Adam Smith nació en Escocia en 1723 y fue un filósofo moral. En su época, la forma de producción predominante era la manufactura y regía la oferta y la demanda. Smith creía que la división del trabajo provoca un gran incremento en la riqueza y cantidad de mercancías producidas por la sociedad debido a la especialización de los trabajadores, menos tiempos muertos, y la creación de nuevas herramientas para completar el trabajo más rápido.