El estilo barroco surgió en Italia en el siglo XVI y se extendió durante los siglos XVII y XVIII. Se caracteriza por envolver e impresionar al espectador a través de formas dinámicas, colores vibrantes y efectos teatrales. La pintura, escultura y arquitectura barrocas se desarrollaron en distintas escuelas nacionales con influencia del naturalismo y clasicismo italianos.