El documento describe tres estilos arquitectónicos: el Barroco, el Rococó y el Neoclásico. El Barroco se caracteriza por iglesias con dos torres laterales y palacios como Versalles. El Rococó se distingue por decoraciones fantasiosas como conchas y columnas esculpidas. El Neoclásico se enfoca en la simetría, sobriedad y formas clásicas de griegos y romanos. También menciona importantes ejemplos como el Palacio Pitti y la Catedral de Florencia.