El documento analiza cómo las organizaciones pueden enfrentar la complejidad contemporánea superando la gestión tradicional basada en el control y la jerarquía, defendiendo en su lugar una estructura más humana y adaptable. Se argumenta que para abordar la complejidad, las organizaciones deben promover la auto-organización, la colaboración y el empoderamiento de los empleados, en lugar de depender de líderes que asumen toda la responsabilidad. Además, se discuten las motivaciones humanas, la comunicación y la importancia de las interacciones en la creación de valor organizacional.