El documento discute si Dios somete al hombre a una prueba para determinar si va al cielo o al infierno. Argumenta que las Escrituras no enseñan esto, sino que muestran que la salvación es por gracia a través de la fe, no por obras. La prueba de Dios al pueblo de Israel en el desierto fue para probar su obediencia, no para determinar su salvación eterna. La idea de que todos están en un estado de prueba contradice la predestinación y elección de Dios.