Segundo Misterio de Dolor

 a
L Flagelación
  Después de encontrar que Jesús es inocente, Pilato, queriendo complacer a
los líderes judíos y evitar la crucifixión de un hombre inocente, ordena que
                         se azote a Jesús, atado a una columna en el pretorio.



Todos los hombres somos seres compuestos de espíritu y cuerpo. Por lo             cuánto le costó su obediencia filial a la voluntad del Padre, gracias a la
tanto, todos experimentamos una cierta tensión y lucha de tendencias              cual Jesús repara nuestras faltas y satisface al Padre por nuestros pecados
entre el «espíritu» y la «carne». En realidad, esta lucha no es una               (cf. Cc de Trento: DS 1529): «Como por la desobediencia de un solo hombre,
consecuencia de nuestra naturaleza compuesta, sino del pecado –y, al              todos fueron constituídos pecadores, así también por la obediencia de
mismo, esta contradicción nos confirma su existencia.                             uno solo todos serán constituídos justos» (Rom 5:19).

El combate espiritual que nos exige disciplinar y mortificar los deseos           Es preciamente el Cuerpo de Cristo, nacido de la Virgen María, y tan
del cuerpo no trata de discriminar o condenar al cuerpo, ya que, junto            parecido a ella, «el más bello de los hijos de Adán» (Sal 45 [46]:3), el que
con el alma espiritual, constitutye la naturaleza del hombre. Se trata,           es golpeado y desfigurado por el látigo. Jesús debe ahora adentrarse en
más bien, de combatir las obras malas o, mejor dicho, las disposiciones           el misterio del sufrimiento y la mayor ignominia, mortificando la vida
estables moralmente malas, llamadas vicios, que son el fruto amargo               de su cuerpo para enseñarnos a ganar, por medio de la obediencia a
de la resistencia a la razón y a la acción salvífica del Espíritu Santo. La       Dios, la vida del hombre nuevo, que sólo puede venir del poder de la
carta a los Gálatas nos enseña la oposición que hay entre las obras de            Palabra de Dios y de su Espíritu.
la carne y la voluntad del Padre: «Las obras de la carne son conocidas:
fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia,      Seremos contados entre los verdaderos cristianos, por lo tanto, en la
celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías   medida en que seamos de aquellos que «han crucificado la carne con sus
y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que         pasiones y sus concupiscencias» (Gal 5:24) y son guiados por el Espíritu y
quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios» (5:19-21; cf. Rom        siguen sus deseos.
1:28-32; 1 Cor 6:9-10; Efe 5:3-5; Col 3:5-8; 1 Tim 1:9-10; 2 Tim 3:2-5).
                                                                                  (cf. Catecismo de la Iglesia Católica 613, 1852-1853, 2516, 2555; Juan
En la flagelación de Cristo, atado a la columna, vemos claramente                 Pablo II, Rosarium Virginis Mariæ §22; Via Crucis 2004)
Fruto que pedimos en este misterio:
              LA MORTIFICACIÓN DE LA CARNE
        Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para                                   Él lava sus vestiduras en vino
      vivir de una manera carnal. Si vosotros vivís según las deseos                          y su manto en la sangre de las uvas.
       de la carne, moriréis. Al contrario, si hacéis morir las obras                                     (Génesis 49:11b)
           de la carne por medio del Espíritu, entonces viviréis.                                   Dios te salve, María…
                             (Romanos 8:12-13)
                            Padre nuestro…                                                Todos andábamos descarriados como ovejas,
                                                                                            siguiendo cada uno su propio camino: *
          De madrugada, los judíos llevaron a Jesús al Pretorio:              pero el Señor hizo recaer sobre Él las iniquidades de todos nosotros.
pero ellos no entraron para no contaminarse y poder así comer la Pascua.                                    (Isaías 53:6)
                                (Juan 18:28)                                                        Dios te salve, María…
                         Dios te salve, María…
                                                                                                  Si no fuera un malhechor,
       Aquí estoy: en el libro de la Ley está escrito acerca de Mí:                              no te lo hubiérmos entregado.
   mi deseo es hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está en mi corazón.                                      (Juan 18:30)
                             (Salmo 40 [39]:8-9)                                                    Dios te salve, María…
                         Dios te salve, María…
                                                                                         El castigo que nos da la paz recayó sobre Él,
                      ¿Eres Tú el rey de los judíos?                                          y por sus heridas fuimos sanados.
  Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos.                                       (Isaías 53:5)
                              (Juan 18:35, 33)                                                      Dios te salve, María…
                         Dios te salve, María…
                                                                                      Nadie puede rescatarse a sí mismo ni pagar a Dios
                               Yo soy rey:                                                    el enorme precio de su liberación:
                 para esto he nacido y venido al mundo.                                 por la sangre de Cristo hemos sido redimidos
                                (Juan 18:37)                                             y hemos recibido el perdón de los pecados.
                         Dios te salve, María…                                                     (Salmo 49 [48]:7-8; Efesios 1:7)
                                                                           Dios te salve, María… Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
         Yo no encuentro en Él ningún motivo para condenarlo
                –Pilato, entonces, mandó azotar a Jesús.
                             (Juan 18:38; 19:1)
                         Dios te salve, María…

FLAGELACIÓN

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    Segundo Misterio deDolor a L Flagelación Después de encontrar que Jesús es inocente, Pilato, queriendo complacer a los líderes judíos y evitar la crucifixión de un hombre inocente, ordena que se azote a Jesús, atado a una columna en el pretorio. Todos los hombres somos seres compuestos de espíritu y cuerpo. Por lo cuánto le costó su obediencia filial a la voluntad del Padre, gracias a la tanto, todos experimentamos una cierta tensión y lucha de tendencias cual Jesús repara nuestras faltas y satisface al Padre por nuestros pecados entre el «espíritu» y la «carne». En realidad, esta lucha no es una (cf. Cc de Trento: DS 1529): «Como por la desobediencia de un solo hombre, consecuencia de nuestra naturaleza compuesta, sino del pecado –y, al todos fueron constituídos pecadores, así también por la obediencia de mismo, esta contradicción nos confirma su existencia. uno solo todos serán constituídos justos» (Rom 5:19). El combate espiritual que nos exige disciplinar y mortificar los deseos Es preciamente el Cuerpo de Cristo, nacido de la Virgen María, y tan del cuerpo no trata de discriminar o condenar al cuerpo, ya que, junto parecido a ella, «el más bello de los hijos de Adán» (Sal 45 [46]:3), el que con el alma espiritual, constitutye la naturaleza del hombre. Se trata, es golpeado y desfigurado por el látigo. Jesús debe ahora adentrarse en más bien, de combatir las obras malas o, mejor dicho, las disposiciones el misterio del sufrimiento y la mayor ignominia, mortificando la vida estables moralmente malas, llamadas vicios, que son el fruto amargo de su cuerpo para enseñarnos a ganar, por medio de la obediencia a de la resistencia a la razón y a la acción salvífica del Espíritu Santo. La Dios, la vida del hombre nuevo, que sólo puede venir del poder de la carta a los Gálatas nos enseña la oposición que hay entre las obras de Palabra de Dios y de su Espíritu. la carne y la voluntad del Padre: «Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, Seremos contados entre los verdaderos cristianos, por lo tanto, en la celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías medida en que seamos de aquellos que «han crucificado la carne con sus y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que pasiones y sus concupiscencias» (Gal 5:24) y son guiados por el Espíritu y quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios» (5:19-21; cf. Rom siguen sus deseos. 1:28-32; 1 Cor 6:9-10; Efe 5:3-5; Col 3:5-8; 1 Tim 1:9-10; 2 Tim 3:2-5). (cf. Catecismo de la Iglesia Católica 613, 1852-1853, 2516, 2555; Juan En la flagelación de Cristo, atado a la columna, vemos claramente Pablo II, Rosarium Virginis Mariæ §22; Via Crucis 2004)
  • 2.
    Fruto que pedimosen este misterio: LA MORTIFICACIÓN DE LA CARNE Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para Él lava sus vestiduras en vino vivir de una manera carnal. Si vosotros vivís según las deseos y su manto en la sangre de las uvas. de la carne, moriréis. Al contrario, si hacéis morir las obras (Génesis 49:11b) de la carne por medio del Espíritu, entonces viviréis. Dios te salve, María… (Romanos 8:12-13) Padre nuestro… Todos andábamos descarriados como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino: * De madrugada, los judíos llevaron a Jesús al Pretorio: pero el Señor hizo recaer sobre Él las iniquidades de todos nosotros. pero ellos no entraron para no contaminarse y poder así comer la Pascua. (Isaías 53:6) (Juan 18:28) Dios te salve, María… Dios te salve, María… Si no fuera un malhechor, Aquí estoy: en el libro de la Ley está escrito acerca de Mí: no te lo hubiérmos entregado. mi deseo es hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está en mi corazón. (Juan 18:30) (Salmo 40 [39]:8-9) Dios te salve, María… Dios te salve, María… El castigo que nos da la paz recayó sobre Él, ¿Eres Tú el rey de los judíos? y por sus heridas fuimos sanados. Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. (Isaías 53:5) (Juan 18:35, 33) Dios te salve, María… Dios te salve, María… Nadie puede rescatarse a sí mismo ni pagar a Dios Yo soy rey: el enorme precio de su liberación: para esto he nacido y venido al mundo. por la sangre de Cristo hemos sido redimidos (Juan 18:37) y hemos recibido el perdón de los pecados. Dios te salve, María… (Salmo 49 [48]:7-8; Efesios 1:7) Dios te salve, María… Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo… Yo no encuentro en Él ningún motivo para condenarlo –Pilato, entonces, mandó azotar a Jesús. (Juan 18:38; 19:1) Dios te salve, María…