Cuarto Misterio de Luz

 a ransfiguración
L T
     Jesucristo sube al monte Tabor y delante de Pedro, Santiago y Juan se
     transfigura, dejando que la luz de su divinidad irradie a través de su
   cuerpo glorificado, mientras lo rodean la aparición de Moisés y de Elías.



El misterio de luz por excelencia es la Transfiguración de Jesús sobre         inicio del misterio pascual, el Padre deja oír su voz para reconocer a su
«una montaña alta» ante Pedro, Santiago y Juan (cf. Mt 17:1-8 par.; 2 Pe       Hijo, y el Espíritu Santo se hace visible en la nube luminosa.
1:16-18), y que prepara a los Apóstoles para pasar la tremenda prueba
de la subida al monte Calvario: «Tú te has transfigurado en la montaña         El bautismo en el Jordán fue signo de nuestra primera regeneración, la del
y, en la medida en que ellos eran capaces, tus discípulos han contemplado      alma, que produce nuestro Bautismo; mientras que la Transfiguración
tu Gloria, oh Cristo Dios, a fin de que cuando te vieran crucificado           señala nuestra segunda regeneración, que es la del cuerpo, y que tendrá
comprendiesen que tu Pasión era voluntaria y anunciasen al mundo               lugar en la resurrección (Santo Tomás, S. Th. 3:45, 4 ad 2). Los sacramentos,
que Tú eres verdaderamente la irradiación del Padre» (Liturgia bizantina,      que contienen e irradian «la esperanza de la gloria» de su Cuerpo (Col
Kontakion de la Fiesta de la Transfiguración).                                 1:27; cf. S. León Magno, serm. 51:3), nos hacen participar de la anticipación
                                                                               gloriosa de la Transfiguración y nos dan una visión de su gloriosa
El rostro y los vestidos de Jesús se pusieron fulgurantes como la luz y        venida, cuando Él «transfigurará este miserable cuerpo nuestro en
así, a través de su humanidad, se reveló la Gloria que le corresponde          un cuerpo glorioso como el suyo» (Flp 3:21). A su vez, los sacramentos
porque es Dios. Al mismo tiempo, la Transfiguración nos mostró que             nos recuerdan el otro aspecto de la Transfiguración, es decir, que «es
es necesario pasar por la Cruz si queremos «entrar en su gloria» (Lc           necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el
24:26). Fue entonces que Moisés y Elías, que habían sido testigos de la        Reino de Dios» (Hch 14:22): «La Vida desciende para hacerse matar; el
Gloria de Yahvé en la Montaña del Sinaí y, también, anunciado los              Pan desciende para tener hambre; el Camino desciende para fatigarse
sufrimientos del Mesías (cf. Lc 24:27), se aparecieron como representantes     andando; la Fuente desciende para sentir sed; y tú, ¿vas a negarte a
de la Ley y los Profetas y le «hablaban de su éxodo en Jerusalén» (Lc 9:31).   sufrir?» (S. Agustín, serm. 78:6).

Así como la Trinidad se había hecho visible al comienzo de la                  (cf. Catecismo de la Iglesia Católica 541-553 ; Juan Pablo II, Rosarium
predicación, en el bautismo del Jordán, del mismo modo, ahora, al              Virginis Mariæ § 21)
Fruto que pedimos en este misterio:
                    LA IMITACIÓN DE CRISTO
    Señor, ¿quién habitará en tu Tienda?, ¿quién morará en tu santa             Una nube los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía:
Montaña? El que quiera venir detrás de Mí, que renuncie a sí mismo, que                   «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadle».
 cargue con su cruz cada día y me siga. Si ahora vemos a Jesús coronado                                  (Lucas 9:34-35)
    de gloria y esplendor, es a causa de los sufrimientos que padeció.                              Dios te salve, María…
                     (Salmo 15:1; Lucas 9:23; Hebreos 2:9)
                             Padre nuestro…                                  Cuando miren hacia Mí, contemplarán a Aquel a quien traspasaron:
                                                                                       se lamentarán por Mi como por un hijo único
               Hablad con ternura al corazón de Jerusalén                            y me llorarán amargamente como al primogénito.
                y decidle que su pecado ha sido perdonado:                                               (Zacarías 12:10)
   que la gloria del Señor se revelará y que todos los hombres la verán.                            Dios te salve, María…
                                (Isaías 40:2, 5)
                         Dios te salve, María…                              Este Hijo es el resplandor de la gloria del Padre, la impronta de su ser:
                                                                             Él es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación.
                           Ocho días después,                                                      (Hebreos 1:3; Colosenses 1:15)
  Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.                              Dios te salve, María…
                                 (Lucas 9:28)
                         Dios te salve, María…                                      Jesucristo transformará nuestro pobre cuerpo mortal,
                                                                                          haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso.
                Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto                                              (Filipenses 3:21)
       y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.                                  Dios te salve, María…
                                 (Lucas 9:29)
                         Dios te salve, María…                                         Y en aquel día la casa de David será como Dios,
                                                                                          como el Ángel del Señor al frente de ellos.
             Dios quiso que en Él residiera toda la Plenitud,                                             (Zacarías 12:8)
     y reconciliar consigo por la sangre de su cruz todo lo que existe.    Dios te salve, María… Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
                             (Colosenses 1:19-20)
                         Dios te salve, María…

            Aparecieron Moisés y Elías, revestidos de gloria:
    y hablaban del éxodo de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
                               (Lucas 9:30-31)
                         Dios te salve, María…

TRANSFIGURACIÓN

  • 1.
    Cuarto Misterio deLuz a ransfiguración L T Jesucristo sube al monte Tabor y delante de Pedro, Santiago y Juan se transfigura, dejando que la luz de su divinidad irradie a través de su cuerpo glorificado, mientras lo rodean la aparición de Moisés y de Elías. El misterio de luz por excelencia es la Transfiguración de Jesús sobre inicio del misterio pascual, el Padre deja oír su voz para reconocer a su «una montaña alta» ante Pedro, Santiago y Juan (cf. Mt 17:1-8 par.; 2 Pe Hijo, y el Espíritu Santo se hace visible en la nube luminosa. 1:16-18), y que prepara a los Apóstoles para pasar la tremenda prueba de la subida al monte Calvario: «Tú te has transfigurado en la montaña El bautismo en el Jordán fue signo de nuestra primera regeneración, la del y, en la medida en que ellos eran capaces, tus discípulos han contemplado alma, que produce nuestro Bautismo; mientras que la Transfiguración tu Gloria, oh Cristo Dios, a fin de que cuando te vieran crucificado señala nuestra segunda regeneración, que es la del cuerpo, y que tendrá comprendiesen que tu Pasión era voluntaria y anunciasen al mundo lugar en la resurrección (Santo Tomás, S. Th. 3:45, 4 ad 2). Los sacramentos, que Tú eres verdaderamente la irradiación del Padre» (Liturgia bizantina, que contienen e irradian «la esperanza de la gloria» de su Cuerpo (Col Kontakion de la Fiesta de la Transfiguración). 1:27; cf. S. León Magno, serm. 51:3), nos hacen participar de la anticipación gloriosa de la Transfiguración y nos dan una visión de su gloriosa El rostro y los vestidos de Jesús se pusieron fulgurantes como la luz y venida, cuando Él «transfigurará este miserable cuerpo nuestro en así, a través de su humanidad, se reveló la Gloria que le corresponde un cuerpo glorioso como el suyo» (Flp 3:21). A su vez, los sacramentos porque es Dios. Al mismo tiempo, la Transfiguración nos mostró que nos recuerdan el otro aspecto de la Transfiguración, es decir, que «es es necesario pasar por la Cruz si queremos «entrar en su gloria» (Lc necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el 24:26). Fue entonces que Moisés y Elías, que habían sido testigos de la Reino de Dios» (Hch 14:22): «La Vida desciende para hacerse matar; el Gloria de Yahvé en la Montaña del Sinaí y, también, anunciado los Pan desciende para tener hambre; el Camino desciende para fatigarse sufrimientos del Mesías (cf. Lc 24:27), se aparecieron como representantes andando; la Fuente desciende para sentir sed; y tú, ¿vas a negarte a de la Ley y los Profetas y le «hablaban de su éxodo en Jerusalén» (Lc 9:31). sufrir?» (S. Agustín, serm. 78:6). Así como la Trinidad se había hecho visible al comienzo de la (cf. Catecismo de la Iglesia Católica 541-553 ; Juan Pablo II, Rosarium predicación, en el bautismo del Jordán, del mismo modo, ahora, al Virginis Mariæ § 21)
  • 2.
    Fruto que pedimosen este misterio: LA IMITACIÓN DE CRISTO Señor, ¿quién habitará en tu Tienda?, ¿quién morará en tu santa Una nube los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía: Montaña? El que quiera venir detrás de Mí, que renuncie a sí mismo, que «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadle». cargue con su cruz cada día y me siga. Si ahora vemos a Jesús coronado (Lucas 9:34-35) de gloria y esplendor, es a causa de los sufrimientos que padeció. Dios te salve, María… (Salmo 15:1; Lucas 9:23; Hebreos 2:9) Padre nuestro… Cuando miren hacia Mí, contemplarán a Aquel a quien traspasaron: se lamentarán por Mi como por un hijo único Hablad con ternura al corazón de Jerusalén y me llorarán amargamente como al primogénito. y decidle que su pecado ha sido perdonado: (Zacarías 12:10) que la gloria del Señor se revelará y que todos los hombres la verán. Dios te salve, María… (Isaías 40:2, 5) Dios te salve, María… Este Hijo es el resplandor de la gloria del Padre, la impronta de su ser: Él es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación. Ocho días después, (Hebreos 1:3; Colosenses 1:15) Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Dios te salve, María… (Lucas 9:28) Dios te salve, María… Jesucristo transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto (Filipenses 3:21) y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Dios te salve, María… (Lucas 9:29) Dios te salve, María… Y en aquel día la casa de David será como Dios, como el Ángel del Señor al frente de ellos. Dios quiso que en Él residiera toda la Plenitud, (Zacarías 12:8) y reconciliar consigo por la sangre de su cruz todo lo que existe. Dios te salve, María… Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo… (Colosenses 1:19-20) Dios te salve, María… Aparecieron Moisés y Elías, revestidos de gloria: y hablaban del éxodo de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. (Lucas 9:30-31) Dios te salve, María…