El documento establece las buenas prácticas ganaderas para la producción de ganado bovino y bufalino destinado al consumo humano. Entre las buenas prácticas se incluyen: 1) registrar los predios ganaderos ante el ICA, 2) contar con instalaciones adecuadas que cumplan con normas de bienestar animal y bioseguridad, y 3) llevar registros de trazabilidad de cada animal.