El documento compara a Dios con un alfarero y a los creyentes con el barro. Explica que Dios moldea a los creyentes a través de circunstancias en la vida para que sean útiles, pero que la desobediencia estropea el proceso. Finalmente, advierte que aquellos que se niegan a someterse al moldeado de Dios serán rechazados como vasijas rotas.