El documento presenta una historia sobre una familia de monos carayás que viven en el Parque Nacional Mburucuyá. Felipe, el hijo de Celia, está triste porque su padre murió. Un día, Celia le explica que aunque el río Paraná ya no pasa por ahí, dejó sus "espíritus protectores". Más tarde, cuando Felipe enferma, aparecen dos espíritus extraños que lo alegran y curan su fiebre.