La película muestra el duro trabajo en las fábricas de principios del siglo XX, donde los obreros realizaban trabajos repetitivos en malas condiciones y con bajos salarios. Los superiores controlaban estrictamente a los subordinados para maximizar la producción. A diferencia del trabajo actual, los empleados de la época carecían de motivación y no disfrutaban sus labores. La película relaciona esta realidad con conceptos como el taylorismo y la producción masiva en línea.