La Web 2.0 permite una mayor participación de los usuarios pero también plantea desafíos como la falsa participación, la rentabilidad cuestionable de los anuncios, y la saturación de información. Además, promueve el compartir contenido en lugar de crearlo, planteando dudas sobre quién generará contenido original en el futuro. La falta de preparación de los usuarios y moderadores también conlleva riesgos jurídicos y de calidad.