Alberto Fujimori fue elegido presidente del Perú en 1990 con promesas de combatir la corrupción, hiperinflación y terrorismo. En 1992 dio un autogolpe disolviendo el Congreso y cambiando la Constitución. Aunque esto fortaleció su lucha contra grupos terroristas como Sendero Luminoso, más tarde su gobierno se vio envuelto en numerosos escándalos de corrupción que llevaron a su renuncia en el 2000 y posterior extradición desde Chile, donde fue condenado por violaciones a los derechos humanos.