Los etruscos influyeron en la arquitectura romana con elementos como el arco de medio punto y la bóveda perfecta. Sus construcciones utilizaban estos elementos junto con columnas para formar el orden toscano. Los templos etruscos se construían sobre podios de piedra y tenían tres celdas cubiertas por una doble vertiente, mientras que sus viviendas eran inicialmente circulares y luego cuadrangulares, hechas de madera y adobe.