El documento describe a Jesús como maestro excepcional, cuyas enseñanzas provenían de su comunión con Dios Padre y el Espíritu Santo, así como de las Escrituras. Explica que Jesús enseñaba sobre el Reino de Dios, el cual se había acercado con su ministerio y representaba la autoridad espiritual de Dios sobre las vidas de los creyentes y la creación, aunque también tenía una dimensión escatológica.