Este documento describe la humildad del Espíritu Santo. A pesar de ser Dios, el Espíritu Santo voluntariamente asume un papel secundario al Padre y al Hijo, enfocándose en glorificar a Jesús y guiar a la humanidad a conocerlo. El Espíritu habla por autoridad de Jesús y no por su propia cuenta, reflejando la naturaleza humilde de Dios. Mientras que el orgullo define a Satanás, la humildad caracteriza a Dios y especialmente al Espíritu Santo.