Desde el siglo XI se produjeron cambios en Europa que llevaron al desarrollo del capitalismo. Mejoras agrícolas y de seguridad en las rutas comerciales impulsaron el comercio local e internacional. Los mercaderes se organizaron en gremios, ligas y hermandades para regular el comercio. Las ciudades crecieron como centros de producción artesanal e intercambio, gobernadas por una burguesía comerciante.