El documento discute cómo la sociedad moderna está dominada por fuerzas capitalistas que buscan controlar e influir en el comportamiento de las personas a través de la tecnología y los medios de comunicación. Se describe cómo los niños son blancos especiales de estos esfuerzos para moldearlos como consumidores obedientes y uniformados desde una edad temprana. También critica cómo el sistema educativo actual ha perdido su enfoque en el pensamiento crítico y se ha convertido en una herramienta más para vigilar y controlar a los estudiantes.