El autor da la bienvenida al debate sobre la concentración de medios, aunque trabaja para un medio concentrado. Argumenta que se necesitan medios sólidos que puedan resistir presiones del poder y realizar investigaciones de largo plazo. Apoya que se discuta el tema de la concentración pero cree que los límites pueden ser más altos que en otros países. Considera más importante debatir sobre la calidad periodística que sobre la concentración. Concluye que el debate se ha politizado y espera que el medio para el que trabaja no alimente ag