hay quc huscar las respuestas allí donde se produzcan y con frecuencia. hoy en día, encuentro más su.'tanllvidad y potencialidad ex- plicallva en estudio~ que, formalmente, no 'e generan y publican cn el área de la psicología social. En realidad, esto no tiene nada dc extraño. ya que considero quc la psicologia social es una ciencia social -ciena- mente COn ,us propias tradiciones y aportaciones- pero Ilunca ,eparable de lo:, otros saberes cientifico-sociale.l. El capitulo tercero lo he dedicado a una reflexión sobre el concepto articulador del punto dc vista psicosoclal, el de acción e ¡nteracción so- cial. No he pretendido hacer un trabajo exhaustivo sobre el mi,mo, en el que se pasase revista a todas las principales teorias de la acción (hay au- ,eneias tan notables como la de ParSOIlS), sino intentar apuntar la proble- mática del significado en la configuración de una serie de teorias. mnlo psicológicas como sociológica', en las que podría fundamentarse la PSI- cología social. Si la configuración semiótica de la acción es un elemento importante en el acercamiento p,icosocial de la acción, ~u lógico complemento es el estudio de la actividad cognoscitiva que permite tal configuración. No cn vano la mayor parte de las investigaciones en psicologia social son de ti, po cognitivo, bien cn .'u temática (percepción :,ocial, actitudes etc.) o en su enfoque. No podría ser de otra manera, ya que la constitución ,ocial de la subjetividad cristaliza. fundamentalmente, como significatividad. A ello he dedicado cl capítulo cuarto, ",bre e! conocimiento desde un pun- tn de vista psicosocia]. Exilte un capítulo implíCIto en toda la obra} que hace referencia al sujeto de la acción, al actor ,ocial. Según el conccpto que se tenga de la acción y de! conocimiento. se tendrá un modelo (teórico y político) de! sujeto. El concepto de sujeto es, tal como indico al hablar de la hi.,toria. un concepto moderno que no puede considerarse como un hecho incon_ trovertible. Nuestra.1 teorías p,icosociales se manejan con muy distinto, modelos de sujeto. Existe una teoría con un sujeto inexistente (el COIl- duclismo, por ejemplo) y una tcoría con un sUJcto univen¡al (las teorías sobre procesos cognitivos regidos por leyes universales y ahistóricas) pero existen, igualmente, teorías interaccionistas, donde el sujeto :,e en- tiende como identidad comunicacionalmente construida y teoría., no identitaria." donde el sujeto se entiende dialógicamente situado/con,- 12
  • 8. truido. A todas ellas ._e ha hecho referencia a lo largo de la ohra, pero tal vez., en el futuro. convendría explicitarlas de modo más preciso, con un apartado dedicado a este tema. Conforme el punto de vi8ta que 8e adupte, ,e mantienen, cun8eCUen- temente, diferente, pretensione de conocimiento. A una reflexión ,obre estas pretensiones he dedicado el último capítulo. A mi entender. el pro- blema de la psicología social no es un problema metódico-técnico, no se trata de ,aber ,i el método experimental e._ hueno o malo, ha_amento de la cientificidad o mstrumento de la banalidad. La cuestión estriba, más bien, en qué se pretende saber y, posteriormente, cómo es posible ese sa- ber. A lo largo de la ubra he pretendido poner de manifie"to la8 di;lÍnta, concepcione._ 'lue de la tarea psicosociológica se tienen entre lo, científi- cos. En mi opmión la psicología social es una ciencia socIal y, como tal. vinculada -y partícipe- a la definición colectiva de su propio objeto de preocupaciún} e._tudio. En ello estriba Su interés y también sus limite_o 13
  • 9. Capítulo 1 SOBRE LA DEFINICION DE LA PSICOLOGIA SOCIAL Al intentar definir una disciplina, eOfiJO la p,icologia ~oeJal, la pnme- ra cuestión que se plantea es la legitimidad misma de la tragmentaciún del saber en a~ignaturas y disciplina" La posición que aqui se mantiene es que la distinción entre di,ciplinas cs una eue8ti')fi permanentemente abierta, es decir, no resoluhle de una vez por toda" y menos de un modo previo, por medio del recurso a algún tipo ue criterio indiscutible, La de- finición de una ciencia e:.tá vinculada al continuo proceso de autorrctlc· xión erÍlica que el conocimiento elCntifico wpone. Fl considerar la ddifilción de la p,icología social como una cue,tión ahierta supone que esta definición no la cntendemo, en términos gcopo- líticos sino epistemolúgi~o~. La ddinición de un determinado campo del saber e8 entendiua en términos geopoliticos cuando sc plantea como in- dependenCIa terntoria!. Esta es la opinión de quienes piensan que a cada ciencia le corresponue como objeto de estudio una parcela o terntorio de la realidad, Se considcra, así, que la realidad que sc estudia no e, pro- blemática en su conslltución como tal realidad y, por tanto. se la supone parcelab1c en términos territoriales o fenoménic08. El a~pcc!O político de esta fragmentación territonal se manifie,ta más como un problema pro- fe8ional que ciemífico, como un conflicto de poder para dirimir "ohre la inclusión/exclusión de mnocimicntos y pel>ona., dentro dc gremios y colegios profe,ionalc" A mi entendcr, sin embargo, una cienCIa no se define y legitima por la existencia de una parcela de la reahdad que 8ea 'u objeto cxclusivo de estudio_ El objeto de una ciencia no el> tanto una cosa o parcela de la rea- lidau sino un llPo de relación, En el ca~o dc la psicologia social ~u ohjeto lo constituye u~ modo de relación, la interaccióo social. quc es un tipo de vinculo con el que caracterizamos a los ,ere, humanos. Este tipo de 15
  • 10. relación no con'tituye un objeto de estudio que sea excluycnte o exclusi- vo respccto a otras ciencias sociales. La psicología social, tal como la cn- tendemos. no es tanto quc sea intenlísciplinar, fruto de la conjunción dc varias dí~ciplina" SlJlO Ijue cs más bien transdisciplinar, es decir. ajena a la delimitación de disciplinas. La caracterizaciún o definición de la psicología social se cntiendc. por tanto, como fruto de un trabajo teórico y epistemológico Ijue. como tal. siempre está abierto. Cuando una actividad científica se define y jus- tifica por una reflcxiún sobre sus fundamentos cllo implica quc se consi- dere la existcncia de diferente.~ formas posible:. dc concebir dicha activi_ dad científica. No eXIsten, pues. a nuestro entendcr. una sino varia, psicologías sociales posibles, según los presupucstos con los que se tra- baje. Según el punto de vista quc aljuí se mantiene los limites cntre asigna- turas son fluidos, cuando no, a vcces, arbitrarios. Admitir e:.ta fluidez ge· nera. en cierto modo, la inseguridad propta de qUlcn no ticne una parcela o rincón en que moverse con absoluto dominio, pero por otra parte, su- pone una auténtica liberaciún, la liberación dc quien no tiene inconve· niente en ir a bu~car la información y l'ds idea8 allí donde se generen, co- rre~ponda o no COn la delimitación disciplinaria y académica en la que se encuentra au,;crito. El conocimiento se bace entonces una aventura hbe- radora de las prácticas reprcsivolS que impone la disciplina. Definir es. en cierto modo, justificar. La reflexión sobre los funda- mcntos dc una cicncia -cn este caso, dc la psicología social- constituye, en cierto modo, un acto retórico, cn el scntido más auténtico y positivo de la retórica, como proceso dc argumentación justificativa. La legitimaCIón es un proceso retórico, de justificación pública de una determinada actividad. Tiene que ver con la autoridad -la autoridad con que se dice algo-, con la dominación <l posibilidad de haccr Ijue algo sea aceptado, y en última instanCIa Con la racionalidad de tal hacer y decir. La legitimidad de un determinado hacer científico y académtco. como es el caso que aquí se trata. tiene su raí7 en una concreta concep- ción de la vida pública y de la organización social. dentro de la cual el hacer científico se desarrolla y cobra sentido. La legitimidad del hacer p8icosociológico está directamente vinculada con la legitlmidad de la au- toridad y el dominio en la .<;ociedad moderna. El pensamiento moderno -y creo que la psicología social surge como pllrte del proyecto de la modemidad- se caracteriza básicamente por un intento de fundamentación racional de la vida. y por un intento de compren~ión científica del mundo. La bistoria de la, ciencia, 80clales -y cntre ellas la psicología social- va pareja al devenir de la confianza en la razón. 16
  • 11. El trabajo de legitimación ~ocial. cientifica y académica que esta obra supone se remite a la racipnalidad de la tarea propuesta. Hacer psicolo- gía social-o si se quiere, psicología social tal como aquí se entiende- es legítimo porque es racional. La acepción más habitual de nlcionalidad es la que la identifica con la instrumentalidad. Un ,aher es racional porque es efica7, permite con- seguir algo deseado o resolver algún tipo de dificultad. Sin embargo. el concepto de racionalidad al que aquí se hace referencia es más amplio. Al hablar de racionalidad nos podemos refenr a dos problemas o cuestiones diferentes. El primer problema es el de la lcgitimación de la accióu (o del decir). Toda acción es susceptible hipotéticamente de ser puesta en cuestión y requerida su legitimidad. En tanto en cuanto se pue- dan dar razone, aceptable~, se puede hablar de nlciouaJidad. La legitima- ción se produce, al menos a veces, cn un proceso de comunicación. Las razones son construidas como argumentos. Y un argumento solo es váli- do si es aceptable. La razón se remite aquí a los criterio., de aceptabilidad de argumentos en un contexto determinado. El segundo nivel de problematicidad de la racionalidad se refiere a la universalidad de la aceptabilidad hipotética de una acción. Entendido esto de una forma radical lleva. como Habennas (1990) ha puesto de marüficsto, a una postura metafi,ica que exige la tra8ceooenlalidad del su- jeto (condiciones universales del conocimiento) y al historici,mo (racio- nalidad en el devenir trascendental de la humanidad). Esta concepción universalizante implica una idea de verdad y dc progreso que por su 1n1S- cendentalidad nO son refutables en la práctica social y que. de8graciada- mente sólo son evaluable, por sus c(>osecuencias a largo plazo. Las tira- nías fundadas en una utopia racionalista y la;, catástrofes ecológicas como consecuencia de una idea autolegitimada del progre~o técnico ">O algunos de lo~ más c1aro~ exponentes del fracaso de un concepto totali- zante y metafísico de la racionalidad. En el plano del hacer clentifico y de su legitimación, en las ciencias hnmanas y sociales. la noción radical de la universalidad del conocimien- to cientifico se ha mamlestado como una Identificación de la lógica y la epis!emología. Desde hacc años, sin emhargo, oh'ervamos cómo se pro- duce un proceso de distanciamiento irónico respecto a la idea de una po- sible razón ab,olu!a y respecto a lo~ sistemas -político., o clcntíficos- que en ella se fundameman. E.'ta razón absoluta y universalizante es la que fundamema la idea de que s"lo existe un tipo posiblc de nlcionali- dad y actividad científica. La alternativa a csta concepción aUlOritaria de la racionalidad no ha de llevar, sin emhargo, a la adopción de una posi- ción relativista_ La legitimaCIón científica parecc exigir un concep!o plu- ralista y no relativista de la racionalidad. Dejaremos para otro momento 17
  • 12. un desarrollo más detenido de esta, cuestiones. Por ahora, quiero sim- plemente poner de mamliesto el carácter polémico y abierto del funda- mento racional de la pretenSIón de legitimación cientitiea de la psicolo- gía ~ocial, dentro de la cual toma scntido esta obra. El objeto de edudio como punto de vista y no como territorio El objeto de estudio de la p,icología social no es un objeto en el sen- tido habitual de este ténnino. como llna cosa, una parcela de la realidad, acotada de modo más o menos preCISO, COn fronteras que supue,tamente la separan de otras facetas de la realidad a cuyo estudio se dedicarian otra, diseiplina8. Es muy discutible que haya algún tipo de ciencias cuya delimitación se haga de este modo, con una espccie de criteno geopolíti- co. Este es un criterio académico, para separar campo' de intluenci¡¡, pero no es un criterio científico. El objeto dc una ciencia no e.' una cosa, sino on tipo de relación (Bate,on. 1979). Por ello, la retlex¡ón ,obre el objeto de la psicología socIal má~ que una tarea de cicrre y acotamiento, de delimitación de tronteras con otras ciencIas ",ciales, e, una tarea de apertura intelectual. ya que la reflcxión oojetual no es taxonómica, sino epIstemológica, no está orientada a elasificar sino a indagar sobre la constitución teórica de un punto ue vista sobre la realidad. Si todo saher científico está afectado por la retlexión epistemolúgica, es decir, por la reflexión ~obrc las posibilidad e.' de conocimiento. en el caso de las cien- cias social e.' y, en concreto, dc la psicología social. esto es espeCialmente importante, dado que la definición objetual está intrínsecamente vincula- da al tipo de saber que se po.tula y a la valide7 que se le confiere. Es cierto quc el objeto de la p,icología >ocial es un objeto construido. Todo objcto cientílico lo es, pero en el caso de la, ciencias sociales, y en particular de la psicología ,ocial. lo e" en un doble sentido; primero, como construcción teórico-conceptual de la realidad (e, el nivel de con- ceptos como "materIa", «mentc», "c()ncieneia", «sociedad" etc.), dcspué, como construcción de relaciones entre conceptos del nivel anterior. En este sentido tiene razón Pctcr Winch (195R) cuando señala quc "muchas de las cuestiones tcórica, más importantes que han surgido en estos estu- dio, [ciencias sociales] perteneccn má, a ta lilosofía quc a la ciencia }, por ello, han de ser resueltos mediante un análisi~ conceptual a priori más que por la investigación cmpírica. Por ejemplo, la cue,tión de qué constituye la conducta social es una demanda para la eluciuación del concepto de conducta social. Al tratar con cuestione., de cste tipo no debcría "esperarse a ver" lo que la investigación empírica nos muc~tra: es una cuestión ue trazar la8 implicaciones de h" conccptos que usamos" 18
  • 13. (pp. 17-18). Esta opinión es muy similar a la quc ya había manifestado Ortega y Oasset (1940), quien decía que "la p,icología, como toda ~ien­ cia particular, posee sólo jurisdicción subalterna. La verdad de sus con- ceptos es relativa al punto dc vista particular que la constituye, y vale en el horizontc que ese punto de vista crea y acota" (p. 20). Entre los presupue~t", metateóricos, históricamente cstableeido~, que posibilitan la constitución del objeto dc la psicología social, y que toman, con frecuencia, el carácter de evidencias se encuentra, en pri- mer lugar, la convicción de que es pOSIble un conocimiento eientifico del ser humano, más agudo y efica7 que el conocimiento de sentido co- mún. Este es un pre~upuesto fIrmemente asentado, pero problemático en su concreción, ya que no hay acnerdo ,obre lo quc sean ra'gos defi- nitorio, de un conocimiento científlco en el campo de las cicncia, so- ciales. Un scgundo pre,upuesto es que existen niveles analítico, relativa- mente autónomos y que son fructiferos para la cumprenslón del compur- tamiento humanu; en concrelo, el nivel del indlviduo (u psique) y el de la sociedad (y jo cullllra). Se trata de objeto> constnndos analíticanlente y no de realidades materialmenle delimitadas. La confuslón es grande en este pllntu, ya que sc sobreponen a conccpto, de "entido común, e'pe- cíalmente en el ~a;u del individllO, ,urgidos dc la expli~ación cotidiana y ancestral de los proce,o" de la vida. El individuo qnc estudia la p,icolo- gía es una abstracción al igual que lo es la sociedad que estudia la socio- logía y la cullura de los antropólogos. Estos conceptos son problemáticos en su propia constitución teónca, como puede obscrvarse a propó:;ito de los conceptos dc concienda o mcnte. Como dice MOSCOVICi (1985) «Todo re,ultaria muy scncillo si pudiésemos decir ,in dudar: existe el in- dividuo y cxiste la 'odedad. Evidentemente esto sc no, repite innumera- ble" veces y uno parece mmprender e incluso ver lo que SIgnifican e~ta~ palabra,,, (p. 17). El tercer presupuesto sobre el que "e fundamenta la psicología so- cial e" que la interacci"n social cs un procew articulador entre 1",; nive_ les psicológico y sociológico. Por medio de la interacción social se ge- neran y modifican realidades, tanto a nivel pcrsonal como societa!. Este presupuesto no e~ ,iempre mantenido por quienes sostienen el ante- rior. De"de un punto de vi.,ta reduccionista, bien psicológico O ,ocioló- gico, la interacción soclal es o irrelevante o slmplemente una coocu- rrencia o concatenación de actividades, La posición mM extrema la repre'entan aquellos alllore, para qUlcncs la psicología social no es una ciencla autónoma. 19
  • 14. Definiciones de la psicología social Par" algunos, la psicología social es una subdisciplina de la psicolo- gía general y experimental, cuya entidad viene dada por un tipo especial de situaciones estimulares, aquellas en que están presentes otros seres humanos. Probablemente la propuesta más clara en este sentido sea la de Floyd Allport quien, en 'u manual de 1924. que posteriormente ha ,ido punto de referencia obligado para muchos, decía que "la psicología en todas sus ramas es una ciencia del indlViduo. (p. 4). En la misma linea va la definición COn que Jone:. y Gerard (1967) inician su manual:.La psi· cología social es una subdisciplina de la psicoklgía que implica especial- mente el estudio científico de la conducta de lo, individuos C(lmo fun- ción de estímulos sociales. (p. 1). Gordon Allport (1961) da en el llandbook una definición no muy diferente; él ve la psicología social "como un intento por comprender cómo el pensamiento, los sentimien- to, o la conducta de los individuos están influidos por la pre,encia ac- tual, imaginada o implícita de los demás» (p. 3). A esta definición se ad- hieren. posteriormcnte. diversos edilores de manuales. como por ejemplo, Kaufmann (1917), Rodrigues (1976) o Lamberth (1982). Aun- que con una concepción más compleja de lo que es la interacción social, no muy diferente es, sin embargo, la definición que dan Sherif y Sherit (1969) de la disciplina: "La psicología social es el estudio científico de la experiencia y conducta del individuo en relación con las silUaciones de estímulos sociales" (p. R). Proshansky y Seidenberg (I'!73). después de revisar las definiciones más conocidas de la di,ciplina. concluyen que .en casi todas las definiciones. o incluso en todas, se insiste ,ohre todo, primero, en el individuo tal como se comporta (incluyendo también lo que experimenta) y, en segundo lugar, en el contexto en que se produce e,e comportamiento, es decir. el marco sociat otros grupo, () individuos ... su nivel de análisis [de la p,icología social] ha de tener carácter psi",,¡';gi- ro (p. 20 subr. orig.). J .as anteriores definicioncs caracterizan una cierta psicologia :.ocial, dominante durante años y hoy en día también muy influyente. desarrolla- da especialmente en los E<;tados Unidos. Sin embargo, aunque este tipo de concepcIón ha sido. como digo, dominante, no conviene tampoco ol- vidar que en la propia psicología social americana hay. de.,de ,iempre. una pluralidad teúrica y epi8temológica muy notable. Así es, por ejem- plo.la concepción de Solomon Asch (1964), quien considera que "los individuos son en gran parte el locus de los hecho, social e,. el e:.tudio psicológico de los hechos :.ociales es el estudio de los individuos en so- ciedad" (p. 12). Para Samp,on (19M), y de modo muy similar a lo que posteriormente dirá Doise, el campo de la psicología social deberia ser el 20
  • 15. de la interllC(:i ón entre el nivcll. que es el de la estructur¡¡ y proccsos in - div iduales, y el nive l JI, que e~ el de los pnlcesos y estru ctula ~ociales; enlre su~ fines c~ tá el estu dio de l(l~ nuevos feoom cllOS. surgid,);S como ded a Newcomb dcl encuent ro e ntre _el pro to plasma y la $ocicd:wi •. Des- de un punlu de vi~UI intem<,;d on iM ~"hihutllni ( 1911) cu n~idcra que b a, psicología social !;f! ocupa de . Ias regubrid OOe~ de la cooo ucta humana que surgen d~l hec h" de quc los hombres participan de gru pos $.OC ial es. (p. 30) Esta conducta la explica "en funciún de las propiedades de ein<';(1 unidade!; fu ncio:l nales: el acto, el $ignifieado, el rol , la persona y el gru po. tp. 35). Parecida po.<.ióón mantiene Kimball Youn~ (1974) La p.~icología SQcial "'''To pea ha sido, por lo general, mas an.:alitia y el i!-ente e n su~ plant eamienh l:! d efinieionale~ ll ue la norteamericana. Tal ve~ le vaya en ell n, co mo he sei'i:tlado en algún ,)tr,} moment o .• u propia legitimaci"n. La obra editada po r Ismel y Taj re l en 1972. por ejemplo, y que es en ciert) mod o un manifiesto programH tico de e: ta psicología so- cial, ",s un bucn ejemplo dc ete lipo d e prcocupaóo nc:s '! de la cal idad de los análisis, En esa uh..-.. Moscovici, en línea ron lo que y~ habia seña- . lad o anterionnent e {Mo '>C< >vici, 1%11, 1970) Y de mod o , im ila r a lo qUt ~igu", manteniendu (Moscov ici. 1985), define la visión psicosucial como una relación ternaria, que p r<:t~ nde 'uperar la tlicotomía suj ela-objeto , ind i'iduoj"...,:iedad. COO1iidera este auwr "Iue el ohjeto <.le la psicolo¡,:Íl' .<;Ocial .C ("cntran!. en 105 fcnómenos global~~ 1jUt: result an de la interde- pende ncia de ';IriOl; sujelos cn ~u ret.Jción con un "010<00 común, f!Sico o soc ial. La re lació n cgo·o l>je¡O est á medi~d l} po r otro sujeto y ello. no de ["rma estática. cumo se eSludiaba en los proce' o~ de facilitación social. si no dinámica. Lo _~oci¡¡l . se defin.:. pues, como la inte racción entre dos su}etm '! un objeto. Según Moscoviei (1972). d a ~ieol o¡,:ía social es una ciencia dc la ",nduCl a sólo ~i esto se entie nde e n el sc ntido <.le q ue su in - tcré.- "" un modo muy espedlico de d kha ronducta - el modo ~imbólico. (p. 62) y po r ¡anto, .el objeto ce ntral} exclusivo de la p ~icología ,'i()(;ial deber ía ,cr el estudio de lodo lo que pcrten ~ce a la ideologiu y a la COmu - nioudón, desd e el punto de vi sta 0,1" 5U estru ctura. 'u génesis y ~u función. ' (op. cit, p. 55, sub, . orig.). Dentro de la ~icO¡ORia soc;1I1 eu ropea, igual· mente. TajM conside ra que c:I obje to de etu<.liQ de la psicologia social. la irue"-dCCiólI social. hay q uc entende rlo en ct 6mhi w de la perte nencia ca- lcgorial. es d~ c ir, se de,arrol l ~ en un mund o que e. orden¡¡do p~re"'ptiva­ mente por medir" de la inclu _¡Qn de todo "bjew so cial. ya ,~ ~ a n persona, o e,,,...,,,, en una r~<.I de ,ategn ría~. Los ~i ~tc m a. d~ categorías p.:rceptivas están dirc:t:ta merllC vinculados ~ los ~i"'.:mas de rclaciú n intragrupal e in- l",rgrupal en Ic>~ que e~lamo~ implicados. I ~, identid ad Jk'rsonal. e n t3nt" ",n cuanto) , uf'One un id ~n li ficarn os ro n algunos gru po!> y d ifert: n, ~i a rnos d~ otros, e,lá íntimament e ligada a la categorizaci ón y. por tanto.
  • 16. a bs relaciones grupales. La psicología soci¡lI con,tituye ,~gúll Tajfel (1972) un nivel de anicubción entre el análi,i, del cOlltlicto a nivel so· cial e individu al: "el objeto de la psicología social se puede de8cribir como la interacción entrc cambio (social) y elección (individual)_ (p. 116). En una línea de pen$amierno muy ccrcana a las anteriores. Willem Do;,e (1976) considera que lo psicosociológico constituy~ un nivd de articulación entre la psicología y hl 80cinlogi~. que son niveles autóno- mos de explicilción. El enfoque psicológico rcsu lla insuficien1~ par" en - lender lo que denomina el tnlcrgrupo: «Nuestra tesis es. en declo. que un estudio propiamcme psicológico d~l ínlergrupn e, imposible. Al nivel dc lo psicológico S~ puede a lo más describir dIspositivos. forjados ya elley; mi,mos en la interacc ión social. que permi ten a l ind ivid lHJ ins~rtar:se e" "ueVM interaceioncs_ (p. 35). En el terreno 8üciolúgico el concepto ("en· tml en la compren,ión de las rdacione, íntc rgrupos es el dc ideologia. L~ arti cula~ión p,ieosocial se fundamcnta cn el análisís de la inttrac~ión ,0- eial. ya que ,lo colectivo evoluciona a travé~ de la interacción social c. igualmente. 1 dt8arrollos del individuo son un resultado de csta inlt- 08 racción" (p. 92). Esta articulación no se traduce en ' leyes p,ico,ociológí- ~a~; «que sugiercn dcmasiado fáci lmente la e~Í>lencia de regularidades obscrvables a nivel del cumporlamient(N (p. 91 ). La idea de Doise cs que el objeto de tstud io d~ la psicologí3 social no son esas rcgula ri d"de~ del comportamiemo sino "los procesos elementales y cst ilble~ que intervie· nen en esos comportamitnto~" (ihid.). Y e 'p~cifica, . No es en nomb re de una n"tur;'¡eza humana universal en el que reclamamos una cierta gtne - ralidad para el proyeclo psicosociológico. La univtr8a lidad de la natura- leza hllmana es, de modo dtma8iado evideme, un argumento ideológico utilizado para deknder citrlos valores que eSlán. ellos mismos. muy con - dicionados por una cierta forma de relaciones sociales '. L3 definición de la psicología soci,,1 por la "rticulación de 0 psicoló- gico y lo social es una afirmación rnantel,;da por muy d iversos autores y qUt rt8ponde a 1M inqlietudes quc dan ol"igen a eSla ciencia. E~t" pers- ptcti,·a articu ladora no cs. sin emb~rgo. diferenciad"ra de modo exclu· yente de la psicologí" 8ocial: e~. en realidad, una earacteríslica de todas las cienci", 8oc i al ~s. Tal como señala Thompson (198 4) .• eI probkma d~ la relación emre individuo y sociedad. entre la acción y la estructura w - cial, yaec cn el corazón de la teoria ~ocial y d" la filosofía dc la ciencia 1 I)(,¡", ( 19701 h"" ,uY' la ~",i ocio" de Althu"',, cn" o do""i, , .d,,"'OS". ll .. ,á,><lo>e '" ""o .oW . ,,; ,QmO en P;"l!". 1'1""0' . 1 w¡,¡~ad .·ie "oifi" corno un ,,,t>,,jo <k ,,,",fu,,",,,,;,", . de v«dooc> poro;, '" en ,·"""d.,, m" ge,,,,,,k.,._ (p .. I ~ Jon(e la, ,"«dad« parei, I". i<lcoÓj;;· ,"'o'0"' ""J'O' reduccioni" .... :.h om;,ión O el '<""'00" ;, ..., "' ''''' ;' ")' un moo""",>o ¡mpo'. "nO< , ,,,,.é> dd " ,.11" ;,l<,,'óg¡"'" ¡"nU)' '01", lo okn"tiro. (r. 53~ 22
  • 17. social. (p. 1.18). 1-1 objeto de la psiL"t)I"gm ",dal mI " ... P"T tantll. un oh- jeto damment., delimitado. El fnfa.~is CXCCSIO en la delimitación objc- tual sólo obedece a requisitos formal es de ternlori:llidad academica. En mi o pil11011 e~ perfCl:tamente ;leepmble. el1 pTll1l:lpio. I¡, ddimciun del uhjelU de la p,jc"lllgUl -"lCial que se Imce en la corrie nte europea. y que. en In ,·c rsioll dc Pá ... ~ y otros (19S12) s... eOlleibc. por eJcmplo. cOmO ~Ia articulación entre lo social y 10 individual a panir (le 1 procews de in - 0' teracdón y de rcprc"",nlación imm e i!llergrupo" (1'.119). El prohlema c.llribil. en r... al idad. en cómo se conciba cs~ ~1'1 I Cll¡lci6n cmfC dos ámbi- tos conccptun lmcntc construidos (in dividLlo y ,odetlad) y en el con cepto de intcracci6n que la fundame llla. 23
  • 18. Capítulo 2 LA CONSTRUCCION HISTORICA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS No existe una historia de la p,icología ,acial, como prohablemente no exista una historia de nada. Existen varias historias posIbles de la p8i- cología social, porque muy diversas son las [onnas de concebir una cien- cia. En realidad, tampoco creo que exista una psicología sociaL El énfasis en la unidad de la psicología social, la afinnación de una identidad cien- tífica estable y coherente. imphca la imposiciún de un modo determina- do de concebir la actividad científica. Esto no supone, ,in embargo. que considere que cualquier historia es igualmente aceptable. Todo relato hi,_ tórico debe ser susceptible de critica, es decir, debe estar abieno a la ju,- tilicación argumental. Lo que se rechaza. por tanto, son aquellas historias que Se preseman como las únicas historias posibles, aquellas narraciones que se proponen con el carácter absoluto de la evidencia y la verdad. En este capítulo se expone, pues, uno de los relatos posihles acerca de una institución científica plural que, convencionalmente, viene denominán- dnse psicología sociaL Este relato no pretende reflejar de modo exhaustivo toda la historia de la psicología social. Es un relato complementarla a otros ya existente, y, en concreto, a los tratados de historia de la sociología y psicología donde se da cuenta pormenorizada de la obra de los principales autores. Aquí se hará referencia parcial a alguno, autores (Marx. Durkheim, We- ber-.) y a una faceta de la obra de éstos, aquella que considero más vin- culada a la psicología sucial. Este relato es, Igualmente, complementario a los tratados y manuales de psiculogía social en los que se exponen los principale" estudios realizados sobre lo, diverws procesos psieosoóoló- gicos. Mi objetivo no es hacer una exposición resumida de todo lo que se 25
  • 19. ha hecho en la p.,icología socIal, sino má, bien exponer lo, momentos que, ~ mi entender, Son más importante~ en la fundamentacIón de su his- toria, Sobre el concepto de historia L~ concepción que se tiene de la hi,toria e'tá íntimamente vinculada ~ la po>¡ición epÍ>ternológica y al concepto de la ciencia que uno mantie- ne. Decía Max Scheler (1978/1926). a e,te respecto, que el homhre se coneihe a sí mismo de diferentes modo~, corre.'pondlendo a cada uno de ellos un tipo de idea sohre la hi.,toria. A propósito de una de las cinco concepciones de las que habla, denominada del "horno .Iapiens", dice que «esta doctrina ... ha tomado en toda Europa el carácter ma.' peligroso 'lue una idea puede tomar: el carnera de ""',dellcia" (p. 30). Creo que nO e, incorrecto pensar que la historia de la p.,icologia so· cíal como, tal vez, la del resto de las ciencIa, M,cialcs, 'e enfrenta Igual- mente a este carácter de evidenci~ respecto a su historia y a los supuestos sohre el Ser humano que la sustentan. Esa evidcnci" es peligrosa, dice Caro Baroja (1910) porque tiene el carácter religioso de la fe, lo que da lugar a "progre.listas de misa . olla». a Hexegetas de ideas mostrencas .Vno v contrastadas sobre la evolución y el progre", •. Una fe y evidencia similares son las que su,tentan unO dc los tipos de historia, la dox"gmfía, que Rorty (1110) anallza en relación COn la filo- sofía. Este tipo de historia 'e caracteriza por la idea de que lo que Se con- sidera como filosofía «es el nombre de una disciplina que. en todo, los tiempo, y en todos los lugares, se ha propuesto ahondar en las mismas y profunda., cuestiones» (p. 85). En la historia doxográf¡ca la decisión sobre lo que se considera pro· pío O no de una disciplina supone la construcción de una norma" CanOn. E,te canoo o doxa regula ¡os límites entre la orto-doxia y la hetcro-doxia. La razón principal de la exi'lenóa de e8te canon es que con él se dirimen no sólo cuestiones descriptivas .,ino. fundamentalmente, cuestiones "ho- noríficas», es decir. reconocimiento y poder. El poder de la8 narraciones históricas de tipo doxográfico viene dado ¡:.,r el carácter de prestigio y de con,agración normativa que tiene el canon. En una línea de pen'amicnto ~imilar a la de Rorty se maniüe'ta Ma· clntyre (1990), para quien 108 relatos históricos que ,e construyen ,obre una idea de continuidad tienen Un carácter constructivo y lcgitimatorio. colaborando ocasionalmente "en la consolidación de lo' prejuicios del pre.'entc. aislándolos de lo, elementos del pasado que má, podrían per- turbarnOS" (p. 52). Para este autor, el sentimiento de continuidad que nos 26
  • 20. proporcionan muchas hIstorias es ilusorin y ,.depende del uso erróneo, aunque _,in duda ineon._ciente, de un conjunto de anificios destinados a ocultar la diferencia, a llenar la discontinuidad y a diSImular la ininteligi- bilidad" (op_ cit.. p. 51). Si el concepto doxográflco de la historia no resulta accptable, tampo- co parece serlo 'u contrario, una concepción meramente relativista de la historia. según la cual las teorías v las formas de vida no sólo son distin· las, sino que son totalmente incomparables_ Según una concepción de elle upo carcce de sentido el recurso a los clásicos y al pasado, dado que su tiempo y el nuestro resultan tan dispares que Se harían inconmensura· bIes. Conforme a esta concepción relativista, la historia se termlOa con· virtiendo en un puro agregado de narraciones. La reflexión histórica sobre las ciencias sociales y, por tanto, 80brc la psicología social, dehe concebirse, a mi cntendcr, como Un proceso quc evite tanto la doxografía como el relativismo, la noción monolítlca v li_ neal de la historia de la ciencia social. asi como la concepción puramcnte anecdótica de la misma. En cualquier caso, y como decía Descarte._ en el Discurso dd método, "convcn;ar cOn los homhres de otras ép<lCas es casi lo mismo que viajar. Es conveniente... para no pensar que todo lo que _e opone a nuestros usos sea ridículo y contra razón, como ,uelen hacer los que no han visto nada» (edlC. 1983, p. 47). Sobre la historia de la psicología social La historia de la psicología social se puede caracteri7ar por tres su- puestos: al Las ciencias ,ocialcs -y con ellas la p,>icologia social- están di- rectameme vinculadas a los modelos de ,>er hl1mano vigentes en las so- ciedades en la, que e,tos ,aheres -"e desarrollan. En toda socicdad hay una (o ,arias) concepciones sohre el .Ier humano: qniénes son humanos y quiénes no (el raci_mo supone la negaci"n del carácter de humano o se- mejante a quienes tienen ciertas caracterí.,ticas fi,icas o culturales). qué es lo que determina el comportamiento de la., personas (el deqino, la vo- luntad.la hiologia, el amhientc ... ) y, en concordancia COn ello, qué es mo- dificable y qué es inmutable respecto a las condiciones humanas de exis· teneia. La p,icologia social e'tá ímimamente vinculada al modelo de ser hu- mano propio de la modernidad. Su evolución está ligada. consecuente- meme, al desarrollo y crisis de esta Idea de modernidad. b) L,I psicología soctal se construye h¡stúricamente no sólo como una historia del saher sobre un ohjeto (la interacción social), sino tam· 27
  • 21. oién como una biswria del propio objeto de estudio. El objeto de estudio de las ciencias sociales no es algo que siempre estuvo "ahí fuera •. e~pe­ randa ser descubierto en sus misterios y en las leyes que lo determinan. E, un objeto teóricamente eonstruído e históricamenlc cambiante. e) Lo., límites entre la psícología social y otras disciplinas afines son borrosos. Las actuales límites entre disciplinas son. en gran mcdida, la resultante de Un proceso de institucionalIzación académica, no neCeSa- riamente regido púr exigencias de racionalidad científica. Tal como se ha indicado en la Introducción. la distinción entre disciplinas Se considera una cuestión abierta Afirma Martindale (1968), en este sentido, que las ciencias sociales surgieron como una gran familia de disciplinas, siendo grande, los parecidos entre ellas. «Quizá por esta misma razón _dice_ muestran a veces una preocupación excesiva con respecto a su identidad, produciendo la impresión en algunos momentos de que entre ellas solo existen diferencias absolutamente irreconciliables" (p. 51). Inkeles (1958) piensa, igualmente, que la deWroporcionada cantidad de tiempo y energías que los científicos sociales dedican a la definición de lo., lími- tes interdisciplinares puede ser entendida eomo expresión de una insegu- ridad intelectual. "Esta necesidad -dice- de una c1anl identidad profe- sional neva a una pugna por la pureza ideológica, y a menudo, desde los primeros día.~ de estudiante, quienes cntran en el campo son cuidadosa- mente inspeccionados en husca de indicios de pcligrosas creencias pan- teístas" (cil en Archibald. 1976: 115). De un modo igualmente expresivo, Manicas (1987) dice que «si. como científicos sociales. nos imagináse- mos a nosotros mismos transportados a Oxford, la SOIbona o Harvanl, pongamos, en 1870, no encontraríamos nada familiar. Np habria "depar- tamentos" de ''>ociología~ o de ~psicología~ ... Pero encontraríamos muy poro que no fuese familiar si hicié~emos tal viaje a cualquier "departa- mento" de cualquier universidad americana en 1925" (p. 5). La idea de este autor es que la configuración actual de área, del saber científico so- cial se reahza en unos veinte o treinta aiios, en torno al fin de siglo. en los &.tados Unidos. ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA PSICOLOGIA SOCIAL: EL PENSAMIENTO MODERNO Y EL ORIGEN DE LAS CIENCIAS SOCIALES La constitución de un saoer autónomo. propio de las ciencias socia- les, se caracteriza por la progresiva distinción, primero. entre ciencia y fi- losofía, y después, entre ciencias «naturale,,, y "sociales», En este proce- so, que es un proceso histórico de larga duración, se han ido perfilando y 28
  • 22. legitimando unas determinadas maneras de pensar ,obre la vida humana y sobre la explicación que de ella puede dar'e. La civilización modema, en el campo de las ideas, nace, entre otras COiSas, con la distinción entre naturaleza matcrial y espiritual. entre natu- raleza y conciencia, por la dhtinción del pensamiento y de las cosa,. Se instaura asi, progresivamente, una física que expulsa a lo maravilloso del curso natural de las cosas. La idea medieval del mundo era esencialmen- te religiosa, en la que el mundo se eon,ideraba regido por los designios divinos. Justamente por ello, la modernización se manifiesta, en gran par- te, como una crisis religiosa; la Reforma protestante y la subsiguiente Contrarreforma católica son una clara expresión de la misma '. Esta transformación es posible gracias a una nueva clase emergente, la burguesía, que propicia una concepción del ser humano y de ,us rela- ciones, tanto con Dios cOmO con la naturaleza, eminentemente práctica. Tal como ,eñala Fevre (191l5), «a estos hombres, a estos burgueses que se elevaban al primer puesto por sU esfuerLO personal, sus méritos y do- tes, y conquiSlahan en dur.. lueha unas posiciones que eran con.,cientes de que no las debían más que a sí mismos, a su virtud, en el 'cntido italia- no de la palabra, a su energía guiada por su destreLa, toda mediación o intercesión les irritaba» (p. 49) El de,arrollo del comercio y los nuevos conocimientos geográficos favorecieron la realización de viajes cada vez más aventurados hacia te· rritorios ignoto,_ El descubrimiento de América y su posterior conquista supondrá, por ejemplo, la aparición de nuevo, problemas acerca de la relación entre los pueblos, tale. como lo, derechos de los indigenas, y la legitimidad del derecho de conquhta, La autonomización del.aber ~obre lo humano Las ciencias sociales son posibles porque, con anterioridad, se ha producido una autonomización del pen,amiento, cuya validez se ha he- , loan W¡rth (1983) anali"" l. ,"oluoio", 0< Jo, eamp'" "mántoooó ",I",ivo. al ""nocim¡,nh) d,,,", l. epoo, medlc,,1 a l. moderna El "'tcm. med,",'.1 ,e ,""<lem,, ",giln e"e .ulor, p"r l. "'",nCLO d, Id nOOLon d, "",enOLa La.' ",I.cione, de ,onocirnJeftw ""tente, '00 l. "ien"" Id fi",~ y la 0¡nmn. L. Me, ","""ui. a 1, vel un 1""" ,,,<,,.1 "",ne,a], l. 'fidelL",,' Jo! vas.lla!e, "i como una oI:>ll!!aClóo <elig'"", Ion "lO'" <IUC mod" de conoe,m>ento " un "p" d< "bor, ,",'" l. ,cieoli, y l. opinio. rela,,,o " l. pe,,,,!,,;ó" de la, '",., Iflvt<ihl« Frente a 1" "'enlta " d,,"oguc ro' el ,',- ,.;«.. p"""hlc, frente .1 n<ce.ario Je "'Iuell., del v;o""lo ,mee 1", "gno, y 1", ,,,,.s, La nec,",dad del ,Io'ulo es lo que c"nhere '''r,;,'cr de e,iJ"nd,.1 objetn de ta ,eie.",. Frente a la opmlo <e di'''ngue ro' d ~'<"tI1n1eol" 4"< en la Me; '0 d•• lo, 'igno.:; como ,olido.:; de una ",.Iidad_ La fi_ de, es uo, c"~idumbre 'ceeca de 1" pmoable.lo i"""ibk y no .-idente." la adne,ión" un, '0[- dad probablo, de«on,,,id. en 1" An"giiooad_ L. r,de" que" • l. 'ez un. col.ción rellg"", y ,ccu_ lar, _,.luod.mentd <TI l. coo,'"'",,," dc que 1", c(>mpromL<", .dquLndo< ,. "umpliran 29
  • 23. cho intramundan<l. Las cxplicuciones de lu ucción humana se hacen intra- mundanas cuando se considera legítimo, tanto intelectual como moral- mente, el recurrir a factores explicativos de este mundo. Estos factores in- tramundanos están regidos, por tanto, por leyes ,usceptibles de ser conocidas y desentrañadas por quienes vivimos en él, sin necesidad de re- currir a la autoridad y el dictamen de quienes interpretan la vida como re- sultante de factores y proce,os ajenos al mundo material de la cxi,tencia. La autonomización del saher sobre lo humano tiene su ongen en el mundo clásico. Emilio Lledó (1990) decía. a e>le respecto, que el Mito dejó lugar al Logos, como modelo de conoclmiento propio de la polis y la democracia griegas. El Logo" deja de hacerse rígido (inserto en el Mi- to) y Se hace dia-logo, (es decir, entre todos sabemos) o Logos comparti- do. repartido, refutable. Esta autonomi¡;¡¡Clón intramundana del pensa- miento sc constituye, sin embargo, como fundamento ampliamente aceptado de la vida intelectual a partir dcl Renacimiento. Uno de los fundamentos del saher autónomo y empírico ,obre el ser humano es el concepto de Íl1dividIW, que constituye uno de lo, rasgos principales de la m(>dernidad. Según Maravall (1986), 'e puede encon- trar una incipiente conciencia de individuo en la Baja Edad Media. con- ciencia que va unida al gu,to por la novedad ("omnia nova placet .. ). Esta búsqueda de la novedad implica una ruptura con las explicacione., con- vencionales.lo que constituye el fundamento de la indagación científica. La autnnomía del pensamiento ,obre lo humano es po.,ible, igual- mente, gracias a la progresiva conflanz<I en la razón como lllstrumento fiable de conocimiento verdadero y empírico no sólo de lu n'dturaleza eX- terna sino del propio 'er humano. Uno de lo, ejemplos má, claros de e,ta conflan¿a en la razón lo constituye la obra de Descartes. En f./ dis- Cu",." del mélOdo, después de 'eiialar lo, preceptos lógicoS sobre lo.' que piensa articular toda 'u reflcxión y argumcntación. señala que «todas la, cosas que pueden caer hujo el conocimiento de lo; hombre.' se siguen una., a otras de la misma manera [que lo", ra70namientos de los geóme- tras], y que sólo con abstenerse de recibir como verdadera ninguna que no lo sea, y con guardar siempre el orden que e, menester para deduclr- las unas de otras, llO puede haber n¡ngulla flin alejada que fina/mente no se alcalice, ni tan Oéulla que fUl se descubra» (edic. 198.3. p. 60). Allfique Descarte.' manllcne una aClltud fnnnalmcnte religiosa. la ,ecularización del pensamiento que propone -y que tan profunda acogida tuvo- supo- ne legitimar el pensamiento ",obre bases diferentes a las de la mterpreta- clón de las leyes divinas. übsérve,e, sin cmhargo. que permanecc el ca- nicter absoluto y estable de la ley. Del absolutismo religioso se ha pasado al ab;olutismo racionalista, en el que la nl7ón se identifica con la lógica y ésta con la geometría. 30
  • 24. La ciencia moderna Probahlementc el motor fundamental d~ la idea moderna del mundo sea la cicneia El dcsarrollo dc la ciencia moderna se caracteriza por el desplazamiento del énfasis de conocimiento de_de la pru~ba raciona" fi- losófica, a la prueha empínca'. La cIencia moderna supone una ¡mpor- tante transformación de la idea lanto del mundo físico como humano, El camhio desde el modelo geocéntrico y finito del mundo celestc al ~iste­ ma heliocéntrico y al concepto infmito de universo con~tituye. en e._te sentido. el patrón de e._te cambio de perspecliva, La conformación del pensamiento científico moderno tiene lugar en los medios intelectuales renacentista~, en donde destacaron alguno~ pen- ~ores e~pañoles. Uno de los más mfluyenles y brillantc~ de éstos fue Juan Luis Vives (1492-1540). a quien algunos aUlores han calificado como "padre de la psicología empírica» ", Para muchos el primer científico en el ~entido modernü de! término fue Galileo (1564-1642)_ Así lo entendió. por ejemplo. Benrand Russell (1931) y así lo consideró igualmente Kurt Lewin. que e, una de lo~ cíen· tíficos '-lue más ha influido en e! dcsarrollo de la psicología 8Ocial. Para Lewin la p8icología debería realizar la tran~ición desde un pen8amienlo aristotélico, aún dominante en la psicología científica moderna, basta un pensamiento galileano (ver cap. 5). Junto con Gahleo y Newton, Francis Bacon (1561-1626) constituye uno de los conformadore8 principales de la concepción moderna de la ciencia_ Para Bacon las trahal> del ~aber cicntífico son la antigiiedad, la autondad y la opinión popular. algunas de las cuales conslituían el fun- damento del saber medieval (tal era el caso de] argllmento de autoridad, por ejemplo). Bacon propone trcnle al "Organo" o Lógica arislotélica, compendio del antiguo saber, U!l «Nuevo Organo", basado en la induc- ción como método científico. y donde pre,enta un programa de desarro- llo empírico ,i8temático <jue pcrmite recoger todos los datos pertinentes y enunciar las leye8 gencrale8 que rigen los hecbol>. Aunque e! objeto 8i- gue siendo concebido al modo esenclalisla. que Galileo cntitó, el méto- do "e plantea ya como una búsqueda sistemática de evidencia. El sabcr bte e, el ,.,0, po, 'Jemplo. de lo, /',;"npU!(1687) do ],aoc Newt"n, 101 ,'>tOOM ,olares ex_ plicadO 1"" un proc<_", "dumo de Jeduceión m.. ,,,"i,,,•. "ooul .. n,lo,c la p,"eoa ~"eiolal con 1, prueba <'penmemal , Ion 'u 'm,.do mas pn)("_p"OOlóg!Co (00])" ""irna " >'Ha. j, ~ ,'O, "pmdvco Hum",,,., idea, ,risto,éIoC" y "scolá"Ka. ; -(al comO _,eñ.l" (Icme,'" (' 97 3)- 'u p,,"ología e< ,,,"m'adom. e" Id d"ec"ú" Je l. PO"",,," cienCL' p"e"lúgLC', po, .( 1) 'u ént",,, <n 1", earae,emL,,", rncd;o<!_r"H)_ I"g;,", del <"<'1'" ; 1" m,"" hum""",,, (2) '" ",",,,buc,,,,, ti""nt,,'a al .ce" <le o"ud", p,;,,,IÓgL <:0 conoClda como "'0'''<;''" de Lde" _(1) '" ¿nfa,,' en 1., pvISlo"'_<. ;mp"l,o,. e'"""""e, y afeo_ to, que ,uh)'Oeen al" mnti"'ClOH'_' 4u< dc!CrrnL""" l. '''"duo", ,,,J,,',du.1 y de g'"P'" lp, 22.1) 31
  • 25. cientifico se cunslÍtuyc, asi pues, como un proceso autónomo y libre de toda ligadura que no sea la que la evidencia empirica exige. Este saber debe Hevar a una superación del dominio del hombre por el hombre para ser sustituido por un dominio del hombre sobre la naturaleza. La idea de la naturaleza como enemiga y como realidad que se ha de dominar, pro- pla del pensamienl<l moderno, está ya claramente planteada. La sospecha sobre elwntido común El saber científico moderno se caracteriza tanto por un rechazo de la dependencia respecto a la sabiduría divina como por la so,pecha sobre el saber del hombre ingenuo y común, Esta sospecha nO es tanto relativa a la posible ignorancia de éste, sino más bien a su método y a su, ideas sobre la realidad. El saber ingenuo se caracteriza, según Gaos (1973), por un realismo, asimismo ingenuo, cuyas características son la "objetlvi- dad" de los objetos de nuestra percepción, «esto es, la idea de que lo que vemos, tocamos, oímos, por lo menos, es tan independiente de nosotros y de nuestro verlo, tocarlo u oírlo, que seguiría existiendo, la! como lo Ve- mos, tocamos u oímo~, aún cuando deja"l de existir todo ser, o ~sujeto" capaz de verlo, tocarlo u oírlo. (p. 344). Otra earaeterí.,tica. pareja de la anteri<lT, es la independencia de los objetos respecto. no ya de nuestra percepción, sino de nuestro pensamiento, .. la idea de que aquello en que pensamos seguiría existiendo, aÚn cuando dejara de existir todo ~ujeto capaz de pensarlo -con la sola excepción de aquellos seres o cosas de las que el propio hombre ingenuo tiene la idea de que existen sólo en su imaginación ... n en su pensamiento» (ibid.). La ~uperación de este ingenuo reahsmo, inadecuado para la constitu· ción de un saber científico, toma dos formas diferentes. según la caracte- ristica de dicho realismo a la que se enfrenta. A la idea de la objetividad se le "pone la idea de la subjetividad de la_ cualidades sensibles y, por ende, la de los pcrceptos integrados cOn ellas. Esta es, según Gaos. la ca- racterística definitona de lo que considenl incorrectamente denominado "idealismo empirico" o «subjetivo», cuya expresión más extrema se en- cuentnl en la obra del obispo Berkeley. A la :.egunda canlcterística del realismo ingenuo -la independencia de los objetos respecto de nuestro pensamiento- ~e opone la idea de que ~on nuestros conceptos los que integran sus objeto~, lo cual caracteriza a lo que se ha denominado "idea- lismo trascendental». El pensamiento y las ciencias contemporáneas SOn deudoras de ambas corrientes de pensamiento, y la psicología social tam- poco es ajena, tanto en su fundamentación epistemológica como en.>U te- mática. 32
  • 26. El ideali>mo empírico toma cuerpo en la obra de Galileo, en el cam- po estrictamente cientifico, y a partir dc la obra de Descarte .. en la filoso- fía. El idealismo trascendental, que tiene su fundamentación i¡!ualmente en la obra de Descartes, se articula como teoria elaborada en la obra de Kant y llega a SU expresión absoluta con la de Hegel. El idealismo tras- cendental consiste en hacer de la razón la intcgrante ¡Ydrcial o tot.u de la realidad. Kant fundamenta su pensamiento, y así lo indica en el Prólogo a la segunda edición de la C,{¡jca de la razón pura, en lo que llama «revolu- ción copernieana.. , ya que Copérnico había modificado radicalmente la idea del mundo natural al considerar que los movimientos percibido, de los a~tro, ,on apariencias engañosas, encubridoras de la realidad. que era la de los mmimient'" contrarios de los mismos astros. E,ta idea, que fue recogida por Galileo. es revolucionaria e instauradora de un nuevo tipo de pensamiento. en tanto en cuanto lo vi,to y percibido es considerado mera apariencia, mientra; que lo real y verdadero e, simplemente pensa- do. La explicación del mundo se remite a una rcalidad meramente pensa- da. Hegel llevará posteriormente a su extremo la concepción idealista kantiana. de modo que el proceso de pensamiento y razón, que para Kant era Un integrador parcial de la realidad. se convierte con Hegel en un proceso tOlalilHnlC. en vlrtud del cual es posible afirmar que todo lo real es racional y 'lue todo lo racional es real, o lo que es lo mismo. un ra- cionalismo absoluto. El ideal ilustrado de libertad, publicidad y tuleran- cia se cunvierte. así, en un lotalitari,mo, de cuyos resultantes aún no nO, hemos recuperado. Razón y rcalidad: el espíritu del barroco Otra de las característica, del pensamiento moderno, y probable- mente una de las mtÍs defimtorias de ble, ,ea el cuestiona mIento y pro- blemalizaeión de la relaci(¡n entre la razón y la realidad. Este es, según Gans, el tema del üuiJote, donde toma forma lileraria y magi,tral una preocupación que cobra progresivo cuerpo durante el siglo XVll, eoovir- tiéndose en el núcleo de la visión barroca de la vida. La cultura del Barroco e~, pard José Antonio Maravall (19RO), la re ..,- puesta de los grupos aCllVOS de la sociedad curopea a una protunda crisis económica y sociaL Las grandes guerras y la, epidemias azotan a la po- blación. que llega a reduciThe, en el caso de España, en una cuarta parte a principios de siglo XVll. El pesimIsmo y el desconcierto caracterizao la mentalidad de una época, muy lejana del pensamiento buman;"ta del Re- nacimiento, que dará lugar a una de las creencIas que fundamentan las ciencias sociales y la psicología: e/ser Iw.mallo y la SOCIedad son reforma- 33
  • 27. bies. Como señala Maravall, "el pesImismo sobre el mundo y el hombre. superable, o, mejor, compensable. en último término. por la religión, por la educación, por la intervención oportuna y adccuada del propio hom· bre, es la actitud mental de los europeos en el siglo xvn, en 10 cual los es- pañoles no son excepción" ("p. cit., p. 321':). La cllltura del barroco se earactcriza por una pedagogía ue los ,enti- mientas, en la que, de forma espectacular, macabra y truculenta, a través ue una "gran tarea puhlicitaria de los sentímientos .. , se pone de manífie;- to la condición humana. con objeto de donunarla y dirigirla. En este estado de espíritu es compren;ible que se agudice el interés por el estu- dio de lo humano, que ya se había iniciado en el mundo renacentista: "Cuando se llene conciencia, más O menos clara. de que las relaciones de individuo a indivíduo y de cada uno de éstos con los grupos de diferente naturaleza en que se in,ertan. han sufrido una ,eria tran,formación: cuando. en conexión con lo anterior. se busca actuar sobre los hombres para alcanzar en la sociedad de los mismos unos objetivos prácticos que entrañan una novedad re~pecto al senlÍdo que se reConoce a la vida, re- sulta entonces fácil comprender que el saber acerea del hombre inlerese superlativamente y se presente bajo una forma distinta de la que asumía en la filo,>ofía -andlla theologiae-. ",,¡ cOmo en la moral y en la politiea. de los siglos medievales. bajo la cultura escolástica" (Maravall. 1980. p.347). La época del Barroco ve al homhre de una forma nueva, preocupado por su propio conocimiento. cntendido ya de forma moderna, en el sen- tido de cómo funciona o como se comporta. Esta idea, dcudora según MafilVall (1980) de la p,>icologia de HU<lrte de S,lll Juan, lleva aparejada un concepto dinámico de la vida, como un fieri y no un fac/um, como un proceso susceptible, en definitiva, dc modificación. La idea moderna de la pla,ticidad humana, nuclear para la concepción de la psicología -y de la p,icologia ,ocial- aparece ya muy clara. por ejemplo, en Baltasar Gra- eián, quien concibc su obra como un trabajo pcdagógico, como un arte de la conducta y del pensar. Otro barroco, Blaise Pascal. utiliza por vez primera la expresión «ciencia de la., coslumhres .. , que de~pué~ ~erá co- mún entre lo, positivista, decimonónicos. La ohra de Pascal cumple, dentro del clasicismo francés del XVII, una importante función en lo que Bénichou (1948: 1984) acertada y bellamente llama la demolición de! hé- roe. es decir, la ,u,tiluciún del modelo de ,er humano que configur,¡ el pensamiento dominantc. Las cienCIas sociales y de la conducla ,ólo se harán posibles, justamente, cuando desaparezca la figura del héroc aris- tócrata como modelo de ser humano reaL La demolición del héroe supo- ne, con frecuencia. el descubrimlcnto de la socialidad y, para mucho~. un cierto pesimismo sobre la naturaleza humana. 34
  • 28. Lasecularizadón de lo humano Las ciencias soeiale, se fundamentan en el pensamiento modcr- no burgués, que se caracteriza, entre otra, cosas, por una seculariza- ción y democratización de la representación de lo humano. Nacen así las modernas concepciones de la opinión pública y de la reprcsenta- tividad política, en cuyo fundamento anida un concepto de raClOna- lidad como ohjetivo posible de la acción dialógica (ver Habermas, 1981). Este proceso de transformación del concepto de scr humano, que se hace progresivamente universal - y que derivará tanto en la dc- claración universal de los derechos del hombre como en la creencia en la posibilidad de fundamentar un saber de valor universal ,obre el ser humano- es potenciado con la ohra de los moralistas dc la época. La sociología podríil considerarse. en cierto modo, una continuilción de la filosofía moral con pretensión de fundamentación cientílica. El prob!emil que la filosofía moral modcrna se plantea eS el de la fundamen- tación de la virtud en criterios no necesariamente rcligiows. Como dice Eduardo Nicol (1978) lo, fil"sofos racional istas consideraban a la virtud como una adecuaCión de la conducta con la verdild y la verdad, a su vez, era definida como adecuaClón entre nucstro pen,amiento y la realidad. El problema principal para e.,te tipo de filósofos es de tipo epi,temol"gi- co, estriba en la búsqueda de la certidumhre de nuestro conocimiento, en la posibilidad de conocer la realidad. en dclinitiva. en la fundamentación del conOCimiento. El interés progresivo por el conocinucnto y comport¡¡- miento humano. explicado en virtud de b interacción de ekmcnto~ con arreglo ~ leye>. destmyó la metatísiea e~colásticil, y fue dando lugar a las ciencias empíricas del e>píriru. A fines del siglo XVII se con,tituye una fi- losofía del conoclmicnto, en la que b" obra,> de Descartes, Spinoza. Loc- ke, Leihni7. Herke1ey. Humc y Kant ocupan un lugar preeminentc. El conjunto de esta reflexión filosófica y científica se orienta al discerni- miento dcl problema. ya indicado. de la relación emrc racionalidad. co- nocimiento y realidad. Este es el tipo de preocupaciones que darán lugar a la p~icología científica. cuando se plantea analizar experimentalmeme el eonocimicnto, bien como asociación de sensaciones elementales (este es el caso. por ejemplo. de Fcehner y los primero,> psicólogos alemanes). bien como totillidad e'>tructurada (psicología de la /?e;talt) ' . • l., p",,,I"g,,' <",dl""" pod".mo, oo"«d<"da h",Jem ",J;"e," <1<1 ~",e;~nal"mü carteo ,i,n" PI du,l"mo planteado p,,,. D",e",,", en", 1, "'.' C08i,"", Y l. 'es ",,,,,,,,, reouperad". en "" caso. """',,",amenLe h lugo' de "e"poroe de las lel'es que oxphyoen ell",,,,m,ent". lO 'c· doce ",da ",,;;;<1,,1 p",'ológiea, conduct'. c< d<o;j' "ot"',d,,d 1""1''' de l. '" fW",,, 'I"e como ""0,,1,, ,e ,dentifica con la meeaOKa. L:t p';ml"~,",, h.ce ,,¡ m"",nid,,, 35
  • 29. La vinculación de la sociología con la filo~ofía moral e.' directa. El prohlema de la virtud seculari7ada se transtorma en el dc la obedicncia a la norma social, el de la aceptación/rechazo del orden social y, por talllO. el de la fundamentación de dicho orden. Una fuente importante de conceptos protosociologicos -especial- meme en referencia al interaccioni:,mo simbólico- la constituye la filo· sofía moral inglesa del siglo XVIII. Los moralista, ingleses como ~hafte8- l)Ury, Hutche80n y Adam Smith tratan de vmcular el mundo de la teoría -el del conocimiento y la verdad- con el mundo de la práctica -el de la moral y la virtud. La experiencia vital humana, y no meramente la activi· dad racional, se con8tituye en el fundamelllo de tal pretensión. Uno de los conceptos que en este marco se de8arrollan y que, a mI entender, ocu- pa luego un papel importante en la autocomprensión reflexiva de las ciencias sociales en general y de la psicología social en particular, es el de simpatia. La SImpatía es, tal como la entiende Adam Smith en Su [eoda de los sentimientos morales, la capaCIdad para ponerse en el lugar del otro. La simpatía es un sentimiento moral más complejo quc el cOlllagio afeeti,o o emocIOnal. No consiste en impresionanse por lo que otros siemen, SIllO en la capacidad de colocarnos en la misma ,üuación que está el otro. Pero e8te poner8e en su Jugar no es solamente ser capace, de captar lo quc el otro, de hecho, ,íente o padece. La simpatia no es sólo -lll necesa- riamellle- compasión, SIllO que es ver las cusas desde la 8ituación del otro, aunque su compurtamiento no cOIncida con lo que no,otro, 'enti- damos y entenderíamos si estuviésemos en su lugar. La sImpatía no es un mero movimiento psicológico, un dejarse impresionar, sino que es un concepto moral ya que imphca evaluación sohr~ la adecuación entre comportamiento y situación. Esta idea de la simpatía es muy ,imilar a la idca del descentramíento COmo fundamento de la socialidad y que en- contramos, planteado de tormas distinta, tanto en el interaccionismo pragmatista de George H. Mead como en la teoría de las relaciones inter- personales de FrilZ Heider. En ambos casos la socialidad se explica justa- mente por la constitución de una estructura ternaria (sujeto-sujeto-obje- tu) como estructura mínima de una relación que tenga s~ntid". F:.te sentido ternario, vinculado a la capacidad de ponerse en cllugar de otro, será para G. H. Mead el fundamento de la capacidad de conocerse a uno mi:.mo, ya que la posibilidad de ser objeto para .,í pa.,a por el punto de vista o la actitud del otro. Esta mundanización del pensamientu sobre la vida humana se mani- fiesta en una reflexividad gencrahzada que es, ,egún Giddens (1990, 1995) una de las características de la modernidad: "La reflexividad de la modernidad ,e refiere al hechu de que la mayoría de los aspectos de la 36
  • 30. aelividad social y de las rdaclOncs materiales con la naturaleza están so- metidos a rcvisión continua a la IU7 de nueva,> informaciones o conoci- mient08' (Gidden8. 1995, p. 33). La sociología y las ciencia, wciales son, ,egún el mismo autor, "elementos inherentes de la rdlexlVidad msti- tucional de la modernidad,. (op. CII.. p. JO). Uno de los ámbitos en que se plantea esta reflexividad es jU8tamente el de la ,ubjetividad, el de la inter- conexión entre las in,titucione, y la personalidad. entre la, influencias univer,ali¿adoras y las disposieioncs personaJes. En esc marco es. preci- S3lIlentc. cn el quc cobra sentido la psicología social. como 8aber reflexi- vo sobre la identidad y ,>ubjeti~idad ,ocialmente con,truidas. Lacrisis de la modernidad Para algunos, las clcncias SOCtales surgen al hilo de una primera crisis de la idea de modernidad. Esta será, preci8amente. una cri,i8 de confian- za en la razón como fundamento de la libertad y felicidad humanas. Una sospecha sobre la llnivcrsalidad de la razón (la irracionalidad no será ya más una caractcrística exciusiva de personas o culturas inferiores O infra- desarrolladas), así corno 80bre la inevitabilidad de dicha razÓn (entendi- da esta inevitahilidad bajo la idea de un progreso considerado como ine- xorable). Es. en dctiniliva. una incapacidad para dar respuestas a los problemas antropológico:. con los e'>quemas de la mzón cientifica. E,ta pérdida de fe en la razÓn es, para Ortega (1971 [1935]l. 10 quc caracteri- za la crisis de principios de siglo: "La generación que florecía hacia 1 100 ha sido la última de un amplísimo ciclo. iniciado a fines del siglo xv, y que se caracteri7Ó porque 'u, hombres vivieron de la fe en la ruón" (Or- tega 1971, p. 13). La razón principal de csta cnsis es, según Ortega. la in- capacldad para dar solución a los problemas humanos con la nl7ón fi>i- eo-matemática. que e, la propia de la ciencia moderna '. El pen,amiento ilustrado se caracterizaba por una confianza cn la posibilidad de vincular. por medio de la razón. la objetividad científica. la moralidad autónoma y la felicidad personal, por una unificación, en definitiva, de las demandas del sistema social y del sujeto individual, del orden y la felicidad. Esa pretensión de unidad. sin embargo, es difícil- mente mantenible ante la evidencia de un conflicto entre racionalidad y subjetividad (Touraine, 1993). "La sociología -dice Touraine- se desa- rrolló sobre la, ruinas de las filosofía de la historia, cuando se puso clara- mente de manifiesto que sistema y actores no se correspondían entre si" , anega contrapone, " .. ,,,(m, fundamenLad. en Id ;J,,"(;J,J y e,,,,I,,I;Jad. b ""0"' "L<lor;_ ca. fuod,,", en la Ldeo de proceso. 37
  • 31. (p. 5), En 108 avatare8 de csa mnfrontación entre la lógica racionaJimnte del si<,tema sncial y el de8eo autnrealizante del individuo, sc sitúa la rcfle- xión snhre la identidad del sujeto, Su acción y sU conocimiento, que son lo,> conceptos articuladorcs de la psicología social. !::sto, conccptos :.e desarrollan tanto en el marco de ona teoria sociológica intcre'ada por el punto de vista del actor como en el de una p,icología interesada por los procesos de significación de I'~ conducta. En e"e marco de 'Imcre'e:. y prohlemas se irá delimitando progresivamente la p,icologia wClal -o mejor, las pSlcologias sociales-, ComO accrcamiento académicameme autónomo. PLANTEAMIENTOS PSICOSOClOLOG1COS EN LA NACIENTE SOCIOLOGIA La psicología social se va progresivamentc configurando como una ciencia vinculada tanto a la sociología como a la pSlcología, La sociologia surge COmO un saher retlexivo de la sociedad sobre sí misma, Esta relle· xión se hace cada vez más necesaria, a lo largo del siglo XIX, ante la creciente complejidad de las condiciones de existencia en lo, países oc- cidentales desarrollados. La industrialización y la transformaciún conse- cuente de la:. relac;,>nes laborales y per..onalcs que ello conllevó, el des· pl3.Lamiento de poblacioncs, la apcrtura de nuevos mercados, la explotación colonial de otros pueblo., y cultura" hizo que en el ,iglo XIX fuesen especialmente agudos los conflicto> sociales, tanto intercla,istas como internacionales. La vida en sociedad se hizo especialmente proble- mática y difícilmente comprenSIble. Si la reflexividad p,jcológlea. propia del pensamiento raciona]¡sta ilustrado, ,e fundamentaba en gran medida en la creencia en una nalllraleza humana universal. cuyas leye:. podrían explicar el componamlento tanto indi.-idual como colectivo, la refJexi~i­ dad sociolúgica se planteará como problema} objeto de estudi" el oro dcnjde>orden social. así como la naturalen de lo,> vínculo, interper- sonalcs e intcrgrupalcs que mantienen unida:. o en conflicto a la, s<lciedade,. este orden es expresión. no ya de 1,,-> leyes de la naturaleza humana (la racionalidad individual), sino de las de una nueva enudad, la sociedad, qne parece regirse por '0.' propia., leyes, Si la psicologia se ha- bia aOlonomizado como objeto de estudio, al afianzarse la convicción de que el comportamiento humano ~e nge por leyes y regularidades eientífi· camente accesibles, la sociologia 'e autonomiza eom" ciencia al mde- pendizarse la sociedad comp objeto legítimo de estudio. cuyas leyes y regularidade, no se consideran reductihle" a las leye:. psieolúgicas indivi· duale8,
  • 32. La sociología surge, pues, por la naturalización de la socíedad y por la conviccíón de que la, consecuencias no intencionales de la acción tie- oen su propia dinámica y legalidad como in,titucione, ,ociales_ Tanto MandeviJle como Adam Smith habían hablado de «una mano invisible» que guía el curso de la sociedad, 10 que Gómcz Arbolcya car¡Jcterizó como divinización dc11iberahsmo, y que Lamo (l990) consIdera como fundamento de una sociología entcndida como <<lma teología seculari¿a- da y positiva dc la ,ociedad burguesa •. Saint-Simon y Comtc ,eculariza- rán ese providencialismo divino en la ley de lo.< tres estadios. que condu- ce a la humanidad hacia la sahiduría y la paz perpetua. El distanciamiento retlcxivo del ciudadano moderno respecto a la sociedad, a la 'lue sc caracterizará como un 'er dotado de sus propias le- yes, supone, asimismo. la aparición de una perplejidad ante el comporta- miento de los colectivos humanos. que parecen contradecir las leye. universales de la razón y la psicología. La irracionalidad no es una carac- terística de los enfermos y de los Sere, primllivo~. como antes sc pensa- ba, sino que es tamhién una caracteristica de cierta, ~ituaeione, wcialc,. Por otra parle. con la extensión del pensamiento romántico y nacionalis- ta, cada vez se pone más en cuestión la univcr,alidad dc la psicología hu- mana. En estc marco de preocupaClOne, es donde surgirá la psicología social. Saint-SlmOn (1760-1H25) es. como mucho, de los primeros científi- cos sociales_ IIn reformador social scn,ihili7ado por los efectos negativos que la primera induslriali7aclÓn tuvo sobre la sociedad de la época. Su pretensión cra la de cstudiar clcnlÍfk<lmcnte e,tos problemas. para lo que _ya en 1780- propuso un nuevo campo de e.,tudio al que denominó psicopolÍlica y quc, según Munllé (1982. 19R6). es de indudable caráctcr psicowcial. La obrd de Saint-Simon, como la de Comle o Durkheim. pretcnde contrarrc,lar el código de la economía ulilitaria dc la época que, centra- da como cSlaba en el USO} producción de biene, y servicio8 para exclu8i- vo beneficio privado, exaltaba la competencia individual Slll reslTiCClOnes y despoiah~ a los homhres de lo.' vínculos grupales que limitaban su mo- vilidad, transfonnándolos en recuc:<.", a emplear. lo que 10.' hada adapta- bles a una tecnología en continuo camhio. Frente a este código de la mili- dad individualista, Saint-Simon planteó lo, fundamentos y crÍlerios de una utilidad social que ,ení el gcrmen de idca, posteriores de tipo !.Ocia- lista y <¡ue, en alguno~ aspeclo~. han lI~gado haSla nosotros hajo el con- cepto general del Estado del Bienestar. Con8idera tamhién que la cien- cia, el conocimiento y la tecnología son dc especial utilidad social. En 1803, en su "Carta de un hahitantc de Ginebra» decía, dirigiéndose a lo., pobrcs, "aún no hahéh comprendido que hay un sólo intcré, común a 39
  • 33. toda la humamdad, y éste es el pmceso de las ciencias" (citado por Gouldner, 1973, p. 8)) Augusto Comle (1798-1857) desarrolla de forma sistemática algunas idea:. saimsimomanas, tales mmO la concepción de la wóedad como un sistema. la ley de los tres estadios de la humanidad etc .. introduciendo lIn sesgo epistemológico e ideológico en cI proyecto de :.u mentor, al basar la nueva ciencia en el orden social y concebirla guiada por «un positivis- mo re,ultante de la pura racionalidad y tendente a la abstracción .. (Mun- né, 1986, p. 20). En realidad, el programa positiv;"ta ;aintsimoniano de refonna social estaba anclado, como señala Martindale (1%8). en los círculos reformistas y hberales. Lo que eomte realiza es una sínte,i.' con- servadora entre el positivismo y el Idealismo organici>ta desarrollado por elementos reacios al cambio -,(>cial planificado. El temor de este autor al conflicto :.ocial ó le hizo soñar, indu.,o, con una sociedad de castas orga- nizada de modo autoritario. Esta será la línea de pen8amiento que. según Munné. dará lugar a la psicologia social dominante en occidente. La otra línea po,t-saint:;imoniana será la que desarrollando las idea~ acerca de totalidad, de antagonismo de clases y de la función del Estado, cobrará cuerpo en la obra de Marx, como sociología del conflicto, teniendo sólo un desarrollo marginal en la psicología ,>ocial. La obra de Augusto Comtc es de especial relevancia para el po,te- rior desarrollo de las ciencias ;ociales y dc la p~icología social. Su con· cepto de la "filosofía positiva .. , a la que después denominaría sociología. es el de llna ciencia nueva cuyo objeto es establecer las leyes del orden y la regularidad de 10 acontecimientos sociales, El conocimiento socioló' gico no 10 considera disumo en principio de otras forma., de conoci- micmo cientifico y así lo refleja la idea corntiana de la claSIficación de la., cienCiaS, con la ~()ciología en el vénice. Pero e,ta mi~ma jerarquización y el explícito planteamiento de la sociología como una ciencia nueva indI- ca c1ammente la relativa autonomía que enrnte considera que la, cien- cias sociales tienen re,>pecto de las naturales '. Lo~ métodos posiuvos de esta nueva ciencia son la observación, el experimcmo y la comparación. , L..o ,,~'" do C"omte se dcsarrolla du""lt" l. Re"au,"o'on en tranc,a Ita' la J"m'" nap"leú- m",. época qu< ,e oa,aN""" 1'''' un. """'P"~",c"ún dci dom;Jlú de ~,"nc;" p'" p"t< de la no~I,· zo. b un [lempo Je rmfunda ";,,, ,oc,.t. en el que ge,m;""n ,en"m,cn'05 coleclivo, y ,e hace p'_ t"n', l. n""o,;<I.d oc "u","" ",en<", P<";"v .... ,,,1 OOmn manife".b. ~Im •. de :'",el, . EI "glo n'''' nn h;m m;' que n'1)IL E] .'p""u hu,n.no ,"vo de "" creme",. Adqu;r;d f< a "a,'';, <101 m","ni,- ° "'0. de la 1<10.0l<a ,i<tn.,," o ,;mplemontc oel cntum,mo. perú cce,J en dIgo, «n. en Gouldnef. ¡ Q73. P 96) En e"o ,mbiente de demanda de creen" .. 1"'''"'""'. c"o..,,, elabora su leo,¡, "m", , ""a . ,d;g;ún de ta humamdad". 101 tórmono . po",,,,,.¡,, ",,¡',"ba enm« ",>mo slnómmo de "1,""1<,,, •. In 4"e ligoifie.o.l" adqu",,,,," Je con,,,,,m,,n,o, por medio de toorias ~ ob«"·."nne, ompine ... bto< eonoon'''"''_ to, o;en"~"'" p"'mitc" ta prm"ón racJOn'] "El ""j.,Je", <,piri'" po,,",o _de", CM"< en d .P"eur.;o <o~re el .'p..r,u po",,,,,. Je IR44-",m,;,,< ,obre todo en ,~, 1'"'" P"""". en <""di" lo 40
  • 34. La ob,ervaciún se concibe necesariamente guiada por la teoría y la expe- rimentación tiene sólo una aplicaciún incidental en el estudio dc la socie- dad a. El método princIpal de la sociología es, para Comle, el de la com- paración. En este sentido. conviene señalar que el positivismo comtiano no es idenlificable con el reduccionismo naturalista ni con un moni,mo metodológico. La relación de la obra de Comtc con la po,lerior p,icología ,ocial no se fundamenta en lo expuesto en el .Curso de filosofía posiuva" , en el que excluye explícilamenle a una "psícología ilu~or¡a" del ámbito de las ciencias. por consIderarla -debIdo al u,o de la inlro,peceiún- como una fonna de teología. l.a vinculación con la posterior psicología social ha ,i- do basada en ;u obra Si.,¡en¡a de pof(I/Ca positiva (185 1-1 íl54 l, en el que postula una ciencia final -que promete de,arrollarla en una obra poste- rior- a la que denominó moral positiva, y que debía ,inteti¿ar los puntos de I'i,¡a fi,¡olúgico y sociológico. Esta ciencia -que no llegó a desarro- llar- entre la sociología y la fi.iologia podría ser, según algunos, la psico· logía social. Así lo estimó, por ejemplo, G.W.AlIport (1954) en un artícu- lo que ha lenido una gran influencia y en el que consideraba a Cnmle como ¡undador de la psicología social. Laconslrucción de un mito deorigen: el artículo de G. W. AlIpor! El artLculo de Gnrdon W. Allport titulado ,·The ¡¡i,torical Background o[ Mo· dern Soctal Psychology,. ha con,tituiJo. de,Jo 'u rrim~ra ~Jlci"'n. en el Ha"dbook de l Q54. un referente pcrmancn!~ en la, ohra' y m"n¡",k; de psicología social. Su ve"ión d~ la h,,!oria de la p,icologí" ,0c,"1 es repelida una y oUa vez. hab,éndo,c oom'crtldo en ma de esas evidencias rutinarias que pocos ,e mole,tan cn compro- bar. La ausencia de nítica hace ljue elO 1" ,egunJ" cdiCl"'n del Handhook. edotado po" Lindzey junto con Aron"m. ~n I w,~. ,c puhhyuc el m"mo artículo. con muy poca, m"dificacionc,. En el Handhook do 1985 "uelve a ,er publicado por lo, eJi- !"re,. con "algun", ligero; recortes» que incluyen la retirada de la referencia a Com_ te cnmo fundado] de la psicología ,ocial ~ la retirada de ,.moJern"" del t;tulo. A pe- sar del carácter doxográfico del "rtículo de (;. Allpml c",!en, ,m embargo. algunos trabajos que hall 'crvido para poner d. manlf,e;¡o no ,610 el error en que Allport parece incurm en 'u intorpretocion de ciertos datos históricos, sino el carácter "le,,· I(,glca y metodológ,camente sesgado de sus propue,tas. Así. por ejemplo. llaine. l- Vaughan (1979) muc,!ran cÓmo el .'penmento de q'" cm'c " no de conel"" de ello lo que """ta. "g"" <1 ti,,~m, g,n,,"1 ti, l. ,","n.h,hd.d d,' t., le)" "a'uralelo (O" ,, Ca",. 197.1. p 6,4) , l." <xpenm,n'.,,{m"o el CltUO'O de loo rroccsos SOClale, <ólo la " ' , Com" po,;hl, en ,] "'" J,' 1", o,,,do, patol~~LCO' de la <ooL<dad que ""," e<1ud"hl<l 'o",,, ">l •• ",pecie d, "P",,· memo c>¡.onoaoeo 41
  • 35. Triplel!, Oltado por Allpor!, además de eslar mal fechado, nO tu"" el ';grllllCado que este au!or le dlO. y que despué' mimétieamente ,~le ha '.gu;do dando Pma G. W, AlIpon el c'lUd;o de Triplen fue la primera re'puesla propiamente "'pelimen!'JI a Un problema p,jco;odal, que de'pués se definlTía como .facili'adón ",,;al,,}' <obre el que trabajaría. entrc 0lros. Su hel'mano l'Ioyd Allpnrt, Para G, W AUporl, lo, p"'. blema, PSko",olale. a los quc sus contemporáneo., ,e dedican. paredan e,tar ya de- finidos de,J. un princ,pio. I.a pSLcologia .",dal nace. 'egun eso, con Un", Imere'es y prcocupaciones, ""n un ohjelo l' con un mélOdo, que no se han modificado h,,,ica- mente a lo largo de la hi,tor",a. Lo que 'e modlficarí.n serian las rc'p"esta'. <"puc,. lamenlc c-ada vcz má, a,',maJ"" a Jic-hos proble<na" Esta emica ,:; companida por HJiIle, y V,ughan (1~79) quiene., conS!dcrJn, Lgu"lmente, que 01 exporimento de Triplen ha ,ido i"'erprel"dn por Allporl de "",do ,ndJecuad". haciénd(le cumplor ld lunció,) de iniCIador en la psicnlogíti 'ocial del método expenmclllal. E,) re"l,ddd, ,cgún e,lO' aUlore; ponen de manir,c,jo, el objNo del e'[udlo de Triplell no tení~ mucho 'Ile ,,", con lo 4ue de'pues,~ llamar;" ,faeJlitación ;oci~j,,> ,ino mn la., idea, de la época ",hfC la dln'mogene,i<, según las cuales la, 1M", faeHil"rí,," la aCC'lón (en .'le ca"', el n:ndimiento allétlco d~ los cLdi<ta,). ,,<i COmo en la conViccl(m de la funciún d;námic'a del "instinto comp.m;V(Jo que .,e aCI;YO"" al contemplar" olm persona re,li,ando ld misma ucdón. La iJe' defer-.:llda ror Tlalne, y V''''gh'n e; que "d e,perimento d. T riplett n" 'e CüI""lel'ó p,icosocinlógi~o cuando <. reali7ó_ (1" -'26), Sin embargo, una "ez que AlIpon lo recuper. coma mito de o"gen. c, aeri- l!e-, 'i CO¡lvenc,on'"lmenlC Jeproducido como tal. [.¡l "na r~,·i,j(n de manual", ~ue J¡" aU[orO' hd'Tn en el aJlo I ~76 ol"e"",, 'l(le la pract,ca IOlahd"J de dio; ¡,cp"'- d"cen In "c""in de AIl pOr! ,obl'e el "'pcrimenlo de T npl.'l, dlgunos con llgera, "J- I'i'nle; c¡)rn" el que Tripldl era "un ddi,l" "mu,i,,;td". ¡ a (ullcLnll ~uc. ,," cmh,ugu. cumple e>la ,eprod(lcciún .s, segun lo' a"'Ore'.'. un i¡l[er.,"do "nwllcnl ""e(Jln d~ un punlO (k ""ta ind(lcti", de 1, el.nÓd ~"e h',ioe qu~ d progrc;o d~ la p,icología ",- e,"1 p"r07Ca a"umuldll ,>, (up ('1/., p. 330 l. m,Nralldo que c""te un ;emido de Conll- nuidad h;s[,'",ca "que Ilevc al lector a la cOnviccIón d~ 'I"e Id pSlColoel¡ so,-ial h" prowesado <le forma con'''tenle de,de .'u coneepdón" (nI' ell, p, 3.10). El analL'" del anículo de U. ,Ilp"r/ que hoce ""mel,on (1974) e; ;gu"lmenk de inleré, par, comprellJe' el proceso de cor",,,,ccJ()n h"túriO de' J-.¡ psi, ,,1 ngia "'JO 1",1, Lo que Sarnel;on "ene a dcnlO>lrares quo I~ 'e"'ón ~u" ,"Ilporl dio Jo la ohra de Comte nO ,,',lo e, mexaCLa ;ino lcndencltsa, h inc,acla puc, le dlnh"ye" afirmd- ci"ne; y t:Oocepto; que no '" corresponden con la ohra comllana D" e'pccial üllc· ,," es el "njli.'" 4ue h"~" de la lde, ~u" Comle tenía de la moral pO"';"", a la que ,e aSlmila "on la pSlcologta ,oclal. Ld Idea ~ue Comle len1d de Idl mural. .,cgún Samel- son, e;tá inllmamenlo ,inculada " su proyecto de rc!orma -"'cLal. a" COmo a su, id~a, sol>rc la 'wm!rucc";n rehglosa' }' la 'sinlc;i, ,uhjetLv.'. lo que nn '" c",resp"n- Je con l¡, ve"i,',n PO'lcrior dc "LeneJa ,acial nalurah;ta ) oxp"nm<nt'<lL De hecho, C'omo Samel,on ;",Jica, Coml. no hi70 eH loda 'u "ida una ,ola ob,e,"'acion clcnllf,- ca. en el sen[ldo que actudlmente .," le sude dar a .,tJ, Según S·"mel.'on (1974) lo que AJlpor! reall7a, y pOMeriormenlc e, rep"'duciJ" por qui~ne, recurren a él como hlStllri"dor incuestionable Jo la di.",iplina, e< valid"r l' legilima! la, c,>ncepclOne, presenk; m",[r"ndo 4'e Un gran pcn,ador y., la, h,b,a descubieno hace cien a,l",. lo cual da una ;mpresióll de COIllmu;d,d )' ¡radiclón a 42
  • 36. estra di,elplina Ion c,a larca de legilimación habría ignMauo a,p~C'lo, funuarncn_ Je, de la obra de 4uicn ha ,ido recupcrad" como 'milO dc ungen '_ En un trabajo ,"Cleme Robert (>1, Farr (1991) an"llla el SIgnificado que !lene I8lUO el arlículo de Allport -con las ligeras mod,ficaciones que va sufriendo en su- cesiva> cd,e(>ne,- ""mo 1", lIundlm()k, cdilado, por Lm,_ey (1~5"))' Lmdzel'}, Aronson (l %8, 1985), Farr pone de manihe,to c,',mo ;on reblO' hlStóricos fundJ- mentados en una f,losofía de la cienci" positLv¡sta, Este posillvismo no con",t. sólo ..JI recurrir a Comte como fundador de la psicología sodal sino en suscribir su con- cepcitin evolutiva)' progre,j,'a dd c()¡)()cimicnt" Lo creencia en una difcrenci" n;l,- da y progre,iv" enlr. mel"fí"c")' Clenc,," lIe',,,;,, " ,n>na ob,e"ón con la ldentifica· ción de lo, ongenes precisos de un campo pJrtlCUlar de estudlO" (p, 371), ya que la filosofía posjth'ista de la ciencia engendra una l'Uptllra con el pasado. El punto de in- ft",ión, quc e, el momenl" de l", fundad","" Allp"rt 1" "tua en ('"mle, ya que conSlderJ" 1" p"c"logí" >ocLal com" un" ClflOCla sO('laL 1. md,ey (1954) Y L,ndzey y Aronson ¡1%8, 1985) Sltúan, según Farr, el punt" de inflexion eu el H"ndbook de Murchison de 1~ 35. bta caracterizadón. que queda consagrauci con el rda", histó- rico de Jonc, en el Ilandbrmk d~ 1%5, ,upm,e Jj,tmguH entre un .Iargo pa,aJo" de p,ic"log'" '''Clal preCl~nl;hea, cump~" y no cxporjmenl"l, de una "corla h"wr"" de la psicologlO socJaI como cime/a rxperimenla¡ y americana, La obra de Marx. que es probablemente el pensador y crítico social más influyente del siglo XIX. ha tenido una repercusión relativamente es- casa en la p~icología ,0ciaL al meno, en la p,icología 80cial dominante. la que ha ,ido reconocIda como tal en los principales tratado, ,obre la discIplina, Slll embargo, las Ideas marXJanas tienen hoy en dia una pre- ~enÓil notahle en unil psicología .social meno, convencional, a travé, de ° la ohra de autore, ru,O" como Vygotskl Bajlin, que hicieron una lectu- ra no dogmática del marxIsmo. y cuya obra está teniendo una gran in- fluencia desde que empezó a conocerse en occidente, El marxi,mo supone, jUnio con el dar"inismo y el freudismo, una ac- litud de ,ospccha sobrc el carácter fundante de la razón humana, a la que se había llegado a considerar como fundamento de toda la realidad, con- siderando a dicha razón como un producto de l~ condidim humana. Una de la, ideas marxianas que, de modo más bien genéneo e indi- recto, ha llllluido en la psicología social es la concepción dialéctica de la acción y la concienÓil. loa di;liécticil marxiana ,e caracteriza por una rel~­ ción entre el ,ujeto y el ohjeto en lérminos de actividad concreta La pri- mera tesIs sobrc Fcuerbach explicita esta concepción: .,La falla funda- mental de todo el materialhmo precedente __ re,ide en que ,,,lo capta la co,a. la realidad, lo ,en,ihle, hajo la forma del objero o de la contempla- CIÓI~ nO como aClividad humana sensoria~ como prácrinr, nO de un modo subjetivo» (Marx, 1970, p_ 665). La relación dialéctica ,upone 8uperar la contraposición entre ,ujeto y ohjeto, propia de una concepción materia- lista no dialéctica: "la teoría materialista del cambio de las cIrcunstancias
  • 37. } de la educación olvIda que la8 circunstancia, las hacen cambiar los hombre, y que el educador necesita. a su vez. ,er educado» (op. cit.. p. 666). E,ta idea, que después será desarrollada con éxito en la psicología por Vygotski y Leontiev. entre otr<JS, supone la ~oncepción de la con· ciencia y la naturaleza humana en general como un proceso, Este proee- '0 de la conciencia se lleva a cabo en la~ condiciones concretas de exis- tencia, en virtud de lo, modos y e,truclUras de producclón en lo, que el 8ujeto sc inserta: ,.EI "e"píritu" nace ya tarado con la maldielón de e,tar ~preñado" de materia, que aquí 8e mamliesta .. bajo la forma del lenguaje. El lenguaje es tan viejo como la conciencia: el lenguaje es la conciencia práctica, la conciencia real, que existe también para lo, otros hombre8 y que, por tanto, comienza a existir también para mí mismo; y el lenguaje nace, como la conciencia, dc la nece,idad, de los apremios del intelcam· bio con los demás hombre,. /. .. ( La condencia, por tanto, es ya de ante- mano un producto soc131, y lo 8eguirá siendo mientras existan sercs hu- mano~» (Marx y Engel8. 1970, p. 31). El scr humano no ~e concibc como "na mera rc,ultante de su medio, como un organi,mo quc se modifica con la expericncia tal como ", le entiende. por ejemplo, desdc el punto de vista de la psicologia condueti,- ta. El ser humano no .,ólo produee la herramienta, ,ino que ésta, según decía Engels, también produce al ser humano. Es eS13 concepción del ca- rácter dialéctlco y ,ocial de la subjetividad humana la que vincula crcati- vamentc al marxismo COn una pSlcolo¡úa social soeiolúgic;, Tal como di- ce Marx, en la ~exta teslS sohre FeueJbach, "L<1 esencia humana no es algo ah,tracto c inmanente a cada individuo, Es, en realidad, el conjunto de las rclacione8 SOCIales,,. (op, cit.. p. (67). Otro cientifico social cuya obra ha innuido en el de,arrollo dc la p,i- cología 80cial c~ Emi/e Durkh"im. Como es hien sabIdo, Durkheim e.' uno de los fundadores de la sociología cientítiea. Para alguno, autores, incluso, es el primer autor que, de forma ,i,temática, de,arrolla una '0- clología totalmente autónoma en 'u, prclensione8 científlca." fundamen- tada cn una actitud naturalista hacia 108 fenómeno_, ,ocialcs y en una con8ideración de la sociedad y los heehos ,ocialcs como realidades ex- plicativamente autónomas, Desde el punto de vista de la f,mdamentaeión de la psicología social. la obra de Durkheim can frecuenCIa ha 8ido marginada, en vmud de una concepción superficial dc su antipsicologi~mo metodológico y tcónco. En diversa8 ocasiones Durkhcim p",o de mamfie.,to su postura contraria a la explicación del comportamiento social por medio de variable, psico- lógica,. l,'! caso má, conocido e, su análisi, del suiCIdio. Para Ourkheim no es po,ible comprender la práctica del suicidio como una ,'uestión pu- 44