El documento analiza la hipocresía desde una perspectiva bíblica, especialmente a través de la enseñanza de Jesús en los evangelios, destacando que la hipocresía implica engañar a otros sobre la verdadera naturaleza del individuo. Describe a los fariseos como un ejemplo destacado de hipocresía, quienes realizan actos de piedad por el reconocimiento humano en lugar de por fe genuina. Se concluye que muchos que se consideran cristianos pueden caer en esta hipocresía, manteniendo apariencias mientras permanecen espiritualmente muertos.