Este documento presenta una lección bíblica sobre la obediencia a Dios. Relata la historia de un profeta enviado por Dios para condenar la idolatría del rey Jeroboán. Aunque el profeta obedeció fielmente al principio, luego cedió a la tentación de comer con el rey y murió como resultado de su desobediencia. Esto enseña que debemos confiar completamente en Dios y no en los hombres, y que nuestra obediencia no debe estar condicionada a recompensas terrenales.