Primer Misterio de luz

El Bautismo de Jesús
 Jesucristo inicia el ministerio de salvación del Evangelio del Reino de Dios
     aceptando el bautismo de penitencia en el río Jordán, de manos de san
                                    Juan Bautista, cuando tenía treinta años.



Jesucristo inicia su ministerio entre los hombres recibiendo el bautismo         santificadas por el descenso de la Palabra y el aleteo del Espíritu, lo
de penitencia, para mostrarnos que acepta ser contado como uno de                que señala el comienzo de la Nueva Creación, la renovación de todas
nosotros, pecadores. A su vez, esto significa que asume libremente la            las cosas en Cristo Jesús. Al salir del agua Jesús, el nuevo Adán, «se
misión que el Padre quiere que cumpla como Siervo sufriente de Yahvé             abrieron los cielos» (Mt 3:16) que la desobediencia del primer Adán había
(cf. Is 53:12). Con razón Juan el Bautista proclama, al verlo venir, que Él es   cerrado a toda la humanidad.
«el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1:29) y que viene
a «cumplir toda justicia» (Mt 3:15), es decir, a someterse enteramente a la      Imitando a Cristo, nosotros también nos comprometmos a morir en
voluntad de su Padre, aceptando por amor el «bautismo» de su muerte              las aguas del Bautismo al hombre viejo y renunciar a las obras de la
sangrienta (cf. Mc 10:38; Lc 12:50) para la remisión de nuestros pecados (cf.    carne, aceptando nuestro abajamiento, arrepentimiento y purificación.
Mt 26:39).                                                                       Salir del agua bautismal, a su vez, significa «nacer del agua y del
                                                                                 Espíritu» (Jn 3:5) y convertirnos en hijos de Dios, para «vivir una vida
Para señalar la importancia de este acontecimiento, la Santísima                 nueva» (Rom 6:4) en el poder del Espíritu: «Fuimos, pues, sepultados con
Trinidad se hace presente visible y abiertamente por primera vez. Jesús          Él por el Bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue
se muestra como el Mesías de Israel e Hijo fiel y obediente de Dios.             resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así
El Padre responde a este amor filial reconociendo a Jesús como su                también nosotros vivamos una vida nueva» (Rom 6:4; cf. Col 2:12; Efe 5:26).
Hijo muy amado, en quien tiene puesta toda su complacencia (cf. Lc
3:22; Is 42:1). Y el Espíritu Santo, que Jesús posee en plenitud desde su        Después de su bautismo, Jesús se retiró al desierto por cuarenta días
concepción, se «posa» sobre Él de manera visible a los demás (Jn 1:32-33;        para ayunar y preparar la llegada del Reino prometido (cf. Mt 1:12-13).
cf. Is 11:2), ungiéndolo para la misión que lo espera.                           Allí Satanás lo tentó tres veces en su obediencia filial a Dios, tal como
                                                                                 había hecho con Adán en el Paraíso y con Israel en el desierto, después
Las aguas del Jordán, como al principio de la Creación, fueron así               que pasara por las aguas del Mar Rojo y antes de que pudiera entrar
en la Tierra prometida. Pero esta vez, con la Palabra de Dios, que es la                      El Espíritu del Señor Dios está sobre Mí:
                                                                                     me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los afligidos.
fuerza liberadora de la verdad, el Hombre nuevo derrotó al Tentador,                                      (Isaías 61:1; Lucas 4:18)
al «hombre fuerte», despojándolo de lo que se había apropiado                                           Dios te salve, María…
indebidamente por el pecado (Mc 3:27).
                                                                                       Entonces los cielos se abrieron y se oyó una voz que decía:
(cf. Catecismo de la Iglesia Católica 535-537; 628; Juan Pablo II,                      «Este es mi Hijo muy amado, en quien me complazco».
                                                                                                              (Mateo 3:16-17)
Rosarium Virginis Mariæ § 21)
                                                                                                        Dios te salve, María…
                  Fruto que pedimos en este misterio:
                NACER DE NUEVO DEL ESPÍRITU                                                        Él no romperá la caña quebrada
                                                                                              ni apagará la mecha que arde débilmente.
      Dios mío, crea en mí un corazón puro y renueva la firmeza de                                             (Isaías 42:3)
     mi espíritu, haciéndome renacer por el Bautismo y renovándome                                      Dios te salve, María…
       por el Espíritu Santo. Porque en Cristo, tu hijo amado, hay
             una nueva creación; lo viejo pasó, todo es nuevo.                              Lo viejo ha pasado y ahora anuncio cosas nuevas:
                    (Salmo 51:10; Tito 3:5; 2 Corintios 5:17)
                                                                              Yo, el Señor, te destiné a ser la Alianza del pueblo y la luz de las naciones.
                              Padre nuestro…                                                                  (Isaías 42:9, 6)
                                                                                                        Dios te salve, María…
             Al bautizar a Jesús en el Jordán Juan proclamó:
      «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!»                     ¡Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación:
                            (Marcos 1:9; Juan 1:29)
                                                                                          porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!
                         Dios te salve, María…                                                                (Isaías 12:3, 6)
                                                                                                        Dios te salve, María…
       Por el bautismo fuimos sepultados con Jesús en la muerte,
para que llevemos la vida nueva de la resurrección por la gloria del Padre.          Aquellos que creen que Jesús es el Cristo, han nacido de Dios:
                                 (Romanos 6:4)
                                                                                  Jesús ha hecho de ellos un Reino de sacerdotes para Dios, su Padre.
                         Dios te salve, María…                                                        (1 Juan 5:1; Apocalipsis 1:6)
                                                                                                        Dios te salve, María…
El Espíritu descendió del cielo en forma de paloma y permaneció sobre Él:
         Jesús es el Hijo de Dios que bautiza en el Espíritu Santo.                       Jesús fue después llevado por el Espíritu al desierto,
                                (Juan 1:32-34)
                                                                                                    para ser tentado por el demonio.
                         Dios te salve, María…                                                                  (Mateo 4:1)
                                                                              Dios te salve, María… Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

BAUTISMO DE CRISTO

  • 1.
    Primer Misterio deluz El Bautismo de Jesús Jesucristo inicia el ministerio de salvación del Evangelio del Reino de Dios aceptando el bautismo de penitencia en el río Jordán, de manos de san Juan Bautista, cuando tenía treinta años. Jesucristo inicia su ministerio entre los hombres recibiendo el bautismo santificadas por el descenso de la Palabra y el aleteo del Espíritu, lo de penitencia, para mostrarnos que acepta ser contado como uno de que señala el comienzo de la Nueva Creación, la renovación de todas nosotros, pecadores. A su vez, esto significa que asume libremente la las cosas en Cristo Jesús. Al salir del agua Jesús, el nuevo Adán, «se misión que el Padre quiere que cumpla como Siervo sufriente de Yahvé abrieron los cielos» (Mt 3:16) que la desobediencia del primer Adán había (cf. Is 53:12). Con razón Juan el Bautista proclama, al verlo venir, que Él es cerrado a toda la humanidad. «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1:29) y que viene a «cumplir toda justicia» (Mt 3:15), es decir, a someterse enteramente a la Imitando a Cristo, nosotros también nos comprometmos a morir en voluntad de su Padre, aceptando por amor el «bautismo» de su muerte las aguas del Bautismo al hombre viejo y renunciar a las obras de la sangrienta (cf. Mc 10:38; Lc 12:50) para la remisión de nuestros pecados (cf. carne, aceptando nuestro abajamiento, arrepentimiento y purificación. Mt 26:39). Salir del agua bautismal, a su vez, significa «nacer del agua y del Espíritu» (Jn 3:5) y convertirnos en hijos de Dios, para «vivir una vida Para señalar la importancia de este acontecimiento, la Santísima nueva» (Rom 6:4) en el poder del Espíritu: «Fuimos, pues, sepultados con Trinidad se hace presente visible y abiertamente por primera vez. Jesús Él por el Bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue se muestra como el Mesías de Israel e Hijo fiel y obediente de Dios. resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así El Padre responde a este amor filial reconociendo a Jesús como su también nosotros vivamos una vida nueva» (Rom 6:4; cf. Col 2:12; Efe 5:26). Hijo muy amado, en quien tiene puesta toda su complacencia (cf. Lc 3:22; Is 42:1). Y el Espíritu Santo, que Jesús posee en plenitud desde su Después de su bautismo, Jesús se retiró al desierto por cuarenta días concepción, se «posa» sobre Él de manera visible a los demás (Jn 1:32-33; para ayunar y preparar la llegada del Reino prometido (cf. Mt 1:12-13). cf. Is 11:2), ungiéndolo para la misión que lo espera. Allí Satanás lo tentó tres veces en su obediencia filial a Dios, tal como había hecho con Adán en el Paraíso y con Israel en el desierto, después Las aguas del Jordán, como al principio de la Creación, fueron así que pasara por las aguas del Mar Rojo y antes de que pudiera entrar
  • 2.
    en la Tierraprometida. Pero esta vez, con la Palabra de Dios, que es la El Espíritu del Señor Dios está sobre Mí: me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los afligidos. fuerza liberadora de la verdad, el Hombre nuevo derrotó al Tentador, (Isaías 61:1; Lucas 4:18) al «hombre fuerte», despojándolo de lo que se había apropiado Dios te salve, María… indebidamente por el pecado (Mc 3:27). Entonces los cielos se abrieron y se oyó una voz que decía: (cf. Catecismo de la Iglesia Católica 535-537; 628; Juan Pablo II, «Este es mi Hijo muy amado, en quien me complazco». (Mateo 3:16-17) Rosarium Virginis Mariæ § 21) Dios te salve, María… Fruto que pedimos en este misterio: NACER DE NUEVO DEL ESPÍRITU Él no romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Dios mío, crea en mí un corazón puro y renueva la firmeza de (Isaías 42:3) mi espíritu, haciéndome renacer por el Bautismo y renovándome Dios te salve, María… por el Espíritu Santo. Porque en Cristo, tu hijo amado, hay una nueva creación; lo viejo pasó, todo es nuevo. Lo viejo ha pasado y ahora anuncio cosas nuevas: (Salmo 51:10; Tito 3:5; 2 Corintios 5:17) Yo, el Señor, te destiné a ser la Alianza del pueblo y la luz de las naciones. Padre nuestro… (Isaías 42:9, 6) Dios te salve, María… Al bautizar a Jesús en el Jordán Juan proclamó: «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» ¡Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación: (Marcos 1:9; Juan 1:29) porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! Dios te salve, María… (Isaías 12:3, 6) Dios te salve, María… Por el bautismo fuimos sepultados con Jesús en la muerte, para que llevemos la vida nueva de la resurrección por la gloria del Padre. Aquellos que creen que Jesús es el Cristo, han nacido de Dios: (Romanos 6:4) Jesús ha hecho de ellos un Reino de sacerdotes para Dios, su Padre. Dios te salve, María… (1 Juan 5:1; Apocalipsis 1:6) Dios te salve, María… El Espíritu descendió del cielo en forma de paloma y permaneció sobre Él: Jesús es el Hijo de Dios que bautiza en el Espíritu Santo. Jesús fue después llevado por el Espíritu al desierto, (Juan 1:32-34) para ser tentado por el demonio. Dios te salve, María… (Mateo 4:1) Dios te salve, María… Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…