Las nuevas tecnologías como los teléfonos móviles y el correo electrónico nos mantienen conectados constantemente con personas de todo el mundo. La tecnología se ha convertido en un producto fundamental de la modernidad y ha creado un nuevo ambiente comunicacional que influye en cómo percibimos el mundo. Sin embargo, el rápido ritmo de innovación tecnológica no siempre ha sido asimilado por la sociedad o aprovechado por las empresas para adaptarse a las nuevas posibilidades. Por lo tanto, es necesario supervisar de cerca la