II CONGRESO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA
SIMPOSIO DEMOCRACIA Y GÉNERO
5 DE NOVIEMBRE DE 2004
Mérida, Venezuela
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Algunas anotaciones finales
El tema es extenso y complejo y só...
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Contexto teorico igualdad

  1. 1. II CONGRESO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA SIMPOSIO DEMOCRACIA Y GÉNERO 5 DE NOVIEMBRE DE 2004 Mérida, Venezuela Reflexiones sobre algunos contextos teóricos para interpretar la articulación entre Democracia y Género Ponente: Antropóloga Evangelina García Prince CONTENIDOS Introducción. La reflexión sobre género y democracia es amplia y variada El análisis obliga a una visión sistémica del vínculo El tema admite numerosos abordajes: Democracia de género, democracia vital, democracia paritaria, por citar algunos 1. ¿A que democracia nos referimos? Las mujeres han estado ausentes en la reflexión de la teoría política La concepción liberal original y la multiplicidad del presente El impacto de la post-modernidad Las mujeres no aparecen plenamente ni en las más recientes interpretaciones Qué hacer frente a las teorías patriarcales excluyentes, ciegas y sordas ante las mujeres 2. La ciudadanía democrática en la perspectiva de la diferencia / diversidad de géneros La necesaria revisión del pensamiento político Acercarnos a la definición de la ciudadanía La concepción de Rawls El modelo libertario de Nozick El republicanismo de Walzer Algunas contradicciones internas y aportes del feminismo sobre la ciudadanía Algunas anotaciones finales El discurso feminista sobre la igualdad Notas finales sobre la contribución de las mujeres a una democracia pluralista y agonista
  2. 2. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 2 Reflexiones sobre algunos contextos teóricos para interpretar la articulación entre Democracia y Género Evangelina García Prince Introducción. Antes de decir otra cosa quiero, en esta oportunidad, expresar al Grupo de Investigación en Género y Sexualidad, GIGESEX, de la Universidad de Mérida, mi reconocimiento y sincera felicitación por traer el tema que da nombre a este Simposio: Género y Democracia, al tapete de los intercambios y debates de quienes en Venezuela estamos comprometidas o comprometidos con el tema del logro de la Igualdad real de mujeres y hombres. La reflexión sobre género y democracia es amplia y variada Algunas reflexiones que este tema suscita entre las y los especialistas en Venezuela y en general en el mundo, equivocadamente, en mi criterio, dan por sentado que todas y todos comprendemos bien y estimamos en su justa medida, las implicaciones que posee esta compleja relación o que la consideramos desde una perspectiva semejante, y no es así. Los debates sobre la democracia, tanto como los que se dan sobre el género, son de una riqueza y variedad casi ilimitadas. La producción de conocimientos en el feminismo sobre el género y la democracia, ha sobrepasado ampliamente las mas rigurosas y aparentemente completas tesis del feminismo clásico de las grandes maestras. El interés feminista por el tema se desarrolla actualmente desde múltiples vertientes que van desde las reflexiones de la filosofía política y la teoría política del feminismo, hasta las ideas y propuestas que se dirigen a insertar el enfoque de género en las políticas públicas o tratar con el tema del liderazgo de las mujeres en los espacios públicos, pasando por los temas vinculados a los procesos psicológicos que se ponen en marcha en relación con el acceso de las mujeres al poder. Y esto, por señalar algunas áreas de pujante desarrollo en el feminismo, sin mencionar el telón de fondo que supone la riquísima reflexión sobre la Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  3. 3. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 3 articulación de las mujeres al poder, que en mi criterio es un asunto previo al que estamos tratando en el Simposio que nos convoca. El análisis obliga a una visión sistémica del vínculo Por ello, intentar el abordaje de la articulación entre Democracia y Género, como propone este Simposio, por su misma riqueza y complejidad obliga a una reflexión sistémica. Éste es un tema central del feminismo, como pensar esencialmente político que es, y ha sido inspiración para muchas feministas en el pasado reciente y en la actualidad. Igualmente ha sido y está siendo, objeto de reflexiones válidas desde perspectivas plurales que obligan a considerar, o al menos a tener en cuenta, que son numerosas las visiones que admite, así como las facetas que lo tocan, en algunos casos centralmente y en otros tangencialmente, aun cuando no por ello, menos importantes y significativas para el adelanto histórico de las mujeres y de la sociedad en su conjunto. No pretendo ni puedo, por múltiples razones, de tiempo, competencias y variedades analíticas posibles, emprender la titánica tarea de señalar en este trabajo de carácter muy limitado, todo lo que está involucrado en el estudio de esa relación. Sobre todo porque la diversidad que caracteriza al feminismo de hoy en sus posturas frente a éste y a otros asuntos igualmente sustantivos, aun no ha concluido en una síntesis cabal y es posible que no lo haga por mucho tiempo. Apenas nos atreveremos a mencionar ciertos aspectos y encuadres analíticos que a nuestro juicio están conectados a la estructura misma de la articulación entre democracia y género, y desarrollar brevemente alguno de ellos sobre el que hemos venido trabajando con mayor interés en los últimos tiempos. El tema admite numerosos abordajes: Democracia de género, democracia vital, democracia paritaria, por citar algunos Esta misma complejidad y variedad de puntos de vista permite pensar que, de hecho, la sola mención del título del Simposio suscitará respuestas diversas en las ponentes convocadas, en las que habrá, sin duda, algunas coincidencias, pero que seguramente tendrán énfasis diversos en sus respectivas intervenciones. Por Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  4. 4. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 4 ejemplo, puedo decir que si a este evento hubiesen sido invitados autores o autoras como Enrique Gomáriz y Angela Meetzen, hubiesen traído el planteamiento central de una de sus últimas propuestas: la “democracia de género”1 , a la cual definen como una idea, en su criterio, reciente, no totalmente definitiva como designación de una nueva categoría analítica, que surgió como una respuesta a los nuevos desafíos que emergen en el mundo a partir de los reclamos de igualdad y equidad de las mujeres y de los reacomodos evidentes que se están dando en las agendas internacionales a partir de eventos de tanta significación como la IV Conferencia Mundial de la Mujer. La democracia de géneros vendría a representar una alternativa a las políticas de género “tradicionales”, relativamente estancadas en los años 90 del siglo pasado. En tal sentido la y el autor toman nota de que en los países anglo sajones ya se está hablando de la “engendered society” o sociedad con perspectiva de género o sociedad “generizada” como traduzco yo a este dichoso “engendered” que con tanta profusión optimista encontramos en los textos y documentos originados en idioma inglés. “Democracia de géneros” que según Gomáriz y Meentzen, ya encuentra expresión en los cambios que se están produciendo en el contrato social entre los géneros como ocurre en España e Italia o como en Alemania donde se habla formal y explícitamente de Democracia de Géneros como orientación de las políticas públicas y de las políticas organizacionales. Es interesante observar que esta propuesta supone un accionar mutuo de hombres y mujeres y la interpelación de la sociedad en su conjunto, tras el objetivo de la democracia de géneros Si la invitada hubiese sido la muy creativa feminista española Elena Simón2 hubiese traído su crítica contra la “democracia incompleta” que domina los escenarios del presente, basada en un “pacto cínico” y contra la cual propone su famosa “democracia vital” . Esta se haya construida sobre la base de un nuevo pacto social sustentado en las ideas de compromiso ético y de equivalencia, equipolencia, autonomía y solidaridad. 1 Gomariz, Enrique y Meentzen, Angela: Democracia de género. Editores: Fundación Heinrich Böll y Fundación Género y Sociedad. San José, Costa Rica. 2000 2 Simón, Elena: "Democracia vital: mujeres y hombres hacia la pleno ciudadanía". Marcea Ediciones. Madrid, 1999 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  5. 5. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 5 Para este pacto social, Elena Simón propone a las mujeres su idea del triple pacto: intra-psíquico, intra-género e Inter-géneros. a) El pacto intra-psíquico es el de la subjetividad de cada mujer singularizada que, a través de ese pacto consigo misma, encuentra y elige su propia definición y se auto designa según sus propias cualidades, características, necesidades y deseos en el marco de las diversas opciones humanas que tiene ante si y que pueden significar para cada mujer en particular, decisiones selectivas que violenten o transgredan o no, los mandatos del género. b) Luego Simón habla del pacto de la identidad, entre las propias mujeres, el pacto intra-género, a través del cual nosotras podríamos conocernos y reconocernos como integrantes de una amplia categoría originada en la “cultura de la hetero-designación”, que nos confina a la subordinación, al mandato de la naturaleza y nos excluye de la palabra y de lo público; esta categoría de género femenino ha creado, pese a la subordinación, modos de ser humanas, saberes y valores propios, que no participan en forma explícita y reconocida de la construcción del patrimonio de la humanidad en su conjunto. c) Finalmente estaría el pacto de la solidaridad, inter- géneros, que es la vía para potenciar las iniciativas, capacidades y posibilidades de las mujeres y ampliar nuestros márgenes de libertad sobre todo para las más jóvenes, y que tiene funcionalidad, incluso, al margen de los centros consagrados de poder. Es un pacto con los hombres, que está fundamentado en las ideas de no exclusión y equipolencia de unas y otros. Es a través de este pacto sustentado en los anteriores donde emerge esta Democracia Vital. Y por supuesto, en este breve muestrario de posibilidades interpretativas, no podemos dejar de mencionar, también a manera de ejemplo, todo lo que se viene diciendo y proponiendo sobre el tema de la “democracia paritaria”, expresión creada por Claudette Apprill, Antigua Secretaria del Comité para la igualdad entre las mujeres y los hombres, del Consejo de Europa, quien la propuso en 1989 a las expertas y expertos del Consejo de Europa, como una Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  6. 6. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 6 nueva hipótesis de trabajo para el combate a las desigualdades.3 El significado de la paridad apareció como una alternativa ante las cuotas y persigue el logro de cantidades iguales o que garanticen efectivamente la igualdad para hombres y mujeres en las posiciones de poder, vinculando esta presencia paritaria a un propósito de cogestión4 . Este tema es hoy uno de esos provocadores asuntos que tenemos las mujeres en nuestros debates por el logro de una condición equivalente como sujetos de la democracia, que nunca lo hemos sido enteramente. La discusión política sobre la paridad en Venezuela y en América Latina esta aun distante de lo que en tal sentido se viene dando en Europa y es evidente que las mujeres de estas latitudes aun no hemos alcanzado el grado de incidencia que han alcanzado algunas de nuestras colegas –que no todas- del viejo continente, bastante renovado en estas lides en algunos países como, por ejemplo, los países nórdicos, España y Alemania. Como los anteriores podría traer a colación otros ejemplos de la riqueza sugerente de múltiples interpretaciones y enfoques que pueden emanar de la polisemia que acompaña el nombre de nuestro Simposio. En mi caso he tomado la opción de presentar algunas reflexiones sobre los contextos teóricos en los cuales se está dando el debate sobre la democracia y mirar un poco como se está insertando en ellos la perspectiva de la diferencia de géneros especialmente en materia de ciudadanía. 3 Appril, Claudette. Qu'est ce que le concept de parité ?. Intervención realizada en Chartres, 1997. on line en www.democraciaparitaria.com Themis Asociación Española de Mujeres Juristas 4 El concepto de paridad, que surge en Europa, no tiene aun una identidad definitiva en cuanto a lo que significa cuantitativamente hablando. En un principio, en la Unión Europea la paridad fue planteada como una fórmula según la cual en los órganos de decisión y elección popular no hubiese mas de 60%, ni menos de 40% de mujeres o de hombres. Luego la paridad ha tendido a ser interpretada como proporciones equivalentes expresadas en la fórmula 50% y 50%. Recientemente, en abril de 2004 la Red Ciudadanas de Europa, (RCE), “organización cuyo objetivo básico es la promoción y el apoyo a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, como uno de los principios fundamentales de la Europa democrática” produjo una Declaración sobre “Políticas Europeas y Género” en la cual habla de la paridad de géneros como “representación equilibrada” de ambos géneros que además, exige la adopción del enfoque de género en la políticas públicas y “una mayor y mejor calidad de género en la vertebración de la democracia” que incremente la legitimidad de las decisiones de los poderes públicos. Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  7. 7. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 7 1 ¿A que democracia nos referimos? Las mujeres han estado ausentes en la reflexión de la teoría política Cuando se trata de hablar sistemáticamente de la democracia, es inevitable tomar contacto con la filosofía política y la teoría de la ciencia política; y ambas han sido siempre refractarias a considerar a las mujeres, a enterarse de su existencia o más recientemente, a admitir los criterios de género en sus propuestas. Desde los orígenes mismos de la democracia como sistema de gobierno o sistema político, como generalmente se la define, la exclusión de las mujeres, abierta, solapada o disfrazada en el sexismo de los lenguajes, ha sido un signo dominante hasta épocas muy recientes, cuando comienza una lenta y todavía bastante incompleta reversión de tal situación. Ni que decir en el presente, de la impermeabilidad del pensamiento político a la crítica feminista y el rechazo sólido que se hace a la categoría género. La concepción liberal original y la multiplicidad del presente Pareciera que, actualmente, al hablar de democracia, la mayoría nos referimos a un mismo referente comprensivo que generalmente identifica la democracia con los criterios que ha desarrollado el liberalismo desde el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX. En gran medida esto, en opinión de diversos autores, es el producto del éxito que acompañó al liberalismo frente a los totalitarismos de esos tiempos en su gestión de hacer coherente sus principios y su práctica, hasta que los cambios turbulentos de la sociedad a partir del último tercio del siglo XX le enfrentaron a nuevas realidades donde lo múltiple, lo diverso y lo diferente, tomaban cuerpo como referencias innegables que chocaban contra la universalidad idealista, inscripta indeleblemente en las bases kantianas del liberalismo de entonces. Como lo reconocen todas las tendencias políticas del presente, los principios liberales emblemáticos vinculados a la democracia continúan teniendo una innegable vigencia: libertad e igualdad; pero frente a la multiplicidad y Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  8. 8. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 8 diversidad, frente a la diferencia, sobre todo, esos principios han estado exigiendo reinterpretaciones, ya que la linealidad original del liberalismo no da las respuestas a estas nuevas realidades. Es por eso que las actuales interpretaciones de la democracia, además de la libertad y la igualdad, juntan otro principio esencial en el presente, que es el principio del pluralismo, entendido en su dimensión de diferencia, sin el cual no tiene sentido hablar de democracia y sin que los tres mencionados agoten la agenda de principios de la democracia que hoy deducimos de la crítica, de los debates y, lo que es más importante, de las realidades de las dinámicas políticas del presente en el que pugnan fuerzas diversas por el establecimiento de regímenes que conduzcan a una mejor situación humana para todas y todos. Democracia hoy es, indispensable pero no exclusivamente, libertad, igualdad y pluralismo, entendido este último, no sólo en el sentido colectivo sino además personal e individual. Este es uno de los grandes problemas que hoy enfrentan los contrastes conceptuales y doctrinarios respecto a la democracia, sobre todo desde las posturas liberales rezagadas, no renovadas, en las que la contradicción entre sus propuestas que pretenden ser universales, y los auténticos pluralismos sociales y culturales del presente, ponen en jaque criterios y dimensiones fundamentales como la misma noción de ciudadanía, cuya relación con el ideal democrático y la realidad de las democracias, como recuerda Alain Touraine5 , es un indicador esencial de cuán lejanas o cercanas están ambas dimensiones en el espacio de la vida cívica. Sin embargo, las contradicciones entre teoría y práctica democráticas no son exclusivas de las minoritarias interpretaciones liberales que aun se definen como más cercanas a la Ilustración y no han tomado el cauce de las nuevas posturas del liberalismo. La tradición universalizadora de la Razón Ilustrada es la cuna de la Modernidad y de ella heredamos los valores e ideales de la Democracia, que hoy repetimos y mantenemos en la aspiración de una realización que está aun muy distante para las mujeres. Pero igualmente la crítica que hoy enfrenta a esa tradición, reformulada en muchos de sus 5 Touraine, Alan: ¿Que es la democracia?. Citado por Bárcena. Op.cit. pag. 36 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  9. 9. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 9 planteamientos, por parte de las teorías que le adversan, tampoco resuelve enteramente las interrogantes y contradicciones que afloran de la realidad plural. El impacto de la post-modernidad Pudiésemos pensar que el impacto de la post-modernidad, con todo el empuje que supuso y aun supone el que fuese un pensamiento que interroga crítica y frontalmente a la Modernidad, fue la fuerza que dio fundamento al reconocimiento de la diferencia como verdadera expresión de lo real. Hemos creído y sostenemos que, de alguna manera, la influencia postmoderna abrió una puerta franca a la consideración de los factores relacionados con las diferencias de género; sin embargo, es tan profunda, tan estructural y sólida la exclusión genérica histórica contra las mujeres y lo femenino, que ese impacto real no se ha reflejado hasta el presente en la teoría política oficial o dominante sobre la democracia. Los hechos son contundentes. Baste señalar por ejemplo que Francia ha sido la cuna histórica de la Revolución de la cual recibimos la herencia de la Libertad y la Igualdad como valores fundantes de la democracia y, por ejemplo, a finales del siglo XX estaba entre las democracias europeas mas atrasadas en la incorporación de las mujeres a la actividad parlamentaria, con un 6% apenas, en 1997, del total de Representantes del Poder Legislativo.6 Esto unido al hecho de que también fue Francia el país donde Jean Francois Lyotard dio nacimiento con su obra a la post modernidad con su poderoso alegato referido a la muerte de los grandes relatos y, sin embargo, es Francia donde la filósofa Elizabeth Badinter, famosa autora de la conocida obra “XY Identidad Masculina”, hace pocos años aseguraba su total oposición a la introducción de la paridad en la Constitución francesa, porque en su criterio era una segregación que iría en contra de la noción republicana de ciudadanía.7 La misma Francia donde Gilles Lipovetsky, se atreve a calificar de “regresión naturalista” la reivindicación de paridad que entre tormentosos debates, las francesas intentaban por esas mismas fechas. 6 Tahon, Marie-Blanche: Citoyenneté et parité politiques. Sociologie et sociétés, vol. XXXI, n° 2, Paris, automne 1999 7 Badinter, Elizabeth. Entrevistada por Paloma Reinoso. Publicada en el diario El País, Madrid, 16 de mayo de 1999. pag 36 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  10. 10. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 10 La influencia post moderna en el pensamiento feminista es un hecho con diferentes matices. Una influencia que ha llegado a producir escisiones, desencuentros y oposiciones que a veces nos han parecido irreconciliables, tal como el debate que en los finales del siglo XX se ha producido entre feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia: el primero sosteniendo que el proyecto moderno y la Ilustración constituyen la fuente de la demanda de igualdad y que como tal el proyecto ilustrado está en deuda con las mujeres, pero contiene todas las virtualidades que le permitirían corregir sus propios errores y solventar sus fallas; y el segundo, el feminismo de la diferencia, sosteniéndose en la diferencia y la diversidad como los dos ejes que buscan la reivindicación de esa diversidad exigiendo respuestas que la tomen en cuenta y por tanto negando la universalidad de ciertas propuestas. Las mutuas acusaciones de “esencialismo” y “naturalismo” que lanzó y aun lanza el feminismo de la igualdad contra el feminismo de la diferencia chocan contra los ecos de “autoritarismo” y “androcentrismo implícito” que se esgrimen desde la diferencia. Pero al margen de esa apasionante discusión no hay duda que la post modernidad fortaleció los argumentos de la validez de la diferencia desde ángulos e interpretaciones tanto o más enriquecidos de lo que pudo haberla tratado la teoría feminista en momentos previos al debate post moderno. Pues bien, en el presente las democracias están ante la perentoria necesidad de asegurar y dar estabilidad a la unidad política del orden institucional democrático; unidad que opera sobre principios básicos irrenunciables para cualquier sistema que se defina como tal. Y frente a ello uno de los problemas centrales que enfrenta la democracia es encontrar la manera de conjugar la estabilidad de su unidad política, con el carácter fragmentado de las realidades, con los pluralismos reinantes y emergentes, individuales o colectivos, que pugnan por su reconocimiento y entre los cuales la diversidad de los géneros es una, la mas universal y decisiva, de las fuerzas históricas que están en la base de esa fragmentación y son un reflejo de tendencias dominantes en el cambio epocal que vivimos signado entre otros, por el eje globalización / localismo. Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  11. 11. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 11 Las mujeres no aparecen plenamente ni en las más recientes interpretaciones Una prueba del desprecio respecto al género, de la mayor parte de –no toda- la filosofía y de la teoría política dominantes sobre la democracia, es que las que se consideran principales posturas o enfoques de la democracia en el presente, generalmente omiten la consideración de la diferencia derivada del ser mujer o ser hombre. Si bien las clasificaciones de los tipos y modelos de democracia son numerosas, como señala Fernando Bárcena,8 la filosofía política que se origina en el liberalismo político, que posee en su desarrollo y como producto de los debates internos, múltiples expresiones y variantes, ha llegado a concretar actualmente, en opinión que compartimos con el agudo pensador sobre el tema Ricart Zapata Barrero,9 tres importantes tendencias teóricas sobre la democracia: el liberalismo de J. Rawls, el libertarismo de R. Nozick y el republicanismo de M. Walzer, aun cuando muchos autores y autoras piensan que el debate más agudo y definitivo está plantado entre el primero y el último, cuyos orígenes en el pensamiento comunitarista son muy claros. Cada uno de ellos representa una tradición que recoge los aportes de numerosos autores y autoras, de variadas posturas que han evolucionado hacia vertientes de mayor peso o reconocimiento intelectual, pero los tres nombres indicados, puntualizan de cierta manera la representatividad de tales corrientes. En las tres está presente el problema de la articulación entre democracia y pluralismo, las tres desarrollan concepciones diferentes de la igualdad, de la libertad, de la respuesta a la pluralidad y cada una de ellas contiene una concepción específica de la ciudadanía democrática, uno de los más importantes conceptos sintetizadores que se están empleando en el interrogatorio que el pensamiento político desarrolla frente a la democracia de nuestros tiempo. Pero en estas posturas, que no podemos desarrollar por razones obvias de tiempo, no hay una real y acabada consideración consistente respecto a la valoración de las diferencias de género en la democracia. Con excepción de las consideraciones de Walzer en sus conceptos de “igualdades y desigualdades complejas” no se da a las diferencias de género el tratamiento consistente que 8 Bárcena, Fernando: El oficio de la ciudadanía. Introducción a la educación política. Paidos. Barcelona. España, 1997. pag. 32 9 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  12. 12. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 12 sería deseable. Esta tarea le está correspondiendo a la teoría crítica feminista, a las filosofías y teorías políticas del feminismo, que lo está haciendo de manera brillante, intelectualmente hablando, aun sin reflejo total en la teoría oficial. En el caso del pensamiento de Walzer, que tanta recepción posee en entre teóricas relevantes del feminismo, han sido interpretaciones de las algunas de ellas las que han brindado aplicación al pensamiento waltzeriano, como es el caso de Susan Moller Okin que reconoce que Walzer10 “sólo aplica someramente sus conceptos más relevantes”, como los de “esferas separadas” e “igualdad compleja” al tópico de la sub-representación política de las mujeres, cuando trata el tema de la ciudadanía. Es importante reconocer que las tesis señaladas: liberal, libertaria y republicana, reconocen la necesidad de definir la democracia en el presente asumiendo el pluralismo existente en la realidad como una fuerza que se expresa en múltiples dimensiones; y en ello está un importante asidero teórico del que nos valemos las feministas para dar fundamento a nuestras propias reflexiones y prácticas políticas, enriqueciendo nuestra postura con las adiciones que dimanan de los adelantos históricos que vamos esclareciendo en nuestra identidad política y en nuestra cultura política. Qué hacer frente a las teorías patriarcales excluyentes, ciegas y sordas ante las mujeres Uno de los grandes problemas y luchas que tenemos que librar al interior de la teoría patriarcal es tener claro que en ella, el pluralismo tiende a ser visto desde una visión etnológica tradicional un tanto recortada; el pluralismo cultural está impregnado de la idea de que los pluralismos culturales son multi-culturalismos en el sentido anotado. Una prueba de la fuerza de esta perspectiva es la avanzada teoría de la Ciudadanía Multicultural de Will Kymlicka, que aun los propios teóricos de las posiciones anteriormente anotadas comienzan a considerar como una posible salida a las contradicciones que se dan al interior de sus planteamientos; sin embargo la “ciudadanía multicultural” de Kymlikca omite 10 Miller, David y Walzer, Michael: Compiladores: Pluralismo, Justicia e Igualdad. FCE. Buenos Aires, 1996 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  13. 13. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 13 la dimensión de género en los más sustantivos, y por otra parte, acertados criterios sobre la protección de derechos de las minorías étnicas que desarrolla con mucho acierto. Lo que quiero señalar en este contexto es que la lucha está llamada a centrarse en la defensa de la pertinencia de la diversidad de géneros al pluralismo de nuestra realidad, al cual debe dar respuesta la democracia y evitar, por otra parte, que las demandas de las mujeres sean tratadas como expresión de fenómenos sub-culturales dentro de un contexto cultural mayor cuyo signo finalmente continuaría siendo patriarcal, tal como la filosofía política dominante considera actualmente fenómenos como los de los gay o lesbianas o los movimientos de las personas afro-descendientes en América Latina Y El Caribe, por mencionar dos de ellos. En este sentido conviene señalar que cuando rechazamos el tratamiento sub cultural para las demandas de las mujeres es porque en ello se encierra la idea de que las mujeres demandantes, las feministas, por ejemplo, seríamos una subcultura. Este sentido está lejos del que por ejemplo emplea Dolores Juliano, la antropóloga argentina residente en España, cuando habla de la subcultura de las mujeres populares, un poco dentro del sentido culturalista que inauguraron en el feminismo norteamericano Nancy Chodorow y Carol Gilligan Si uno de los problemas centrales de la democracia es el pluralismo, tal como lo reconocen las tres tesis fundamentales, es necesario dar respuestas de verdadera naturaleza antropológica, integradora de lo humano y no sólo de lo que desde la óptica masculina llega a ser significativo como expresión de pluralidad o diversidad cultural. El tema no es sencillo porque nos coloca en la situación de decidir desde una perspectiva feminista si lo que debemos hacer es trabajar por la redefinición y re-semantización del término “pluralismo”, para que incluya la diversidad y la diferencia como la que el género contiene, o si debemos trabajar la inclusión de la diferencia como un concepto o principio a ser considerado como una de las condiciones de la democracia, en la perspectiva de la exigencia del “respeto a la diferencia”. Incluso es necesario anotar que aun al interior de la fragua intelectual del feminismo, hay quienes no aceptan “diversidad” como denotación de “diferencia”. Este último es un punto de vista Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  14. 14. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 14 interesante a la luz del cuerpo que van cobrando disciplinas y practicas de creciente popularidad en ciertos ambientes como los proyectos de desarrollo o las políticas públicas en ciertos países, bajo el título de “gerencia de la diversidad”, por ejemplo. No creo que estemos aun suficientemente claras como para descartar simplemente cualquiera de estas opciones aun cuando, por supuesto, siempre tenemos la posibilidad de inclinarnos personalmente por una u otra. Hace ya varios años que la tempranamente fallecida antropóloga Michelle Zimbalist Rosaldo señaló la presencia en todas las culturas de la asimetría intergéneros, una “invariante estructural”, como la identifica Celia Amorós, que actúa como articuladora de los espacios intra-societarios especializados de hombres (lo público) y mujeres (lo privado) con consecuencias objetivas en asuntos como: la autoridad, las posiciones adscritas y adquiridas, lo normal y lo anómalo, lo natural y lo cultural, y la producción. La autoridad, lo adquirido, lo normal, lo cultural y la producción son atributos de lo masculino, mientras que la subordinación a la autoridad, lo adscrito, lo anómalo, lo natural y la improductividad, lo son de lo femenino. Los aportes de la antropología feminista han sido contundentes en la demostración del carácter estructural que en las culturas poseen las implicaciones de la diferencia de género.11 Los aportes de autoras y autores de diversas y a veces opuestas teorías antropológicas ponen en evidencia el peso de la diferencialidad de géneros desde Margaret Mead hasta los desafiantes ecofeminismos de reciente data; y sin embargo, hasta el presente, la teoría crítica feminista no logra ser plenamente reconocida en la visión antropológica de la democracia, que pugna sin lograrlo aun plenamente, por hacer viable la articulación entre la necesidad de criterios universales que den estabilidad a la democracia y la necesaria autonomía que hay que respetar en todas las expresiones de la diversidad individual o colectiva. Algunas autoras como Anne Phillips sostienen que esta exclusión y real ceguera y sordera de la teoría oficial respecto al punto de vista del pensamiento feminista en 11 García Prince, Evangelina: La mujer en la estructura y sentido de las relaciones de poder. Lo político, lo económico y lo intelectual como determinaciones de la subordinación. IIº Congreso venezolano de la Mujer. Tomo I. pag 42 a 49. Editado por la Comisión Femenina Asesora de la Presidencia de la República. Caracas, febrero 1992 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  15. 15. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 15 la reivindicación de la legitimidad y pertinencia teórica de insertar la diferencia de géneros en el debate sobre la política y la democracia, tiene que ver con la creciente sensación de que “las feministas tienen algo que decir” y que ello podría cimbrar –por usar su propia expresión- los cimientos de los debates previos, incluyendo la herencia moderna sobre democracia …. Este es uno de los asuntos centrales del debate teórico general sobre la democracia y sobre su articulación al género. Como bien señala Chantal Mouffe,12 hace falta un nuevo tipo de articulación entre lo universal y lo particular a fin de hacer posible que por ejemplo, la democracia pueda incluir con los mismos niveles de equivalencia en los derechos y libertades al “el otro” o “la otra”, individuales o colectivos. Pese a ello, la teoría antropológica aun no se decide a asumir plenamente la diferencia como determinación del objeto de sus reflexiones y ello, como señala claramente Iris Marion Young, 13 contribuye a la opresión de los grupos sociales excluidos, sobre todo en contextos discursivos como algunos que suscita la democracia, en cuya raíz moderna se encierra sin duda una concepción principalmente distributivista de la Justicia. En opinión de esta autora los teóricos de la democracia no han sabido plantear acertadamente el problema que supone el establecimiento de un marco participativo incluyente que respete las diferencias de los colectivos o individualidades no identificados con el paradigma patriarcal de sujeto jurídico, político e histórico valido; el que tan agudamente Amparo Moreno identificó como el arquetipo viril de la historia: el hombre blanco europeo, tan parecido al que en los primeros pasos de la democracia definieron los griegos como varón-libre-griego-adulto. Ahí donde comenzó la otredad para la democracia excluyente. 2 La ciudadanía democrática en la perspectiva de la diferencia / diversidad de géneros 12 Mouffe, Chantal: El retorno de lo político. Ediciones Paidos Ibérica, S.A., Barcelona, 1999 13 Young, Iris Marion: La justicia y la política de la diferencia. Ediciones Cátedra Col. Feminismos, 59. Trad. Silvina Álvarez Medina. Valencia. 2000. Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  16. 16. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 16 La necesaria revisión del pensamiento político Las ideas básicas y preliminares que planteamos en el aparte anterior nos muestran una de las tareas que el pensamiento político se ha trazado en estos tiempos. Se trata nada menos que de la indispensable revisión teórica e institucional de las democracias. En ella hay diversos ejes que requieren atención. Entre ellos son de abultada pertinencia: a) el pluralismo del que hemos hablado someramente, b) la globalización, c) el federalismo y sin duda, d) la ciudadanía. Pluralismo Ejes a revisar en la teoría e institucionalidad de la democracia Federalismo CiudadaníaGlobalización No son compartimientos estancos, procesos o hechos separados, sino dimensiones complejas que se intersectan y cuya presencia genera a la democracia demandas específicas a la vista de los principios básicos de igualdad, libertad y el mismo pluralismo. Basta dar una simple ojeada al gráfico anterior para darnos cuenta de la complejidad y múltiples relaciones que estos hechos implican entre si desde la perspectiva de los principios de la democracia. Por su parte, cada uno de estos grandes capítulos encierra una miríada de aspectos que para varios autores y autoras, son de urgente revisión, porque la turbulencia del cambio de época, por una parte, y la transformación de referentes históricos que daban sentido a principios tradicionales de la democracia –la desaparición de la Unión Soviética y el comunismo tal lo vivimos Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  17. 17. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 17 en la mayor parte del siglo XX- por la otra, lo están demandando. Revisión que también está impelida por los reacomodos que se están dando en los llamados “totalitarismos post modernos”, totalitarismos de origen socio político diferentes a lo que se conocía en fechas recientes y que ponen en peligro el futuro de las instituciones democráticas y ante los cuales hay que buscar y encontrar respuestas valederas a los desafíos que estos reacomodos implican para las democracias. Estas demandas de redefinición conmueven la institucionalidad democrática en las bases mismas de sus criterios de legitimidad. Por citar simplemente algunos de los asuntos que aun no están resueltos en la propuesta frente al pluralismo, baste señalar simplemente las variantes que están presionando para re-generar o re-crear o re-interpretar aspectos básicos para la democracia tales como: a) el sentido que posee para la democracia y los mecanismos de logro del consenso, b) las reinterpretaciones que caben al papel del conflicto en la democracia y una revisión del antagonismo –visión tradicional del conflicto- como única posibilidad para pensar y procesar la diversidad y la diferencia, c) la redefinición de las identidades políticas colectivas o individuales, en vista de los reclamos de la diversidad para legitimar otras identidades en forma democrática y d) las fronteras políticas entre democracias y regímenes no democráticos. Las respuestas son complejas como los temas lo sugieren y están viniendo de las tres posturas mencionadas: Liberalismo estricto, Libertarismo y Republicanismo y ninguna de ellas ha dado plenamente en el clavo para resolver estas polaridades o dicotomías reales. Acercarnos a la definición de la ciudadanía De los anteriores, uno de los asuntos que más directamente toca con el tema que nos ocupa es el de la identidad política, ya que la ciudadanía es una tarea de construcción identitaria como bien lo señala Mouffe. La ciudadanía exige una definición que deberá corresponder al tipo de democracia que aspiramos. La definición de la ciudadanía de las mujeres en la democracia incluyente dada nuestra condición diversa del paradigma masculino, requiere deslindar bien su constitución porque es en la ciudadanía donde podemos encontrar las claves para Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  18. 18. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 18 entender cómo se están dando o no los vínculos entre democracia y género y cómo podemos trabajar la inclusión de nuestra diversidad en esa democracia. Para tal propósito, el pensamiento feminista radical postula una “mirada en distancia”, -que no significa separarse directamente- frente a las definiciones de la identidad ciudadana contenidas en las posturas teóricas de la democracia que finalmente gravitan con mayor fuerza en el tema: el liberalismo de Rawls , el libertarismo de Nozick y las posturas republicanistas que se acercan al pensamiento de Walzer. Es una mirada situada en una dimensión epistemológica distinta a la que estas teorías han sostenido, tal como señala Dolores Juliano, es el pensar feminista del presente. El pensamiento feminista se obliga a ser un modelo abierto, capaz de enriquecerse incluso con prácticas no teorizadas. Por ello entendemos, con Juliano, que es un conocimiento posicionado, porque su validez depende de la posición desde donde se enuncia y además como un pensamiento en constante reinterpretación porque exige constantes relecturas de la historia en la medida que esta se produce y que éticamente, por la diversidad y la pluralidad de las mujeres, se obliga igualmente a ser producto de una construcción social que busca ir más allá del pensamiento lineal y por ello se hace más complejo. La concepción de Rawls La concepción liberal y rawlsiana del ciudadano e implícitamente de la ciudadana, supone a personas libre con iguales derechos que requieren los mismos bienes primarios para alcanzar el bien final de la democracia. John Rawls, quien falleció hace apenas dos años a la edad de 82 años, publicó en 1971 se Teoría de la Justicia con la cual produjo en el ambiente intelectual vinculado a la filosofía política una verdadera conmoción al replantear desde perspectivas renovadas preguntas cruciales sobre la libertad, el bien y la justicia sobre las cuales la extensa obra citada es una monumental reflexión, en muchos sentidos definitivamente influyente en los panoramas posteriores de la teoría política y del Derecho. Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  19. 19. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 19 Para Rawls los individuos requieren disponer de los bienes primarios representados en los derechos, libertades y oportunidades. Para el logro de ellos las y los ciudadanos requieren igualmente los mismos medios aptos tales como el ingreso, riqueza, bases de auto respeto y respeto por los otros o las otras. De ahí dimana la concepción de Justicia con la cual Rawls conmovió en su oportunidad los cimientos del liberalismo clásico al aceptar como uno de los principios de la Justicia, el criterio de la diferencia.14 Su Teoría de la Justicia que hace de la igualdad un imperativo, expresa que la justicia como equidad, establece la necesidad de dar tratamiento preferencial a los mas débiles como forma de garantizar la igualdad de todos. En ella admite la existencia de desigualdades sólo cuando estas son para mejorar la situación de los y las menos favorecidos. Esto último es particularmente importante en relación con los presupuestos fundamentales del derecho antidiscriminatorio, ya que supone una redistribución de bienes y riqueza a favor de los menos favorecidos a objeto de rectificar desigualdades y es la raíz de las que hoy conocemos como acciones afirmativas. John Rawls Esto, pese a las críticas del feminismo radical, coloca a Rawls y al liberalismo del nuevo tiempo como una importante referencia en los avances de las mujeres a través de la Igualdad de Oportunidades que Rawls plantea y la admisión de la diferencia como fundamento de la equidad necesaria, que exige, a su vez, la discriminación positiva.15 Las críticas a Rawls se centran, con sobrada razón, en el dar bases a la consideración de la ciudadanía como un status legal, es decir crear la concepción normativa de la ciudadanía y considerar la comunidad política como una configuración instrumental a los fines de las personas. El modelo libertario de Nozick 14 Rawls, John: (1971) Teoría de la Justicia. FCE. México. 1979 15 Matsuda, Mari J: La jurisprudencia liberal y visiones abstractas de la naturaleza humana: una crítica feminista a la teoría de la justicia de Rawls. En Paloma Durán y otras autoras: “Debates sobre Género”. Castellón. España. 1991 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  20. 20. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 20 El modelo libertario parte igualmente de la consideración del pluralismo, pero concibe a la ciudadanía como el único modo en el cual la persona se realiza como tal. De esta manera la ciudadanía no es un tipo de actividad más de la persona, sino que es su esencia misma. Solo en soledad podría la persona actuar desde una dimensión no ciudadana. El o la ciudadana serían moralmente autónomos y tendrían el derecho a protestar cuando su autonomía moral es amenazada, pero no podrían reivindicar para si nuevos espacios. En esencia la ciudadanía libertaria es ciudadanía cuyo único derecho es el de la propiedad, con lo cual introduce lo económico en la práctica ciudadana. La propiedad se convierte en un valor moral que lleva finalmente a considerar la ciudadanía como la propiedad de si mismo y en consecuencia, poseer la libertad de hacer las selecciones morales que desee. Esta es una ciudadanía que legitima el derecho a ser individualmente diferente y aporta la semilla de uno de los sentidos que con mayor fuerza estamos reivindicando las mujeres en el presente: la autonomía. El republicanismo de Walzer El republicanismo en el que muchos identifican una postura cívica más profunda y auténtica, centra sus perspectivas en nuevos principios, que no excluyen a los anteriores, sino que enriquecen el panorama de la ciudadanía y la vida política en general. Entre ellas están: a) el valor que se concede a la participación en el ejercicio de la ciudadanía, b) la noción de la existencia de un bien común supra individual, c) la existencia de la autonomía del ciudadano sólo posible en un contexto colectivo autónomo y d) la concepción de la igualdad como ausencia de dominación. Esta postura ilumina la visión sobre el pluralismo y lo muestra no sólo caracterizado por la presencia de la diferencia, sino por la existencia de relaciones de dominación que están contenidas en la diferencia. La igualdad se plantea en este caso como igualdad de condiciones para satisfacer la autonomía de la ciudadanía, pero no en el sentido liberal del distributivismo equitativo, sino en la construcción de un bien común supra individual como hemos señalado. Es condición de la perspectiva republicana que la autonomía colectiva se construya sobre la base de la pertenencia. Es el sentido de pertenencia la fuerza ciudadana que puede poner límites al uso abusivo de los bienes colectivos por Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  21. 21. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 21 parte del Estado. La participación política es la clave para la construcción de la autonomía de la comunidad política. Hay que reconocer en este punto de vista la enorme influencia de Hanna Arendt, no sólo en su crítica monumental al totalitarismo, sino en su valiosa reflexión sobre el papel de la ciudadanía en la construcción de lo público. La crítica feminista enfrenta a esta postura su desacuerdo con la existencia de un bien común supra individual que resulta incompatible con el pluralismo, aunque debemos anotar la cercanía de gran parte del pensamiento político feminista actual de mayor avanzada con los planteamientos republicanos, si no en este aspecto, en gran parte de los planteamientos que contiene. Algunas contradicciones internas y aportes del feminismo sobre la ciudadanía Como puede observarse, mucho de lo que estas tres tesis de raíz liberal sostienen sobre la democracia y la ciudadanía están presentes en los discursos y en las prácticas políticas inmediatas que conocemos y practicamos o intentamos practicar: participación activa, autonomía, búsqueda de la eliminación de la dominación como condición de la igualdad; pero es igualmente sensible constatar la debilidad relativa de la consideración de la diversidad como una referencia valida en la construcción de la ciudadanía. La ciudadanía en general y la que reconocemos formalmente como ciudadanía democrática ha sido construida con un sesgo masculino y esto es reconocido por las más importantes teóricas del feminismo como un hecho histórico ineludible. Sin embargo no todas las feministas están de acuerdo respecto a la forma de abordar una nueva síntesis de la ciudadanía y la democracia que pueda ser sensible a las diferencias de género. Apenas mencionare dos ejemplos tras los cuales una producción intelectual abundante y poderosa, genera argumentos del mayor interés para el esclarecimiento del tema que nos ocupa. Algunas como Carole Pateman, la famosa autora de “El contrato sexual”, una de las obras clásicas sobe el tema, considera la existencia de dos tipos de Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  22. 22. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 22 individualidades, la de los varones como varones y la de las mujeres como mujeres y sobre esta base propone una ciudadanía diferenciada que reconozca las especificidades de cada género. Esto tiene que ver con el hecho de que la individualidad no es un criterio universal y esta basado en el modelo masculino que produce la dicotomía de “lo mismo” y “ lo otro”. La ciudadanía como categoría patriarcal, según esta autora sólo valora las tareas y cualidades masculinas y por eso se convierte en una imposición para las mujeres en las democracias liberales que, de paso, desvaloriza los atributos del ser mujer. La salida a esta contradicción en la creación de la ciudadanía "sexualmente diferenciada" constituida a partir de la especificidad de todo tipo, inclusive físico biológica de cada género, criterio en el cual Pateman apoya su tesis del valor político de la maternidad. Hace algunos años en una obra anterior, señalé a propósito del argumento de Pateman lo siguiente:16 En el espacio de la ciudadanía, afirma Carole Pateman, una de las más notables analistas de este tema, las mujeres como mujeres somos irrelevantes, ya que el propio concepto de ciudadanía ha sido construido dentro de valores y principios patriarcales que desprecian y por supuesto, no asumen la condición de las mujeres en cuanto tales; este argumento le ha valido la crítica de "esencialista" para algunas teóricas del feminismo.….plantea serias dudas sobre la posibilidad de que la ciudadanía democrática pueda aceptar a las mujeres en cuanto tales, es decir en la especificidad de sus valores y atributos individuales genéricos. Esta afirmación la hace basando su análisis en el reconocimiento de que las "instituciones democráticas liberales reproducen atributos masculinos", y la diferencialidad de "lo mujer" está tácitamente negada. Con ello la participación ciudadana implica la necesaria adopción consciente o no, de "lo hombre" como patrón de validación.(71) Otras feministas de primera línea en el pensamiento político como Chantal Mouffe, sostienen que la construcción de la ciudadanía sexualmente diferenciada como lo plantea Paterman no es la solución al problema del sesgo masculino y se emparenta con posturas maternalistas y de cierta manera esencialistas. Mouffe aboga por una definición de lo político donde lo diferencia sexual llegue a no ser relevante, lo que no significa que la diferencia desaparezca o que las relaciones entre hombres y mujeres sean neutrales. En esto Mouffe tiene toda la razón porque bien sabemos que la neutralidad favorece finalmente a los varones y por ello admite que la igualdad real debe suponer en muchos casos tratar a varones 16 García Prince, Evangelina: Derechos políticos y ciudadanía de las mujeres. Una vía género sensitiva al poder y al liderazgo. Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  23. 23. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 23 y mujeres de manera diferente. La ciudadanía democrática pasa a ser entonces una identidad política comúnmente compartida por personas hombres o mujeres plurales que están comprometidas y comprometidos e identificados con un conjunto de valores éticos y políticos de la moderna democracia que son básicamente la igualdad y la libertad y que no admite situaciones de dominación. La ciudadanía no es una identidad dominante “sino un principio articulador”, que frente a lo comúnmente compartido admite también otras lealtades específicas. Es en este punto donde el pensamiento feminista logra vincular aportes estelares de los últimos tiempos que han no hemos sabido legitimar en nuestra lucha por la ciudadanía democrática y la democracia sensible al género. Me refiero a aportes como los criterios feministas que re-interpretan la igualdad con una riqueza expresiva que aun no incorpora la teoría política y entre los cuales he recogido de la obra feminista de los últimos tiempos, los siguientes sentidos para la igualdad: igualdad como equivalencia humana como plantea nuestra querida Maestra Amelia Valcárcel, como igual valoración de la diferencia; como Equidiferencia o diferencialidades equivalentes; como Equipotencia y Equifonía (como apunta la filosofa de género argentina Isabel Santa Cruz; como Derecho a la diferencia; como Homologación de los intereses, las prioridades y los valores planteados en las demandas de las mujeres, como señala Celia Amorós Puente (que ha recibido varias críticas al interior del mismo feminismo por esta concepción); como Normas universalizables a Hombres y Mujeres; como Validación del ejercicio de la diferencia sin subalternidad y sin dominación como digo yo misma. Todo esto sin mencionar nada por ahora del rico debate que se esta dando en la doctrina jurídica contemporánea a la vera de la definición de la cláusula constitucional de la igualdad. Como vemos, un muestrario excelente del esfuerzo feminista por ampliar los límites del pensamiento político en la búsqueda de un sentido verdaderamente inclusivo de la diferencia de géneros, un sentido libre, no opresor, realmente igualitario de la democracia y la ciudadanía. Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  24. 24. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 24 Algunas anotaciones finales El tema es extenso y complejo y sólo he querido plantear estas reflexiones para que estemos atentos a la observación de las practicas y los discursos del feminismo que revelan tales prácticas en el presente venezolano o latinoamericano, respecto a la democracia y la ciudadanía y las implicaciones de género que las impregnan en la realidad. El discurso feminista sobre la igualdad En tal sentido observamos que el discurso feminista sobre la democracia y sobre la igualdad de géneros se puede expresar y a menudo se expresa en varias formas: una es la del discurso político activo de las políticas públicas estatales y gubernamentales que afectan la posibilidad de realizar la ciudadanía democrática de las mujeres y, el otro es el discurso político operante de las feministas convictas y confesas que hablan desde y hacia el poder institucionalizado. En Venezuela subsiste una ausencia histórica de propuestas de verdadero sentido feminista igualitario en las políticas estatales y gubernamentales. La existencia de algunas leyes como la de igualdad de oportunidades no encuentra eco en absoluto en la practica de los poderes del Estado. El espejismo de igualdad que nos envuelve gracias a ciertos hechos reales, a veces nos hace sentir que realmente la hemos alcanzado. Es el espejismo, por ejemplo, de una Constitución que nos habla de ciudadanos y ciudadanas que, al margen del respetuoso y sincero reconocimiento que nos merece el esfuerzo feminista de quienes tuvimos que ver con su factura y de quienes se tomaron la tarea de redimensionar los lenguajes jurídicos a formas no sexistas de expresión, es uno de los hitos de ese espejismo de la democracia de los géneros en Venezuela. Hay un espejismo de igualdad que nos hace creer que estamos cerca; pero dejemos este tema apasionante del espejismo de la igualdad para una discusión posterior en otra oportunidad en la que dispongamos de mayor tiempo. Por su parte el discurso feminista desde el poder está fuertemente cooptado por la subordinación a los imperativos de la militancia política hasta el punto de negar los fundamentos esenciales de la lucha feminista por la igualdad y por la Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  25. 25. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 25 eliminación de la opresión de géneros en muchos casos. Es un discurso que viene de una práctica excluyente del poder por las propias mujeres y hacia otras mujeres que resulta lo más doloroso. El discurso feminista que interroga al poder, no parece tener muy claro todavía el problema de la auténtica ciudadanía democrática en la óptica feminista más relevante que hemos comentado y en cierto modo es disperso y no logra tener unidad para actuar y decir con fuerza los argumentos sólidos con los que ya cuenta el feminismo para liquidar el monopolio del poder por los hombres y lograr una inserción equivalente de los aportes femeninos a la marcha de los procesos políticos que podrían acabar con todas las desigualdades que nos minan. El discurso académico feminista apenas comienza a asomarse al tema, lo cual hace, ante las realidades que estamos viviendo absolutamente necesario que la universidad venezolana asuma con mayor decisión los temas vinculados a la articulación entre género y democracia y seamos capaces de apoyar la emergencia de un simbólico femenino que se inserte como una referencia equivalente de nuestras culturas políticas y nuestras culturas académicas científicas y tecnológicas. Notas finales sobre la contribución de las mujeres a una democracia pluralista y agonista Las mujeres no constituimos aun una comunidad política con identidad ciudadana y somos presas de la misoginia entre nosotras mismas y de las creencias de superioridad de unas respecto a otras, como señala nuestra querida Marcela Lagarde lo cual resulta, como señala la propia Marcela en la ausencia de identificación de unas en las otras, por lo que protagonizamos desencuentros, y antagonismos al más puro estilo patriarcal, en lugar de acercarnos a la idea y ser protagonistas de un cambio de cultura política que convierta la democracia de antagonismos en democracia de “agonismo”, como plantea Chantal Mouffe, en la que quepan con igualdad y equivalencia de autonomía y fines, las adversarias, que no las enemigas. Las del poder y las de fuera del poder, las de los partidos, las de la academia y las de la sociedad civil, las de la empresa y las rurales, las Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004
  26. 26. Genero y Democracia II Congreso Nacional de Antropología 26 urbanas y las ejecutivas, las obreras y las del escenario doméstico. El pacto intra-género del que nos habla la querida amiga Elena Simón el que nos puede llevar a la democracia entre nosotras mismas, como un objetivo estratégico en el logro por vías más eficientes de la democracia de los géneros. EGP/ Mérida, noviembre 2004 Antropóloga Evangelina García Prince Mérida XI-2004

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