Este pasaje bíblico presenta dos historias relacionadas con el mandamiento de amar al prójimo. En la primera, Jesús le cuenta a un experto en la ley la parábola del buen samaritano para enseñar que todos, incluso los considerados herejes, pueden ser nuestro prójimo. En la segunda, Jesús reprende a Marta por preocuparse demasiado por el servicio y alaba a María por escuchar su enseñanza, mostrando que lo más importante es amar a Dios.