La mariposa es un símbolo de transformación debido a su complejo proceso de metamorfosis. Comienza como un huevo, luego pasa a ser una larva, después una crisálida protectora y finalmente emerge como una mariposa adulta lista para volar, alimentarse y aparearse. Cada etapa es crucial para su supervivencia y desarrollo, al igual que los profundos cambios internos que experimentamos durante la adolescencia nos preparan para la edad adulta.