Los sofistas eran maestros profesionales que cobraban por enseñar el arte político y se centraban en la persuasión y el diálogo, mientras que Sócrates defendía la búsqueda de la verdad a través de la mayéutica y la reflexión personal sin cobrar. A diferencia de los sofistas, que se enfocaban en la excelencia social y el poder, Sócrates se preocupaba por la virtud y el conocimiento del ser humano. Ambos desempeñaron un papel importante en la evolución del pensamiento ético y político en Atenas, pero sus métodos y objetivos eran fundamentalmente diferentes.