Celebración Penitencial

                            Monición de entrada

                 Canto de entrada; Renuévame Señor Jesús

                        ORACIÓN (por el sacerdote)

                                   Oremos

Padre Santo, tú nos has reunido en el nombre de tu Hijo, para que
experimentemos tu gracia y tu perdón. Sana en nosotros las heridas del
pecado, purifica nuestras manos manchadas, y
renueva con tu Espíritu nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amen.


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,20-6,2

Hermanos:

Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os
exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os
reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por
nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de
Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de
Dios, porque él dice: “En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine
en tu ayuda”, pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la
salvación.

                                  Salmo 131


                La misericordia del Señor cada día cantare

                   Dichoso el que está absuelto de su culpa,
                    a quien le han sepultado sus pecados;
                      dichoso el hombre a quien el Señor
                             no le apunta el delito.

                              La misericordia...

                          Había pecado, lo reconocí,
                            no te encubrí mi delito;
                   propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
                    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

                              La misericordia...

                       Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
              la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará.
                    Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
                       me rodeas de cantos de liberación.

                              La misericordia ...


Lectura del santo Evangelio según San Mateo (22,34-40)

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se
acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba:
- "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?".
Él le dijo:
- "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu
ser. Este es
el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a él: Amarás a tu
prójimo como a
ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas".

Breve homilía.

Examen de conciencia;

QUE EL AMOR DE DIOS QUEME...

- La raíz de la soberbia, con los renuevos del orgullo, la vanidad, los
complejos, el desprecio, la envidia y los aires de suficiencia.
Queremos prevalecer, dominar, deslumbrar, ser el número uno. Nos creemos
superiores o mejores que los demás. Preferimos que nos sirvan a servir. Nos
gusta que nos alaben, aunque sepamos que no es verdad. En el fondo, todos
queremos seguir siendo como Dios.

- La raíz de la avaricia, con sus secuelas de ambiciones, materialismos,
consumismo, apegos, idolatría y todo tipo de esclavitudes.
Queremos tener más, ganar más, vivir mejor. Nos encantan las riquezas, que
abren todos las puertas, el lujo, la buena vida. Por eso, trabajamos y nos
matamos. Es el ídolo del mundo.

- La raíz de la ira, con sus hijos: la violencia, la venganza, el terrorismo, las
guerras, los odios y toda clase de sentimientos y distanciamientos.
Reñimos, discutimos, nos enfadamos, nos odiamos.
Nos falta paciencia, comprensión, misericordia, humildad. Preferimos el ojo por
ojo y el quedar siempre por encima. Nos gusta enseñar los dientes, decir
palabras fuertes, amenazar. La ira es hija del diablo.

- La raíz de la lujuria, con sus derivados: la gula, la sensualidad, la
comodidad, el hedonismo, y toda búsqueda ansiosa de placer, que puede llevar
a esclavitudes como el alcoholismo y la toxicomanía.
Confundimos el placer con la felicidad; convertimos a la persona en objetos;
somos capaces de sacrificar a nuestros propios gustos y pasiones los más
grandes valores.

- La raíz del egoísmo, que es la raíz última, madre de todas las demás, que
significa un amor excesivo así mismo, que se ama sólo a sí mismo, que no
tiene ojos ni corazón para los demás.- Es la falta de amor, el gran pecado, el
único pecado: “el que no ama está muerto”.

* Confesiones individuales y símbolo.

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS (todos)

Dios omnipotente y eterno, que nos corriges con justicia y perdonas con infinita
clemencia,
recibe nuestro humilde agradecimiento. Tú que en tu providencia lo dispones
todo según los
dictámenes del amor, haz que acogiendo en nosotros la gracia del perdón
llevemos los frutos
de la conversión y vivamos siempre en tu amistad. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Canto Final; Yo soy testigo del poder de Dios

110305 celebración penitencial

  • 1.
    Celebración Penitencial Monición de entrada Canto de entrada; Renuévame Señor Jesús ORACIÓN (por el sacerdote) Oremos Padre Santo, tú nos has reunido en el nombre de tu Hijo, para que experimentemos tu gracia y tu perdón. Sana en nosotros las heridas del pecado, purifica nuestras manos manchadas, y renueva con tu Espíritu nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen. Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,20-6,2 Hermanos: Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: “En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda”, pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación. Salmo 131 La misericordia del Señor cada día cantare Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado sus pecados; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. La misericordia... Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. La misericordia... Por eso, que todo fiel te suplique
  • 2.
    en el momentode la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará. Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. La misericordia ... Lectura del santo Evangelio según San Mateo (22,34-40) En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: - "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?". Él le dijo: - "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas". Breve homilía. Examen de conciencia; QUE EL AMOR DE DIOS QUEME... - La raíz de la soberbia, con los renuevos del orgullo, la vanidad, los complejos, el desprecio, la envidia y los aires de suficiencia. Queremos prevalecer, dominar, deslumbrar, ser el número uno. Nos creemos superiores o mejores que los demás. Preferimos que nos sirvan a servir. Nos gusta que nos alaben, aunque sepamos que no es verdad. En el fondo, todos queremos seguir siendo como Dios. - La raíz de la avaricia, con sus secuelas de ambiciones, materialismos, consumismo, apegos, idolatría y todo tipo de esclavitudes. Queremos tener más, ganar más, vivir mejor. Nos encantan las riquezas, que abren todos las puertas, el lujo, la buena vida. Por eso, trabajamos y nos matamos. Es el ídolo del mundo. - La raíz de la ira, con sus hijos: la violencia, la venganza, el terrorismo, las guerras, los odios y toda clase de sentimientos y distanciamientos. Reñimos, discutimos, nos enfadamos, nos odiamos. Nos falta paciencia, comprensión, misericordia, humildad. Preferimos el ojo por ojo y el quedar siempre por encima. Nos gusta enseñar los dientes, decir palabras fuertes, amenazar. La ira es hija del diablo. - La raíz de la lujuria, con sus derivados: la gula, la sensualidad, la comodidad, el hedonismo, y toda búsqueda ansiosa de placer, que puede llevar a esclavitudes como el alcoholismo y la toxicomanía.
  • 3.
    Confundimos el placercon la felicidad; convertimos a la persona en objetos; somos capaces de sacrificar a nuestros propios gustos y pasiones los más grandes valores. - La raíz del egoísmo, que es la raíz última, madre de todas las demás, que significa un amor excesivo así mismo, que se ama sólo a sí mismo, que no tiene ojos ni corazón para los demás.- Es la falta de amor, el gran pecado, el único pecado: “el que no ama está muerto”. * Confesiones individuales y símbolo. ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS (todos) Dios omnipotente y eterno, que nos corriges con justicia y perdonas con infinita clemencia, recibe nuestro humilde agradecimiento. Tú que en tu providencia lo dispones todo según los dictámenes del amor, haz que acogiendo en nosotros la gracia del perdón llevemos los frutos de la conversión y vivamos siempre en tu amistad. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. Canto Final; Yo soy testigo del poder de Dios