LICEO DE APLICACIÓN
PROF. Maritza Valdés Aliaga
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Freud se separa pronto de Breuer porque se da cuenta que la hipnosis
no es un buen método de curación: no siempre cura, y ...
- Por fin, entre el preconsciente y el inconsciente sitúa Freud la
censura, es decir, la función de represión. En este mom...
El “Ello” es inconsciente y dinámico: está en continuo movimiento y posee un
«poderío», como dice Freud, a pesar de encont...
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padre y sobreviene el período de latencia (hacia los seis años), en el que las
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Modulo i aproximación a los procesos psicológicos tercero medio e i

  1. 1. LICEO DE APLICACIÓN PROF. Maritza Valdés Aliaga MODULO I AP R OXIMAC IÓ N A LOS P R OC ES OS PS IC OLÓG IC O S - UNA VIS IÓN DES DE E L P S IC O ANÁ LIS IS Contenidos Relación mente –cuerpo / procesos psicológicos y los primeros estudios de estos procesos. Los procesos psicológicos en su globalidad y métodos para abordarlo. Aprendizajes esperados: - Problematizan los procesos psicológicos en términos de entender que el ser humano construye y habita un mundo creado por el mismo. - Observan y reconocen en sí mismos y en otras personas la manifestación de los procesos psicológicos y aplican en forma inicial pero adecuada los conceptos y distinciones fundamentales. Teoría Psicoanalitica de la personalidad Los descubrimientos de Sigmund Freud (1856-1939) tienen como punto de partida sus estudios en París acerca de la histeria, que entonces se curaba por medio de la hipnosis. En 1893 publica, junto con Breuer, El mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos, cuya base es el famoso caso de una histérica. "La paciente sufría de parálisis histérica en un brazo. En el estado hipnótico se puso en claro que la parálisis estaba relacionada con un recuerdo específico. La muchacha estaba al cuidado de su padre, el cual desgraciadamente cayó enfermo. Una noche, mientras esperaba sentada al lado del lecho la llegada de un especialista de una ciudad lejana, se adormeció, al parecer, con el brazo colocado en el respaldo de la silla. En el sopor tuvo un sueño o la alucinación de que una culebra salía de la pared y amenazaba a su padre. Trató de alcanzarla y entonces le pareció que su brazo era la culebra. Cuando se despertó por completo, se le quedó el brazo paralizado. Breuer concluyó que éste era el recuerdo que después parecía expresarse en la paralización del brazo, porque después de recordarlo desapareció la parálisis. Por entonces, consideró esta experiencia sólo como un recuerdo doloroso en sentido convencional. Destacó como factor más importante el cuidado de la muchacha por el bienestar de su padre. Sin embargo, con el conocimiento más amplio que ahora tenemos, parece que la situación era mucho más complicada, y que no sólo se relacionaba con el cuidado por el padre, sino que también había aspectos negativos (agresividad) en su sentimiento hacia él. Breuer llegó a la conclusión de que los síntomas de la _histeria. eran producidos por los obstáculos que impedían acceder a la conciencia de los recuerdos dolorosos» (C. THOMPSON, El psicoanálisis. México, FCE, 1971, p. 85.) 1. ¿Por qué Ana O. Queda con su brazo paralizado? 2. ¿Cuál crees tú es el mecanismo psicológico que se da en este caso? 3. ¿Qué relación tienen los sueños con la vida real? 4. ¿Existen en nosotros cualidades que desconocemos? ¿a qué se debe? El estudio de la histeria lleva a Freud a comprender -y éste es un gran descubrimiento- que existen procesos inconscientes que provocan los síntomas histéricos; y que si el enfermo llega a tomar conciencia de ellos con ayuda de la hipnosis, puede llegar a curarse. Sin embargo, 1
  2. 2. Freud se separa pronto de Breuer porque se da cuenta que la hipnosis no es un buen método de curación: no siempre cura, y no puede ser empleada con todos los enfermos. Freud, entonces, emplea otro método para hacer conscientes los recuerdos traumatizantes: el enfermo debe comenzar a hablar a partir de una imagen que se le ofrece e ir asociando libremente sus pensamientos, de tal modo que llegue así a extraer los recuerdos que se buscan. Pero al emplear este método, Freud se encuentra con que el paciente se resiste con frecuencia a continuar: hay cosas que no puede decir (y empieza a dejar las sesiones o a engañar al médico). Freud descubre así el elemento clave de su método: el "yo” se defiende contra algo, en el sujeto hay una fuerza de represión contra los recuerdos inconscientes. La represión es el segundo gran descubrimiento de Freud: hay impulsos reprimidos en el interior del hombre y que, por tanto, están como sumergidos en el inconsciente. Lo reprimido pugna por salir (el inconsciente es, por tanto, dinámico, activo), pero no puede hacerla debido a la barrera de la represión. Entonces se manifiesta mediante síntomas neuróticos: angustia, fobias, síntomas histéricos, obsesiones, ideas fijas, etc. Así se explican las neurosis: la represión es su causa. Expondremos ahora los principales aspectos de la teoría freudiana (dejando de lado, sin embargo, todo lo que se refiere a la terapia psicoanalítica: análisis de los sueños, etc.): la estructura de la personalidad, la teoría de los impulsos y las fases de desarrollo. 1. La estructura de la personalidad La concepción freudiana de la personalidad pasa por dos etapas: 1. Al principio, Freud distingue dos ámbitos o estructuras (instancias, en la terminología de Freud): el preconsciente y el inconsciente, entre los que sitúa una función de censura. - El preconsciente está compuesto por recuerdos y aprendizajes que no son conscientes pero pueden llegar a serio fácilmente: está «disponible» y se rige por el principio de realidad (cfr, más abajo), - El inconsciente no es consciente ni puede serlo, ya que está reprimido, y se compone de pulsiones innatas, deseos y recuerdos reprimidos que pugnan por encontrar satisfacción (se rigen por el principio de placer); por ello, el inconsciente es dinámico, 2
  3. 3. - Por fin, entre el preconsciente y el inconsciente sitúa Freud la censura, es decir, la función de represión. En este momento de su teoría, Freud no tiene todavía una idea clara acerca de la represión, Pero compara la censura con un guardián vigilante que no permite pasar a la conciencia lo que se encuentra en el inconsciente. Durante el sueño, la vigilancia de la censura se relaja un tanto, y entonces los deseos reprimidos pueden aflorar, aunque disfrazados bajo formas simbólicas: de ahí la necesidad de interpretar los sueños. 2. A partir de 1920, Freud descubre nuevos hechos importantes: la represión es también inconsciente; la angustia significa el miedo del "yo” ante la amenaza de la censura (que es llamada entonces superyó; por eso el "yo” reacciona mediante mecanismos de defensa. Freud concluye entonces que el "yo” se angustia no tanto por los deseos reprimidos como por la amenaza del "superyó”; que es el "yo” quien se defiende y reprime; que esa represión la realiza inconscientemente; y que, por tanto, ya no se puede identificar (como había hecho hasta entonces) el inconsciente y lo reprimido: también en el "yo” hay elementos inconscientes. De ahí que Freud proponga una nueva estructura de la personalidad: - El YO (Ich, en alemán). Se compone de elementos conscientes (percepción externa o del mundo, percepción interna, procesos intelectuales), preconscientes (recuerdos no reprimidos, aprendizajes) e inconscientes (mecanismos de defensa). - El ELLO. Se compone de todas las pulsiones innatas (agresivas y sexuales) reprimidas y, además, de todo lo que ha ido siendo reprimido (deseos, recuerdos); el Ello es la parte más primitiva del aparato psíquico y, además, tiene un carácter dinámico. - El SUPERYÓ (Uberich). Es el heredero del complejo de Edipo y equivale a una especie de "moral arcaica” que resulta de la interiorización de las prohibiciones familiares: el niño, que primitivamente es amoral (no posee más que el «ello», no reprimido todavía), empieza a percibir las prohibiciones familiares, que terminan por interiorizarse, hacerse inconscientes y convertirse en una instancia que vigila y amenaza al "yo”. 2 . P u l s i o n e s y p r i n c i p i o s 3
  4. 4. El “Ello” es inconsciente y dinámico: está en continuo movimiento y posee un «poderío», como dice Freud, a pesar de encontrarse reprimido. No puede ser observado en sí mismo, pero se deduce que se compone de pulsiones, deseos y recuerdos reprimidos. Las pulsiones son la parte más primitiva y profunda del Ello. Al principio, Freud las redujo a dos principales: las pulsiones sexuales y las pulsiones de autoconservación (o pulsiones del yo). La energía de las pulsiones sexuales recibe el nombre de «Libido». - Las pulsiones sexuales -sexual tiene aquí un sentido amplio, no exclusivamente genital- se encuentran al principio muy fragmentadas y dispersas: se fijan en diversos órganos del cuerpo y se satisfacen también con objetos muy diversos. Sólo al final se unificarán con la primacía de la genitalidad. Estas pulsiones se rigen por el "principio de placer”. - En cambio, las pulsiones de autoconservación se rigen por el «principio de realidad». Su prototipo es el hambre, pero Freud parece admitir tantas como funciones orgánicas (nutrición, defecación, actividad muscular, visión, etc.). En realidad, las pulsiones propiamente dichas son las sexuales, y Freud llama con frecuencia a las de autoconservación, simplemente, «necesidades». Estas ne cesidades sirven de apoyo a las pulsiones sexuales: la necesidad de alimento en el lactante, por ejemplo, sirve de «apoyo» a la pulsión sexual, que se localiza en la boca y busca su objeto de satisfacción en el pecho de la madre. Como se ve, efectivamente, «sexualidad» significa aquí algo bastante distante del uso habitual de la palabra. A partir de 1920, Freud modifica su teoría de las pulsiones: las pulsiones de au-toconservación y sexuales se integran en una única pulsión, el «Eros», y se añade una pulsión nueva, la pulsión de muerte o «Thanatos». Los principios vienen a ser, más o menos, las leyes que rigen el desarrollo de las pulsiones. En un comienzo, Freud utiliza el «principio de placer» (al que se añade el «principio de realidad»). A partir de 1920, la preponderancia corresponde a la "compulsión” de repetición. - Principio de placer. Toda la actividad psíquica tiene por finalidad evitar el displacer y procurarse el placer. Por «placer» se entiende aquí la disminución de la excitación, es decir reducir las tensiones, conseguir una descarga de las pulsiones. - Principio de realidad. Es una modificación del principio anterior. La búsqueda del placer no se hace por el camino más corto, sino mediante 4
  5. 5. rodeos y aplazamientos, en función de las condiciones exteriores. Las satisfacciones pueden diferirse (por ejemplo, no «comer ahora y lo que me gusta», sino «en su momento y lo que me conviene, o lo que tengo en casa»). Surgen así las funciones de ajuste o adaptación a la realidad: atención, memoria, juicio; acción adaptada a la realidad, etc, Sin embargo, la imaginación permanece siempre subordinada al principio de placer (sueños en los que se «realiza» lo que no permite el principio de realidad). Y las pulsiones -sobre todo las sexuales- se rebelan y escapan en gran medida. Freud insiste -y esto es muy importante en su concepción en que el principio de realidad es el fundamento del orden social, de la cultura, de la educación, la moral, el arte, etc. De ahí que Freud escribiera una obra que se titula El malestar en la cultura. - Compulsión de repetición. En Más allá del principio de placer (1920) -y el título es muy significativo- Freud afirma que existe algo más radical que el principio de placer: la «compulsión de repetición», que es la tendencia a repetir las experiencias fuertes, cualesquiera que sean sus efectos, agradables o desagradables. Esta « compulsión» permite la conservación de la pulsiones y es la base de la pulsión de muerte. Adaptación del libro BUP I FILOSOFÍA César Tejedor DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD Las ideas fundamentales de Freud sobre el desarrollo de la personalidad son las siguientes: - Los rasgos principales de la personalidad se establecen en la infancia. Los desarrollos subsiguientes no son más que una reelaboración de dichos rasgos. Sin embargo, el desarrollo puede detenerse en alguna fase intermedia (como consecuencia de algún trauma infantil). Entonces se produce una fijación. De hecho, un adulto no manifiesta normalmente sus fijaciones infantiles, salvo en momentos en que se porta, sorprendentemente, «como un niño», Lo que sucede entonces es que, debido a algún acontecimiento (un peligro, un disgusto... ), se produce una «regresión» a alguna «fijación» infantil. La regresión es, en realidad, un mecanismo de defensa. - Las diversas fases se determinan según las zonas u órganos de satisfacción de las pulsiones. Basta ver a un recién nacido para darse cuenta de que la boca lo es todo: su boca es como el centro del mundo (con ella come y por ella percibe las cosas). Así, Freud distingue cuatro fases fundamentales: oral anal, fálica y genital. Entre las dos últimas fases se sitúa un período de latencia en el que las pulsiones parecen estar apaciguadas. A cada fase corresponde una serie de rasgos de comportamiento que luego pervivirán en la edad adulta, generalmente muy transformados (chuparse el dedo de pequeño, comer en exceso y ser un aficionado a la «buena mesa». - Por fin, en la fase fálica ocurre el complejo de Edipo, una de las teorías más famosas y discutidas de Freud, inspirada en el mito griego de Edipo (quien, ignorando su ascendencia, mató a su padre y se casó con su madre). El niño vive como «enamorado» de su madre y se muestra agresivo contra el padre, a quien considera su rival. Cuando el complejo se supera, el niño se identifica con su 5
  6. 6. padre y sobreviene el período de latencia (hacia los seis años), en el que las pulsiones se apaciguan, se olvidan los primeros años de la infancia, predominan los sentimientos de pudor y, sobre todo -como resultado de la identificación con el padre--, se constituye el «superyó». En las niñas, el equivalente del complejo de Edipo y se llama «complejo de Electra» (según Jung). Etapas El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto dinámico sobre lo psíquico. Fase Oral. Comprende los doce-dieciocho primeros meses. Esta primera fase libidinosa está relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación , en la que tanto labios como boca tienen un papel preponderante. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del mero chupeteo, y se convertirá a su vez, en el prototipo inicial de toda satisfacción. Fase Anal Se extiende, aproximadamente, entre los dieciocho meses y los cuatro años. La actividad anal adquiere unas connotaciones libidinosas. El ano se constituye en la zona erógena (fuente corporal de excitación) por excelencia. Otra característica de esta fase es la aparición de la polaridad actividad- pasividad, ligada a la posibilidad tanto de retener como expulsar los excrementos. Fase Fálica. En este momento, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital. Es la primera organización libidinal del niño respecto al caos de las pulsiones parciales anteriores (orales-anales), que se completará en la pubertad. De la forma específica en que se afronten las distintas fases, dependerán las características psíquicas del sujeto. Desde un punto de vista patológico, las perturbaciones en las distintas fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que se traducirán en el adulto en estados de neurosis o psicosis. Complejo de Edipo. Tiene lugar de manera aproximada, entre los tres y los cinco años. El complejo de Edipo es una de las concepciones más controvertidas del sistema freudiano. Y según la forma en que el sujeto resuelve este conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores. En cuanto a su significado esencial es que el niño se halla situado en una especie de triángulo afectivo con relación a sus padres, de modo que está envuelto en una red de deseos amorosos hostiles con respecto a aquellos. Este conflicto puede presentarse bajo dos formas : Según Freud, el Edipo se resuelve por el temor (la fantasía del varón a ser castrado por su padre). Evidentemente, este postulado es radicalmente abstracto. Una manera de explicarlo, lo más sencillamente posible, sería ésta: el padre se interpone en una suerte de <<idilio>> entre madre e hijo. Sin embargo el niño percibe que el padre es el sujeto amoroso de la madre (es su rival). Por otro lado también participa del afecto de su padre, del que se siente corresponsable. Este conflicto irá perdiendo fuerza ( es decir, el niño renunciará a poseer a la madre), en la medida que el niño se sienta ligado al padre por un fuerte afecto, y por el temor de ser castigado por el. De esta manera, la madre deja de ser el todo para el niño, el cual realizará un desplazamiento de sus sentimientos amorosos hacia otros objetos. 6
  7. 7. Adaptación del libro BUP I FILOSOFÍA César Tejedor 7

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