Las ciudades italianas experimentaron un notable desarrollo urbano y comercial en los siglos XV, lo que permitió el florecimiento del pensamiento humanista y el renacimiento de las artes y la arquitectura clásicas. Ciudades como Florencia se destacaron como centros del Renacimiento, donde artistas como Leonardo da Vinci, Rafael y Miguel Ángel representaron la plenitud artística de esta época.