La arquitectura de hierro en el siglo XIX supuso cambios radicales en los materiales y estructuras de los edificios. El primer edificio construido completamente de hierro y vidrio fue el Crystal Palace en Londres en 1851, diseñado por Joseph Paxton. La arquitectura de hierro simbolizó la industrialización y el poder económico a través de grandes edificios como fábricas, mercados y estaciones de ferrocarril.