MARTES 31 DE DICIEMBRE DEL 2013

FERNANDO VIVAS

Del 2014 no pasamos
En lugar de un „ayguichyuajapiniuyear‟, mi „guishfulsinquin‟ para el 2014:
De aquí a un año no nos ensordecerán las bombardas. Habrá una ley que prohíba la compra y uso de fuegos
artificiales, salvo para eventos autorizados por una nueva dependencia dentro del Mininter. Antes de la ley,
algunos municipios se adelantarán con ordenanzas en el mismo sentido. Agradeceremos a Gian Marco por
haber puesto el tema sobre el tapete y haber soportado que le revienten mamarratas en las redes sociales.
A propósito de las redes, aprenderemos a identificar sus tendencias, sus alcances y complejidades. Ni
prejuicios a favor que mistifiquen cualquier asomo de tendencia y obliguen a acatarla (o a replicarla), ni
prejuicios en contra que nos lleven a hacer generalizaciones a la mala. Similar sabiduría nos ayudará a
analizar el tema de la concentración de los medios en todas sus dimensiones, mientras nos acercamos a los
„datelines‟ electorales.
Oh, sí. Llegaremos a los plazos terminales de la política sin las reformas electorales apremiantes (voto
facultativo, supresión del voto preferencial, primarias abiertas), pero habiendo emprendido el camino de otras
reformas: la del Estado para que sea más eficiente en su inversión pública, la de la educación que tanto nos
avergüenza, la de la formalización del emprendedurismo. El Plan de Industrialización anunciado por Humala
será más técnico y focalizado, pero su puesta en marcha empujará los otros debates.
Muchos congresistas, desde el pozo de su descrédito, buscarán cambiar su agenda de broncas por otra más
proactiva. Los más iluminados dejarán de buscar gusanitos y coliformes fecales en los cientos de miles de
raciones de QaliWarma, y se concentrarán en exigir al Gobierno que amplíe la inversión pública. Nos hemos
resignado a ser escasos e ineficientes en gasto social, al punto que nuestro crecimiento en extremo desigual,
informal y asaltado por la inseguridad, se da por orden natural de las cosas. Pues en el 2014 empezaremos a
despertar de esa modorra, y a plantear acciones radicales en pro del desarrollo, sin remilgos neoliberales ni
apetitos comunistas. Que PPK despida el año diciendo que “en temas como educación y agua, me considero
de izquierda” es una clarinada de alerta en este sentido. La palabra „solidaridad‟ empezará a figurar en la jerga
política.
Al Gobierno también le llegarán, junto con los datos nada halagüeños de sus propios sondeos (¿o creyeron
que se limitan a leer los que publican los medios?), algunas iluminaciones. No alimentarán más
judicializaciones vengativas de la política, no buscarán broncas gratuitas con fujimoristas y apristas, ni darán
más cuerda a la comidilla del poder paralelo conyugal, aunque Nadine no podrá reprimir uno que otro tuit y
declaración impertinente.
La inseguridad, la real y la percibida que son más o menos lo mismo, aumentará hasta que cambiemos de
actitud para luchar contra ella. Dejaremos de echarle todas las culpas a las autoridades que la combaten mal,
para repartir responsabilidades a todos los que contribuimos social y culturalmente a enervarla. Desde el
fútbol que alimenta la violencia atávica del pandillaje hasta el propio sistema de justicia que perdona a los
familiares que apañan a sus parientes delincuentes, pasando por la televisión y la industria cervecera; hay
muchos factores que en el 2014 no pasarán tan piola como hasta ahora.
Seremos más avisados y más rigurosos, aunque también más impacientes y radicales en el 2014.

Opinion31dic2013

  • 1.
    MARTES 31 DEDICIEMBRE DEL 2013 FERNANDO VIVAS Del 2014 no pasamos En lugar de un „ayguichyuajapiniuyear‟, mi „guishfulsinquin‟ para el 2014: De aquí a un año no nos ensordecerán las bombardas. Habrá una ley que prohíba la compra y uso de fuegos artificiales, salvo para eventos autorizados por una nueva dependencia dentro del Mininter. Antes de la ley, algunos municipios se adelantarán con ordenanzas en el mismo sentido. Agradeceremos a Gian Marco por haber puesto el tema sobre el tapete y haber soportado que le revienten mamarratas en las redes sociales. A propósito de las redes, aprenderemos a identificar sus tendencias, sus alcances y complejidades. Ni prejuicios a favor que mistifiquen cualquier asomo de tendencia y obliguen a acatarla (o a replicarla), ni prejuicios en contra que nos lleven a hacer generalizaciones a la mala. Similar sabiduría nos ayudará a analizar el tema de la concentración de los medios en todas sus dimensiones, mientras nos acercamos a los „datelines‟ electorales. Oh, sí. Llegaremos a los plazos terminales de la política sin las reformas electorales apremiantes (voto facultativo, supresión del voto preferencial, primarias abiertas), pero habiendo emprendido el camino de otras reformas: la del Estado para que sea más eficiente en su inversión pública, la de la educación que tanto nos avergüenza, la de la formalización del emprendedurismo. El Plan de Industrialización anunciado por Humala será más técnico y focalizado, pero su puesta en marcha empujará los otros debates. Muchos congresistas, desde el pozo de su descrédito, buscarán cambiar su agenda de broncas por otra más proactiva. Los más iluminados dejarán de buscar gusanitos y coliformes fecales en los cientos de miles de raciones de QaliWarma, y se concentrarán en exigir al Gobierno que amplíe la inversión pública. Nos hemos resignado a ser escasos e ineficientes en gasto social, al punto que nuestro crecimiento en extremo desigual, informal y asaltado por la inseguridad, se da por orden natural de las cosas. Pues en el 2014 empezaremos a despertar de esa modorra, y a plantear acciones radicales en pro del desarrollo, sin remilgos neoliberales ni apetitos comunistas. Que PPK despida el año diciendo que “en temas como educación y agua, me considero de izquierda” es una clarinada de alerta en este sentido. La palabra „solidaridad‟ empezará a figurar en la jerga política. Al Gobierno también le llegarán, junto con los datos nada halagüeños de sus propios sondeos (¿o creyeron que se limitan a leer los que publican los medios?), algunas iluminaciones. No alimentarán más judicializaciones vengativas de la política, no buscarán broncas gratuitas con fujimoristas y apristas, ni darán más cuerda a la comidilla del poder paralelo conyugal, aunque Nadine no podrá reprimir uno que otro tuit y declaración impertinente. La inseguridad, la real y la percibida que son más o menos lo mismo, aumentará hasta que cambiemos de actitud para luchar contra ella. Dejaremos de echarle todas las culpas a las autoridades que la combaten mal, para repartir responsabilidades a todos los que contribuimos social y culturalmente a enervarla. Desde el fútbol que alimenta la violencia atávica del pandillaje hasta el propio sistema de justicia que perdona a los familiares que apañan a sus parientes delincuentes, pasando por la televisión y la industria cervecera; hay muchos factores que en el 2014 no pasarán tan piola como hasta ahora. Seremos más avisados y más rigurosos, aunque también más impacientes y radicales en el 2014.