Anthony de Mello, al convertirse en jesuita, se compromete a ayudar a otros a despertar de su ilusión sobre la vida y a encontrar la felicidad dentro de sí mismos. A través de su obra, aboga por la importancia de la espiritualidad como un medio práctico para liberarse del sufrimiento y el egoísmo, desafiando la idea de que la felicidad depende de condiciones externas. La clave para el despertar espiritual consiste en reconocer que muchos no desean realmente ser felices, sino que anhelan satisfacer deseos materiales y emocionales.