El arte bizantino floreció entre los siglos VI y XV en el Imperio Bizantino. Combinó influencias del arte romano, griego y paleocristiano. Sus principales características incluyeron la arquitectura de planta de cruz griega con cúpulas y bóvedas, y la decoración interior con mosaicos. Edificios notables fueron Santa Sofía y la iglesia de los Santos Sergio y Baco en Constantinopla. El arte bizantino también se expandió a Italia y Europa del Este.