La arquitectura romana se caracteriza por su monumentalidad, funcionalidad y dinamismo, utilizando diversos materiales y órdenes arquitectónicos. Importantes estructuras como templos fueron construidas, destacándose el templo de la Fortuna Viril y el templo de Venus y Roma. Además, la influencia de la arquitectura romana perduró en estilos posteriores como el prerrománico, románico y neoclásico, extendiéndose a diversas regiones y épocas.