El documento destaca la importancia de la participación comunitaria para el bienestar de las personas. Argumenta que los profesionales de la salud deben comprometerse con la comunidad entera para identificar y abordar los factores subyacentes que causan enfermedades, con el fin de prevenir problemas de salud en el futuro mediante estrategias comunitarias y de educación en lugar de solo tratarlos.