Este artículo critica al cardenal Juan Luis Cipriani por su rechazo al proyecto de ley de uniones civiles homosexuales presentado por el congresista Carlos Bruce, argumentando que su tono y comentarios están en desacuerdo con la nueva actitud más tolerante del Papa Francisco hacia la comunidad LGBT. También defiende que cualquier congresista puede presentar proyectos a favor de grupos sociales que los han elegido, sin que su orientación sexual sea un conflicto de intereses.