El documento compara a Barrabas con los pecadores a quienes Jesús salvó de la muerte al dar su propia vida. Barrabas, condenado a muerte por homicidio y sedición, fue liberado mientras que Jesús tomó su lugar en la cruz. Del mismo modo, Jesús murió por los pecados de la humanidad a pesar de que no lo merecíamos. El documento insta a los lectores a elegir seguir a Jesús en lugar de a Barrabas, representado por el pecado y la tradición vacía.