El documento habla sobre el séptimo mandamiento "no hurtarás" y la doctrina social de la Iglesia sobre la propiedad y el uso justo de los bienes. Explica que los bienes deben usarse con templanza, justicia y solidaridad, y que la propiedad privada debe ordenarse al bien común y al destino universal de los recursos para toda la humanidad. También discute la responsabilidad moral de ayudar a los necesitados a través de la justicia y la caridad.