PLATÓN (- 428 a - 347)
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La Ética platónica
El modelo de estado
Platón busca un modelo de Estado que produzca hombres “buenos”, justos y
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algo más que impulso, algo más que deseo. Platón descubre tres partes del alma
humana, y a cada una de ellas irá asociada ...
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Datos biográficos
Platón, (427-347 a.C.), filós...
a.C.), viajó también a Cirene, donde entró en contacto con el filósofo y matemático
Teodoro, y reencontró a Aristipo, que ...
de manera enérgica la vida entregada al placer y propone un ideal que se base en la virtud
y en el cultivo de la sabiduría...
a) La virtud como armonía, partiendo del concepto de Justicia que tiene por función
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3. Fortaleza o valor, que regula las acciones del alma de las pasiones nobles y generosas,
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Comentario personal
La ética platónica, conforme a lo que se ha presentado, se basa en el concepto de la
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Etica de platon

  1. 1. PLATÓN (- 428 a - 347) y 6. Ética Al igual que ocurre con los otros aspectos de su filosofía la ética no es objeto de un tratado específico en el que se aborde el tema sistemáticamente. El hecho de que muchos de los diálogos platónicos comience con alguna interrogación acerca de la virtud en general, o de determinadas virtudes en particular, muestra claramente, sin embargo, que el interés por el análisis del comportamiento humano no es algo accidental en Platón. Como hemos visto en su concepción de la ciudad ideal, el objetivo de la vida del hombre no puede reducirse a la satisfacción de sus necesidades materiales; más allá de éstas, el hombre debe ser objeto de un desarrollo completo de su personalidad, de acuerdo con las partes más elevadas de su alma, la irascible y la racional, con el fin de alcanzar una felicidad identificada con la armonía de su vida. Justicia y ética Si la justicia en la ciudad reside en que cada clase social haga lo que debe hacer, la justicia en el hombre residirá también en que cada parte del alma haga lo que debe. Ello implica que la vida buena para el hombre es una vida en la que se atiendan las necesidades "materiales" y "espirituales". Como vimos anteriormente la idea de que el hombre debe dar las espaldas a todo lo que signifique materia o tenga algo que ver con la corporeidad, defendida en el Fedón, no será mantenida en los diálogos posteriores, en los que el alma deja de ser considerada como una entidad simple y enfrentada al cuerpo, y pasa a ser considerada como una entidad en la que podemos distinguir tres partes diferenciadas que permiten explicar, entre otras cosas, los conflictos psicológicos de la vida del hombre, las distintas tendencias que configuran su naturaleza. El conocimiento y la satisfacción de las necesidades intelectuales deben ir acompañados de salud, moderación en el disfrute de los bienes materiales, etc., lo que pone de manifiesto hasta qué punto la idea de que Platón rechaza de un modo absoluto lo corporal es injustificada. En el Banquete, por ejemplo, podemos observar cómo a través del Eros Platón concibe el ascenso hacia las Ideas partiendo del amor a la belleza que observamos en las cosas sensibles, luego a la belleza en el ser humano, hasta alcanzar la contemplación de la Belleza en sí, que se identifica con el Bien del que nos habla en la República y que representaría el grado superior de conocimiento. El verdadero bien del hombre, la felicidad, habrá de alcanzarse mediante la práctica de la virtud. Pero ¿qué es la virtud?. Platón acepta fundamentalmente la identificación socrática entre virtud y conocimiento. La falta de virtud no supone una perversión de la naturaleza humana; por su propia naturaleza el hombre busca el bien para sí, pero si desconoce el bien puede tomar como bueno, erróneamente, cualquier cosa y, en consecuencia, actuar incorrectamente; la falta de virtud es equivalente, pues, a la ignorancia. Sólo quien conoce la Idea de Bien puede actuar correctamente, tanto en lo público como en lo privado, nos dice Platón en la República, al terminar la exposición y análisis del mito de la caverna. Cuando alguien elige una actuación que es manifiestamente mala lo hace, según Platón, creyendo que el tipo de conducta elegida es buena, ya que nadie opta por el mal a sabiendas y adrede. En este sentido la virtud cardinal sería la prudencia, la capacidad de reconocer lo que es verdaderamente bueno para el hombre y los medios de que dispone para alcanzarlo. La dependencia con respecto al intelectualismo socrático es clara en la reflexión ética de Platón. En la República nos habla Platón de cuatro virtudes principales: la sabiduría, el coraje o fortaleza de ánimo, la templanza y la justicia. Como hemos visto, establece una correspondencia entre cada una de las virtudes y las distintas partes del alma y las clases sociales de la ciudad ideal. La parte más elevada del alma, la parte racional, posee como virtud propia la sabiduría; pero la justicia, la virtud general que consiste en que cada parte del alma cumpla su propia la función, estableciendo la correspondiente armonía en el hombre, impone los límites o la proporción en que cada una de las virtudes ha de desarrollarse en el hombre. El hecho de que Platón tenga una concepción absoluta del Bien hace que la función de la parte racional del alma siga siendo fundamental en la organización de la vida práctica del hombre, de su vida moral.
  2. 2. La Ética platónica El modelo de estado Platón busca un modelo de Estado que produzca hombres “buenos”, justos y virtuosos. Sólo es un estado justo pueden evitarse injusticias como la de la muerte de Sócrates. Por eso la ética está directamente relacionada con la política, y no se puede pensar la una sin la otra. El hombre bueno, contribuye al bien del estado, y el Estado ideal produce hombres buenos. La relación entre ambos es recíproca: Ética <=> Política La justicia se convierte, en consecuencia en la virtud fundamental de la Ética y de la Política. La justicia hace al hombre virtuoso, y al Estado perfecto. Por eso es necesario encontrar una definición de justicia universal, válida para todo hombre, para todo Estado, en todo momento y en todo lugar. Esto es lo que intenta Platón en “La República”, donde Sócrates discute con Telémaco y Glaucón. La discusión es muy actual. Los dos sofistas defienden: 1. La justicia es el dominio del más fuerte. Esta tesis será defendida por Marx en el siglo XIX, y en la actualidad sigue habiendo autores que afirman que la ley es un instrumento de dominación de los poderosos sobre los débiles (por ejemplo M. Foucault, “Vigilar y Castigar”). Es un pensamiento arraigado en los más desfavorecidos, que miran con desconfianza a todo el aparato legal y político. 2. El injusto es más feliz, porque logra más poder y placer que el que se ajusta a la moral. Desde este punto de vista, el comportamiento moral será siempre represor, “castrador” de los verdaderos deseos del hombre. Esta idea será recuperada en cierta forma por Nietzsche en su crítica a la moral, y está presente también en nuestros días, en muchos de los llamados autores posmodernos. Para responder a estas dos tesis, Platón se vuelve a la naturaleza humana. Trata de encontrar una concepción del ser humano que exija una moral en condiciones. SI el ser humano es sólo un atajo de impulsos, parece que la moral será siempre una represión, tal y como defienden los sofistas. Sin embargo, para Platón el hombre es
  3. 3. algo más que impulso, algo más que deseo. Platón descubre tres partes del alma humana, y a cada una de ellas irá asociada una virtud. 1. Alma racional: situada en la cabeza, sería la encargada del conocimiento de las cosas y del pensamiento. Su virtud sería la sabiduría o la prudencia. 2. Alma irascible: situada en el tórax, se ocupa de dominar las pasiones y su virtud específica sería la fortaleza. El sujeto debe controlar tanto su odio como su amor hacia los demás. 3. Alma concupiscible: se encontraría en el abdomen o en el bajo vientre, y su función sería el dominio de los impulsos o dominio de sí. La virtud que le es propia es la templanza o la moderación. Entre estas tres partes del alma debe existir armonía y justicia. Si el alma racional, siendo prudente, guía a la parte irascible, que deberá ser valerosa, y ambas dominan al alma concupiscible que deberá ser atemperada, el hombre será armonioso y justo, y eso contribuirá a crear un Estado armonioso y justo. La virtud platónica presenta así diferentes caras: 1. Sabiduría: el sabio es virtuoso. Esto está directamente relacionado con el intelectualismo moral de Sócrates, y ataca el relativismo de los sofistas. 2. Purificación: el hombre debe purificar su alma de las pasiones y desprenderse del cuerpo. Se valora más el alma que el cuerpo, y el sujeto debe ser capaz de controlar en todo momento sus impulsos y sus sentimientos pasionales. 3. Armonía, justicia. Todo esto conduce a la Utopía platónica, un Estado ideal en el que no es posible ningún tipo de injusticia. Será un Estado formado por tres clases sociales, que se corresponderán con una parte del alma y a su vez con una virtud moral: Clase social Parte del alma Virtud moral Gobernantes Alma Racional Prudencia, sabiduría Guardianes Alma Irascible Fortaleza, valor Productores Alma Concupiscible Templanza
  4. 4. ________________________________________________- _______________________- Datos biográficos Platón, (427-347 a.C.), filósofo griego nacido en Atenas, fue el creador de un sistema filosófico y de un método de exposición de la filosofía que le convierte, probablemente, en el filósofo más influyente de toda la historia. Descendiente de una acomodada y aristocrática familia, era hijo de Aristón y Perictíona. Tuvo dos hermanos: Adimanto y Glaucón, y una hermana, Potone. A la muerte de Aristón, la madre de Platón se casó con Pirilampo, un antiguo amigo de Pericles, con quien tuvo un hijo, Antifón. Aunque el verdadero nombre de Platón era Aristocles, era conocido por el apodo de Platón debido a su gran envergadura y a su ancha frente. Como descendiente de una familia aristocrática, tuvo una educación esmerada en todos los ámbitos del conocimiento. Su educación filosófica estuvo durante un cierto tiempo a cargo del filósofo heracliteano Crátilo, aunque su verdadero maestro fue Sócrates. Desde los veinte años y hasta el último día de la vida de Sócrates, que murió ejecutado en el año 399 a.C. por orden del gobierno democrático de Atenas, Platón fue discípulo y amigo suyo, y la influencia de Sócrates sobre el pensamiento platónico fue muy importante, hasta el punto de que en sus obras Platón siempre le rindió homenaje. Por otra parte, a través de sus obras, se puede constatar que Platón tenía un amplio conocimiento de los filósofos presocráticos y que recibió una gran influencia de Heráclito y de Parménides. La influencia del pitagorismo es especialmente importante en el pensamiento platónico, hasta el punto de que Aristóteles considera el platonismo como una variante de la filosofía pitagórica. Tanto por su pertenencia a una familia muy relacionada con la política de Atenas, como por vocación, Platón parecía estar destinado a dedicarse a la acción política. Sin embargo, viendo los nefastos resultados de una dirección política que llevaba a la sociedad a la ruina moral y engendraba la injusticia (la dictadura injusta de los Treinta Tiranos, en un caso, y la demagogia que condujo a la muerte de Sócrates, en la restablecida Democracia, en otro caso), Platón orientó su pensamiento en el sentido de encontrar un fundamento sólido para conseguir instaurar un orden justo. Como su maestro Sócrates, consideraba que sólo el conocimiento de la justicia puede hacernos más justos, y el fundamento de la justicia y la posibilidad de su conocimiento deben encontrarse a partir de la filosofía. De todas maneras, aunque Platón renunció a la política activa en su ciudad, no abandonó nunca el proyecto general de instaurar un Estado ideal. Esta orientación, no sólo está presente en todo su pensamiento, sino que le impulsó también a intentar, por tres veces, llevar a la práctica su proyecto en Siracusa. A la muerte de Sócrates, Platón emprendió diversos viajes. Fue primero a Megara donde fue acogido por el filósofo Euclides. Se trasladó a Egipto (probablemente hacia el año 390
  5. 5. a.C.), viajó también a Cirene, donde entró en contacto con el filósofo y matemático Teodoro, y reencontró a Aristipo, que había formado parte del círculo de discípulos de Sócrates. Finalmente viajó al sur de Italia y Sicilia, donde trabó amistad con filósofos pitagóricos como Filolao, Eurito y, especialmente, con el filósofo y gobernante pitagórico Arquitas de Tarento. De estos contactos se deriva buena parte de la orientación pitagorizante de la filosofía platónica. En Sicilia, Platón conoció a Dion, que sería durante muchos años su gran amigo, y a través suyo intentó llevar a la práctica sus ideas políticas en tres ocasiones (años 388, 367 y 361 a.C.), fracasando en las tres ocasiones. Dion era cuñado del tirano de Siracusa, Dionisio I, y persuadió a Platón para intentar llevar a la práctica sus ideas políticas. Un primer intento (en el año 388 a.C.) acabó con un estruendoso fracaso y Platón tuvo que huir de Siracusa, ya que Dionisio creyó que era víctima de un complot urdido por Dion y Platón para arrebatarle el poder. En el 387 a.C., de regreso a Atenas, Platón, con intención de fundar una «escuela», compró unos terrenos situados al lado del gimnasio dedicado a Akademo, en el noroeste de Atenas, junto a la Doble Puerta, razón por la cual dicho centro de enseñanza e investigación se conoció como la Academia, que se convertiría rápidamente en un gran centro de investigación cuya existencia perduró hasta el año 529. En el año 367 a.C., Platón acudió de nuevo a Siracusa llamado por Dion, ya que había muerto Dionisio I y había accedido al poder el hijo de este, Dionisio II. Con la esperanza de llevar a la práctica sus ideas políticas y, especialmente, con el afán de volver a encontrarse con Dion, Platón intentó por segunda vez pasar de la teoría a la práctica. Nuevamente la experiencia constituyó un fracaso y, en el año 365 a.C., volvió a Atenas. Todavía haría Platón un tercero e infructuoso intento de colocar a la filosofía como rectora de los destinos políticos, de manera que en el año 361 a.C. volvió por tercera y última vez a Siracusa, con la promesa de Dionisio II de aprender a comportarse como un filósofo-rey. En esta última ocasión, la experiencia acabó con la muerte de Dion y con el convencimiento de Platón de la necesidad de revisar algunos aspectos de su concepción política. A partir del año 360 a.C., Platón residirá en Atenas dedicado a su labor en la Academia hasta su muerte (347 a.C.).[1] Líneas generales de la ética de Platón Dentro de sus obras, especialmente Gorgias, Protágoras y República, Platón manifiesta las controversias entre dos clases de vida que buscaban la primacía: la entregada al placer y la consagrada a la sabiduría y a la práctica de la virtud. Platón nunca aceptó la doctrina hedonista, derivada de la imprecisión de las doctrinas socráticas, como ideal de vida, que ponía al placer como Sumo Bien, sino por el contrario, se inclina hacia el ascetismo y la mortificación, expresándolo en el Fedón y en República, donde, en ésta última, condena
  6. 6. de manera enérgica la vida entregada al placer y propone un ideal que se base en la virtud y en el cultivo de la sabiduría. Sin embargo, en el Filebo, Platón trata de regular y someter el placer a la medida de la razón, ya sin condenarlo, aunque terminantemente queda excluido como Sumo Bien, dada su inestabilidad e insuficiencia y sólo se considera un bien particular de la parte más baja del hombre, quien, de entregarse al placer sensible completamente, quedaría reducido a una vida meramente animal y no humana, ya que si bien, el hombre posee un cuerpo material, tiene también un alma inteligente. Tal inteligencia tampoco es pura, sino que comparte y se mezcla proporcionadamente con el placer. Este se ha de purificar y dosificar según tenga que entrar en la vida feliz junto con la sabiduría, conforme a una escala de bienes, adecuada a las notas esenciales del Bien, según la mentalidad griega: la medida, la verdad y la belleza. Cinco son los grados de la escala: 1. La medida, la moderación, lo convincente. 2. La proporción, la belleza, la perfección. 3. La mente y la inteligencia. 4. Las ciencias, las artes y las opiniones rectas. 5. Los placeres puros, sin mezcla de dolor.[2] “La mezcla dosificada de placer y sabiduría, armonizados en la vida virtuosa, darán por resultado la felicidad de que el hombre es capaz en este mundo”[3]. Por otra parte, hay que considerar el objeto de la ciencia: el Ser inmutable, necesario e ilimitado, que constituye a la vez el Bien absoluto, al cual tiende la vida virtuosa y en la cual la felicidad suprema del hombre encuentra su consistencia. La moral de Platón se eleva gracias a su teoría de la Ideas, consideradas el Bien Supremo, así como por la creencia de la inmortalidad del alma, orientando la conducta del hombre, no sólo a la práctica de la virtud, sino también al cultivo de la Filosofía, de la Dialéctica, específicamente. En esto consiste la felicidad del hombre en esta vida, de tal manera que “el justo conserva se virtud, su libertad y su felicidad incluso en medio de los mayores tormentos”[4], estableciendo el orden, la armonía y el equilibrio en todo su ser, sometiéndolo a la razón. El Sumo Bien es accesible al hombre por la contemplación, que a su vez es mediada por la reminiscencia y la Dialéctica, que se auxilia de una vida virtuosa. Pero, ¿qué entiende Platón por virtud? Para explicarlo comienza recuperando la concepción tradicional que relacionaba la ley, la justicia y la virtud con un orden ontológico, permanente, objetivo y divino: el ser. Uniendo esto a su propia doctrina sobre el alma, la divinidad y las Ideas subsistentes, Platón plantea los siguientes criterios para determinar la virtud en su naturaleza:
  7. 7. a) La virtud como armonía, partiendo del concepto de Justicia que tiene por función “introducir la armonía entre los elementos múltiples y contrarios que integran el compuesto humano, unificándolos y sometiéndolos a la razón”[5], imitando la armonía cósmica que rige todo el Universo, haciendo de ésta la norma trascendente de la virtud. b) La virtud como salud del alma, en relación con las virtudes del cuerpo (salud, fuerza y belleza), opuestos a los males (enfermedad, debilidad y fealdad), es resultado de la armonía como medida y proporción en la vida humana. c) La virtud como purificación. Las almas, semejantes a los dioses y a las Ideas, de alguna forma, da un sentido profundamente moral al concepto platónico de la vida humana, revistiendo a la virtud con una connotación ascética, catártica y finalista, reprimiendo las pasiones inferiores y purificando, “para ir desprendiendo el alma del cuerpo, preparándola para el retorno al estado feliz primitivo de contemplación de las realidades eternas del mundo ideal”[6]. d) La virtud como imitación de Dios. Para Platón, asemejarse a Dios es huir del mundo de las apariencias y de la mutación, haciendo justo y santo por medio de la sabiduría, en lo posible, obteniendo la felicidad de los hombre s divinos; tal es el premio de la vida del filósofo. “El hombre que cultiva el amor de la verdad y de la sabiduría y se ejercita en pensar cosas inmortales y divinas debe participar de la inmortalidad y de la felicidad de Dios”[7]. La virtud es la expresión más perfecta de religiosidad. e) Las Ideas, norma de la vida virtuosa. La Idea de Bien, que es la medida más exacta para discernir lo bueno y lo malo, determina el sentido práctico y finalista de la conducta humana. El Bien absoluto, constituido por el Ser necesario e ilimitado, es la tendencia de la vida virtuosa, en cuya contemplación se encuentra la aspiración más alta del hombre: la felicidad suprema. f) División de las virtudes. No hay una norma general en Platón para determinar el lugar correspondiente a cada virtud. Entre las fundamentales, menciona a la Justicia, si se entiende como la armonía entre las distintas partes integrantes del compuesto humano; mientras que, si se considera el fin último al que tiende y se orienta la acción virtuosa y la conducta humana, conforme a su consecución, entonces la Prudencia y la Sabiduría toman mayor relevancia entre las virtudes. Por tanto, se puede dividir las virtudes de la siguiente manera: 1. Justicia, que tiene por objeto “poner orden y armonía en el conjunto, asignando a cada parte la función que le corresponde dentro de la totalidad”[8]. Tal orden es reflejo del Universo y del mundo de las Ideas. 2. Prudencia o Sabiduría, virtud propia del alma racional, teniendo por objeto las cosas divinas, además de “poner orden en los pensamientos, disponiendo el alma para huir del mundo engañoso de las apariencias y prepararla para la contemplación de las realidades superiores”[9].
  8. 8. 3. Fortaleza o valor, que regula las acciones del alma de las pasiones nobles y generosas, “haciendo que el hombre se sobreponga al sufrimiento y al dolor, sacrificando los placeres cuando es necesario para el cumplimiento del deber”[10]. 4. Templanza. Implica serenidad, armonía, dominio de sí mismo, regulando los actos concupiscibles, liberando de las bajas inclinaciones naturales y groseras que perturban la paz del alma, que aprende a liberarse del cuerpo. Platón no logró sistematizar las virtudes y los vicios, como lo hizo Aristóteles, quien clasifico virtudes intelectuales y morales. Conforme a la división aristotélica, las virtudes mencionadas por Platón se ordenan de la siguiente manera:  Virtudes intelectuales: prudencia, conocimiento, conocimiento intelectual, ciencia, sabiduría, comprensión o hacerse cargo, buen consejo.  Virtudes morales: justicia, templanza o moderación, fortaleza o valor, dominio de sí mismo, piedad o justicia para con los dioses; alegría, buen humor, magnificencia, arte y habilidad industriosa.  Vicios: estupidez, ignorancia, intemperancia, injusticia, perjuicio o daño, cobardía, arrogancia, insolencia o mal humor, bajeza, maldad, adulación, envidia y descontento o incomodidad. Obras centrales sobre su pensamiento ético-moral Las obras de Platón, sus Diálogos, ya algunas han sido mencionadas a los largo del desarrollo del subtema anterior, aquí se enlistan y se resume la línea ética que maneja cada una o el reflejo del pensamiento moral platónico que expresa a grandes rasgos.  República: propone el ideal basado en la virtud y en el cultivo de la sabiduría.  Gorgias: presenta a Calicles proclamando como ideal de vida la fuerza, el poder, el desenfreno y el libertinaje, doctrina que será rebatida.  Fedón: muestra su inclinación al ascetismo y la mortificación.  Filebo: escala de bienes.  Banquete: es feliz el que amando el Bien lo hace suyo.  Leyes: orden y armonía del Universo, equiparable a la armonía individual. La virtud es la expresión más perfecta de la religiosidad.  Fedro: carácter finalista de la virtud.  Teeteto: distinción de dos clases de hombres: unos divinos y felices y otros vacíos de Dios y miserables. Semejanza divina del hombre.  Laques: plantea el problema de la unidad o multiplicidad de la virtud.  Menón: la virtud es sabiduría, en todo o en parte.[11]
  9. 9. Comentario personal La ética platónica, conforme a lo que se ha presentado, se basa en el concepto de la virtud, entendida como el ejercicio necesario para alcanzar el Sumo Bien. La virtud se particulariza, permitiendo hablar de virtudes, con una especificación clara y concreta, según una clasificación. De tal forma, que el fin último de tales virtudes, al practicarlas, junto con el cultivo de la sabiduría, permiten llegar a la felicidad después de la muerte, dado el carácter inmortal del alma. Sin embargo, el reflejo de la filosofía idealista de Platón no deja de manifestarse, planteando todo su pensamiento en una continua marcha hacia el mundo de las Ideas, dejando de lado la postura realista que podría orientar también la vivencia de la felicidad no sólo después de la separación del alma y el cuerpo, sino hacer de ella (la felicidad) un camino más que una meta, no al extremo de dejarse llevar por una doctrina hedonista, sino subrayando la práctica de la virtud en la construcción de la misma sociedad, entendiéndonos no como individuos, sino como personas, capaces de entablar relaciones, acuerdos y consensos, que hagan de este mundo, contingente y limitado, un espacio donde el Sumo Bien sea capaz de encarnarse, haciendo partícipe a nuestra naturaleza de la divinidad ya desde este mundo, planificándose en el hiperuranío. La Teoría de las Ideas: representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento. La formulación tradicional:: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, (ingenerada e indestructible, pues), siendo, por lo tanto,ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible o visible, constituida porlo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.. La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Lo inteligible: : En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las "esencias"de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está
  10. 10. comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, porlo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o "esencias"subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento, y en cuanto tales gozan de unas características similares a las del ser parmenídeo. (parménides) Lo sensible:Por su parte la realidad sensiblese caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la generación y a la corrupción. El llamado problema del cambio conduce a Platón a buscar una solución que guarda paralelismos importantes con la propuesta por los filósofos pluralistas:siguiendo a Parménides hay que reconocer la necesaria inmutabilidad del ser, pero la realidad sensible no se puede ver reducida a una mera ilusión. Aunque su grado de realidad no pueda compararse al de las Ideas ha de tener alguna consistencia, y no puede ser asimilado simplemente a la nada. Es dudoso que podamos atribuir a Platón la intención de degradar la realidad sensible hasta el punto de considerarla una mera ilusión. La teoría de las Ideas pretende solucionar, entre otros, el problema de la unidad en la diversidad, y explicar de qué forma un elemento común a todos los objetos de la misma clase, su esencia, puede ser real; parece claro que la afirmación de la realidad de las Ideas no puede pasar por la negación de toda realidad a las cosas.

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