Las alianzas estratégicas son fundamentales para el éxito de las misiones y la iglesia hoy en día. El documento define una alianza como una relación complementaria motivada por un propósito común y sostenida por una disposición a aprender y crecer juntos. Una alianza verdadera se basa en la hermandad. El desarrollo de las capacidades de los socios es crucial para evitar la dependencia y el paternalismo.