Los Propileos eran la entrada monumental a la Acrópolis de Atenas, construida entre 437-432 a.C. pero quedó incompleta debido a la Guerra del Peloponeso. Fue transformada en una basílica cristiana en el siglo VI d.C. y luego usada como palacio medieval. Sufrió daños a lo largo de los siglos hasta ser restaurada en el siglo XX.