La crisis surgió cuando una empresa embotelladora española de Coca-Cola despidió a 750 empleados. Aunque Coca-Cola emitió comunicados, el presidente de Coca-Cola España empeoró la situación al enfrentarse a usuarios en Twitter. La falta de un plan de comunicación en línea y fuera de línea perjudicó la reputación de Coca-Cola, que a pesar de ser experta en marketing no gestionó bien esta crisis en las redes sociales.